Flops', los inventos que fracasaron
Lo que parece una gran idea sobre el papel no siempre funciona en el centro comercial. Los ‘flops’ son aquellos proyectos que llegan acompañados de una gran promoción y que luego quedan en humo. A veces, la lógica se impone al marketing.
El flop se puede definir como el sonido blando, hueco pero definitivo, que hace cualquier cosa cuando cae desde la altura de lo hiperpromocionado a la realidad del fracaso comercial.
Detrás de un flop puede haber una pequeña idea que parecía buena (ejemplo: la yogurtera.
Tenía sentido pero daba pereza), o una estrategia corporativa millonaria. Sony apostó por el Minidisc sin olerse el formato MP3 y Philips creyó que su propio invento, un disco del tamaño de un LP_de vinilo se impondría al más pequeño DVD. Los que compraron aparatos de Laser Disc y tiraron el VHS aún lo lamentan. A algunos, 10 años antes, les pasó con el Betamax.
La tecnología no siempre evoluciona por lógico darwinismo evolutivo. El Minidisc aún cuenta con muchos usurarios, sobre todo entre los profesionales de la radio, que juran por su valía. Cuando las administraciones se ponen, pueden superar en flopismo a cualquier empresa. En su momento, nadie consiguió entender el Fórum de las Culturas que se celebró en Barcelona en 2004. Y hoy, el enorme recinto que lo acogió languidece vacío y poseído por su espíritu.
El final de los 90 fue una época especialmente rica en fracasos corporativos. El furor de las puntocom hizo creer a muchos que dejar la universidad, montar un negocio en el garaje de tus padres con un colega y hacerse rico era todo uno. Algunos aún siguen viviendo en el mismo garaje. Y para documentar el momento, sólo hace falta ver el documental Startup.com, que siguió a dos de aquellos empresarios con bambas durante dos años antes, durante y al final de su espectacular flop en internet.
El clima se contagió a otras industrias (eran los años del Furby y del Tamagotchi). En España, la alimentación es un banco de pruebas privilegiado. ¿Quién no recuerda las campañas de Pepsi Max y Cherry Coke? La memoria del anuncio ha durado mucho más que la de su sabor, que se esfumó en meses, a medida que desaparecían de las estanterías del super.
Con el aprendizaje, el consumidor se ha hecho adulto y conspirativo y apuesta por futuros flops. ¿Lo más nominado? La Televisión Digital Terrestre. Quién aún guarda un Vídeo 2000 no se atreve a invertir en un nuevo trasto.
Efecto 2000
El apocalipsis que nunca llegó
Nos avisaron durante años y en los días previos al 31 de diciembre de 1999 no había sitio para otra cosa en los telediarios. Ningún ordenador ni aplicación electrónica estaba preparada para aceptar el siglo XXI y al tocar las 12, todos se instalarían en 1900. A continuación, un efecto dominó de escala cataclísmica haría fallar todos los programas del mundo y eso provocaría choques de aviones, pérdidas de memoria generalizada y el colapso del mundo tal y como lo conocemos. Las administraciones y la mayoría de empresas habían contratado a expertos para tratar de paliar el armaggedon tecnológico que se avecinaba por un quítame allá esos dígitos. Sólo que el día 31 llegó, pasó y el apocalipsis sólo sucedió en Los Simpson. Homer estaba al cargo del problema en la núclear de Springfield y hace fallar hasta el marcapasos del payaso Krusty. Al otro lado de la pantalla, nada.
Cherry Coke
El sabor de la derrota. Incluso un gigante de la talla de Coca Cola tiene sus momentos flop. En los 90 apareció este refresco con sabor a cereza. Anuncios por doquier, distribución a lo bestia... Y un fracaso comercial. ¿Quizás porque sabía a Coca Cola caducada?
Betamax
Muerto en combate. Fue uno de los primeros flops, y por eso es de los más recordados. El sistema de vídeo doméstico creado por Sony ofrecía sobre el papel más ventajas que la competencia, VHS. Era más pequeño y tenía mejor calidad de imagen, pero eso no fue suficiente a la hora de sobrevivir. En 1988 Sony admitió su derrota y se dedicó a la producción de VHS. Y los que tenían grabadora Betamax, a pagar otra vez
Minidisc
El enfermo terminal. Algún periodista todavía lo utiliza para grabar sus entrevistas, pero tiene las horas contadas. Y más desde la rápida implantación de los reproductores de MP3. Fue lanzado por Sony en 1991 con la idea de ser el sustituto de los viejos casetes analógicos. Como es previsible, sólo entusiasmó en Japón.
Pets.com
La burbuja hace ¡pum! Internet fue en los 90 caldo de cultivo de flops. Por todos lados aparecían empresas con ideas supuestamente maravillosas que arrasaban en la bolsa... Hasta que estallaba la burbuja. Uno de los fracasos más sonados fue este portal dedicado a la venta de productos para mascotas. No llegó al medio año de vida. Guau.
Chancla con tacón
Triunfa el sentido común. Si la lógica se impusiera siempre, no existiría la moda. Cuelan las botas cowboy en julio y las rebecas a la primera costilla, pero todo tiene un límite. Havaianas necesitaba un segundo golpe tras su conquista mundial vía chancleta. Su idea de ponerles tacón fracasó y sólo se vendieron las de imitación. Ya no las producen.
Laser Disc
¡Grandioso! Este formato fue el Betamax de la era digital. Casi tan grande como un disco de vinilo, el predecesor del DVD era caro y, sobre todo, poco manejable. En la era de la miniaturización, poco futuro podía tener este armatoste creado por Philips. Encima el reproductor era poco silencioso, y en cada cara cabía como mucho una hora de vídeo, con lo que a media película uno se tenía que levatar del sofá y darle la vuelta al disco de marras. Eso sí, el Laser Disc solucionaba muchos de los problemas que tenía el VHS: la calidad de sonido era mejor, los discos eran duraderos, y ofrecía acceso directo a las diferentes secciones de la película. Eso explica que no fuera un flop en países como Japón y EE UU.
Donut sin agujero
No gusto. Le llamaron American Donut y la publicidad vendía que, por el mismo precio, tenías más producto. Pero es que un donut sin agujero es un bollo relleno y poca gente lo acabó de entender. Desapareció y se le añora mucho menos que, por ejemplo, a los Donetes nevaditos. Como los dips o el café que se calentaba sacudiéndolo, pasaron a la despensa de los alimentos perdidos.
Mega CD
Diversión cero . En los 90, el mercado de los videojuegos era movidito. Fruto de la competencia entre las compañías Sega y Nintendo, vio la luz este engendro. La Mega Drive de Sega había quedado algo desfasada con la aparición de Super Nintendo, así que alguien se sacó de la manga esta ampliación de la la consola original que en vez de cartuchos utilizaba CDs. Gran idea, si no fuera porque los juegos parecían simples películas (poco) interactivas.
Teletrébol (SOLO EN ESPAÑA)
‘F’ de ‘flop’ y fraude. La gran Laura Valenzuela explicaba en la era Mama Chicho las bondades de este mando a distancia que, en teoría, abría un abanico de posibilidades interactivas. Todo en vano. No sólo no cuajó, sino que además se convirtió en un fraude. Un telespectador participó vía Teletrébol en un concurso del programa Querida Concha, de Telecinco. Como premio, ganó un cochazo, que no le fue entregado. Demandó a todas las entidades que habían participado en la organización y emisión del concurso, y la Audiencia Provincial de Asturias empapeló a todos.
Lo que parece una gran idea sobre el papel no siempre funciona en el centro comercial. Los ‘flops’ son aquellos proyectos que llegan acompañados de una gran promoción y que luego quedan en humo. A veces, la lógica se impone al marketing.
El flop se puede definir como el sonido blando, hueco pero definitivo, que hace cualquier cosa cuando cae desde la altura de lo hiperpromocionado a la realidad del fracaso comercial.
Detrás de un flop puede haber una pequeña idea que parecía buena (ejemplo: la yogurtera.
Tenía sentido pero daba pereza), o una estrategia corporativa millonaria. Sony apostó por el Minidisc sin olerse el formato MP3 y Philips creyó que su propio invento, un disco del tamaño de un LP_de vinilo se impondría al más pequeño DVD. Los que compraron aparatos de Laser Disc y tiraron el VHS aún lo lamentan. A algunos, 10 años antes, les pasó con el Betamax.
La tecnología no siempre evoluciona por lógico darwinismo evolutivo. El Minidisc aún cuenta con muchos usurarios, sobre todo entre los profesionales de la radio, que juran por su valía. Cuando las administraciones se ponen, pueden superar en flopismo a cualquier empresa. En su momento, nadie consiguió entender el Fórum de las Culturas que se celebró en Barcelona en 2004. Y hoy, el enorme recinto que lo acogió languidece vacío y poseído por su espíritu.
El final de los 90 fue una época especialmente rica en fracasos corporativos. El furor de las puntocom hizo creer a muchos que dejar la universidad, montar un negocio en el garaje de tus padres con un colega y hacerse rico era todo uno. Algunos aún siguen viviendo en el mismo garaje. Y para documentar el momento, sólo hace falta ver el documental Startup.com, que siguió a dos de aquellos empresarios con bambas durante dos años antes, durante y al final de su espectacular flop en internet.
El clima se contagió a otras industrias (eran los años del Furby y del Tamagotchi). En España, la alimentación es un banco de pruebas privilegiado. ¿Quién no recuerda las campañas de Pepsi Max y Cherry Coke? La memoria del anuncio ha durado mucho más que la de su sabor, que se esfumó en meses, a medida que desaparecían de las estanterías del super.
Con el aprendizaje, el consumidor se ha hecho adulto y conspirativo y apuesta por futuros flops. ¿Lo más nominado? La Televisión Digital Terrestre. Quién aún guarda un Vídeo 2000 no se atreve a invertir en un nuevo trasto.
Efecto 2000
El apocalipsis que nunca llegó
Nos avisaron durante años y en los días previos al 31 de diciembre de 1999 no había sitio para otra cosa en los telediarios. Ningún ordenador ni aplicación electrónica estaba preparada para aceptar el siglo XXI y al tocar las 12, todos se instalarían en 1900. A continuación, un efecto dominó de escala cataclísmica haría fallar todos los programas del mundo y eso provocaría choques de aviones, pérdidas de memoria generalizada y el colapso del mundo tal y como lo conocemos. Las administraciones y la mayoría de empresas habían contratado a expertos para tratar de paliar el armaggedon tecnológico que se avecinaba por un quítame allá esos dígitos. Sólo que el día 31 llegó, pasó y el apocalipsis sólo sucedió en Los Simpson. Homer estaba al cargo del problema en la núclear de Springfield y hace fallar hasta el marcapasos del payaso Krusty. Al otro lado de la pantalla, nada.
Cherry Coke
El sabor de la derrota. Incluso un gigante de la talla de Coca Cola tiene sus momentos flop. En los 90 apareció este refresco con sabor a cereza. Anuncios por doquier, distribución a lo bestia... Y un fracaso comercial. ¿Quizás porque sabía a Coca Cola caducada?
Betamax
Muerto en combate. Fue uno de los primeros flops, y por eso es de los más recordados. El sistema de vídeo doméstico creado por Sony ofrecía sobre el papel más ventajas que la competencia, VHS. Era más pequeño y tenía mejor calidad de imagen, pero eso no fue suficiente a la hora de sobrevivir. En 1988 Sony admitió su derrota y se dedicó a la producción de VHS. Y los que tenían grabadora Betamax, a pagar otra vez
Minidisc
El enfermo terminal. Algún periodista todavía lo utiliza para grabar sus entrevistas, pero tiene las horas contadas. Y más desde la rápida implantación de los reproductores de MP3. Fue lanzado por Sony en 1991 con la idea de ser el sustituto de los viejos casetes analógicos. Como es previsible, sólo entusiasmó en Japón.
Pets.com
La burbuja hace ¡pum! Internet fue en los 90 caldo de cultivo de flops. Por todos lados aparecían empresas con ideas supuestamente maravillosas que arrasaban en la bolsa... Hasta que estallaba la burbuja. Uno de los fracasos más sonados fue este portal dedicado a la venta de productos para mascotas. No llegó al medio año de vida. Guau.
Chancla con tacón
Triunfa el sentido común. Si la lógica se impusiera siempre, no existiría la moda. Cuelan las botas cowboy en julio y las rebecas a la primera costilla, pero todo tiene un límite. Havaianas necesitaba un segundo golpe tras su conquista mundial vía chancleta. Su idea de ponerles tacón fracasó y sólo se vendieron las de imitación. Ya no las producen.
Laser Disc
¡Grandioso! Este formato fue el Betamax de la era digital. Casi tan grande como un disco de vinilo, el predecesor del DVD era caro y, sobre todo, poco manejable. En la era de la miniaturización, poco futuro podía tener este armatoste creado por Philips. Encima el reproductor era poco silencioso, y en cada cara cabía como mucho una hora de vídeo, con lo que a media película uno se tenía que levatar del sofá y darle la vuelta al disco de marras. Eso sí, el Laser Disc solucionaba muchos de los problemas que tenía el VHS: la calidad de sonido era mejor, los discos eran duraderos, y ofrecía acceso directo a las diferentes secciones de la película. Eso explica que no fuera un flop en países como Japón y EE UU.
Donut sin agujero
No gusto. Le llamaron American Donut y la publicidad vendía que, por el mismo precio, tenías más producto. Pero es que un donut sin agujero es un bollo relleno y poca gente lo acabó de entender. Desapareció y se le añora mucho menos que, por ejemplo, a los Donetes nevaditos. Como los dips o el café que se calentaba sacudiéndolo, pasaron a la despensa de los alimentos perdidos.
Mega CD
Diversión cero . En los 90, el mercado de los videojuegos era movidito. Fruto de la competencia entre las compañías Sega y Nintendo, vio la luz este engendro. La Mega Drive de Sega había quedado algo desfasada con la aparición de Super Nintendo, así que alguien se sacó de la manga esta ampliación de la la consola original que en vez de cartuchos utilizaba CDs. Gran idea, si no fuera porque los juegos parecían simples películas (poco) interactivas.
Teletrébol (SOLO EN ESPAÑA)
‘F’ de ‘flop’ y fraude. La gran Laura Valenzuela explicaba en la era Mama Chicho las bondades de este mando a distancia que, en teoría, abría un abanico de posibilidades interactivas. Todo en vano. No sólo no cuajó, sino que además se convirtió en un fraude. Un telespectador participó vía Teletrébol en un concurso del programa Querida Concha, de Telecinco. Como premio, ganó un cochazo, que no le fue entregado. Demandó a todas las entidades que habían participado en la organización y emisión del concurso, y la Audiencia Provincial de Asturias empapeló a todos.