Tiene solo 17 años y debuto como titular en la mitad de la cancha de Peñarol en el mismo puesto que lo hicieron Tito Goncalves y Obdulio Varela, por citar dos enormes capitanes que tuvo el club en su historia.
De Obdulio tiene el apellido. El nombre es archiconocido: Jim Morrison. Y en la cancha se lo podrá ver contra Bella Vista el domingo.
El nombre que lleva fue una promesa que hizo su padre junto a un amigo hace algunos años. Amantes de los Doors –el grupo emblemático de rock de fines de los años de 1960 y principios de los 70– ambos acordaron en que el primero que tuviera un hijo le pondría el nombre del líder del mismo quien falleció en 1971.
Lamentablemente, el amigo del papá del hoy jugador de Peñarol falleció muy joven y nunca pudo conocer a Jim Morrison Varela.
Su madre no quería ponerle ese nombre, pero abdicó ante el pedido de su esposo. Así nació este botija que el 16 del mes que viene cumplirá 18 años pero que tiene claros los conceptos.
Su padre trató de inculcarle el amor por los Doors, pero no hubo caso. No es que los odie, pero no los banca. “No me gustan mucho, a mí me encanta la cumbia y la plena, es lo que más escucho”, confesó.
Le gusta que lo llamen Jim “y no Morrison como ahora lo hacen mis compañeros en Peñarol y la selección medio en broma”, dice sonriendo.