

Al principio fueron hombres que, solos y en autos importados, recorrían las calles de Palermo en busca de travestis. Más tarde, se sumaron los grupos de amigos festejando despedidas de solteros.
Como si se tratara de un tour, la zona roja de los travestis es uno de los atractivos que un número creciente de porteños elige como lugar para pasear el fin de semana y visitar con curiosidad.
No faltan tampoco los vendedores ambulantes que ofrecen bebidas alcohólicas y preservativos a clientes y trabajadores del cuerpo.
El circuito turístico es siempre el mismo: el pasaje Zola y las calles Godoy Cruz, Nicaragua, Paraguay y Oro.
A pesar de no ahorrar quejas, los vecinos temen por su seguridad. La violencia que generó la decisión de los vecinos de impulsar la campaña contra el Código Contravencional que no contempló penas para la prostitución callejera, fue la gota que rebasó el vaso.

