No hay nada de cuanto se hace en el mundo que no cese alguna vez. No hay acción, obra, trabajo, instalación, empresa, sistema, orden que algún día ya no esté. No hay imperio infinito; no hay esclavos eternos. Y ni siquiera se podría especular con la eternidad del planeta. Todo está atado con hilo, descontando el ser viviente que está atado con aire y llega el día que sin aire, ya no funciona. Demos gracias a la atmósfera que todavía nos asiste y nos atiende por más aerosoles y humo de pastizales que le echemos encima. De modo que el cese de un tipo de sistema de jubilaciones privadas, para que continúe el sistema público es un trámite de época. Un recurso como cualquiera. No hay que hacer tanta bulla ni a favor ni en contra. Estar en contra es gastar rencor en abstracciones. Estar a favor es postergar la feliz inocencia. Los propios políticos y planificadores del cambio tienen su tiempo de vencimiento en suspenso; los propios jubilados involucrados y a involucrarse, solo Dios sabe si llegarán a tiempo a ponerse en la cola del banco para cobrar el primer beneficio. La jubilación es el pre mortem que se celebra en lugar de hacer duelo. Las lujosas oficinas de las AFJP, recibirán impiadosa sepultura. Mientras restauradores financieros buscarán darle algún otro uso inconsistente que dé mucho dinero inconsistente hasta que en un momento el juego de la inconsistencia se acabe y deje a muchos con el culo para arriba. Aporto un graffiti nuevo:
“el culo para arriba es el futuro de todo el género humano”. Reemplaza a aquel viejo axioma que decía: “La Bolsa o la vida”. Que prueba que hay tipos que entregan la vida por no perder la bolsa y otros que hacen lo contrario.
Y muchos -la mayoría- que no tienen bolsa pero que igual se quedan sin la vida. Todos nos quedamos algún día sin la vida solo que algunos van cesando más relajados y más suntuosamente. Y otros ya viven condenados aún siendo sanos. Esto es filosofía pura. Veamos ahora esta pregunta
¿Qué es La Bolsa? La respuesta es que la Bolsa ni siquiera “es” porque no es nada. Demostración de que no es nada son los bolsistas, los operadores, los especuladores, los apostadores de La Bolsa. Orgánica y biológicamente son seres humanos pero actúan como entes sin encuentros cercanos y mentalmente inhibidos de ningún pensamiento terrestre ni divino. Únicamente se manejan con pálpitos y de ahí el alto índice de cardiopatía que los extingue antes de tiempo. Y a lo mejor es una suerte. Y están todos los charlatanes que hablan sobre La Bolsa- inclúyanme- y nunca vieron ni la bolsa de la feria porque les mandan todo a casa con delivery. Ellos son todavía menos que la Bolsa porque adoctrinan acerca de una doctrina que no existe. La Bolsa es menos que una bolsa de arpillera cargada vacía o que una mochila de estudiante solo cargada de MP3 y pinturitas. Es menos que la bolsa de fracasos del presidente temporal de un país temporalmente poderoso; y que la bolsa de herramientas del plomero de ese país que encima tiene que agradecer que es plomero.
Por eso la gente “desbolsada” y “desembolsada” no tiene que ponerse a correr como idiota apenas les agitan la sombra de la Bolsa. Sigamos nuestras vidas. Porque la sombra de la Bolsa es la sombra de una sombra.
Autor: Orlando Barone
Fuente: http://continental.com.ar/noticias/696038.asp