¿El rock se pesifica? Sobrevivientes y caídos del cepo cambiario Cómo se rearma el panorama de shows internacionales en el nuevo contexto económico "Estamos trabajando con el síndrome Palito Ortega", dice José Palazzo, de En Vivo Producciones, en referencia a la quiebra del tucumano en 1981, cuando perdió un millón de dólares por un capricho: que Frank Sinatra tocara en el Luna Park. La frase de Palazzo, organizador del Cosquín Rock, refleja la atmósfera que se respira en la industria del entretenimiento rockero, medio aturdida por la nueva política restrictiva de compra de divisas . Las productoras medianas y chicas están recurriendo a dólares blue para cumplir compromisos ya asumidos, absorbiendo el encarecimiento de los costos, y las negociaciones para nuevos shows internacionales se encuentran -al menos momentáneamente- suspendidas. El año que arrancó con los nueve River de Roger Waters y la primera visita de Foo Fighters, y que siguió con Dylan y Hugh Laurie, entre tantos otros, presenta un panorama mucho más raleado e incierto para la mitad que queda por delante. Para importar shows al cambio oficial, ahora todas las productoras deberán "exportar" artistas nacionales. Fernando Moya, director de T4F, se reunió con el secretario de Comercio Guillermo Moreno para prometerle giras internacionales de Andrés Calamaro y Miranda!. "A Moreno le expliqué que el 40 por ciento de lo que se paga en cachet queda en Argentina por impuestos y costos de carga", dice Moya. Sin embargo, aun compensando, la cuenta sigue dando negativo. A Palazzo, por ejemplo, como productor de la gira latina de Charly García, le pasa esto: "Facturo sus shows como una exportación y me depositan dólares, pero me obligan a pesificarlos al cambio oficial, que no me alcanza para pagar artistas internacionales", dice. El panorama empeora para las productoras independientes. "Ya dejamos de buscar artistas de afuera y vamos a reforzar la oferta nacional. Exportar shows no es nuestro negocio", dice Sabina Conti, de Niceto Club. Mario Di Cristófaro, de Tribulaciones, estaba negociando las visitas de Wilco y Living Colour para el segundo semestre, y las puso en stand-by. "Vamos a dejar el negocio por un tiempo", dice De Cristófaro. Moya reconoce que esta exigencia del Gobierno va a obligar un reacomodamiento del sector. "Esto exige que las productoras tengan sus cuentas al día y trabajen en blanco." Por ahora, los festivales organizados por Pop Art (Pepsi Music, Movistar Free Music, que presentará a Café Tacuba en septiembre) se mantienen, al igual que los recitales ya anunciados de T4F, entre ellos Madonna. Estas productoras cuentan con un plan de exportación de artistas nacionales y la organización de shows asociadas con productoras internacionales. "Tenemos las giras de Fito Páez, Banda de Turistas, NTVG; desarrollamos artistas y exportamos", dice Matías Loizaga de Pop Art. Por su parte, Moya confía en conseguir los dólares que necesita para traer, antes de fin de año, a Norah Jones, Bruce Springsteen y Lady Gaga. El otro gran jugador es Rock in Rio, que tendría su primera edición en Buenos Aires durante 2013. Su estructura le permitiría ubicar artistas argentinos en diferentes ediciones, como pasó con Pericos y Tan Biónica en Lisboa el mes pasado. LPQTP
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