¿Es cierto que ser mánager de hattrick aumenta el atractivo con el sexo opuesto?... Bueno, no sé la respuesta. Pero aquí va una historia vivida por mí.
Sábado a la noche. Prendo un cigarrillo acodado en la barra de un pub bailable. Ya he hecho por la tarde las dos alineaciones posibles para mi partido hattrick de mañana, la común y también la por si llueve y tengo que cambiarla a último momento. Asi que podré desbundarme esta noche sin riesgo de tomar mañana alguna decisión embotado en alcohol y desgastado por una noche de pasional desenfreno erótico. Miro a mi alrededor y observo que se aproxima una mujer del tipo que a mi me gustan, o sea una posedora de dos senos y también dos sendas nalgas. Escondo mi busardita y hago un arito con el humo. Justo la hembra homínido se inclina sobre la barra a mi lado para pedir un refresco. Aprovecho su posición para observarle ambos glúteos alternativamente. Levanto una ceja, aclaro mi voz y le digo con voz varonil y sexy, recordando las palabras del inicio de hattrick:
- Por ser mánager de hattrick soy una persona muy importante.
La propietaria de las carnes observadas gira y como no podía ser de otra manera sonríe, apreciando mi viril belleza y me pregunta, sonriendo:
- ¿Me conocés de algún lado? Algo turbado empiezo a hacer memoria. Repaso mentalmente todos los "saunas" visitados en las últimas semanas y no logro ubicarla. En otro lugar no conozco mujeres así que ni modo. Hattrick no me deja tiempo de mantener una relación de noviazgo con chica alguna.
- ¿Por qué preguntás eso? -me intereso. Encendiendo otro cigarrillo, esta vez por el filtro, lo cual produce un humo pestilente y una pequeña llamarada. De la sorpresa se me escapa el cigarro de la boca y cae en su escote deslizándosele hacia adentro. Intenta quitarse el cigarrillo que la está quemando y yo intento ayudarla, sin lograr manosearla menos de lo conveniente.
- ¡ Idiota ! -exclama, pudiendo por fin extraer el cigarrillo de sus prendas, luego de haberlo desenganchado de su bombachita.
A mi la verdad no me cayó muy bien su comentario y busqué una frase que hiriera un poco sus sentimientos y la falta de consideración hacia mi persona. Ni que lo hubiera hecho a propósito el lanzarle el cigarrillo encima!.
- Bueno, si pensás que sos original en decirme eso, estás equivocada nena -digo-. No es la primera vez que me lo dicen.
Queda unos instantes en silencio y observa el panorama circundante.
- Bueno, me voy a quedar un rato acá contigo -confiesa, mirando en derredor-. Por lo menos sos el único que no está borracho.
- Me parece muy bien -apruebo, tratando de despegar el zapato del suelo, que había quedado pegado por un gigantesco chicle.
- Así que jugás hattrick -se interesa.
Ya deduzco que es mía, que terminaremos esta noche enredados entre las sábanas de algún hotel. Espero no pase lo que la última vez, que de tan enredados en las sábanas con la chica al levantarme tropecé y me desgarré un testículo contra el borde de la mesita de luz. Para peor ya le había pagado a la chica y no hubo devolución del dinero, y encima tuve que financiar el tema de la ambulancia y del testículo de goma que me pusieron después.
- Es cierto, tengo un equipo -digo, como restándole importancia al tema.
Cuando se entere de que voy primero en mi liga sin duda va a intentar mordisquear mis orejas... que ahora recuerdo he olvidado de lavar. Suelo higienizarlas cuando mi madre me lo recuerda, y ella murió hace unos cuantos años.
- Voy primero en mi liga -le informo, encendiendo esta vez por el lado correcto el cigarrillo. Lástima que se había subido un poco la llama y me quemó un mechón de pelo. Con el movimiento del brazo sin ser la intención apliqué un codazo a un gordo gigantesco que me tomó del cuello, no muy educadamente dicho sea de paso, para aplicarme un par de golpes que no me bajaron más de dos dientes. Como soy bien macho aguanté el dolor sin llorar.
- Te felicito por la posición en la liga - dice secándome la sangre con un adherente que sacó de su carterita. Yo sangraba mucho.
- Si, además tengo al goleador de mi liga -le informo.
- ¿ En qué liga estás? -se interesa. Dudo en decírselo, ya que juego en la V. Si bien voy primero y tengo grandes posibilidades de campeonar es la última de mi país. Las mujeres gustan de los triunfadores y sería muy distinto decirle que juego el I o en II;... tal vez hasta III... pero V no creo que la erotice mucho.
- ... Nena.. -respondo en cambio, con mi cara de galán ensayada largamente mientras me afeitaba y trataba de detener los abundantes cortes que me propiné dado mi mal pulso- ¿qué tal si te respondo en la cama de un buen hotel?
- ¿Por quién me tomaste? -pregunta, algo sorprendida.
- Bueno, todos tenemos nuestro precio -le confieso- Yo por ejemplo he vendido mi alma al diablo para que mi equipo rinda aceptable en el mediocampo jugando PIC
-. Sé que he respondido sagazmente. Conozco bien este tipo de mujeres. De hecho son las únicas que me hablan.
- Es cierto -asiente, sin demasiado entusiasmo.
Coordinamos un precio, con un pequeño descuento para hattrickeros con equipos poseedores del goleador de liga. Soy un tipo muy hábil para los negocios. Hablamos de cosas generales en el viaje en taxi. Llegamos al hotel, entramos agachados y con la cara cubierta para protegernos de las cucarachas voladoras. Siempre que salgo de noche con intenciones de tener una noche desenfrenada salgo de casa provisto de una pequeña escobilla, muy útil para barrer las ladillas de las sábanas en este hotel. Me desvisto rápidamente y enciendo un cigarrillo para ver cómo la chica se desnuda. En esta oportunidad como tantas otras, al contemplar el espectáculo, recuerdo a Newton y sus enunciados de la ley de gravedad. Pero en este caso no fue una manzana cayendo de un árbol al suelo, sino dos senos desde un soutien. En fin, es lo que hay, pensé. De todos modos ya estaba excitado y muy ansioso por efectuar mis cuatro o cinco movimientos pélvicos que me condujeran a un aliviador orgasmo.
- ¿En qué liga es que estás? -pregunta nuevamente, colgando sus últimas prendas de una silla con tres patas, sin preocuparse de que yo viera sus nalgas gelatinosas.
- En la V.23 -admito, ya no era necesario ocultarlo más.
- ¡¿Qué?! -pregunta, dándose vuelta de improviso- ... ¡¿Vos sos Arcano_0, el mánager de Perros Callejeros?!
- Sí.
- ¡Hijo de puta! ¡Le ganaste a mi hermano cuando él iba primero y le sacaste la punta! -empieza a tirarme todo lo que encuentra- ¡Él era discapacitado físico y su vida era el equipo de hattrick! ... ¡No pudo soportar perder la punta y se suicidó!
Esta noticia me ha dejado estupefacto.- ... Con razón su equipo nunca más ganó -razono. Él no había seguido efectuando los cambios teniendo en cuenta forma y condición de sus jugadores. Eludo el zapato que iba directamente a mi cabeza, tratando de vestirme. Cuando la silla de tres patas me dio en la nuca quedé inconsciente.
Al despertarme estaba desnudo y no pude encontrar la billetera. Temí que el golpe me hubiese afectado el cerebro, haciéndome olvidar mi clave de hattrick. Salí corriendo tapándome las partes íntimas con una almohada hasta el cyber abierto 24 horas más cercano. Pude loguearme en hattrick antes de que me detuviera la policía. Todo estaba bajo control.
Sábado a la noche. Prendo un cigarrillo acodado en la barra de un pub bailable. Ya he hecho por la tarde las dos alineaciones posibles para mi partido hattrick de mañana, la común y también la por si llueve y tengo que cambiarla a último momento. Asi que podré desbundarme esta noche sin riesgo de tomar mañana alguna decisión embotado en alcohol y desgastado por una noche de pasional desenfreno erótico. Miro a mi alrededor y observo que se aproxima una mujer del tipo que a mi me gustan, o sea una posedora de dos senos y también dos sendas nalgas. Escondo mi busardita y hago un arito con el humo. Justo la hembra homínido se inclina sobre la barra a mi lado para pedir un refresco. Aprovecho su posición para observarle ambos glúteos alternativamente. Levanto una ceja, aclaro mi voz y le digo con voz varonil y sexy, recordando las palabras del inicio de hattrick:
- Por ser mánager de hattrick soy una persona muy importante.
La propietaria de las carnes observadas gira y como no podía ser de otra manera sonríe, apreciando mi viril belleza y me pregunta, sonriendo:
- ¿Me conocés de algún lado? Algo turbado empiezo a hacer memoria. Repaso mentalmente todos los "saunas" visitados en las últimas semanas y no logro ubicarla. En otro lugar no conozco mujeres así que ni modo. Hattrick no me deja tiempo de mantener una relación de noviazgo con chica alguna.
- ¿Por qué preguntás eso? -me intereso. Encendiendo otro cigarrillo, esta vez por el filtro, lo cual produce un humo pestilente y una pequeña llamarada. De la sorpresa se me escapa el cigarro de la boca y cae en su escote deslizándosele hacia adentro. Intenta quitarse el cigarrillo que la está quemando y yo intento ayudarla, sin lograr manosearla menos de lo conveniente.
- ¡ Idiota ! -exclama, pudiendo por fin extraer el cigarrillo de sus prendas, luego de haberlo desenganchado de su bombachita.
A mi la verdad no me cayó muy bien su comentario y busqué una frase que hiriera un poco sus sentimientos y la falta de consideración hacia mi persona. Ni que lo hubiera hecho a propósito el lanzarle el cigarrillo encima!.
- Bueno, si pensás que sos original en decirme eso, estás equivocada nena -digo-. No es la primera vez que me lo dicen.
Queda unos instantes en silencio y observa el panorama circundante.
- Bueno, me voy a quedar un rato acá contigo -confiesa, mirando en derredor-. Por lo menos sos el único que no está borracho.
- Me parece muy bien -apruebo, tratando de despegar el zapato del suelo, que había quedado pegado por un gigantesco chicle.
- Así que jugás hattrick -se interesa.
Ya deduzco que es mía, que terminaremos esta noche enredados entre las sábanas de algún hotel. Espero no pase lo que la última vez, que de tan enredados en las sábanas con la chica al levantarme tropecé y me desgarré un testículo contra el borde de la mesita de luz. Para peor ya le había pagado a la chica y no hubo devolución del dinero, y encima tuve que financiar el tema de la ambulancia y del testículo de goma que me pusieron después.
- Es cierto, tengo un equipo -digo, como restándole importancia al tema.
Cuando se entere de que voy primero en mi liga sin duda va a intentar mordisquear mis orejas... que ahora recuerdo he olvidado de lavar. Suelo higienizarlas cuando mi madre me lo recuerda, y ella murió hace unos cuantos años.
- Voy primero en mi liga -le informo, encendiendo esta vez por el lado correcto el cigarrillo. Lástima que se había subido un poco la llama y me quemó un mechón de pelo. Con el movimiento del brazo sin ser la intención apliqué un codazo a un gordo gigantesco que me tomó del cuello, no muy educadamente dicho sea de paso, para aplicarme un par de golpes que no me bajaron más de dos dientes. Como soy bien macho aguanté el dolor sin llorar.
- Te felicito por la posición en la liga - dice secándome la sangre con un adherente que sacó de su carterita. Yo sangraba mucho.
- Si, además tengo al goleador de mi liga -le informo.
- ¿ En qué liga estás? -se interesa. Dudo en decírselo, ya que juego en la V. Si bien voy primero y tengo grandes posibilidades de campeonar es la última de mi país. Las mujeres gustan de los triunfadores y sería muy distinto decirle que juego el I o en II;... tal vez hasta III... pero V no creo que la erotice mucho.
- ... Nena.. -respondo en cambio, con mi cara de galán ensayada largamente mientras me afeitaba y trataba de detener los abundantes cortes que me propiné dado mi mal pulso- ¿qué tal si te respondo en la cama de un buen hotel?
- ¿Por quién me tomaste? -pregunta, algo sorprendida.
- Bueno, todos tenemos nuestro precio -le confieso- Yo por ejemplo he vendido mi alma al diablo para que mi equipo rinda aceptable en el mediocampo jugando PIC
-. Sé que he respondido sagazmente. Conozco bien este tipo de mujeres. De hecho son las únicas que me hablan.
- Es cierto -asiente, sin demasiado entusiasmo.
Coordinamos un precio, con un pequeño descuento para hattrickeros con equipos poseedores del goleador de liga. Soy un tipo muy hábil para los negocios. Hablamos de cosas generales en el viaje en taxi. Llegamos al hotel, entramos agachados y con la cara cubierta para protegernos de las cucarachas voladoras. Siempre que salgo de noche con intenciones de tener una noche desenfrenada salgo de casa provisto de una pequeña escobilla, muy útil para barrer las ladillas de las sábanas en este hotel. Me desvisto rápidamente y enciendo un cigarrillo para ver cómo la chica se desnuda. En esta oportunidad como tantas otras, al contemplar el espectáculo, recuerdo a Newton y sus enunciados de la ley de gravedad. Pero en este caso no fue una manzana cayendo de un árbol al suelo, sino dos senos desde un soutien. En fin, es lo que hay, pensé. De todos modos ya estaba excitado y muy ansioso por efectuar mis cuatro o cinco movimientos pélvicos que me condujeran a un aliviador orgasmo.
- ¿En qué liga es que estás? -pregunta nuevamente, colgando sus últimas prendas de una silla con tres patas, sin preocuparse de que yo viera sus nalgas gelatinosas.
- En la V.23 -admito, ya no era necesario ocultarlo más.
- ¡¿Qué?! -pregunta, dándose vuelta de improviso- ... ¡¿Vos sos Arcano_0, el mánager de Perros Callejeros?!
- Sí.
- ¡Hijo de puta! ¡Le ganaste a mi hermano cuando él iba primero y le sacaste la punta! -empieza a tirarme todo lo que encuentra- ¡Él era discapacitado físico y su vida era el equipo de hattrick! ... ¡No pudo soportar perder la punta y se suicidó!
Esta noticia me ha dejado estupefacto.- ... Con razón su equipo nunca más ganó -razono. Él no había seguido efectuando los cambios teniendo en cuenta forma y condición de sus jugadores. Eludo el zapato que iba directamente a mi cabeza, tratando de vestirme. Cuando la silla de tres patas me dio en la nuca quedé inconsciente.
Al despertarme estaba desnudo y no pude encontrar la billetera. Temí que el golpe me hubiese afectado el cerebro, haciéndome olvidar mi clave de hattrick. Salí corriendo tapándome las partes íntimas con una almohada hasta el cyber abierto 24 horas más cercano. Pude loguearme en hattrick antes de que me detuviera la policía. Todo estaba bajo control.