Así lo afirma el investigador y docente de la UBA Martín Romeo, quien detalla cómo se elabora el índice de precios al consumidor (IPC) y su problema de representatividad. Por Agencia Paco Urondo.
Ante la polémica generada a raíz por el INDEC en los últimos días, la Agencia Paco Urondo entrevistó al docente e investigador de la Universidad de Buenos Aires, Martín Romeo,quien habló sobre los índices de precios al consumidor que mide el organismo, y su problema de representatividad. Aquí reproducimos dicha entrevista:
¿Cuál es la importancia del índice de precios al consumidor?
Martín Romeo: Es fundamental. Un termómetro para medir la evolución de un conjunto de precios referidos a productos y servicios de la economía doméstica.
¿Qué refleja puntualmente?
MR: El modo en que va evolucionando un conjunto de productos y servicios que son de consumo habitual en los hogares argentinos. En rigor, el índice que nosotros tenemos que es el IPC GBA refiere exclusivamente a los hogares metropolitanos, es decir, a los de la ciudad de Buenos Aires más los 24 partidos del conurbano bonaerense con lo cual, cualquier otra comparación que se haga –uno suele escuchar habitualmente en relación al índice de la Dirección de Estadísticas de Santa Fe o de otras provincias- no son comparables porque vienen de universos distintos, son hogares distintos, en muchos lugares se consume de una manera distinta.
El INDEC supo tener un IPC, una prueba de IPC nacional, que era la combinación de distintas regiones y hace unos años se desacopló. Se está trabajando en la confección de un nuevo índice nacional que contemple la diferencia de consumo que hay en distintas regiones.
¿En tus expresiones ya sea por Twiter o por tus investigaciones afirmás que el INDEC al medir el índice de precios no miente?
MR: Sí. Digo eso.
¿Cómo lo argumentás?
MR: Digo que no miente. Si uno dice que el INDEC miente, está afirmando de algún modo que el INDEC está introduciendo datos falsos, eso es una mentira. Lo que digo es que el INDEC no tiene necesidad de mentir y los datos con los cuales confecciona el índice de precios, son datos reales que uno puede conseguir. Ahora bien, si esos precios son fáciles de encontrar o no, eso es otra discusión. Si se refiere a productos que están dentro del consumo habitual de mí hogar, también es otra discusión pero ya no tiene que ver con la falsedad o la veracidad del dato. Sí existe una distancia que la gente siente en relación a la difusión del índice.
¿A qué atribuís todo este revuelo que han tomado ya hace unos años, las mediciones que hace el INDEC?
MR: El revuelo básicamente está dado porque hay una construcción alrededor de la credibilidad del INDEC montada sobre la veracidad de los datos que toma. Dónde está la construcción, si yo sostengo que el INDEC miente eso es algo que naturalmente afecta la credibilidad de los datos que difunde el organismo. Para que quede bien claro, el INDEC no miente, en tal caso lo que puede estar pasando es que no me representa, la distancia cada vez pude ser mayor porque en la confección del índice se computan ciertos precios que pueden tender a la baja del número del promedio. Si tengo un litro de leche, siempre en las mismas condiciones, el mismo cartón, la misma cantidad que valen $5 otro litro vale $6 y otro vale $7 va a informar que 5 +6+7 dividido 3, el promedio del litro de leche para el INDEC va a ser de $6. El INDEC hace un acuerdo de precios con una empresa que el litro de leche vale $1 entonces tiene 4 productos, que va a ser $1+5+6+7 dividido 4 ahora el precio del litro de leche va a ser promedio $4,75. El ciudadano común, que no tiene por que estar buscando cómo se confecciona un precio, cuando le dicen que el promedio del litro de leche es $4,75 va a decir que eso es falso ¿Por qué? Porque en los puntos de venta que uno suele ver circulando, encuentra el precio del litro de leche a 5, 6 y 7 pesos, entonces dice: “¿Cómo pude ser que el precio promedio sea $4,75 si en ningún lugar lo consigo a eso?” Bueno, hay algunas otras cadenas donde se vende a $1, ese precio existe por eso digo que no es falso, falso sería que yo mida 5+6+7 y ponga que el precio es $4,75. Si logré un acuerdo de precio y el producto que ingresa está a $1 lo que termina haciendo es tirar abajo el promedio. Por otra parte, los índices por su naturaleza son números antipáticos porque siempre trasmiten esta sensación que no dejan conforme a nadie, esa sensación que uno nunca se siente representado por ese valor, sensación que no es de ahora, ahora está maximizada sobre esta construcción de que el INDEC miente, falsea los datos, entonces eso afecta la credibilidad. .
El problema de la sensación de que no estoy representado es algo histórico y que va a seguir pasando con este INDEC y con el que venga. Tiene que ver con la composición matemática de un índice, porque el índice de precios es como cualquier otro índice, pero este en particular, se confecciona en función de lo que consumen los hogares. El INDEC mide una equis cantidad de precios de productos y servicios, esos productos y servicios se seleccionaron en función de lo que la gente consume. Como en la Argentina no hay hábito de consumir la fruta mango -aunque la puedas conseguir en la verdulería se miden los productos y servicios que están asociadas a la estructura de consumo. Se mide el asado porque nosotros comemos asado, se miden los chorizos porque nosotros consumimos chorizos, no se mide el mango porque nosotros no somos de comer mango.
Ahora: Si yo voy al supermercado, soy de consumir mango y me aumenta el 10% y el INDEC difunde que es el 1% voy a decir ¡¿Pero cómo?! La evolución de los precios, para las personas o los hogares, está dada en función de lo que uno va consumiendo, lo que uno vive, entonces yo puedo decir: “A mi me aumentan el 10% y el INDEC difunde el 1%”. Primero: El mango no está medido en el índice de precios. Segundo: Que yo consuma mango no quiere decir que sea un consumo habitual en la estructura de la población.
¿A dónde quiero ir con esto? En rigor, cada uno de nuestros hogares, como consume de maneras diferentes, tiene un índice de precios propio. Como cada uno gasta la plata de manera diferente, cada movimiento de los precios impacta de manera diferente en la estructura de consumo de mi hogar.
Los movimientos de los precios nunca se dan todos en conjunto como si se los empujara al mismo tiempo. En un momento uno baja, otro sube, este sube mucho, este sube poco. El índice computa todos esos movimientos y te los devuelve en un único número que es el IPC que conocemos todos y que difunde el INDEC. Acá aparece otro promedio: El INDEC trabaja con una estructura de gasto promedio de los hogares y mi hogar puede parecerse al promedio pero hay momentos en que no se parece.
El hogar tipo en la Argentina es de 3,6 personas, un hombre de 30 a 59, una mujer de 30 a 59 y, para redondear, dos chicos. Esa familia consume de un modo, el 45% se gasta en alimentos, el 9% en gastos de la vivienda y mantenimiento del hogar. Si soy un hogar jubilado, mi estructura de consumo no se parece a esa porque no tengo chicos, entonces gasto menos en educación pero tampoco se va a parecer porque gaste más en salud. El hogar indigente gasta prácticamente todo en alimentos. Si aumenta la cuota de la medicina prepaga, al hogar indigente no lo afecta en nada, es cero. Si aumenta el peaje, en el hogar indigente es cero, si aumenta la cuota del colegio le impacta cero porque no van al colegio privado.
Con esta complejidad que estás describiendo: ¿Qué debería hacer el INDEC para ser más representativo?
MR: Dentro de tu pregunta hay otra implícita. El único modo de hacer representativo un índice es ampliar el tamaño muestral y mejorar el procedimiento de selección de donde se toman los datos, esto significa: El INDEC no mide en el chino de la esquina o en el supermercado de un amigo o en el kiosco de enfrente de la casa. ¿De dónde saca la información? De una selección de negocios informantes que surgen del censo económico.
Si quiero mejorar la representatividad debería, por un lado, ampliar el lugar de donde tomo los datos, por otro lado oxigenar esa muestra ya que la misma tiende a ser estanca, no vamos cambiando los negocios todo el tiempo. Lo ideal sería altísimamente complejo.
¿Más complejo que lo que estamos describiendo?
MR: Tu pregunta es, en el fondo: ¿Cómo se lo puede mejorar? Y yo, dicho todo esto, te tengo que decir: “Lo mejor es enemigo de lo posible”. Oxigenar la muestra implica un procedimiento de selección permanente muy complejo y un muestreo probabilístico. Todos los negocios tienen la probabilidad de ser elegidos para integrar la muestra de donde vamos a sacar los datos, lo cual, implícitamente, nos está diciendo que no es una elección a dedo porque si no es así, los datos que uno está difundiendo se agotan en sí mismos, no son datos que refieren a los negocios de una zona sino que es el IPC de estos diez negocios que elegí.
Ese es el modo de hacerlo más representativo pero –y por eso te decía que hay dos preguntas implícitas- haciendo todo esto, no vas a eliminar la sensación de que el índice nunca te representa. Por ejemplo, medimos cuatro marcas de leche. Supongamos que tomamos diez marcas, hay más representatividad porque están tomadas todas las marcas, las buenas, las malas, las caras, las lindas, las feas, las de mejor packaging, lo que vos quieras. Ahora, todo eso, igual, va a computar en un número que va a promediar lo que subió, lo que bajó, lo que bajó o subió mucho o poco, lo que no subió, lo que no bajó, todo te lo devuelve en un único número y nunca vas a sentir que ese número te representa porque para que así sea, tendría que ocurrir que tu casa gasta exactamente igual que como dice la estructura promedio de consumo de un hogar y eso es muy difícil.
Más por las diferencias que hay en la estructura de cada hogar.
MR: Este ejemplo es fácil: Si un docente tiene dos alumnos, toma un examen, un alumno saca diez y otro saca cuatro, vos lo llamás al docente y te va a decir que el IPC, el promedio de esas dos evaluaciones de la comisión es siete. El alumno que sacó diez va a decir: “¿Cómo siete si yo me saqué diez?” y el que sacó cuatro va a decir: “¿Cómo siete si a mi me fue pésimo?”. Ahi se ve claramente la dificultad de sentirse representado porque “siete” en una comisión de dos alumnos donde uno saca diez y otro cuatro. Siete es un valor teórico, no existe, nadie sacó siete y, sin embargo, es el número que los representa a los dos. Pasa lo mismo con el IPC. Puede que ninguno tenga la misma estructura de números que mide el INDEC. Sin embargo, esa estructura promedio de consumo de los hogares es un conjunto de todos los hogares relevados y con eso se hace un promedio que siempre da un número teórico que en realidad no existe.
Tenés un análisis de cómo ha impactado esta campaña de desprestigio del INDEC?
MR: No, no lo tengo pero creo que ni hace falta tenerlo. Hay una construcción “El INDEC miente”, “Está todo dibujado”, “Está todo truchado”, ponele el nombre que quieras, es algo que se ha instalado, muy difícil de remover y es injusto porque afecta la credibilidad de un instituto que difunde las estadísticas oficiales con la importancia que eso tiene porque. También hay que decir que no hay ninguna consultora privada que esté en condiciones de emular siquiera cualquier relevamiento que haga el INDEC. No digo que no hay condiciones técnicas porque las hay. Lo que no hay es una capacidad, no sólo en recursos humanos sino financieros. No está la plata para hacer semejante relevamiento, el INDEC mide 115.200 precios por mes en una muestra de, aproximadamente, 8.000 negocios informantes y la medición se hace todos los días y cuando digo todos los días es todos los días porque hay promociones, porque los productos cambian de precio día a día, porque los bancos intervienen en la estrategia comercial de los supermercados y como uno tiene que aislar la unidad mínima de precio hay que medir todos los días. Es una tarea compleja que las consultoras no están en condiciones de realizar, a veces veo en los diarios que “tal” midió una canasta con treinta productos…
¿Y eso como profesional que te genera?
MR: No me genera nada en tanto es una muestra, no probabilística, que habla de esos treinta productos. Lo que sí veo es cierta maliciosidad en querer decir que la mención de esos treinta productos, medidos en quince negocios amigos que quedan cerca de mi casa, es representativo cuando no lo es. Veo la intencionalidad en querer decir que esos treinta productos que se midieron hablan de la evolución de los precios al consumidor en general, uno lee que según esa medición la inflación del mes fue 10% y no, en esos productos y en esos negocios quizás sí, lo que es muy distinto a decir que esos productos aumentaron el 10% y más aún que decir que la inflación general fue del 10%.
Y si hablamos de representatividad, aunque el INDEC tenga un problema al respecto por la complejidad, es más representativo que cualquier índice que ande dando vueltas.
MR: Sí, no tengo ninguna duda de eso. Ninguna consultora –y fijate que no menciono a alguna en particular- está en condiciones de emular la envergadura de esa medición. Esto es como decir: “¿Una consultora puede hacer un censo? No, porque no tiene la capacidad operativa como para hacerlo, ni la infraestructura ni los recursos humanos ni la plata. Por eso los índices que difunden las consultoras privadas tienen tantas variaciones intermensuales, tienen picos, suben, bajan.
En rigor, para los que estamos en el tema, trabajamos con estadísticas, hacemos mediciones, lo que hay, en el fondo, es un tamaño de muestreo muy pobre. Cuando tengo una muestra pequeña, cualquier oscilación de un producto o servicio, si es fuerte, impacta sideralmente. Si mido 115.000 precios, algo se puede mover. Es como mear en el mar, no se va a calentar, van a seguir siendo 18º C pero la sensación, cuando hacés pis en el mar, es que en tu entorno, la temperatura no es esa.
¿Vos intuís que la sensación de que el INDEC miente, falsea datos, es sólo una construcción mediática?
MR: No, eso es un catalizador. Creo que la gente va al supermercado comprueba que lo que antes le salía un precio hoy le sale más caro pero eso no tengo necesidad de negarlo. Lo que sí puedo asegurar es que el INDEC no falsea los datos. Por ahí una persona va al supermercado y un producto que estaba a $10 está a $11, aumentó 10% pero en el Mercado Central ese producto se vende a $2, ahora: ¿Yo voy al Mercado Central? No, porque no está en mis hábitos de consumo. Pero no por eso puedo decir que ese precio no existe aunque no esté en mi estructura habitual de consumo, sí lo está en la de otros sectores que sí van y sí tienen la posibilidad de acceder a esos precios.
¿Cómo ves todo este mito de la inflación muy alta, inflación muy baja? Sé que tenés una opinión formada con respecto al pleno empleo. ¿Lo podés desarrollar?
MR: Lo que me parece importante, como para dejarla picando, es que las cosas no son porque sí, siempre hay una decisión detrás. Ayer leía una nota de un economista que planteaba unas aristas muy interesantes sobre el tema de la inflación y pensaba: Si uno se pregunta por qué tenemos inflación y hasta, incluso, si se pregunta dónde está la conveniencia, por qué esta distorsión, el INDEC da un número y uno siente que es otro, esas cosas tienen explicación.
Para hacerlo sencillo: Tener inflación baja, aunque sea la oficial, es algo “beneficioso” para el país porque hay ciertos bonos que están atados al crecimiento que están influidos por la inflación y entonces se paga menos –para ponerlo blanco sobre negro-. Por otro lado, aún reconociendo que no sean exactos los números del INDEC, afectar su credibilidad habilita a que cada uno diga cualquier cosa, es un cachivache.
Todo está asociado, no hay que creer esto de que el INDEC falsea todos los datos porque se sienta Moreno y dibuja: “A ver, traeme el precio de la leche ¿Cuánto es? ¿$3? No, ponele $0,50”. Afortunadamente no funciona así.
Supongamos que no creés en la inflación del INDEC que, como te dije anteriormente no es representativa. Si tener esa inflación, que en resumen ni sabemos cuál es, es el costo de que mucha más gente tenga trabajo, creo que es un costo que vale la pena pagar. Prefiero pagar ese costo a tener una inflación mas baja con más gente fuera del mercado laboral porque el que no tiene trabajo no tiene ese problema, tiene un problema mucho peor. Por otra parte, habiendo inflación, si ésta es acompañada con aumentos salariales –como lo es- es un problema conducible.
Agencia Paco Urondo
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