DESCUBRIMIENTO Y OCUPACIÓN
Avanzamos en nuestro estudio sobre la “Cuestión de Malvinas.” Hay que remontar mucha historia para comprender cabalmente cuan legítima es el reclamo Argentino por la soberanía de esos territorios. Entrar en los pormenores de los hechos históricos relacionados con las Islas Malvinas luego de la concesión otorgada por el papa Alejandro VI en la bula Inter Caetera, del 4 de mayo de 1493, sería muy engorroso para el lector de esta página. No obstante, se debe dar un resumen de los hechos para ser coherente en el estudio.
Los límites establecidos por el Sumo Pontífice en su concesión de 1493, asentó precedentes para la soberanía de todo el continente americano y el derecho público europeo reconocía la autoridad del papa Alejandro VI de disponer de territorios no sometidos a príncipes cristianos, y atribuirlos en plena soberanía a quien pudiera difundir en ellos la religión católica. La Gran Bretaña misma benefició con una donación de ese tipo, celebrada en 1155, mediante la cual el Rey Enrique II se convirtió en soberano de Irlanda. Pues mal puede esgrimir un argumento de nulidad de la autoridad del Sumo Pontífice para la concesión de tierras en el otro extremo del Océano Atlántico. Pero le mera descubrimiento de un territorio no era lo suficiente para constituir un título de soberanía irrefutable. El descubrimiento necesariamente debe ser apoyado por la ocupación efectiva. Para que existiera esa ocupación no bastaba el simple hecho de colocar padrones o de instalarse temporariamente en el lugar, sino que era necesario habitarlo y poblarlo con ánimo de permanecerse en el. De este modo, se fundaron todas las colonias de América, África y Asia.
Prioridad de descubrimiento. – Los viajes de los ingleses Davis, Hawkins y Strong.
Los navegantes ingleses John Davis (1592) , Richard Hawkins (1594) y John Strong (1690) avistaron las Malvinas y, el último nombrado desembarcó en ellas para aprovisionar sus tripulaciones (las bautizó con el nombre inglés de Falklands). Pero, como se ha descripto más arriba esto no es lo suficiente para acreditar algún título sobre el archipiélago.
Pues ¿Cuál es el objetivo de este brevisimo repaso de los acontecimientos históricos? Consiste simplemente en determinar qué valor internacional tenía en esos tiempos el hallazgo – sin actos de ocupación legítima y efectiva y ni siquiera de un desembarco – podía representar un título adquisitivo de dominio para la Nación que le encuentre. Sólo la ocupación de los territorios confería su dominio.
En los relatos de los supuestos descubrimientos de las Malvinas acreditados a los británicos Davis y Hawkins, existe muchos elementos para dudar de la veracidad de los mismos. Esto fue reconocido por documentos oficiales británicos del año 1946 los cuales quedaron bajo el sello de la Ley de Secreto Británico hasta 1996. Sin profundizar, Davis alega simplemente de haber dado vista a unas islas; Hawkins escribió de una tierra con ríos caudalosos, muchos fuegos y poblada (no se puede atribuir ninguno de estos factores al archipiélago).
Pero, dejando de lado estas cuestiones, hay otro aspecto importante sobre estos “descubrimientos” de los navegantes del pabellón con la Cruz de San Jorge en rojo y blanco . ¡Ni Davis ni Hawkins tenían autoridad para descubrir o colonizar en nombre de la Corona Británica! Todo acto adquisitivo de soberanía deriva del hecho de ser realizado por las autoridades competentes (léase oficiales de rango militar o emisarios de las Cortes) o por particulares con mandato oficial.
Originariamente, el barco “Desire” del Sr. Davis era parte de una expedición bajo el mando de un bucanero privado de nombre Richard Cavendish. Davis desertó de la expedición antes que ésta entrara en el Pacífico. Por lo tanto, por ser un desertor, no gozaba del amparo u autorización del gobierno inglés. Hawkins actuada también como filibustero privado que navegaba por su cuenta y riesgo y ambos (Davis y Hawkins) no asumían una función oficial como integrantes de la marina británica. Pues, todo “descubrimiento” o avistaje que pudiesen alegar haberse realizado, carecía de carácter oficial.
Pero avancemos en el análisis. El 27 de enero de 1690, John Strong penetró en el estrecho que separa las dos islas mayores del archipiélago. Desembarco en la costa oeste de la isla mayor Soledad en búsqueda de agua dulce y carnes frescas para su tripulación. Aunque bautizó el estrecho con el nombre “Falkland”, no realizó ni una toma de posesión invocando la Corona inglesa ni ningún otro acto que implicara consecuencias jurídicas.
Las expediciones desde Saint-Malo.
En el siglo dieciocho, los franceses comenzaron a llegar a “Iles Malouines” El primero de ellos, Jacques Gouin, sieur de Beauchesne, volviendo del Pacífico doblando el Cabo de los Hornos, descubrió una isla en el extremo sureste del archipiélago a la cual puso su nombre. Durante los próximos tres décadas, una seguidilla de nuevas expediciones francesas llegaron a las Islas y, siendo en su mayoría marineros procedentes del puerto Bretón de Saint Malo, las bautizaron con el nombre de “Iles Malouines”.
En salvaguardia de la integridad territorial española, el rey católico Felipe V, tomó la previsión de incluir un artículo en el Tratado de Utrecht de julio 1713 por el cual se comprometía a no:
“vender, ceder, empeñar o traspasar a los Franceses ni a otra Nación, tierras, dominios o territorios algunos de la América española, ni de parte alguna de ellos, ni enajenarla en modo alguno de sí, ni de la corona de España.”
Cincuenta años más tarde, con Carlos II ocupando el trono español, los franceses iban a ser los primeros colonizadores de las Malvinas.
http://elmalvinense.iespana.es/elmalvinense/descubrimiento.htm