Registrate y eliminá la publicidad! Colesterol ¿Enfermedad o negocio farmacológico? Alimentos, pastillas, ejercicios, dietas y análisis buscan controlar el colesterol y reducir el riesgo de infartos. Pero su eficacia es disímil. El disco de Christian Castro llamado Días felices, aunque en no la haya pasado tan bien. En febrero último sintió unas molestias en el pecho y el veredicto de los médicos –que no encontraron ningún daño cardíaco evidente– fue que tenía el "colesterol alto". Adiós a los huevos revueltos que lo subyugaban. "Hay que cuidar el cuerpo, ya no es como cuando tienes 15 ó 20", predicó Castro, con la sabiduría que le dan sus ¡31 años! Cuando la humorista Gabriela Acher escribió su libro El amor en los tiempos de colesterol, la expresión aludía al amor después de los 60 años. Nadie esperaba toparse con desvaríos del colesterol antes de esa edad. Pero la realidad es que el problema explota cada vez más temprano, favorecido en gran medida por guías médicas que en los últimos años fueron redefiniendo como "peligrosos" valores de colesterol que antes se consideraban normales. Si hace quince o diez años 240 mg/dl de colesterol total eran aceptables, hoy hay que tener 200 ó 180. Si antes el colesterol "malo" o LDL podía rondar los 160 ó 130 mg/dl, ahora en pacientes con riesgo elevado los médicos no se quedan tranquilos si no está en 100 o incluso menos, tal vez en 70 ó 60. Desde el 2004, además, hay que tener un colesterol "bueno" o HDL por encima de 40. Y cuanto más arriba, mejor. El problema es que metas tan estrictas se alcanzan con reeducación del estilo de vida pero, sobre todo, con medicamentos específicos, que representan la principal fuente de facturación de la industria farmacéutica y mueven más de 30 mil millones de dólares anuales en el mundo. En la Argentina, donde las toman medio millón de pacientes, triplicaron su mercado en un lapso de cinco años. Cada vez más médicos proponen tratamientos "agresivos" con dosis altas o combinaciones de pastillas para optimizar los resultados. El tema colesterol, sin embargo, empieza a generar polémica entre algunos pacientes y en la propia comunidad médica. ¿Hasta qué punto el fantasma está agitado por los intereses de la industria farmacéutica? ¿Pensar el colesterol como "enfermedad" en lugar de "factor de riesgo", no hace perder de vista otras estrategias tanto o más efectivas para controlar el riesgo cardíaco? ¿Es posible que se trate de un ejemplo más de "medicalización" de la sociedad, que avanza en la transformación masiva de personas sanas en pacientes? Evidencias La mayor parte de los médicos reconocen que la tendencia hacia la "tolerancia cero" con el colesterol puede ser funcional a las arcas de los laboratorios, pero aseguran que hay estudios epidemiológicos y clínicos muy serios, con decenas de miles de pacientes, que sostienen esa tendencia. "Yo me precio de tener buena información. Las decisiones que tomo para mi propia carótida, también considero que son las mejores para mi padre y mis pacientes", dice el médico nutricionista Alberto Cormillot, quien toma y receta pastillas para el colesterol elevado cuando la dieta y el ejercicio no alcanzan. Aunque el organismo fabrica colesterol para integrar en la estructura de células u hormonas, casi nadie discute que el exceso de colesterol LDL favorece la inflamación en la pared vascular y las llamadas "placas ateroscleróticas", que al estallar pueden provocar la obstrucción del flujo sanguíneo en el corazón y el cerebro. El HDL, por su parte, se ocupa de remover de las arterias los depósitos del colesterol "malo" antes de que causen daño. Sin embargo, pese a lo que algunos pretendan instalar, es falso que el colesterol alto sea una enfermedad. Ni siquiera es un agente causal, como podrían serlo el bacilo de Koch para la tuberculosis o el alcohol en la cirrosis etílica. Es lo que se llama un factor de riesgo: un concepto surgido del estudio de poblaciones y que evidencia aquellos elementos o factores que aumentan la probabilidad de que las personas que los tengan, o se expongan a ellos, sufran un determinado problema de salud. Horacio Zylbersztejn, ex director del Consejo de Epidemiología y Prevención de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), señala que el colesterol anormal es preocupante, pero representa sólo uno de los siete factores de riesgo "mayores" de la enfermedad cardiovascular. Lo acompañan hipertensión,diabetes, tabaquismo, sedentarismo, obesidad y desarreglos psicológicos, como ansiedad o síntomas depresivos. "El control de los factores de riesgo no pasa sólo por considerar un valor aislado y dar una medicación", destaca Zylbersztejn, Jefe de la Unidad de Internación de Cardiología del Hospital Pirovano. "Hay que tener en cuenta otros factores sociales, culturales y económicos, como las dificultades para acceder a alimentos sanos y baratos, la falta de instrucción o el estrés que deriva de las crisis." El 75 por ciento de las pastillas más usadas contra el colesterol son las llamadas estatinas, una familia de drogas que bajan el LDL entre el 30 y el 45 por ciento y probaron reducir hasta un 90 por ciento la incidencia de infartos y ataques cerebrales en pacientes con o sin antecedentes coronarios. FUENTE
Colesterol: ¿Enfermedad o negocio?
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