A la flauta! O... ¡A la flauten! Como sea, ahí lo mandó Franz Beckenbauer a Martín Demichelis. ¿O acaso alguien sabe cómo se dice "lo liquidó" en alemán? Bueno, traducido, es algo así: "Lo que más bronca me da es ese autogol tan estúpido. Demichelis baja la cabeza. Eso no puede ser. Si eso le pasa a un joven en un equipo escolar, se le dice que se dedique a tocar el piano o la flauta dulce, pero al fútbol, no (...) Hasta podría llegar a liquidar a alguien por esos errores". Textual del Kaiser... Así nomás.
¡Durísimo! ¡Lluvia de (ale)chanes! Y no lo dice un cuatro de copas, un tirabombas por placer, algún hambriento por espacio en esos programas que "debaten" sobre los dotes de la novia Micho. Lo dice uno de los cinco mejores futbolistas de la historia, la máxima gloria del balompié teutón, campeón del mundo como jugador y técnico y, lo más importante en este caso, el presidente del Bayern Munich, o sea, el hombre capaz de "liquidar a alguien por esos errores".
El ex River, curiosamente ése que en sus inicios a JM Aguilar le hacía acordar a Beckenbauer y que el propio Kaiser dijo que llegaba para "solucionar los problemas en defensa", ya lleva cinco años en el club bávaro. Sí, todo bárbaro en cuanto a títulos, pero últimamente hay algo que no cierra... A Martín no le cerraba jugar como volante y el ex DT Hitzfeld lo suspendió por plantarse durante la temporada pasada. Y también le encerraron el sueño olímpico pese al "si no me dejan ir, me escapo".
Que quede claro: esta macana no puede tirar al tacho todo lo cosechado por Micho. Ni el prestigio por ser el primer argentino en obtener una Bundesliga, ni las ocho vueltas que lleva en Bayern, ni el orgullo de ser considerado el sucesor de Ayala en la Selección, ni ser el novio de una mujer de Selección... Pero sí, fue grave la chambonada y él lo sabe, lo trasmitía desde su semblante, desde esas manos que bicicleteaban la vinchita camino al descanso. Ya nada podía hacer, su error en el cálculo era responsable del 0-1 ante el Lyon (Zé Roberto alivió con el 1-1 final). El tiro libre frontal de Juninho, desde casi la mitad de cancha, no parecía llevar peligro, menos aún porque iba derechito a la cabeza de Micho, parado, firme, en el borde del área grande. El 6 creyó que sobraba con sólo poner el bocho, quizá por eso no saltó y el roce en su cabellera le dio velocidad a la pelota y adentro.
Ahora con Klinsmann, y acentuado por las recientes dos caídas en Bundesliga, el central accedió a jugar de volante, aunque su postura es firme: puede ser rueda de auxilio pero quiere la zaga porque ahí lo hace en la Selección. Una Selección que viene golpeada en defensa, que tiene fresco el blooper de Heinze con Paraguay y que ahora suma esta manchita. Vos sos en contra mío.
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