Ya lo dice el dicho: “Ojo de loca no se equivoca”. Por eso le pedimos a un escritor homosexual que revisara lahistoria de estos dos superhéroes, y despuÉs de sumergirse durante varias semanas en los cÓmics y las seriesde televisión que protagonizaron, aquí nos da su veredicto.
Es poco probable que encielos norteamericanos se dé elencuentro en el aire de un Robin—pajarillo de fino plumaje másconocido como petirrojo— y unmurciélago. Mientras la delicadaave realiza sus diligencias másurgentes en el día, como recogersemillas y ramitas con su pico, elmamífero alado cuelga boca abajoen alguna oscura cueva esperandoque la noche caiga para entrar en ella por completo. Pero en 1940,dos años después de su fundación, la editorial Detective Comics(DC) juntó a dos personajes inspirados en los animales anteriormentemencionados. Batman hizo su debut en 1939, en el número27 de la revista Detective Comics, de la mano creadora de BobKane, en una historia llamada “El caso del sindicato químico”.Para 1940, el superhéroe ya tenía su propia revista. Su pareja,Robin, entró a formar parte de la historieta tiempo después,por la necesidad de darle al hombre murciélago un compañero,un “colega” que contrastara con su sombría personalidad. Aestos personajes los une un trágico hecho, el haber perdido asus padres en manos de villanos. Bruce Wayne, o Bruno Díaz,como se le conoció en Latinoamérica, era la secreta identidaddel superhéroe. Wayne es un solitario magnate y filántropo queluego del asesinato de sus padres, cuando apenas era un niño,jura venganza y decide combatir el crimen organizado como unaforma de mitigar su rencor. Lallegada de Robin a su vida, almenos así lo percibieron suslectores, le dio al héroe un tonopaternalista que con el paso deltiempo fue puesto en duda, porciertas viñetas del cómic dondese veía a la pareja en actitudesalgo sospechosas.
El inquisitivo doctor Wertham
A lo largo de nuestravida siempre habrá unapiedra en el zapato: un BillyGraham encontrando el másmínimo asomo de lujuria enel iris de una chica virgen, unCharles Montgomery Burnsque le quite el sol a Springfield o un Uribe para todos tusSantos. Personajes que van poniendo trabas a cada paso quese quiera dar. ¡Santos infortunios! En la Alemania de finalesde 1800, nació Fredric Wertham. Ya en 1921, convertido en elmalévolo doctor Wertham, luego de obtener su título de psiquiatraen la Universidad de Würzburg e influenciado principalmentepor las teorías freudianas, decidió en 1932 trasladarsea Nueva York, donde ejerció una ascendente carrera, que enpocos años lo llevó a ser una especie de opinador de los fenómenossocioculturales de la década de los cuarenta y cincuenta.Al doctor Wertham, que fue algo así como un AlejandroOrdóñez para el mundo del entretenimiento de la época, sele dio por publicar un libro en 1954 llamado La seducción delinocente, donde atacó sin medida —con extremistas argumentospsicológicos— el mundo de los cómics, señalándolo comoculpable directo de la violencia, el consumo de drogas y eldesenfreno sexual de los jóvenes de aquellos tiempos. Entre lasmúltiples acusaciones de Wertham en su libro, hizo hincapiéen un capítulo titulado ‘Quiero ser un maníaco sexual’; el textoempieza con un interrogante planteado a un joven fanático delos cómics sobre qué quiere ser cuando sea adulto, a lo que elchico responde: “Deseo ser un pervertido sexual”. A partir deahí el doctor Wertham emprendió una serie de acusacionescomo la supuesta relación homosexual entre Batman y Robin,los aires sadomasoquistas de la Mujer Maravilla y su evidentelesbianismo, entre otras extravagantes conclusiones alrededorde personajes del mundo de las historietas. La posición del psiquiatraprovocó que el caso fuera llevado hasta audiencias enel Senado estadounidense, donde se debatió si los cómics erano no buenos para la sociedad, escándalo que terminó con lacreación del Comics Code Authority, un comité de autocensuramanejado por las editoriales para moderar los contenidos.
El disfraz que habitamos
Décadas antes de que la bandera arcoíris fuese asumidacomo símbolo de diversidad por la comunidad LGBT, ya solo tres años de la publicación del controvertido libro deldoctor Wertham, DC Comicspublicó la edición número 241de 1957, bajo el sugestivo títuloThe Rainbow Batman. Allí seve en la portada al héroe conun traje de color rojo y, trasél, aparece el Chico Maravillaindagándole: “Pero, Batman,ayer por la noche usaste eltraje verde, y esta noche estásusando el rojo, ¿por qué?”.Más al fondo pueden distinguirseuna serie de maniquíesque portan el traje de Batmanen diferentes tonalidades. Elhombre murciélago, con unaevidente pose afectada, responde:“Sabes, Robin, deberíausar un traje de Batman dediferente color cada noche”. Quizás este nuevo colorido ybanal superhéroe acrecentó aún más las dudas acerca de susexualidad y fue inspiración para la serie de televisión que seestrenó en 1966. Alejado de su oscura estética inicial, la seriefue denominada Camp, ya que en su excesivo colorido le dabaa Ciudad Gótica un aire más de ciudad arcoíris. Los actoresAdam West (Batman) y Burt Ward (Robin) fueron los encargadosde llevar a las pantallas a los que hasta entonces eransolo dibujos impresos en papel. El Robin de esta serie soloayudó a que se hiciera mayor el rumor de que algo pasaba entre él y su protector. Por ejemplo, en un capítulo titulado ‘Batmanestá irritado’, los superhéroes son capturados por The Joker (elGuasón) y sus secuaces. El villano se dispone a desenmascararlos,la cámara hace un zoom a los rostros de B & R, pero el rostro delmenor del dúo, en vez de reflejar pánico, lo que parece es revelarun placer sin medidas al ser ultrajado por los malos, la cara del“Chico Maravilla” es casi orgásmica, sus labios entreabiertos parecenesperar un beso por parte del Joker, la maricada se acaba hastaque Batman logra extraer de su cinturón multiusos una bomba dehumo que los saca del aprieto.
Que sabe nadie
Si algún dibujo animado tuvo influencia en la infanciamaricoide de mi generación, ese sería la Mujer Maravilla, a quien eldoctor Wertham tildó de lesbiana en su libro. Recuerdo un pequeñoprecipicio cercano a la casa materna: en más de una ocasión bajaba atoda velocidad creyéndome la superheroína, con un lazo en la manoque hacía girar para capturar a las gemelas Prada, mis archienemigasdel barrio. Mis primos preferían imitar al Hombre Araña, aSupermán o a Batman y Robin, ignorando entonces lo que treintaaños atrás había planteado el terrible doctor Wertham. Dicen que“ojo de loca no se equivoca”, y me atrevería a declarar sin temor queRobin es el ideal gay en este par. En una vieja viñeta de los primeroscómics del enmascarado, aparecen Bruce y Dick Greyson —identidadsecreta de Robin— despertando por la mañana en la mismacama. Dice Wayne: “¡Ah!, eso fue dormir bien. Vamos, Dick, a tomarun baño frío y un buen desayuno”. A lo que su pupilo refuta: “Mejoradelántate tú, yo estaré en la baticueva reparando el batimóvil”.¿Qué sucedería en esa madrugada que no aparece relatada por loseditores de DC Comics? ¿Acaso el millonario Wayne y su párvulocompañero vivirían una batiaventura de sexo desenfrenado? Perosiendo su protegido un menor de edad, ¿no se convertiría este hechoen un asunto de pederastia?
El toque de Schumacher
Dos de las películas más comentadas de Batman fueronhechas por un director de cine abiertamente homosexual. JoelSchumacher realizó Batman forever y Batman and Robin, filmes quele merecieron elogios y escupitajos. Aunque Bob Kane se referiríaa la actuación de George Clooney como el Batman más cercano alque él ideó. Contradictoriamente, Clooney declararía en una entrevistaconcedida a Barbara Walters que su interpretación de Batmansería la más gay hecha en la historia. Los seguidores se quejaron delhomoerotismo impreso en los trajes de los superhéroes que exaltabanpezones de hule, músculos inflados, desmedidos “batipaquetes”y voluptuosas “batinalgas”, asunto que se robó protagonismo enmuchas de las escenas. La duda se incrementó con el paso del tiempo.Para 2005, la galería Kathleen Cullen Fine Arts de Nueva York fuevíctima de amenazas de demanda por parte de DC Comics al exhibiruna muestra de pinturas del artista plástico Mark Chamberlain,donde B & R aparecían besándose y en situaciones sexualmente comprometedoras.La editorial exigía que se entregaran las pinturas queno se habían vendido y también el dinero que habían ganado por lasya negociadas. Justo esto coincidió con el estreno de la película BatmanBegins, dirigida por Christopher Nolan en 2005, donde se retomaronlos orígenes del murciélago cuando aún no había llegado a su vida elapuesto Chico Maravilla.La incógnita continúa, todos presumen y hacen juiciosde la extraña relación de estos personajes salidos de la ficción. Comocanta el ambiguo intérprete español Raphael: “De mis secretos deseos,de mi manera de ser, de mis ansias y mis sueños, que sabe nadie, demi verdadera vida que sabe nadie”. Lo cierto es que cuando la nochecae en Ciudad Gótica, se puede ver a Bruce Wayne desde una de lasventanas de su recámara mirando al cielo, esperando a lo mejor queuna batiseñal no arruine sus planes en casa junto a su desamparado,pequeño y frágil ‘Dick’.
Ve redicto
Le envié al escritor Efraim Medina vía Facebook lapregunta de si creía factible que B & R fuesen gays. Hasta ahorasigo esperando su respuesta. A mi parecer, insisto, Robin despiertaen Batman sus deseos más ocultos. Robin es su pequeño pájarode pecho rojo, su frágil doncella de piel de orquídea, ambos conformanuna relación que en palabras de las locas más clásicas esla ideal entre dos hombres: el macho y la mariposa, el pasivo y elactivo, el “hombre, hombre” y su damisela de muñecas quebradas,“como debería ser”, retomando palabras del desaparecido novelistaManuel Puig, asunto en el que estoy de acuerdo.
Fuente: Facebook de Revista SH ( )