INFO DE: El verdadero Drácula Desde fines del siglo XIX, con la aparición de la novela Drácula, de Bram Stoker el mito del vampiro se arraigó en la imaginación popular. La figura y el nombre de un antiguo y cruel jefe guerrero de los Balcanes vuelven a rondar las mentes: el príncipe Vlad Dracul. La muerte y la sangre juegan un papel primordial en la imaginación de los hombres, luego no hay que sorprenderse del éxito que encuentra el tema del vampiro, muerto-vivo que vive eternamente chupando la sangre de sus víctimas. Por medio de la horrible criatura, se aborda también el sueño, aunque alterado, de una existencia infinita. Sin embargo, el origen de los vampiros se remonta aún más lejos; a las harpías de la Antigüedad conocidas por raptar hombres que jamás volvían a aparecer, a los monstruos sedientos de sangre de las leyendas medievales rusos, alemanes o rumanas. Lo novedoso de la novela de Stoker reside en su aspecto sexual, tanto en sus apetitos sádicos como mórbidos. También se encuentra en un cierto número de procedimientos que el autor, apasionado por la magia, imagina para espantar a los vampiros: la utilización del ajo u de la cruz y el hecho que los vampiros puedan entrar en una casa sin haber sido invitados, invenciones varias veces retomadas de ahí en adelante en la literatura y el cine. Drácula, tal como lo describe Bram Stoker, es ante todo un personaje de ficción. No obstante, el escritor se inspiró, para crearlo, en un hombre que existió realmente, el siniestro Vlad IV, apodado Tepes, el Empalador. ...lnspirada en la realidad En el siglo XV, uno de los príncipes de Valaquia, provincia bajo dominación turca, ubicada entre los Alpes de Transilvania y el Danubio, es conocido con el nombre de Vlad Dracul, este último término significa dragón, el emblema del rey. Cuando su hijo Vlad IV, nacido en 1430, lo sucede a la edad de veinticinco años, recibe el titulo de Drácula, es decir, hijo del dragón. Desde su infancia, Vlad Tepes es confrontado con la violencia. Ve a su padre asesinado y su hermano mayor enterrado vivo. El mismo es retenido varios años en una fortaleza como rehén por los turcos. En efecto, el imperio Otomano se encuentra entonces en el apogeo de su poderío y se extiende hasta las fronteras de Hungría. Vlad Tepes O Vlad el Empalador a pesar de su sombría personalidad, es aún considerado por muchos rumanos como un héroe nacional por haber intentado liberar las provincias rumanas de Valaquia, Moldavia y Transilvania del dominio del invasor turco. El empalamiento, en una estaca de madera o hierro, es su método favorito para deshacerse de los prisioneros turcos o de sus opositores -de ahí su sobre-nombre. En el siglo XV, su crueldad es conocida y un grabado alemán de 1499 lo muestra festejando en medio de los cadáveres empalados. Se estima entre 50.000 y 100.000 el número de sus victimas empaladas, quemadas o incluso desolladas vivas durante so corto reinado de una decena de años. Como sutil refinamiento, el príncipe a menudo manda engrasar o arromar la punta de las estacas para prolongar la agonía del ejecutado. A principios del siglo XX, su presunta tumba es abierta y, para sorpresa general, se encuentra vacía. Así, la leyenda se reúne con el personaje mítico creado por Bram Stoker. La papisa Juana ¿Una mujer en el trono pontificio? A comienzos del siglo XIII se expande por Europa el rumor que una mujer habría dirigido a la Iglesia romana entre los años 855 y 958. Hasta el siglo XVI, la Iglesia acepta la existencia de esta papisa como un hecho establecido pero, luego, cambia de opinión y niega toda realidad a este personaje, a la vez inasible y molesto. Considerada por la mayoría de los historiadores como una leyenda no desprovista de segundas intenciones anticlericales, la historia de la papisa Juana está lejos de haber sido aclarada aún. Juan VIII el Angelical Según las biografías medievales, Juana habría nacido en 822 en Ingelheim, cerca de Maguncia. Ávida de conocimientos, vive primero, por un tiempo, en Atenas. En esa época, no se permite a las mujeres realizar estudios, por lo que se hace pasar por un joven y toma el nombre de Juan el Inglés. Este subterfugio le permite frecuentar desde entonces las más importantes abadías del siglo XII en Francia, entre ellas la de Saint Germain-des-Prés, y de adquirir allí grandes conocimientos. Cuando llega a Roma, se da inmediatamente a conocer por su sabiduría y su piedad así como por su gran belleza. Siendo ya cardenal, a la muerte del papa León IV es designada para sucederle en 855. Nadie conoce, por supuesto, su verdadera identidad y Juana accede al trono pontificio con el nombre de Juan VIII el Angelical. Desempeña su cargo con gran dedicación y se muestra, aparentemente, muy digna de él. Pero en abril del año 858, durante una fiesta de Rogativas, se desploma repentinamente en plena calle, da a luz poco después a un niño y muere en las horas siguientes. El escándalo entre los fieles es enorme y la Papisa es enterrada a escondidas en un lugar no consagrado. La política de la silla perforada Tras el parto público y el desgraciado fina, se nombró un nuevo Papa, Benedicto III, que se le puso como fecha de inicio de su pontificado el del año 855, borrando así la existencia de Juana. Para ello se procede a una verificación ritual de virilidad de los papas electos. Para ello existe una silla perforada, en la cual se sentaba el papa electo, y un eclesiástico examinaba manualmente los atributos sexuales del nuevo pontífice. Concluida la inspección debía pronunciar: ¡Habet!, la gente entonces contestaba ¡Deo gratias. Edemas para alejar los recuerdos dolorosos del parto, se evito que en lo sucesivo pasasen las procesiones por la Iglesia de San Clemente,el lugar del parto. La bestia de Devonshire El invierno de 1855 fue rudo en Inglaterra, al punto que la nieve cubría incluso el condado de Cornualles, al oeste del país. La mañana del 8 de febrero, los habitantes de la región del Devonshire que bordea la desembocadura del río Exe descubrieron, con estupefacción e inquietud, largas líneas de huellas en forma de pequeños cascos de caballo. Estas huellas que median diez centímetros de largo sobre siete de ancho, eran extrañas en muchos aspectos. Lo que sorprendió a los innumerables testigos y despertó la atención del público fue su regularidad, su nitidez y, sobre todo, el hecho que estaban todas perfectamente alineadas, como si fueran el resultado de haber saltado sobre una sola pata. ¿Las huellas del diablo? Aún más sorprendente, la nieve no estaba apisonada al fundo de las huellas sino que había lisa y llanamente desaparecido, como derretida por un hierro al rojo. Las huellas cubrían más de 150 kilómetros y no parecían desviarse frente a los obstáculos. Así, si se detenían a los pies de un muro de cinco metros de alto, era para retomar el camino inmediatamente detrás, sin dejar la más mínima marca en la cima. Sir Richard Owen. Famoso paleontólogo y creador de la palabra dinosaurio, examinó los dibujos de las huellas y declaró, respuesta sorprendente para un científico de su envergadura, que eran el resultado de un grupo de tejones. Otras suposiciones igualmente extravagantes fueron adelantadas; se habló de la obra de un bromista, de un burro, de un canguro escapado de un zoológico, una gran avutarda, sapos, una rata, nutrias e incluso, ¡una liebre coja! Fuera de la hipótesis diabólica, los habitantes de la región se inclinaron más bien por la del burro, sobre todo a causa de la forma de las huellas. Sin embargo, nadie logró explicar cómo el burro en cuestión pudo subir al techo de varias casas o pasar por el borde de una ventana de un tercer piso sin hacerse notar... Casos de huellas Testimonios contemporáneos. Un corresponsal alemán del diario mencionado señaló que marcas similares aparecían todos los años en una colina de Galicia, y otro lector recordó que, en 1840, el célebre explorador James Ross las encontró en la isla de Kerguelen, donde no vive ningún animal de cascos. En el Times del 14 de marzo de 1840, se hizo mención a otras huellas que se extendían por kilómetros cerca de Glenorchy, en Escocia. Más tarde, se encontraron huellas de diversos tamaños en Nueva Zelanda (1886); en las playas de Nueva Jersey, en los Estados Unidos (1900); en Bélgica (1945), nuevamente en el Devonshire (1950), en Escocia (1952) y, finalmente, en las laderas del Etna, en Sicilia (1970). Las combustiones espontáneas Siempre se han contado historias sobre hombres y mujeres alcanzados brutalmente por un "fuego” invisible que los reduce a cenizas mientras todo lo que los rodea queda intacto. Los casos de combustiones espontáneas de seres humanos son numerosos en todos los países. La mayoría de ellos ha causado la muerte de sus víctimas, por lo que la policía los ha investigado. Por esta razón, existen numerosos documentos fotográficos sobre los sucesos más recientes, así como excelentes informes de los expertos, aunque ninguno proporciona una explicación de los hechos, de todos estos ataques del "fuego del cielo" como lo llamaban los antiguos, el más espectacular es, sin duda, el que padeció una norteamericana de 67 años, la señora Maria Reeser Mary Reeser, Una linda tarde para morir Mary Reeser era una viuda de 67 años con problemas de sobrepeso, residente en St. Petersburg, Florida. La última vez que se la vio con vida fue el 1 de julio de 1951, cuando su hijo y su casera, Pansy Carpenter, estuvieron con ella por la tarde. Ese día, a las 5 de la madrugada, la señora Carpenter se despertó por un olor a quemado pero, pensando que se trataba de una bomba de agua que se había recalentado, la apagó y volvió a la cama. Por la mañana, recibió un telegrama dirigido a la señora Reeser. Cuando fue a entregárselo, notó que el picaporte estaba caliente, por lo que, alarmada, fue a pedir ayuda. Junto con dos pintores que estaban trabajando cerca, consiguió entrar. El rincón donde se encontraba la silla donde habían dejado la tarde anterior a Mary Reeser se encontraba seriamente quemado. Los más de 75kg de peso de la señora Reeser se habían reducido a cenizas, y sólo su pie izquierdo era identificable. También se encontraron su hígado, algunas vértebras y su cráneo, reducido al tamaño de una pelota de béisbol. Todo el apartamento mostraba daños por calor por encima de los 1,2m de altura. Las paredes estaban cubiertas con un hollín grasiento, un espejo se había roto y varios objetos de plástico se habían fundido. El asesinato de Rasputín El 16 de diciembre de 1916, el príncipe Yussupov y algunos otros aristócratas deciden poner fin a la vida de Gregorio Rasputín, monje corrupto, mujic borracho, que penetró en el círculo íntimo de la familia imperial gracias a sus poderes de curandero. Pero la tarea de aquella noche resulta bastante más difícil de lo previsto. Gregorio proviene de un pueblo siberiano que abandonó un día para dedicarse a la religión, la meditación y la vagancia. Después de algunos años de este vagabundeo místico, adquiere en su región natal la reputación de starets o sea, de hombre santo. Un asesinato programado En 1916, las derrotas de Rusia en el frente de batalla y la desintegración del Estado suscitan una ola de indignación en todo el país. Si todo va mal, es necesariamente por culpa de la mala influencia que Rasputín ejerce sobre el zar como el gran duque Dimitri Pavlovitch, emparentado con el zar, piensan que la única forma de ayudar al país es deshaciéndose del monstruo que es Rasputín. El 29 de diciembre de 1916 invita a Rasputín a su casa, al palacio de la Moïka, con el pretexto de presentarle a su mujer. Con sus cómplices, el príncipe hace preparar un pastel impregnado de una dosis de cianuro capaz de matar a veinte personas y vierte el mismo veneno en el vaso destinado a Rasputín. Llegado donde Yussupov, el starets se instala, come los diferentes platos que le son ofrecidos y, a pesar que el cianuro demora normalmente sólo algunos minutos en surtir efecto, Rasputín sigue sintiéndose muy bien durante dos horas. El príncipe está exasperado y Rasputín pide algo para beber. Decidido a terminar de una vez, Yussupov toma su revólver y dispara a quemarropa. Con el ruido, los cómplices surgen de sus escondites; un médico que examina a Rasputín concluye que todavía está vivo. Al poco tiempo su respiración se detiene y sus asesinos bajan el cuerpo al subsuelo del palacio. Sólo algunos minutos más tarde, Rasputín se levanta, intenta estrangular a Yussupov y se precipita al exterior; son necesarias cuatro balas más para que caiga al suelo y varios golpes de garrote para romperle el cráneo. Los conjurados envuelven el cuerpo y lo lanzan al río Neva. Cuando se encuentra el cadáver en el agua, se constata que aún estaba vivo cuando cayó a las aguas del río: Rasputín murió ahogado. Los reductores de cabezas Popularizados por la literatura de exploración y de aventura por su técnica de reducción de cabezas, los jíbaros son hasta nuestros días uno de los pueblos más salvajes de América Latina. Este carácter salvaje y el miedo que sentían por ellos sus enemigos, hicieron de los jíbaros una de las pocas tribus que sobrevivieron a la invasión de América del Sur por los europeos. Los jíbaros La siniestra reputación de los jíbaros no se inicia con su encuentro con los blancos, ya que incluso los incas les temían. Hacia el año 1450, el ejército de Tupac Yupanqui ataca una provincia situada en la actual frontera entre el Perú y Ecuador, al norte del río Marañón. La fabricación de los tsantsas o cabezas reducidas Lo primero es desollar la cabeza. Para eso, el guerrero jíbaro practica una incisión vertical encima de la nuca y luego separa el cuero cabelludo del cráneo. Enseguida hierve la piel para que el pelo no se desprenda. El preparador espera que se haya reducido a la mitad, la saca del agua y la pone a secar. Después raspa cuidadosamente la superficie interior de la dermis y cose los párpados y la incisión inicial para que no quede ninguna abertura a excepción del cuello y de la boca. Sin embargo, la cabeza es aún demasiado grande. El preparador introduce por el cuello unas piedras calientes para que la cabeza no se deforme a medida que la piel se contrae. Después se queman los vellos del rostro y se amarra el cuello antes de llenarla con arena caliente por la boca, último paso en la reducción de la cabeza. La arena una vez fría, es vaciada, la piel teñida de negro y los labios cosidos. El tsantsa ya no es más grande que el puño. Toda la operación duró seis días. En la actualidad... (mono con cabeza reducida) A partir del siglo XIX, los jíbaros comenzaron a intercambiar las cabezas reducidas por objetos y armas. Los traficantes revendieron los trofeos en Europa, donde se convirtieron en curiosidades buscadas por los coleccionistas y los museos. Un tráfico de falsos tsantsas sigue, por lo demás, en pleno auge. Hoy en día las comunidades de jíbaros, nunca totalmente pacificadas por los blancos, tienen guerras periódicamente. Se dice que se han seguido reduciendo algunos muisaks, a pesar de las severas leyes ecuatorianas y peruanas sobre esta materia. El Santo Sudario En el año 1357, la viuda de un noble francés, Godofredo I de Charny, dona la Iglesia colegial de Lirey, en la diócesis de Troyes, un sudario marcado con la impresión de un cuerpo que se dice es el de Jesucristo. Las vicisitudes de la guerra y de la política hacen que el sudario deje la región de Champaña en 1418. Se le encuentra después en Lieja, luego en Chambéry (1453), donde es parcialmente destruido a raíz de un incendio en 1532. En 1578 llega a Turín, donde se ha conservado desde entonces y ha sido venerado por millares de fieles. El sudario de Turin El sudario es una tela de lino hilado de color marfil tejido a mano en sarga de espiguillas de canutillo tres-uno, de 4 m de largo por 1,10 m de ancho. Fue remendada después del incendio de 1532 y tiene marcas de humedad. Se distinguen dos pálidas imágenes amarillentas (una de frente y la otra de espalda) de un hombre extendido de 1,80 m que pasara alrededor de 78 kilos, de 30 a 40 años, con las manos cruzadas sobre el pubis. Sometidas a una ampliación fotográfica, estas imágenes muestran numerosas huellas de heridas alrededor de la cabeza (¿corona de espinas?), en la cara, las muñecas, el pecho y la espalda (flagelación), los hombros (tumefacciones debidas a la carga de objeto pesado y rugoso, el flanco derecho (herida de lanza) y los pies (clavos). Repercusiones científicas Desde 1902, un biólogo y un anatomista, ambos franceses, los profesores Paul Vignon e Yves Delages, destacan la extraordinaria precisión anatómica del dibujo sobre el sudario, precisión inconcebible en las condiciones de la pintura del siglo XIV. Mucho más tarde, en los años 70, el tejido y el polvo que lo cubren son cuidadosamente estudiados. La tela está hecha de lino mezclado con algodón, según un procedimiento de tejido típico del Medio Oriente, y el polen contenido en el polvo prueba su permanencia en la región del Jordán y en Turquía, lo que es indicio de su autenticidad. En 1978, un equipo internacional que incluye miembros de la NASA lleva a cabo exámenes más profundos, estos muestran la presencia de sangre en la tela y ponen en evidencia una muy extraña particularidad del dibujo de la mortaja: su reproducción fotográfica, pasada por un simple analizador de imágenes, produce un efecto de relieve que sólo aparatos extremadamente sofisticados restituyen en fotografías de imágenes “normales”. El triángulo de las Bermudas Las desapariciones en el mar han sido numerosas y aun los casos no resueltos son generalmente explicables. Pero si existe un lugar donde las condiciones en que han sucedido estos dramas permanecen aún en la oscuridad, ese lugar es sin duda el llamado “triángulo de las Bermudas”. Recién en 1964 el periodista norteamericano Vicente Gaddis empleó por primera vez esta expresión en un periódico. De ahí en adelante, el “Triángulo de las Bermudas” se utiliza para referirse a la región situada entre la Florida, las Bermudas y Puerto Rico, donde centenares de aviones, barcos y personas se han desvanecido sin dejar huellas. Extraños fenómenos luminosos Muchos testimonios se refieren, en cambio, a sucesos poco habituales, como la pana total de los equipos de a bordo, fenómenos visuales incomprensibles a observaciones de curiosas luces submarinas. Así, el remolcador de salvamento Good News, que cubría la ruta entre Puerto Rico y Fort Lauderdale en 1966, se vio repentinamente rodeado por una neblina muy espesa, y sacudido por un mar encrespado. Las hipótesis Se han formulado las más diferentes hipótesis a fin de tratar de resolver el misterio del Triángulo de las Bermudas. Algunos autores hablan de visitantes extraterrestres venidos del espacio para llevarse hombres y aparatos modernos a fin de estudiarlos, mientras que otros dicen que estas desapariciones se deben a seres antropomorfos pertenecientes a una civilización muy desarrollada, que vivirían supuestamente en cúpulas submarinas en el fondo del océano. Ese lugar podría también ser el centro de una distorsión espacio-temporal que arrastraría a los barcos y a los aviones a épocas distintas a la nuestra o a otras dimensiones. Una respuesta más probable sería la existencia de un campo magnético muy poderoso susceptible de explicar algunos de los fenómenos observados, como la descompostura de los instrumentos de a bordo aunque no podría explicar otros aspectos de este enigma. La maldición de Tutankamón En 1922, el arqueólogo inglés Howard Carter realiza un descubrimiento extraordinario al encontrar intacta la tumba del faraón Tutankamón. Sin embargo, los obreros le advierten que pesa una maldición sobre la sepultura y que los que la violen, morirán. Poco tiempo después, la prensa anuncia que los miembros de la expedición son atacados, uno tras otro, por extrañas enfermedades... La advertencia del canario Desde hace algún tiempo, Carter posee un canario, con el cual su equipo se ha encariñado, ya que piensan que el "pajarito de oro" trae buena suerte. Pero algunos días antes de la apertura de la tumba, el canario sufre una tragedia: una cobra se desliza en su jaula y se lo traga. La cobra es la serpiente de los faraones, símbolo de la realeza. Los obreros ven en este asunto un mal presagio y, cuando Carter y Carnarvon se preparan a abrir la primera puerta, un contramaestre les advierte que morirán como el pájaro si violan el descanso de Tutankamón. Los arqueólogos no toman en cuenta la advertencia y junto a Evelyn, la hija de Carnarvon, y el egiptólogo Callender, quien realiza sus propias excavaciones a algunos kilómetros del lugar, entran en la sepultura. Una primera cámara les revela un tesoro fantástico: un trono, estatuas, muebles, carros, armas, todo reluce de oro y piedras preciosas. En otro cuarto, recubierto de cerámica azul y oro, están encerrados los tres sarcófagos, encajados uno dentro del otro, de Tutankamón, y una última cámara contiene estatuas y cofres llenos de joyas. Carter y Carnarvon acaban de realizar el descubrimiento arqueológico más importante de todos los tiempos: la tumba intacta de un faraón, milagrosamente preservada de los saqueos. ¿La obra de la maldición? El año siguiente, después de ser picado por unos mosquitos, lord Carnarvon contrae fiebre y su estado empeora rápidamente. Es trasladado a El Cairo, donde muere el 5 de abril de 1923, a las dos de la madrugada. En ese preciso instante, todas las luces de la ciudad se apagan, la electricidad acaba de cortarse. Los acontecimientos siguientes dejan felices a los periodistas, ávidos de sensacionalismo. Jorge Benedite, egiptólogo que trabaja para el Louvre, muere después de haber visitado la tumba y su homólogo norteamericano, Arturo Mace, sufre la misma suerte; luego siguen el hermano y la enfermera de lord Carnarvon, el secretario de Howard Carter... Se llega a contar hasta veintisiete muertes "misteriosas", la mayor parte de ellas debido a enfermedades. Nostradamus Un profeta sorprende a Europa En 1546, se establece en Salos, dos años después vuelve a contraer matrimonio: abre un consultorio médico que prospera rápidamente; sin embargo, se inclina hacia las observaciones astrológicas. En ese tiempo redacta primero un almanaque con presagios (1550), luego sus Centurias, probablemente como resultado de las visiones que tiene durante sus desvelos nocturnos. Pronto su trabajo causa sensación, y, en julio de 1556, Catalina de Médicis, apasionada por el ocultismo, manda llamar al adivino para que establezca el horóscopo de sus hijos. Anuncia entonces que tres de ellos reinarán, sorprendente predicción que será confirmada: los tres niños subirán al trono con los nombres de Francisco II, Carlos IX y Enrique III. Cuatro años más tarde, en 1559, estando Nostradarnus ya de vuelta en su hogar, el rey Enrique II, padre de los niños muere en un torneo. La visera mal cerrada de su yelmo dejó pasar la lanza de su adversario, el conde de Montgomery, y el soberano agoniza, durante diez días, con el ojo reventado y una herida en la cabeza. Los contemporáneos recuerdan entonces la extraña predicción del 35° cuarteto: “El león joven al viejo vencerá, En campo bélico en duelo singular: En jaula de oro le reventará los ojos Dos clases una, luego morir, muerte cruel”. Y mañana... Las profecías cubren la historia de Francia hasta comienzos del siglo XXI, las hay en menor cantidad para la historia de Europa y del mundo. Para los incondicionales del mago, efectivamente algunas se cumplieron; Michel de Nostre-Dame habría previsto la huida de Luis XVI a Varennes, el advenimiento de Napoleón I y luego la instauración de una república después de la caída de la monarquía. En cuanto a nuestra época, y precisamente los años que vendrán, los comentaristas creen que en los cuartetos se anuncian cosas poco tranquilizadoras: se producirá un tercer conflicto mundial, que comenzará en el Medio Oriente y durante el cual Marsella y París serán destruidas; y la llegada del Anticristo a la Tierra. El poltergeist de Enfield Nacido de la combinación de dos antiguas palabras alemanas que significan espíritu golpeador , el término poltergeist se refiere a los fenómenos de fantasmas, a menudo destructores, que pueden encarnizarse contra un lugar o algunas personas. Primeras manifestaciones de un huésped desconocido En la ciudad inglesa de Enfield vivía en 1977 la familia Harper, formada por la madre, separada y sus cuatros hijos: Rosa, de 13 años, Janet, de 11, Pedro, de 10 y Jimmy, de 7. En la tarde del 30 de agosto, las camas de Pedro y de Janet, que dormían en la misma habitación, comenzaron a moverse. Al día siguiente en la tarde, la Sra. Harper vio cómo la cómoda de la habitación se movía, desplazándose unos cincuenta centímetros. Hizo venir a sus vecinos, quienes constataron que se escuchaban golpes misteriosos, y luego llamó a la policía. Pero ésta no pudo hacer nada. A la mañana siguiente, casi a la misma hora, los juguetes de los niños fueron arrojados por una mano invisible. Los vecinos llamaron a la prensa y los redactares del diario Daily Mirror se pusieron en contacto con la Sociedad de Investigación Síquica, la que envió a uno de sus miembros, Mauricio Grosse, un renombrado ingeniero consultor. El caso se complica A fines de octubre, todo volvió a comenzar esta vez con mayor violencia. Los muebles cambiaban de lugar, los cobertores de las camas eran arrancados, pozas de agua, incluso una con el contorno de una figura humana, aparecieron en el suelo de la cocina, una rejilla de chimenea cayó sobre la almohada de Jimmy, muy cerca de su cabeza, un radiador de gas fue arrancado de un muro. Más tarde, los niños vieron siluetas y sombras en la casa. Frente a numerosos testigos, la "entidad” zarandeó un poco a las dos niñitas y dejó un mensaje diciendo que rehusaba partir. En diciembre, el poltergeist agregó silbidos y ladridos a su panoplia y la entidad, por intermedio de una voz desencarnada, dijo llamarse Joe Watson. A continuación, cambió varias veces de voz y de identidad, insistiendo siempre sobre el hecho de que hablaba por una persona muerta. Sus intervenciones eran, por añadidura a menudo extremadamente groseras. El poltergeist empezó a mostrar otros talentos y a atacar cada vez con mayor violencia a Janet, tratando de estrangularla con las cortinas y persiguiéndola con un cuchillo que flotaba por el aire, El lugar empezó a tener mal olor, dos incendios estallaron en unos cajones, los dos peces rojos fueron encontrados muertos en su pecera y aparecieron mensajes obscenos en los muros. Otro médium intervino, entonces, para “cuidar” las auras de toda la familia y la calma volvió por algunas semanas. El fin de la pesadilla Los encantamientos continuaron de una forma más “banal”, con apariciones furtivas de distintos personajes, entre los cuales hubo un doble de Mauricio Grosse. Janet tuvo que quedarse unos días en el hospital y durante ese tiempo la actividad del poltergeist disminuyó considerablemente. En cuanto regresó, sintiéndose mucho mejor de salud, el fenómeno llegó a su fin. Un médium holandés llamado Grneling-Meyling puso fin, en forma definitiva, a las manifestaciones luego de realizar, según dijo, una intervención en el “plano astral”. Finalmente, en el mes de abril de 1979, todo terminó. Lluvia de peces en Singapur El ciclo no está tan vacío como se cree y, si los antiguos mencionan a menudo la caída de objetos y de seres vivos desde el cielo, es al norteamericano Carlos Fort a quien se debe el haber reunido una imponente documentación sobre este tema, misterioso por excelencia. Entre los animales que han caído del cielo, las ranas y los peces llaman particularmente la atención debido a la frecuencia de sus caldas. Los peces de Singapur... y otros más El 16 de febrero de 1861, una sacudida telúrica hace temblar a la ciudad de Singapur y luego sobrevienen tres días de lluvias torrenciales. Cuando éstas terminan, se descubren en los charcos de agua que cubren una superficie de unas 20 hectáreas, miles de peces-gato vivos. Cuando el sol seca los charcos, aparecen otros peces, esta vez muertos, La crecida del río Singapur no permite explicar cómo algunos peces aparecieron en jardines cerrados que se libraron de la inundación, Pero 1861 no es el único año en que se produce este fenómeno, Ya en el siglo IV antes de Cristo, el griego Ateneas relata una lluvia de peces que cayeron durante tres días en la región de Queronea, en el Peloponeso. Ranas y otros animales Todavía más frecuentes son los casos de lluvias de batracios. Uno de los primeros se registró en 1683. Un cierto ,John Collinges cuenta que una lluvia de sapos inundó la aldea de Acle en el condado inglés de Norfolk, y que el dueño de la taberna local tuvo que quemar enormes cantidades de estos animalejos en la chimenea para ¡librarse de ellas! Así se supo de ratas en Bergen, Noruega, en 1578; de varanos en Utah. Estados Unidos, en 1870; de miles de serpientes en Memphis, Estados Unidos, el 15 de enero de 1877, hecho que fue publicado por la revista Scientific American ; camarones en Nueva Gales del Sur, Australia, en 1978. Además se han visto lluvias de pájaros muertos.
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