Más que el fin del mundo, los mayas esperan un nuevo comienzo... El calendario de ese pueblo anuncia que hoy se termina una era. Para muchos, se trata de una profecía apocalíptica. Pero para otros es "un cambio de conciencia cósmica" o una "nueva era de paz". Igual, en México reforzaron la seguridad. Decenas de hombres en taparrabos, adornados con plumas en la cabeza y cascabeles en los pies, bailaron ayer frente a la pirámide de Kukulcán, en el sitio arqueológico de Chichén Itzá, en México, y bendijeron con sahumerios los cuatro puntos cardinales, para pedir que el fin del ciclo de 5200 años de la llamada "cuenta larga" del calendario maya, que para los agoreros significa ni más ni menos que el fin del mundo, traiga, por el contrario, la paz para todos los hombres. "Mañana (por hoy) tenemos una nueva era, que esa nueva vida nos derrame buenos pensamientos, que nos acabe los odios, que en los corazones reine la paz", dijo durante la ceremonia el líder maya Asterio Cen Dzul. La marea New Age de turistas que por estos días coparon los principales centros turísticos de la península de Yucatán y de Guatemala (y un puñado de centros presuntamente "energéticos" de todo el planeta, incluido el Uritorco cordobés) no aguardan otra cosa: una nueva era. Salvo que el fin del mundo realmente acontezca, y en tal caso los encuentre en el lugar indicado, en primera fila. Interpretado como una fecha apocalíptica por los modernos aprendices de Nostradamus, el decimotercer "baktun" del calendario maya completa un ciclo de 5200 años. Sin embargo, arqueólogos que han estudiado monumentos mayas como la "Piedra 6", hallada en 1958 en Tortuguero, en el estado de Tabasco, aseguran que las inscripciones hablan del fin del ciclo, y no del fin del mundo. Según el científico Alfonso Orellana, del Consejo Nacional de la Educación Maya de Guatemala, las teorías que vinculan el baktun 13 con el fin del mundo "están plagadas de suposiciones, malas interpretaciones y aseveraciones sin fundamentos científicos. Para los líderes espirituales indígenas guatemaltecos, descendientes de los mayas, significa un cambio de conciencia a nivel cósmico, el regreso de Quetzalcóatl." En comunión con esa idea, los adeptos a la meditación han copado Chichén Itzá, el más famoso templo maya, donde esperan superar la cifra de más de 5000 visitas diarias que tienen en temporada alta. Desde 2006, se prohíbe el ascenso al templo de Kukulcán y a otras ruinas mayas, para conservar su estado. Hoy se reforzará la seguridad, para que a nadie se le ocurra subir sin permiso, "porque hay personas que piensan que sí se va a acabar el mundo", según deslizó una funcionaria del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México. La estadounidense Kimberley Kaplan medita frente al templo de Kukulcán, deseosa de absorber energía positiva: "Voy a estar sentada acá aproximadamente cuatro horas hoy, recibiendo el nuevo sol, y mañana estaré todo el día", afirma Kaplan, que vive en Perú y trabaja en una ONG humanitaria. Para Santos Domingo, un artesano que se guarda del calor unos metros más allá, bajo un sombrero de ala ancha, la celebración vendrá con un aumento de las ventas. Respecto del 21-12-12, dice: "Nosotros, que vivimos acá, lo que pensamos es que termina el calendario normal, pero no tiene nada que ver con el fin del mundo. Eso sólo Dios lo sabe, y cuando suceda, nadie más lo va a saber." Las cuentas que cierran hoy Los antiguos mayas desarrollaron exactos y sofisticados mecanismos de medición del tiempo. A partir de las evidencias encontradas en estelas, pirámides y códices, los estudiosos de esta milenaria cultura han logrado establecer al menos tres diferentes calendarios por medio de los cuales medían los ciclos de la naturaleza alrededor del movimiento de los astros y los períodos de cultivo. El Tzolkín, "período sagrado" o "la cuenta de los días", es un calendario que establece los diversos ritos espirituales en un período de 260 días, dividido en 20 subperíodos de trece días cada uno. Otro de los calendarios mayas es el Haab, que mide el año solar. Al igual que el calendario gregoriano, tiene un período de 365 años, pero se divide en 18 meses llamados "winal", de 20 días cada uno. Los restantes cinco días conforman el período conocido como "wayeb", que es un tiempo para reflexionar y reorientar la conducta del año siguiente. Y luego está el calendario más polémico es el de "cuenta larga", que mide eras de 5200 años de duración, divididas en períodos de 400 años, llamados baktún. Según los científicos, la cuarta era, que se inició en el año 3114 a. C., con la creación de la humanidad, finaliza hoy.
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