No a las minas terrestres
Alemania se compromete en la lucha internacional contra las minas antipersonas y las bombas de racimo
Su tarea entraña peligro de vida: con sus perros rastreadores, los miembros de la organización no gubernamental afgana “Mine Detection and Dog Center” (MDC) quieren ayudar a desminar el país. Afganistán es uno de los países del mundo más afectados por minas terrestres y munición no detonada. Gracias al trabajo de MDC y otras organizaciones de desminado, el número de víctimas de minas se redujo desde 2002 en un 60 por ciento.
Alemania apoya el proyecto, en el que MDC coopera con la organización no gubernamental alemana “medico international”.
Alemania también se compromete fuertemente en la lucha contra las minas y la munición no detonada en los Balcanes, Camboya y Vietnam. El Gobierno ALEMÁN ha puesto a disposición desde 1992 ya unos 217 millones de euros para proyectos de desminado y eliminación de munición no detonada en 42 países.
En 2012, los fondos destinados al desminado humanitario y la atención de las víctimas fueron aumentados a 18 millones de euros. En conflictos y después de ellos, las minas antipersonas, las bombas de racimo y los restos de explosivos no detonados continúan siendo un gran peligro, particularmente para la población civil. Más de 4000 personas mueren cada año por efecto de esas armas.
Además de fomentar proyectos, Alemania aboga con énfasis a nivel político por una prohibición de las minas antipersonas y las bombas de racimo. Alemania ha intervenido activamente a favor de la firma y la implementación de tratados internacionales de control humanitario de armamento.
Entre ellos se cuenta la “Convención de Ottawa contra las Minas Antipersonas”, el Tratado de Oslo contra las bombas de racimo y el Tratado de las NACIONES UNIDAS del Convenio sobre Ciertas Armas Convencionales: tres tratados internacionales por cuya universalización aboga Alemania.
Perceptibles progresos pudieron lograrse con la Convención de Ottawa, ratificada ya por 160 Estados, en la que se prohíbe el empleo, la producción, la adquisición y la transferencia de minas antipersonales y se definen normas vinculantes para el desminado, la destrucción de existencias y la ayuda a las víctimas. La Convención sienta nuevas bases para la política de desarme y el derecho internacional humanitario.
Semana del Desarme de las Naciones Unidas, del 24 al 30 de octubre de 2012