Dado que el software libre te daría la misma libertad con cualquier otro nombre, qué nombre usemos marca una gran diferencia: palabras distintas transmiten distintas ideas.
En 1998, algunos dentro de la comunidad del software libre empezaron a usar el término «software open source»2 en lugar de «software libre» para describir lo que hacían. El término open source se asoció rápidamente con un enfoque distinto, una filosofía distinta, e incluso diferentes criterios para decidir que licencias son aceptables. El movimiento de software libre y el movimiento open source son hoy en día movimientos separados con diferentes puntos de vista y objetivos, aunque podamos y trabajemos juntos en algunos proyectos prácticos.
En 1998, algunos dentro de la comunidad del software libre empezaron a usar el término «software open source»2 en lugar de «software libre» para describir lo que hacían. El término open source se asoció rápidamente con un enfoque distinto, una filosofía distinta, e incluso diferentes criterios para decidir que licencias son aceptables. El movimiento de software libre y el movimiento open source son hoy en día movimientos separados con diferentes puntos de vista y objetivos, aunque podamos y trabajemos juntos en algunos proyectos prácticos.
La diferencia fundamental entre los dos movimientos está en sus valores, en su visión del mundo. Para el movimiento open source, la cuestión de si el software debe ser de fuente abierta es una cuestión práctica, no ética. Como lo expresó alguien, «el open source es un método de desarrollo; el software libre es un movimiento social». Para el movimiento open source, el software no libre es una solución ineficiente. Para el movimiento de software libre, el software no libre es un problema social y el software libre es la solución.
El movimiento del software libre y el movimiento open source son como dos campos políticos dentro de la comunidad del software libre.
Grupos radicales de la década de 1960 desarrollaron una reputación de sectarismo: las organizaciones se escindían por desacuerdos en detalles estratégicos, y luego se trataban entre sí como enemigas. O por lo menos, esa es la imagen que la gente tiene de ellos, tanto si era verdad como si no.
La relación entre el movimiento del software libre y el movimiento open source es justo la contraria a esa imagen. Estamos en desacuerdo en los principios básicos, pero estamos mas o menos de acuerdo en las recomendaciones prácticas. Así que trabajamos juntos en muchos proyectos específicos. No pensamos el movimiento open source como enemigo. El enemigo es el software propietario.
No estamos en contra del movimiento open source, pero no queremos que se nos mezcle. Reconocemos que han contribuido a nuestra comunidad, pero nosotros creamos esta comunidad, y queremos que la gente lo sepa. Queremos que la gente asocie nuestros logros con nuestros valores y filosofía, no con los de ellos. Queremos que se nos oiga, no estar difuminados detrás de un grupo con puntos de vista diferentes. Para prevenir que la gente piense que somos parte de ellos, hacemos malabares para no usar la palabra «open» al describir el software libre.
De modo que, por favor, menciona al movimiento del Software Libre cuando hables del trabajo que hemos hecho, y del software que hemos desarrollado —como el sistema operativo GNU/Linux.
Grupos radicales de la década de 1960 desarrollaron una reputación de sectarismo: las organizaciones se escindían por desacuerdos en detalles estratégicos, y luego se trataban entre sí como enemigas. O por lo menos, esa es la imagen que la gente tiene de ellos, tanto si era verdad como si no.
La relación entre el movimiento del software libre y el movimiento open source es justo la contraria a esa imagen. Estamos en desacuerdo en los principios básicos, pero estamos mas o menos de acuerdo en las recomendaciones prácticas. Así que trabajamos juntos en muchos proyectos específicos. No pensamos el movimiento open source como enemigo. El enemigo es el software propietario.
No estamos en contra del movimiento open source, pero no queremos que se nos mezcle. Reconocemos que han contribuido a nuestra comunidad, pero nosotros creamos esta comunidad, y queremos que la gente lo sepa. Queremos que la gente asocie nuestros logros con nuestros valores y filosofía, no con los de ellos. Queremos que se nos oiga, no estar difuminados detrás de un grupo con puntos de vista diferentes. Para prevenir que la gente piense que somos parte de ellos, hacemos malabares para no usar la palabra «open» al describir el software libre.
De modo que, por favor, menciona al movimiento del Software Libre cuando hables del trabajo que hemos hecho, y del software que hemos desarrollado —como el sistema operativo GNU/Linux.
El término «software libre» conlleva un problema de ambigüedad para las personas de habla inglesa, un significado indeseado, «software que se puede obtener por un precio cero», que encaja también con el significado deseado: «software que da al usuario ciertas libertades». Nosotros hemos afrontado este problema publicando una definición más precisa de software libre, (véase «Definición de software libre») pero ésta no es una solución perfecta porque no elimina completamente el problema. Un término correcto menos ambiguo sería mejor, si no conllevara otros problemas.
Por desgracia, todas las alternativas en inglés conllevan sus propios problemas. Hemos examinado muchas alternativas que la gente ha propuesto, pero ninguna es lo suficientemente correcta como para que fuera una buena idea cambiarse a ella. Cualquier substituto para «software libre» tiene un problema semántico parecido o peor, esto incluye al «software open source».
La definición oficial de «software de código fuente abierto», tal y como está publicada por la Open Source Initiative, se acerca mucho a nuestra definición de software libre; de todos modos, es algo pobre en algunos aspectos, y han aceptado algunas licencias que nosotros consideramos inaceptablemente restrictivas para los usuarios. De todos modos, el significado obvio para «software de código fuente abierto» es que «puedes ver el código fuente». Este es un criterio más pobre que el del «software libre». «Software de código fuente abierto» incluye software libre, pero también incluye programas semi-libres tales como Xv, e incluso algunos programas propietarios, como Qt bajo su licencia inicial (antes de la QPL).
Ese significado obvio para «fuente abierta» no es el significado que sus defensores pretenden. El resultado es que la gente a menudo malinterpreta los que esos defensores defienden. Así definió «software open source» el escritor Neil Stephenson:
Linux es ``software open source'', lo cual quiere decir simplemente que cualquiera puede conseguir copias de sus archivos de código fuente.
No creo que él buscara deliberadamente rechazar o discutir la definición «oficial». Creo que simplemente aplicó las convenciones de la lengua inglesa para dar con una definición para el término. El estado de Kansas publicó una definición similar:
Hagan uso del software de código abierto. El software de código abierto es software cuyo código fuente esta disponible de forma libre y pública, aunque los acuerdos específicos de licencia varían en lo que está permitido hacer con ese código.
Por supuesto, la gente del movimiento open source abierto han intentado afrontar esto publicando una definición precisa del término, tal y como nosotros hemos hecho con el de «software libre».
Pero la explicación de «software libre» es simple —una persona que coja la idea de «libertad de expresión, no barra libre» no volverá a equivocarse. No hay una forma breve de explicar el significado apropiado de «software open source» que muestre claramente que la definición natural es la equivocada.
Por desgracia, todas las alternativas en inglés conllevan sus propios problemas. Hemos examinado muchas alternativas que la gente ha propuesto, pero ninguna es lo suficientemente correcta como para que fuera una buena idea cambiarse a ella. Cualquier substituto para «software libre» tiene un problema semántico parecido o peor, esto incluye al «software open source».
La definición oficial de «software de código fuente abierto», tal y como está publicada por la Open Source Initiative, se acerca mucho a nuestra definición de software libre; de todos modos, es algo pobre en algunos aspectos, y han aceptado algunas licencias que nosotros consideramos inaceptablemente restrictivas para los usuarios. De todos modos, el significado obvio para «software de código fuente abierto» es que «puedes ver el código fuente». Este es un criterio más pobre que el del «software libre». «Software de código fuente abierto» incluye software libre, pero también incluye programas semi-libres tales como Xv, e incluso algunos programas propietarios, como Qt bajo su licencia inicial (antes de la QPL).
Ese significado obvio para «fuente abierta» no es el significado que sus defensores pretenden. El resultado es que la gente a menudo malinterpreta los que esos defensores defienden. Así definió «software open source» el escritor Neil Stephenson:
Linux es ``software open source'', lo cual quiere decir simplemente que cualquiera puede conseguir copias de sus archivos de código fuente.
No creo que él buscara deliberadamente rechazar o discutir la definición «oficial». Creo que simplemente aplicó las convenciones de la lengua inglesa para dar con una definición para el término. El estado de Kansas publicó una definición similar:
Hagan uso del software de código abierto. El software de código abierto es software cuyo código fuente esta disponible de forma libre y pública, aunque los acuerdos específicos de licencia varían en lo que está permitido hacer con ese código.
Por supuesto, la gente del movimiento open source abierto han intentado afrontar esto publicando una definición precisa del término, tal y como nosotros hemos hecho con el de «software libre».
Pero la explicación de «software libre» es simple —una persona que coja la idea de «libertad de expresión, no barra libre» no volverá a equivocarse. No hay una forma breve de explicar el significado apropiado de «software open source» que muestre claramente que la definición natural es la equivocada.
El argumento principal del término «software open source» es que el término «software libre» hace que algunas personas se sientan incómodas. Esto es cierto: hablar sobre libertad, sobre asuntos éticos, sobre responsabilidades así como sobre conveniencia, es pedirle a la gente que piense sobre cosas que preferiría ignorar. Esto puede causar malestar, y algunas personas pueden rechazar la idea por eso. De esto no se debe deducir que la sociedad estaría mejor si dejamos de hablar de este tipo de cosas.
Años atrás, los desarrolladores de software advirtieron esta reacción de malestar y comenzaron a explorar otro enfoque para evitarlo. Se imaginaron que manteniendo el silencio sobre cuestiones de ética y de libertad, y hablando únicamente de los beneficios prácticos inmediatos de cierto software libre, podrían ser capaces de «vender» software más efectivamente a ciertos usuarios, especialmente a las empresas. El término open source se ofrece como una forma más de hacer esto —una forma de ser «más aceptable a las empresas». Los puntos de vista y los valores del movimiento open source se derivan de esta decisión.
Este enfoque ha demostrado ser efectivo en sus propios términos. Hoy mucha gente se está cambiado al software libre por razones puramente prácticas. Esto es bueno, mientras siga ocurriendo, ¡pero eso no es todo lo que necesitamos hacer! Atraer a los usuarios al software libre no es todo el trabajo, es sólo el primer paso.
Tarde o temprano a estos usuarios se les invitará a regresar al software propietario por alguna ventaja práctica. Innumerables empresas intentan ofrecer tal tentación, y ¿por qué iban a rechazarla los usuarios? Sólo si han aprendido a valorar la libertad que les da el software libre, en su propio interés. Depende de nosotros difundir esta idea —y para eso tenemos que hablar de libertad. En buena parte el enfoque «guarda silencio» para acercarse a las empresas puede ser útil para la comunidad, pero también debemos tener bastante libertad de hablar.
Actualmente tenemos mucho «guarda silencio», pero no tenemos suficiente libertad de hablar. La mayoría de la gente comprometida con el software libre dice poco acerca de la libertad —normalmente porque buscan tener «más aceptación en las empresas». Los distribuidores de software muestran este patrón de forma especial. Algunos distribuidores de software GNU/Linux añaden paquetes propietarios al sistema básico libre e invitan a los usuarios a considerar esto como una ventaja, en lugar de un retroceso en la libertad.
Estamos fracasando en mantener la influencia sobre los usuarios de software libre, estamos fracasando en enseñar a la gente algo de libertad y nuestra comunidad tan pronto como entran en ella. Esta es la razón por la cual software no libre —como Qt en el momento de hacerse popular— y distribuciones de sistemas operativos parcialmente libres encuentran tierra fértil. Dejar de usar la palabra libre sería un error, necesitamos hablar más, no menos, de libertad.
Si los que usan el término open source atraen a más usuarios a nuestra comunidad, se trata en sí de una contribución, pero el resto de nosotros tendrá que trabajar más duro para llevar la cuestión de la libertad a la atención de esos usuarios. Tenemos que decir «¡es software libre y te da libertad!» más veces y más alto que nunca.
Años atrás, los desarrolladores de software advirtieron esta reacción de malestar y comenzaron a explorar otro enfoque para evitarlo. Se imaginaron que manteniendo el silencio sobre cuestiones de ética y de libertad, y hablando únicamente de los beneficios prácticos inmediatos de cierto software libre, podrían ser capaces de «vender» software más efectivamente a ciertos usuarios, especialmente a las empresas. El término open source se ofrece como una forma más de hacer esto —una forma de ser «más aceptable a las empresas». Los puntos de vista y los valores del movimiento open source se derivan de esta decisión.
Este enfoque ha demostrado ser efectivo en sus propios términos. Hoy mucha gente se está cambiado al software libre por razones puramente prácticas. Esto es bueno, mientras siga ocurriendo, ¡pero eso no es todo lo que necesitamos hacer! Atraer a los usuarios al software libre no es todo el trabajo, es sólo el primer paso.
Tarde o temprano a estos usuarios se les invitará a regresar al software propietario por alguna ventaja práctica. Innumerables empresas intentan ofrecer tal tentación, y ¿por qué iban a rechazarla los usuarios? Sólo si han aprendido a valorar la libertad que les da el software libre, en su propio interés. Depende de nosotros difundir esta idea —y para eso tenemos que hablar de libertad. En buena parte el enfoque «guarda silencio» para acercarse a las empresas puede ser útil para la comunidad, pero también debemos tener bastante libertad de hablar.
Actualmente tenemos mucho «guarda silencio», pero no tenemos suficiente libertad de hablar. La mayoría de la gente comprometida con el software libre dice poco acerca de la libertad —normalmente porque buscan tener «más aceptación en las empresas». Los distribuidores de software muestran este patrón de forma especial. Algunos distribuidores de software GNU/Linux añaden paquetes propietarios al sistema básico libre e invitan a los usuarios a considerar esto como una ventaja, en lugar de un retroceso en la libertad.
Estamos fracasando en mantener la influencia sobre los usuarios de software libre, estamos fracasando en enseñar a la gente algo de libertad y nuestra comunidad tan pronto como entran en ella. Esta es la razón por la cual software no libre —como Qt en el momento de hacerse popular— y distribuciones de sistemas operativos parcialmente libres encuentran tierra fértil. Dejar de usar la palabra libre sería un error, necesitamos hablar más, no menos, de libertad.
Si los que usan el término open source atraen a más usuarios a nuestra comunidad, se trata en sí de una contribución, pero el resto de nosotros tendrá que trabajar más duro para llevar la cuestión de la libertad a la atención de esos usuarios. Tenemos que decir «¡es software libre y te da libertad!» más veces y más alto que nunca.