"Esa noche pensé que me moría y me puse a llorar"
Fue lo que declaró el primero de los sobrevivientes de Cromañón ante el Tribunal. Dijo que esa noche, el cacheo se hizo "así nomás".
Fue lo que declaró el primero de los sobrevivientes de Cromañón ante el Tribunal. Dijo que esa noche, el cacheo se hizo "así nomás".
Las zapatillas tiznadas se convirtieron en el símbolo de la tragedia del boliche de Once.
Ivan, cuyo apellido no fue revelado por pedido del propio tribunal, fue el primer testigo en declarar de los cuatro que hoy revivirán el incendio en el boliche Cromañón en diciembre de 2004 y que dejó un saldo de 194 muertos.
El sobreviviente relató al tribunal que las puertas de emergencia por las que ingresaron y salieron los concurrentes "estaban cerradas" por lo que reflexionó: "(...)visto lo que pasó, pienso que si hubieran estado abiertas esa noche no estaríamos lamentando tantas faltas."
Fue un relato desgarrador en el que Iván describió en forma detallada momentos de aquella fatídica noche. Contó como, después de salir de Cromañón con un tobillo roto por el peso de los cuerpos que cayeron sobre su persona, fue trasladado a una ambulancia desmayado, y cuando recobró el conocimiento vio a una joven que "entró en convulsiones": intentó practicarle respiración boca a boca, pero "tuvo, creo, un paro cardíaco, y se murió en mis brazos".
Pero el contacto directo con la muerte no terminaría en esa perturbadora escena: en la guardia del Hospital Durand, donde fue trasladado junto con otras víctimas, Iván dijo que "la gente se moría y quedaba allí tirada, sin que nadie pudiera hacer nada".
Respecto de lo ocurrido en Cromañón, el testigo habló del cacheo y descartó que hubiera sido riguroso: ni a él que llevaba "una mochila con una bandera", ni a un amigo con quien concurrieron juntos, los palparon al ingresar al local. "Revisaban así nomás", graficó.
Aseguró que, según su impresión, lo que originó el incendio y la tragedia posterior fue pirotecnia del tipo "tres tiros". "Entre la consola de sonido, la barra y una columna vi a una persona que levantó la mano y disparó un tres tiros. Dos estallaron antes de llegar al techo, pero uno se incrustó en la media sombra y generó el incendio. Estoy completamente seguro que lo que generó el incendio fue un tres tiros", relató. A su vez, ratificó que "una voz"-presuntamente la de Omar Chabán- pidió que cesaran las bengalas.
El tribunal contuvo en todo momento al testigo, sobretodo cuando recordó los peores momentos de la noche: "Las chicas te rasguñaban la espalda en la desesperación por salir, la gente se desvanecía y todo la pisaban, cada uno intentaba salvar su vida", relató.
En ese caos, Iván cayó al suelo y "un metro y medio de cuerpos" cayeron sobre su humanidad; así se fracturó el tobillo derecho y en la oscuridad reconoció que quien estaba sobre su pecho era el amigo con quien había concurrido a la discoteca: "Nos abrazamos, le dije 'en esta nos morimos' y me puse a llorar.Gritaba mucho, pero nadie me escuchaba. Mi amigo me dijo 'qué hacemos?' y yo le dije 'no me quiero morir aquí'. Luego alguien me tomó del brazo, enseguida vinieron otros y me sacaron de allí", evocó.
Iván consiguió salir de la discoteca guiado "por un viento que ingresaba de afuera y que era como recuperar la vida"; se desmayó en al menos dos oportunidades, fue trasladado al Durand y desde allí al Hospital Militar, donde fue sedado para aplacar una intensa crisis de nervios.
"Al día siguiente, cuando me desperté, me contaron lo que había pasado", relató.
QUEDAN TRES POR DECLARAR. El juicio oral, que busca al o los culpables por la tragedia de Cromañón, continúa hoy en los tribunales porteños con la declaración de tres de los sobrevivientes del incendio que el 30 de diciembre de 2004 dejó un saldo de 194 muertos.
Los testigos padecen algo muy común entre los sobrevivientes, el estrés post traumático, por lo que declararán ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 24 de la Capital asistidos por psicólogos y abogados.
Se sabe que entre las víctimas que evitaron la muerte hay jóvenes que perdieron a padres, hermanos o amigos; padres cuyos hijos fallecieron; otros que estuvieron muchos meses internados y quedaron con problemas de salud y que, por ello, revivir lo sucedido esa noche no será nada fácil. Lo mismo para aquellos que rescataron a muchos sobrevivientes y sienten “culpa de estar vivos” o de no haber sacado más gente.
Por eso, en lo primero que se pensó fue en la contención para fortalecerlos y animarlos a declarar. La tarea estuvo a cargo de la Oficina de Asistencia Integral a la Víctima del Delito (OFAVI) de la Procuración General de la Nación, a la cual el fiscal Jorge López Lecube le pidió colaboración para explicarles a los testigos lo importante de su declaración.
Así, especialistas comenzaron a comunicarse por teléfono o carta con los sobrevivientes y ubicaron a 120 de los cerca de 200 que el tribunal tiene previsto citar a declarar. En los encuentros, los jóvenes son llevados en grupos de a 10 a la sala de audiencias del Palacio de Tribunales para conocer el lugar donde se van a sentar para dar su testimonio ya que la mayoría desconoce el ámbito judicial.
En caso de que se advierta mucha angustia o tensión en alguno de los declarantes, habrá un psicólogo que podrá pedir frenar el testimonio y también abogados a los que antes de hablar les podrán hacer preguntas.
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