CALLEJEROS, EN PRIMERA PERSONA
Autora: Laura Cambra
Páginas: 216
Editorial Planeta
Octubre 2008
La masacre de Cromañon es noticia por estos días, y lo será por varios más por delante, debido al juicio oral que se realiza desde el 19 de agosto pasado en el Palacio de Tribunales. Oportunamente sale a la venta este libro de la escritora Laura Cambra donde propone al lector conocer "otras miradas y otras voces". Se refiere al punto de vista de la banda de rock Callejeros que, según la autora, es desconocido por el público en general.
Para emprender esa tarea Cambra decide internarse en el terreno de la justicia, y lo hace desmenuzando, analizando minuciosamente cada frase escrita por los jueces intervinientes en los actos de procesamiento de la banda. La autora pretende analizar los escritos jurídicos desde la semiótica, escudriña las palabras, busca contradicciones; analiza semánticamente ingnorando todo acerca de leyes, sin ser experta en derecho. Es decir, comete el error de analizar algo desconociendo sus códigos.
Y es que el escrito donde se fundamenta el procesamiento de alguien no es más que la base mediante la cual un juez reúne todo aquello que le parece suficiente como para que el individuo en cuestión se someta a un juicio donde finalmente se resolverá su situación. Sin embargo, Cambra analiza los escritos del Juez de Instrucción Julio Lucini como si se tratara de un fallo condenatorio. Intenta establecer que un testimonio donde no se implica a Callejeros es tanto o más válido que uno donde sí se los implica. Sería más o menos como pretender peritar los aviones que funcionan bien en lugar de los que se caen.
Más de la mitad del libro está dedicado a defender al grupo en el terreno jurídico, al punto tal que más de alguna página parecería escrita por los abogados que los defienden que por una simple escritora, hasta ahora, de un libro de cuentos. Es curioso entonces cómo ante tanto detallismo en lo referente a los escritos judiciales, olvida mencionar datos tal vez no muy relevantes pero que sin duda ayudarían al lector desprevenido a tener una mirada diferente sobre el libro y la historia de la que se ocupa.
Por ejemplo: Olvida aclarar que la mujer de nombre Analía Fangano, con la que compartió un viaje a Córdoba y hasta la habitación del hotel donde se hospedaron (Capítulo "Villa María - 23 de febrero de 2008" ), es la abogada defensora de Maximiliano Djerfi, guitarrista del grupo. Demuestra cierto nivel de desinformación al aseverar que el abogado José Iglesias, padre de uno de los 194 muertos y cabeza de querella en el juicio oral, apagó "curiosamente" sus "encendidos discursos" contra los funcionarios nacionales a los que había acusado en un principio, cuando todos los argentinos que miramos algún noticiero o leemos algún diario cada tanto, vimos a Iglesias impulsando las causas contra el destituido Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra y sus entonces subalternos.
Sin embargo, es destacable que Laura Cambra asuma haber sido parcial al momento de escribir este libro. Reconoce estar del lado de Callejeros. Eso no es objetable en lo más mínimo y queda más que claro al leer cada una de las más de 200 páginas del libro. Sí es objetable utilizar la información de manera parcial para que lo expuesto ante los lectores sea un recorte antojadizo de la realidad. Analiza con mucha dureza y espíritu crítico las declaraciones del Juez Lucini y los querellantes, pero es muy permisiva y laxa con las declaraciones de la banda al elegir sólo algunas partes de, por ejemplo, sus declaraciones para la radio Rock & Pop, donde Fontanet indicó que "las bengalas eran la frutilla de la torta". Cambra decide transcribir sólo una parte de la frase obviando la palabra "bengalas".
Hacia el final se encuentran las entrevistas con los miembros del grupo excepto su manager, Diego Argañaraz. Tal vez esta frase de Patricio Rogelio Santos Fontanet, cantante de la banda, lo explique todo: "... Yo estaba cantando y se me va a juzgar por haber estado ahí [...] Y yo tengo que ir al juicio a sentarme y explicar que se me cayó el mundo encima mientras estaba tocando. Por eso tiene sentido hacer este libro. Es como un manual para avivar giles escrito por perejiles como nosotros para que los mediocres del gobierno y la televisión dejen de decir pavadas". A confesión de parte... De todas formas este libro no está escrito por ningún perejil, y la parodia de amenazas de querella por parte de la defensa de Callejeros contra la autora del libro, en la semana en que salió a la venta, es el broche de oro para un trabajo sobre el cual preferimos pensar que es apenas un ensayo desafortunado, producto de cierta inexperiencia y alejado de cualquier tipo de mala intención.
Y desde nuestro lado le sugerimos a Cambra que tome nota de lo siguiente:
- Que no hayan visto o conocido las irregularidades del lugar, no los exime de lo que debieron ver o saber. Basta para comprobarlo con leer el relato en el que la propia recordó el recital que Callejeros realizó en Córdoba en febrero de este año, en el que contó como los integrantes de la banda se preocuparon por cotejar la seguridad de las instalaciones del lugar donde iban a tocar. ¿Por qué antes no debían y ahora sí podían?.
- Que hayan perdido a sus familiares y amigos en el incendio no es una demostración de su inocencia; en todo caso, evidencia que su grave irresponsabilidad tiene visos de una imprudencia infantil.
- Que lo sucedido pudo haber ocurrido en cualquier lugar, en cualquier otro recital, mientras tocaba cualquier otra banda, es cierto; no en vano nuestro lema es “que no se repita”. Pero fueron ellos quienes se subieron a ese escenario, y tocaron esa noche, desdeñando la situación de peligro en la que estaban ellos mismos y su público. Por eso deberán responder por lo que hicieron y no debieron hacer, y por lo que no hicieron y debieron hacer .
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Aclaración: Este post a diferencia de otro acerca de este libro, presenta una crítica sobre la obra en lugar de una mera promoción de la misma.