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Pistolas semiautomáticas Charola Anitua -Industria Eibarres

Info9/17/2008

Armas de la Antigüedad

Pistola Charola Anitua Semiautomatica
Sin Nro de Serie






Detalles:

Pais de Orígen: España
Modelo: 1898.
Calibre: 5 mm Charola Anitua (Clément).
Longitud Total: 207 mm.
Longitud de Cañón: 71 mm.
Anima: 4 estrías con giro a la derecha.
Sistema de puntería fija: guión de punto vertical y alza en V.
Capacidad del cargador: 6 cartuchos.
Se alimenta con lámina o peine cargador.
Fabricante: Garate, Anitua y Cia. - Eibar


Historia:


Las tres zonas donde se instalaron las fábricas de armas en España fueron: la cuenca del río Deva en el País Vasco, Ripoll en Cataluña, y Trubia en Asturias, lugar en el que muchos años más tarde se instalaron armeros vascos.
En Madrid, se desarrolló una industria de armas de lujo en mano de los armeros reales. Las reales fábricas de armas se establecieron en la ciudad de Placencia, llamada actualmente Placencia de las Armas, que se encuentra en una depresión geográfica que limita por un lado con Eibar y por otro con Vergara. Eibar presenta una situación semejante, ya que se halla encajada entre Malzaga y Olarreaga, límite con Vizcaya. El origen de este pueblo se remonta al siglo XII.
La primera referencia histórica acerca de su existencia data del año 1480, cuando el ejército requirió urgentemente todo tipo de armas a los talleres de Guipuzcoa, Alava y Vizcaya. Desde esta fecha, fueron constantes estos requerimientos por parte de los monarcas españoles. A fines del siglo XV, los reyes católicos ordenaron a la villa la fabricación de armas blancas, hachas, azadas, palas y otros elementos, todos ellos con destino al reino de Castilla. Y fue alrededor del año 1488, cuando se inició la fabricación de armas de fuego en la región.
Si bien no hay referencias exactas, es posible suponer que los principales talleres estuvieron situados en el valle del río Deva. Es entonces cuando aparecen los nombres de Martín de Zamudio, Juan Ibáñez de Loyola, Juan de Ordanza y Juan de Orbea, entre otros. De esa época data también la aparición de gremios y hermandades de artesanos, fenómeno social de la Edad Media.
El 5 de febrero de 1546, el rey Alfonso XI autorizó que se levantara en el lugar, un pueblo cercado y torreado. De esta manera, alrededor de 1630, se fundó la real fábrica de armas de Tolosa, cuya especialidad fueron las armas blancas. Tiempo después, surgirían las fábricas reales de mosquetes, escopetas y pistolas, mientras que sus culatas eran fabricadas en Placencia, Eibar y Elgoibar.
En el año 1794, tropas napoleónicas arrasaron Eibar, y en dicha embestida destruyeron las fábricas de armas, causando una masiva emigración de armeros. En la década de 1830, se fundaron nuevas plantas, punto de partida de lo que sería, en el futuro, la gran industria eibarresa.
En el año 1835, el armero Manuel Garate, de acuerdo con los registros, fue el primer fabricante de revólveres en Eibar. Fabricó el primer revólver con tambor de seis tiros y las primeras escopetas de percusión de la región.
En el año 1890, operaban en la ciudad cinco fábricas, cuyo número, en 1930, aumentó a 105.
Durante la Primera Guerra Mundial, Eibar fue una proveedora importante a favor de los países beligerantes, como Francia, Inglaterra, Italia y Rumania, a quienes les vendió 816.875 pistolas semiautomáticas y 754.714 revólveres.
Entre los años 1900 y 1937 -principalmente en los últimos años- nuestro país importó un gran número de pistolas y revólveres españoles, destacándose los provenientes de la ciudad de Eibar.
La crisis mundial que se produjo durante el decenio 1920-30 afectó seriamente a Eibar, lo cual determinó que fábricas como Orbea y Cia, Trocaola, Aranzábal y Cia, Beistegui Hermanos y otras, se viesen obligadas a abandonar la fabricación de armas, para dedicarse a la producción de bicicletas. Luego de varios años, y tras intenso sacrificio, dichas fábricas volvieron a reactivar su industria armera.
Durante la Guerra Civil española (1936-1939), gran parte de las colecciones y los archivos de los fabricantes desaparecieron, incendiados por los republicanos. Por otra parte, la población fue devastada el 26 de abril de 1937, por lo que sus habitantes se vieron obligados a partir tomando rumbos diferentes. Irreparable fue la pérdida de la casa de Plácido Zuloaga, con su valiosa colección de armas. Muchos de estos hombres llegaron a nuestro país, tal como ocurrió con Donato Ojanguren, quien ya instalado se vinculó con Leandro Redaelli, época en que se volvieron a fabricar los revólveres marca “Tanque”, que habían sido producidos en Eibar hasta 1937.
Asimismo, en Eibar funcionaba el banco oficial de prueba de armas de fuego, institución que se encargaba de controlar la calidad de las armas que se producían en esa ciudad. En 1844, ya existía un banco de prueba, pero recién fue obligatorio el control de las armas, cuando el gobierno español hizo construir un nuevo banco de prueba, el 31 de enero de 1915.
Es importante mencionar, al respecto, que el Museo de armas de Eibar posee, aunque incompleta, su colección de armas eibarresas de fines del siglo XIX y de las primeras tres décadas del siglo XX. Este solo dato basta para comprender el daño que sufrió esta ciudad.
Como ejemplares de esta industria eibarresa, se presentaron las curiosas pistolas semiautomáticas Charola Anitua, en calibres 5 mm y 7 mm, cuyo origen resulta muy oscuro y difícil de desentrañar, debido a los trágicos episodios ocurridos en esa región. Diferentes fuentes aclaran que todos los investigadores que trataron de escribir sobre estas pistolas, se enfrentaron con el mismo obstáculo.
De los consultados, sólo Jean-Pierre Bastiè, en Armes & Collectiones Magazine Nº 16, se refiere al nombre que se constituyó en marca -“Charola Anitua”- cuyo origen se cifra en la unión de los apellidos de Ignacio Charola y Miguel Anitua, quienes en los primeros años de 1870 fundaron una sociedad dedicada a la fabricación de armas portátiles. En 1898, la firma de Eibar, Charola y Anitua, fabricó su primer arma "automática“ en calibre 5 mm, con capacidad para 6 cartuchos, que se cargaban con peine. Sus formas se inspiraron en la Máuser C 96. La fabricación se mantuve durante dos o tres años, y cesó en 1900, cuando Miguel Anitua abandonó la firma. Don I. Charola continuó con el negocio, pero sentando nuevas bases para su empresa. Fue entonces cuando fabricó un nuevo modelo en calibre 7 mm, con la misma capacidad que la precedente. Sin embargo, esta nueva arma tendría menos éxito que aquella, y su producción continuó hasta 1905. Diversas fuentes como Pistols of the World de Hogg y Weeks, Pistolas y revólveres del español Antonio Iglesias Otero, Testbook of Automatic Pistols de Wilson, entre otras, no mencionan esta primer sociedad, sino que parten de la fabricación de las pistolas por “Gárate, Anitua y Cia, Eibar”, sin precisar la fecha de sus comienzos en la segunda mitad del siglo XIX.[/b]


http://www.rs.ejercito.mil.ar/contenido/Nro659/TD/armasanti.htm

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