Era nuevo en el pueblo, y sin embargo me encontraba jugando con unos niños desconocidos para mí. En total éramos tres niños, pero cada tanto se sumaban otros o se restaban. En cierto momento nos decidimos ir a jugar a las escondidas, pero en un cementerio!!!
Finalmente terminamos en sólo tres niños. Necesitábamos al menos un niño más. Finalmente apareció otro niño de la nada, cerca de la zona del cementerio. Dijo que se llamaba Juan, y que vivía dentro de la zona. Nos dijo además, que el cementerio era seguro, y que no podría haber peligro alguno. Con sólo escuchar eso nos contentamos y rápidamente fuimos al interior del cementerio para jugar. Me tocaba buscar a mí.Luego de contar hasta diez me fui en búsqueda de todos.Me parecía algo escalofriante jugar en un cementerio, pero parecía algo común en este lugar. Buscaba tras las tumbas, y nada. Tras los mausoleos, y nada. Temí que alguno se haya atrevido a meterse en algún mausoleo. En ese caso, jamás los buscaría. De repente lo vi a Juan entre las lápidas y las flores marchitas. Me acerqué sin hacer el menor ruido. Iba a atraparlo por detrás.Estaba parado frente a una tumba, orando. Algo extraño había en él. Lo miré desde mi lugar.De pronto miré a la foto de la tumba. ¡Juan! era Juan. Mi sorpresa fue tal que dí un grito. Juan me miró al darse vuelta. Cerré los ojos un segundo y al abrirlos no ví a Juan. Sin más me acerqué a la tumba que estaba mirando él. Decía: "Aquí yace Juan Carlos Rodriguez". Con leer eso me asusté, y me fui corriendo del lugar. Al salir los vi a los otros niños. Me miraron y me dijeron :"Pensé que Juan te había dicho que ya no jugaríamos. Al parecer, el tenía que volver a su casa"