Encontré esto que me pareció un forma humorística de descargarnos por eso problemas que no estan penados por la ley.... pero mas de una vez nos complicó la existencia auque mas no sea por un rato. Seguro que a Uds. se les ocurrirá otros castigos para los mismos u otros problemillas cotidianos, invito a publicarlos en lso comentarios... Gracias
Regadora de balcón superior al nuestro
Cae y cae el agua sobre nuestro balcón y ella nunca deja de regar. ¿Qué riega con tanta agua? ¿Tiene una selva? Y por más reuniones de consorcio y hasta gritos desde nuestro balcón, ella continuará arrojando litros de agua que caen sobre nosotros o nuestra ropa colgada.
-Castigo: se reúne todo el consorcio y la persona, sentada en una silla, recibe una hora de baldazos por parte de todos los vecinos.
Tocador de bocina de auto impaciente
Apenas se puso verde y a la milésima de segundo ya toca reiteradamente la bocina… ¡estando sexto en la fila!
-Castigo: Dos horas continuadas escuchando a seis barras bravas de Chacarita tocando sus cornetas a cinco centímetros de su oído.
Motociclistas de pizzería que no respetan una sola ley de tránsito
Van por la vereda a velocidades increíbles. Te aparecen de contramano cuando estás cruzando la calle (Imposible verlos) No chistan, no tocan una bocina, son un desastre.
-Castigo: ingestión durante 3 horas de 18 pizzas de jamón y morrones de la pizzería en donde trabajan, con sus respectivas fainás.
Peluquero que corta como se le canta
Sufrido tanto por hombres como por mujeres. Uno le dice: quiero el pelo así, cortito en este lado, largo acá, sin que tape las orejas, etc, El "profesional" siempre dice que sí, y después termina haciendo el corte que él quiere (porque en su interior dirá "yo soy el que sabe"
y nos deja siempre disconformes, puteando y esperando 5 meses -por lo menos- para que nos vuelva a crecer el cabello.
-Castigo: atado en su propia silla de peluquero, un mono con navaja le hará el corte que el animal considere más apropiado.
Dueño de perrazo sin cadena
Lo hace pasear por el barrio sin importarle si pasan chicos de dos años a los que el perro con un solo golpe los puede tirar y lastimar. Y no hablemos de morder. El dueño -que quiere más al perro que a su madre- siempre dirá: "No hace nada, es buenito", mientras se revuelca a los mordiscones con otro perro.
-Castigo: una hora en la jaula de los leones de un circo de barrio. (No hacen nada, son buenitos)
Regadora de balcón superior al nuestro
Cae y cae el agua sobre nuestro balcón y ella nunca deja de regar. ¿Qué riega con tanta agua? ¿Tiene una selva? Y por más reuniones de consorcio y hasta gritos desde nuestro balcón, ella continuará arrojando litros de agua que caen sobre nosotros o nuestra ropa colgada.
-Castigo: se reúne todo el consorcio y la persona, sentada en una silla, recibe una hora de baldazos por parte de todos los vecinos.
Tocador de bocina de auto impaciente
Apenas se puso verde y a la milésima de segundo ya toca reiteradamente la bocina… ¡estando sexto en la fila!
-Castigo: Dos horas continuadas escuchando a seis barras bravas de Chacarita tocando sus cornetas a cinco centímetros de su oído.
Motociclistas de pizzería que no respetan una sola ley de tránsito
Van por la vereda a velocidades increíbles. Te aparecen de contramano cuando estás cruzando la calle (Imposible verlos) No chistan, no tocan una bocina, son un desastre.
-Castigo: ingestión durante 3 horas de 18 pizzas de jamón y morrones de la pizzería en donde trabajan, con sus respectivas fainás.
Peluquero que corta como se le canta
Sufrido tanto por hombres como por mujeres. Uno le dice: quiero el pelo así, cortito en este lado, largo acá, sin que tape las orejas, etc, El "profesional" siempre dice que sí, y después termina haciendo el corte que él quiere (porque en su interior dirá "yo soy el que sabe"

y nos deja siempre disconformes, puteando y esperando 5 meses -por lo menos- para que nos vuelva a crecer el cabello.
-Castigo: atado en su propia silla de peluquero, un mono con navaja le hará el corte que el animal considere más apropiado.
Dueño de perrazo sin cadena
Lo hace pasear por el barrio sin importarle si pasan chicos de dos años a los que el perro con un solo golpe los puede tirar y lastimar. Y no hablemos de morder. El dueño -que quiere más al perro que a su madre- siempre dirá: "No hace nada, es buenito", mientras se revuelca a los mordiscones con otro perro.
-Castigo: una hora en la jaula de los leones de un circo de barrio. (No hacen nada, son buenitos)