El maestro Woody Allen, entre sus miles de frases ingeniosas nos deleitó con una que aseguraba que el sexo es lo más divertido que puede hacer uno sin reírse. Pero más de uno parece que no acaba por encontrarle la gracia a esto del sexo. No son ni heteros, ni gays ni lesbianas (o bisexuales), pertenecen a la “cuarta vía” y se agrupan bajo el término de asexuales. No es un grupo lo suficientemente grande para que veamos amenazada a la especie humana, diversos estudios cuantifican a este cuarto grupo en un ecaso 3 por ciento de la población mundial. Uno de los últimos estudios fue realizado por el prestigioso psicólogo y experto en sexualidad del ser humano Anthony Bogaert, profesor de la Universidad de Brock (Canadá)
Si estos cálculos son correctos estaríamos hablando de que en España hay alrededor de un millon y medio de personas que no sienten el menor interés por disfrutar del entretenimiento más antiguo de la humanidad. Aunque se ha especulado con que fuera un nuevo fenómeno, los especialistas en el tema aseguran que este último grupo siempre ha existido. Simplemente antes ocultaban su extraña condición y ahora dejan oír su voz en público sin complejos, sin el miedo al “qué dirán”. Aun así, son tan misteriosos e intrigan tanto que a los expertos de la sexualidad les ha dejado bien claro cuál es su perfil. Para empezar, no son célibes que han decidido libremente no practicar el acto sexual.
Y aquel 15 por ciento de los matrimonios que no tienen relaciones más de 10 veces a cabo del años (también existen) por aquello de la rutina no se encuadran bajo esta etiqueta. La historia es mucho más sencilla y fácil de comprender aunque no lo parezca: no tienen apetito sexual ni lo tendrán. Pero eso no es un impedimento para que no tengan pareja, por el amor y el sexo no siempre van de la mano aunque nos pueda sorprender sobremanera. John Smith, británico con ascendencia galesa contó su extrovertida historia en el diario The Sun. Él asegura que una persona que está enamorada no tienen por qué sentir necesidad de tener contacto físico. Tanto John como su mujer Angela se declaran abiertamente asexuales y, de hecho, ambos no han tenido nunca una experiecia sexual. Pasaron “su mágica noche de boda”, como ellos mismo la denominan, con sus mejores amigos jugando al póker y bebiendo whiskey, dicen que se lo pasaron genial y que nunca se olvidarán de su noche de bodas y aseguran amarse igual o más que cualquier pareja que sí mantiene relaciones sexuales. Es decir, sus necesidades sexuales están más que cubiertas. La única diferencia con la gran mayoría de los matrimonios y parejas enamoradas del mundo es que cuando ambos se meten en la cama por la noche no piensan en otra cosa más que en descansar y dormir, no cabe el sexo en su cama, no les hace falta.
Espíritu de grupo
No solo los homosexuales y transexuales se agrupan para defender sus derechos. Bajo lemos como “¿Sexo? No, gracias” o “la asexualidad no es sólo cosa de amebas” se agrupa en esta comunidad que gracias a las nuevas tecnologías y el amplío mundo de Internet han formado un frente común. A través de portales como asexuality de la Red para la Visibilidad y Educación Asexual, las personas asexuales organizan foros, charlas, reuniones y actividades en todos los rincones del planeta para cerciorarse y asegurarse de que no son las únicas personas en el planeta a quienes el sexo les importa un pimiento frito. Pero no es el único objetido de esta comunidad de asexuales global. Su principal objetivo es contar en qué consiste la asexualidad y dejar claro que es una opción más, cómo saber si uno mismo lo es y poder resolver las dudas de áquellos que, hasta el momento pensaban que era la única persona en el mundo con esta “anomalía”. Ésta, de todas formas no es una opción minoritaria en todos los países.
Ilustres asexuales
Entre los más famosos asexuales de la actualidad no son abundantes, ninguno ha declarado serlo abiertamente al menos pero seguro que hay alguno escondido. Pero sí que hay un importante grupo de asexuales históricos y muy conocidos. Puede ser el caso de Frederic Chopin; su compañera y mujer, George Sand aseguró que al músico no le atraía las relaciones carnales. Ella no sufriría por este motivo, también decía ser asexual. Ambos tenían orientación con el escritor de “El cielo protector”, Paul Bowles, casado con la novelista Jane Sydney Auer que era abiertamente lesbiana. Ambas parejas aseguraban mantener una perfecta relación romántica. Otros personajes históricos a los que se le ha considerado como asexuales son Isaac Newton, Franz Kafka, la reina Isable I de Inglaterra e incluso el excéntrico Dalí que con sus polémica declaración “El sexo no es para mí” ya dio mucho que hablar en su momento. Y quizá el mayor personaje asexual de toda la historia sea… Adolf Hitler. Después de todo, quizá no sea el sexo lo que mueve el mundo.