Detuvieron en Buenos Aires a Diego Alvarez, el asesino de Luciana Ocampo
Fue detenido este viernes por Interpol en el barrio porteño de Constitución. Estaba prófugo desde el pasado 28 de enero de 2008 cuando se fugó de la Alcaidía de Santa Rosa. El 16 de noviembre de 2007 había asesinado de 18 puñaladas a su pareja, Luciana Ocampo.
Efectivos de Interpol detuvieron este miércoles después del mediodía a Diego Orlando Alvarez, un militar que prestaba servicio en el Regimiento de Toay, que debe ser juzgado como presunto autor del homicidio de su esposa Luciana Ocampo, quien fue asesinada de 18 puñaladas, en su propia casa, el 16 de noviembre de 2007.
Alvarez permanecía fugado desde el 28 de enero de 2008 cuando se fugó de la Alcaidía de la Unidad Regional I de Santa Rosa junto a otros cuatro internos mientras se disputaba un picado de fútbol en el patio.
Alvarez fue detenido en el barrio porteño de Constitución. En las tareas de investigación para dar con el paradero de Alvarez trabajó la Brigada de Investigaciones de Santa Rosa a cargo del comisario Luis Blanco.
“Se realizó un trabajo conjunto entre Interpol y la Brigada. Una comisión policial integrada por el oficial principal José Olguín y el agente Cristian Martínez viajó en junio pasado a Buenos Aires. Intervinieron teléfonos. Esta semana se descubrió que Alvarez iba a encontrar con una mujer en Constitución. Se lo esperó y se lo detuvo”, contó a El Diario el comisario Blanco.
Ahora el Poder Judicial será el encargado de decidir cuándo se lo traslada desde Buenos Aires hacia Santa Rosa para que se le realice el juicio oral y público.
Alvarez está acusado de asesinar a su esposa Luciana Ocampo (23). El hecho ocurrió el 16 de noviembre de 2007 en una vivienda de Colonia Escalante. Ocampo murió como consecuencia de una severa hemorragia producida por las múltiples lesiones recibidas en el abdomen y en el tórax. Al momento de producirse el hecho estaba presente el niño, que en esa época tenía un año y medio.
Después de cometer el crimen, Alvarez intentó suicidarse. Se cortó el cuello con el mismo cuchillo pero sólo se provocó lesiones leves. Un mes antes del crimen, la víctima había denunciado ante la policía porque su marido la había “amenazado”.
La familia de la víctima estaba con custodia policial porque había recibido amenazas de muerte. Incluso había dicho que “mataría a su propio hijo”.
La fuga
Cinco presos se fugaron de la Alcaidía de Santa Rosa en enero del 2008. Fue mientras jugaban al fútbol, a plena luz del día. Fue un escape cinematográfico, básicamente por su contexto: los evadidos aprovecharon el “picadito” que juegan todas las tardes y bajo una temperatura de 32 grados. Primero cortaron el alambrado que rodea la cancha. Fue el único rastro que dejaron de la fuga. Después treparon un muro de casi 5 metros y saltaron a la calle.
Los cinco fugados fueron Samuel Marcelo González Vargas, alias El Chileno (se había escapado meses antes durante otro 'picado'), Luis Eugenio "Chechi" Andino, Diego Armando "Cotorro" López, Héctor Luis Carrasco y Diego Orlando Alvarez. Ahora, todos fueron recapturados.
A raíz de la fuga dos custodios de la alcaidía, Marcos Sebastián Lucero y Raúl Antonio Correa, fueron procesados. La jueza Florencia Maza consideró que cometieron el delito de evasión culposa ya que cuando se produjo la huída estaban tomando mate y enviando mensajes por el teléfono celular.