Bienvenidos a mi nuevo post, hoy les traigo una nueva parte de mi historia. Espero que les guste, dejen sus comentarios
Caminando entre sombras
Capitulo12
Capitulo12
Francisco se detuvo en una gasolinera pocos kilometros despues de salir de la ciudad, detras de el, los otros 2 autos restante. Eran pasadas la 1 de la mañana. Francisco y yo nos bajamos para revisar que todos estuviesen bien:
- ¿Como estan todos? -nos dijo Brian bajandose de su auto-.
- En mi auto dormidos. ¿y los demas? -le respondio Francisco-.
- En el mio igual -le respondio Brian- ¿Y que hay de los que vienen en la casa rodante?
- Todo tranquilo -dijo Gabriela bajandose bajandose y estirandose-.
- Falta bastante para que lleguemos al pueblo aun -les dije- ¿Por que no cambiamos de conductores mientras ustedes descansan?
- Seria lo mejor -dijo Francisco-.
- Dime ¿Que sucedio luego de que cerrastes el porton al salir de casa? -me pregunto Brian-.
- No podia mas -le respondi- antes de salir de la casa, tiro al niño como carnada. Le dispare al infectado antes que lo llegase a tocar. Le adverti que no hiciera ni una estupidez o se lo buscaria, cuando vi eso me puse furioso y no sabia que hacer mas que asesinarlo.
- ¿El chico lo vio?
- No lo se, no me dijo nada al respecto.
- Deberias aprender de esto -me dijo Francisco- El niño en verdad te quiere, necesita a alguien y tu no puedes dejarlo.
- ¡Esto no cambiara nada! -le dije enfurecido- Lo siento mucho por el, pero yo ya no puedo hacer mas.
- En verdad eres un imbecil -me dijo Francisco- El no se merece que le este pasando todo esto, es solo un niño y ya pasó por suficiente.
- Nosotros tampoco nos merecemos esto -le respondi- Pero tenemos que afrontarlo, y si estas de acuerdo mejor toma un arma, pontela en la cabeza y date un tiro.
- ¡Nadie aqui va a hacer eso! -dijo Francisco- ¡Todos lucharemos hasta el final!
- Saben algo, salgamos de aqui -dijo Brian estresado-.
- Antes que nos vayamos, pasa a los niños de tu auto a mi auto. Atras podemos acomodar para que se acuesten y ustedes en el pick up vayan mas comodos -le dijo Francisco a Brian-.
Luego de hacer el cambio, tome yo el volante y salimos de ahi. Viajabamos a paso lento, debido a que la casa roodante no alcanzaba altas velocidad:
- ¿La has visto por dentro? -me dijo Francisco hablando de la casa rodante-.
- No ¿Tiene algo de especial?
- Es un lujo completo. Tiene cocina, 2 literas, aire acondicionado, baño, tiene de todo para vivir en ella.
- Deberiamos cambiar de autos con ellas -le dije con risa sarcastica- Por fuera se ve hermosa, no creo que sea muy antigua.
- La compraron hace 2 años -dijo Angel- La compraron nueva.
- Pense que estabas dormido -le dije yo viendolo por el retrovisor-.
- No he podido dormir desde que salimos -me dijo triste-.
- ¿Has escuchados todas nuestras conversaciones? -le pregunte-.
- Si, la mayoria de ellas. -me respondio recostandose en el asiento otra vez-.
- No quiero que pienses que es nada personal pero yo solo no puedo cuidar de ti -le dije triste-.
- No te preocupes, fue mi culpa en pensar que podria tener a un papa de verdad -me dijo intentando no llorar-.
- Tu sabes que tengo familia, y que primero tengo que encontrarla -le dije intentando no llorar-.
El solo se recosto y comenzo a sollozar. Luego de casi 4 horas de viaje, el sol comenzo a salir. Nos detuvimos otra vez para tomar un respiro. Me baje del auto, igual Francisco y Javier para ver el amanecer. Se nos acercaron Jose, Brian, Gabriela y Valeria para ver el amanecer, sentados a un lado del camino:
- Es hermoso ¿O no? -dijo Valeria mientras abrazaba a Francisco-.
- Nunca me detuve a contemplar un amanecer. Nunca lo habia hecho -dijo Gabriela viendo con lagrimas de felicidad en los ojos-.
- Es bello, tenia años de no verlo...
Angel se sento a la par mia en el pasto luego que dije esto. Recosto su cabeza en mi brazo, mientras mirabamos aquel paisaje, aquel campo con el sol al fondo. Habian un par de infectados ahi, pero se encontraba lejos, nos daban tiempo para contemplar un rato mas. Abraze a Angel. Estuvimos sentados un par de minutos, luego Francisco se paro y nos dijo:
- Señores, estamos a pocos kilometros de llegar. Sigamos nuestro camino.
Cada uno regreso a su carro y nos pusimos de regreso en el camino. Francisco condujo el ultimo tramo del camino, mientras yo me dedique a hablar con Angel el resto del camino hasta llegar al pueblo. Entramos y nos dirigimos directo al vecindario donde estaba el refugio. Nos detuvimos en la entrada, esperando que abrieran pero nadie lo hizo. Luego de unos segundos, me baje con Javier a revisar. Abrimos el porton como pudimos y nos parqueamos enfrente de la casa de Tomas. Me baje inmediatamente y entre a la casa. Tomas estaba ebrio, tomando aun en la mesa:
- ¿Que sucede? ¿Que te sucedio?
- Ellos... vinieron aqui... mataron a todos y se llevaron casi todo -me dijo como pudo-.
- ¿Quienes hicieron eso? -le dije quitandole la botella de la mano-.
Tomas se paro, tomo la botella de mi mano y me dijo en voz baja:
- Vinieron preguntando por ti. Los envio a que pagaran lo que hicistes.
- Maldita sea. El grupo de Rodrigo nos siguio hasta aqui sin que nos dieramos cuenta.
- Eres un desgraciado -me dijo Tomas sentandose otra vez- Te di refugio, asilo y tu nos traes muerte y destruccion, es una buena paga por lo que te dimos.
Sali de la casa. Los soldados sacaba los cuerpos de las casas y los ponian en un camion. Ninguno de los otros se bajaron del auto ademas de mi. Me acerque a los soldados, entre ellos estaba Aguilar. El se me acerco, y le dije:
- ¿Que sucedio con todos aqui?
- Ellos simplemente vinieron y nos robaron. Mataron a nuestra gente que se oponia, e igual lo hicieron con muchos otros.
- ¿Quien los dejo entrar?
- Entraron como si nada, nadie sospecho. Luego que se bajaran del auto asesinaron a los vigilantes, y entraron por la fuerza a cada casa. Se llevaron nuestra comida, bebida, todo. Luego asesinaron a casi todos.
- ¿Cuantos hay aun vivos?
- No lo se, no hemos hecho cuentas. El teniente no ha salido de la casa. No tenemos agua, comida, nadie a comido desde que vinieron ayer en la mañana.
- Vere que puedo hacer. Mientras quiero que saquen los cuerpos de las casas, los lleven a un campo abierto y los quemen, pero hagan por lo menos una pequeña ceremonia. Quiero tambien que vayan de casa en casa y cuenten los sobrevivientes, para cuando regrese tiene que estar todo listo, ahora tendras que estar tu al mando.
- Pero yo no puedo hacerlo, no estoy entrenado para esto.
- Nadie esta entrenado para lo que sucede. Tu solo di que hagan las cosas.
Regrese al auto. Francisco estaba parado afuera junto con Javier:
- ¿Que sucede ahi? -me pregunto Francisco-.
- Es una larga historia. -le respondi- Javier necesito que despiertes a todos y los lleves a una casa. Francisco, tu y yo iremos por algo.
- ¿Y si me preguntan que sucede que les digo? -me pregunto Javier-.
- Tu solo llevalos a la casa de Francisco y no los dejes salir.
Gabriela se bajo del auto y nos dijo:
- Ire con ustedes.
- Quedate, seras de mayor ayuda si te quedas aqui.
Ella se rehúso a quedarse. Francisco saco nuestro auto patrulla del taller mecanico donde lo tenian. Gabriela y yo nos subimos y nos pusimos en marcha inmediatamente.
- ¿A donde iremos? -pregunto Gabriela-.
- Es un centro comercial a unos kilometros de aqui. A la par de el hay un supermercado, creo que si buscamos bien podremos encontrar suficiente comida -le respondi mientras miraba el mapa-.
Luego de media hora de ir por la carretera, nos estacionamos afuera del aparcamiento del supermercado. Nos bajamos del auto y vimos atraves de la malla:
- ¿Crees que podremos entrar ahi con tantos infectados? -me pregunto Francisco al ver los infectados en el lugar-.
- No son un gran problema. Estan dispersos por todo el lugar, si nos mantemos juntos lo lograremos -le dije yo- Nos mantenemos juntos, los eliminamos y entramos y salimos rapido. Son como 20 o 30 nada mas.
- O simplemente entramos con el auto, arrollamos a los que podamos, matamos al resto y hacemos lo nuestro -dijo Andrea entusiasmada-.
- Podriamos hacer eso tambien -le dije de acuerdo con su plan- Muy bien, a trabajar señores.
Francisco tomo el volante, nos pusimos los cinturones y el se puso en marcha. Tomo gran velocidad y entro atropellando a un gran numero de infectados. Se estaciono enfrente de la entrada. Francisco y yo tomamos un bate cada uno y nos bajamos a terminar de acabar a los que sobraban mientras Gabriela disparaba lejos de la accion. Francisco y yo nos encargamos de los infectados en pocos minutos, fue un trabajo facil. Luego de no dejar un infectado en pie, Francisco se me acerco y me dijo:
- Fue algo demasiado facil, tengo un mal presentimiento.
- Quizas ya nos empezamos a acostumbrar -le dije cansado, tomando aire- Vamos, tenemos que ir adentro.
Las puertas de vidrio del centro comercial estaban trabadas con un palo de madera del otro lado. Francisco y yo comenzamos a empujar para abrir, pero fue en vano. Luego de varios intentos me desespere; desenfunde mi arma y le dispare un par de veces al cristal:
- Manera mas practica de entrar -me dijo Francisco entrando al lugar pisando tocos los pedazos de cristal-.
- No te quejes y has lo tuyo -le dije riendome-.
El lugar estaba lleno, parecia que nadie habia tocado nada de ahi, los estante estaban casi llenos de comida. Comenzamos a tomar todas las cosas que podiamos. Cajas llenas de botellas de agua, de comida en lata, bebidas y otras comidas que no se habian arruinado y no se arruinarian rapido. Gabriela y Francisco salieron a revisar todo lo que llevabamos de regreso mientras yo tomaba un par de goma de mascar y otros dulces. Me pusieron un cañon en la parte de atras de la cabeza y me dijo el hombre:
- Callate o no te vuelo la cabeza ahorita mismo.
- Calmate amigo, no queremos hacerte nada malo.
- ¡Que te calles te digo! -me dijo con una voz nerviosa- No quiero oir nada mas de ti... ni de nadie.
- Suelta el arma -le dijo Francisco, apuntandole a la cabeza-.
- No me mates por favor -le dijo dejando caer el arma-.
Me di la vuelta; era solo un chico de unos 20 años mas o menos, delgado, no muy alto, era "inofensivo" por decirlo asi. Francisco comenzo a interrogarlo. Al parecer, llevaba ya dias ahi, solo. Cuando llego, el lugar estaba lleno de personas refugiadas, luego llegaron unos bandidos, robaron un par de cosas y mataron a todos.
- ¿Sabes algo de los bandidos? -le pregunte sospechando de quien habia sido-.
- Era un hombre alto, blanco si bien recuerdo -me respondio- No recuerdo su nombre, yo estaba escondido mientras mataban a todos.
- Supongo que fue Rodrigo -le dije a Francisco-.
- ¡Si, creo que asi se llamaba! -me dijo Fred, el chico-.
- Maldita sea, ese desgraciado a estado en todas partes donde vamos nosotros -me dijo Francisco-.
Un auto se estaciono afuera. Francisco y yo salimos inmediatamente. Habian estacionado una camioneta negra enfrente de nuestro auto, y de el se habian bajado 3 hombres y tenian a Gabriela atrapada. Una puerta de la camioneta se abrio. Rodrigo se bajo de ella, usando una muleta del lado que le habiamos disparado. Se puso al lado del que tenia a Gabriela y dijo:
- Señores, pense que habian muerto. Nunca pense que nos volveriamos a ver pero no fue asi la cosa -dijo mientras acariciaba la cara de Gabriela-.
- ¡Dejala! -le grite enfurecido-.
- Tranquilo, no le hare daño -me respondio sacando su arma- Pero tenemos que hacer un trato.
- ¿Que quieres de nosotros? -le pregunte-.
- Tranquilizate, que si sigues asi me vere forzado a matarlos -nos dijo mientras los otros sacaban sus armas- Linda venda que llevabas en la cabeza por cierto.
- Danos a la chica y negociaremos.
- Mira creo que esto tiene que ser entre nosotros... -me dijo caminando como podia hacia nosotros-.
Fred salio del supermercado y vio lo que sucedia, luego corrio de regreso hacia adentro. Uno de los hombres de Rodrigo comenzo a caminar hacia la entrada.
- Veo que se mudaron a un nuevo lugar. La ultima vez que lo visite, me cargue a todo esos malditos que vivian ahi, y no lo dudo en volverlo a hacer si ustedes no cooperan.
Luego de que Rodrigo terminara de hablar, se escucho un disparo que venia de atras de nosotros. Fred le habia disparado a el guardaespaldas de Rodrigo, y estaba parado en la entrada apuntandonos con la escopeta:
- Sueltenlos a todos y salgan de aqui -les dijo mientras comenzaba a disparar-.
Rodrigo salto para esconderse en la parte de adelante de la patrulla, mientras nosotros nos escondimos en la parte de atras de esta misma. Comenzamos a dispararles junto con Fred, Gabriela se solto y corrio a refugiarse a otra parte.
Fred cayo al suelo. Rodrigo se subio al auto junto con los otros 2 y se fue huyendo del lugar. Me acerque a Fred, tenia un disparo en el pecho. El aun estaba vivo, pero no lograria vivir sin importar todo lo que hicieramos. Me tomo la mano mientras le intentaba contener la emorragia y me dijo:
- Prometeme que lo mataras, lo haras por mi y por todos aquellos que el a matado.
- Yo no prometo nada, pero hare todo lo posible.
- Salva a tus queridos, cuida a ese chico - fueron sus ultimas palabras hacia mi-.
No lograba entender en ese momento a que se referia. Me levante e hice una pequeña oracion por aquel pobre joven. Gabriela se acerco por atras y me dio un abrazo. Senti un horrible dolor en mi hombro izquierdo. Francisco se me acerco y me dijo:
- ¿Estas bien?
- Si, pobre chico.
- Tu hombro ¿Te dispararon?
Mire mi hombro izquierdo, estaba cubierto de sangre. Me habian disparado y yo ni me habia dado cuenta. Nos subimos al auto y regresamos al refugio. Al llegar, Francisco me extrajo la bala y me dijo:
- Tendras que mover el brazo lo menos que puedas en unas semanas. Poco a poco te recuperaras, espero que en un mes ya estes como si nada.
- ¿¡Un mes!? -le pregunte sorprendido- No creo que pase tanto tiempo sin tener que moverlo.
- Puedes moverlo, pero no hacer movimientos repentinos ni fuertes. Ahora dejate la herida, te la abriras de nuevo -me dijo mientras yo me tocaba la sutura de la herida-.
Aguilar entro a la casa y me dijo:
- Hicimos lo que pedistes, sacamos los cuerpos y los quemamos en una granja a kilometros de aqui, contamos a las personas vivas e hicimos un inventario de lo que nos queda y le sumamos las cosas nuevas que tomaron de alla.
- ¿Es suficiente para que coman por lo menos por una semana todos? -le pregunte-.
- Tenemos comida para medio mes -me dijo-.
- ¿A que te refieres? Apenas traje 5 cajas de comida y bebida.
- Son cajas grandes, traen como 20 o 30 latas cada una, sumandole lo que tenemos tenemos para casi un mes. Ya no somos tantos como antes.
- ¿Cuantos son sumando mi grupo?
- Somos 46 personas.
-¿¡Que!? No puede ser, somos muy pocas personas.
Francisco entro a la casa y me dijo:
- Tenemos que hablar ahora mismo, tenemos un grave problema.
Me puse de pie y sali a hablar con el.
Gracias por pasar, espero que les guste dejen sus comentarios pronto publicare la siguiente parte

