InicioParanormalLos 33 grados de la Masoneria part 2


Seguimos la segunda parte del post



LOS MISTERIOS MENORES

Grados decimoséptimo al vigésimo segundo



GRADO DECIMOSÉPTIMO LA TEMPERANCIA



Aquí tenemos por lo menos dos niveles de significación. Uno se refiere al orden ético-moral de la vida. Alude a la sobriedad y mesura que deben practicar los seres razonables. Es bien conocido esto debido a que corresponde a uno de los arcanos del Tarot.

Pero la temperancia se refiere a mucho más que el mero comer y beber y el control de las pasiones y apetitos en general. Supone en rigor, introducir el espíritu en la materia para dominar a ésta. Naturalmente esto tiene muchas implicaciones pues supone el completo dominio de nuestras reacciones ante cualquier tipo de estímulos tanto externos como internos. Supone la trascendencia del existir, manteniéndonos ecuánimes y serenos ante la pena y la alegría, el amor y el odio a nivel humano, el honor y el deshonor, el placer y el dolor, la fama y la ignominia.

Pero hay otro nivel de significación mucho más recóndito que hace a la energía de la vida y su transmutación, lo que justamente está indicado en el transvase de una copa a la otra. Esto alude a la transmutación de la energía sexual en energía espiritual, lo que permite no solo ascender a muy elevados niveles de conciencia sino además, llegar a la completa realización espiritual en los Misterios Menores.

No olvidemos que esta transmutación que mencionamos es lo que los Maestros hindúes denominan el despertar de la diosa Kundalini en el Chakra básico o de la espina dorsal (Muladhara) Para una exposición completa de las posibilidades que esto brinda nos remitimos a las obras de Arthur Avalon (Sir John Woodroffe) y, especialmente, al libro "Kundalini" del Pandit Gopi Krishna.



GRADO DECIMO OCTAVO EL PELICANO FE, ESPERANZA Y CARIDAD



El pelícano es un símbolo que se halla con frecuencia, tanto en las Ordenes Esotéricas como en las iglesias católicas. Esto último no es extraño, pues a nivel religioso es el símbolo de Cristo. Esto por cuanto la leyenda narra que el pelícano puede llegar, por su amor paternal, a alimentar a sus hijos con su propia carne en caso de necesidad.

Así lo vemos representado por ejemplo en un hermoso vitral de la catedral de la Plata.

En un nivel más recóndito, aparece en la Masonería de Rito Escocés, en el Grado 18º. Digo recóndito pero no iniciático, dado que esa Masonería carece de transmisión espiritual efectiva siendo por tanto pura y exclusivamente simbólica en sus ceremonias, cuando no se transforma pura y exclusivamente en una parodia de espiritualidad.

En las catedrales como aquí se suele representar al pelicano con tres polluelos o crías que suelen asociarse a las virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad. En el símbolo del Rito Escocés, ya mencionado, los polluelos son siete, suma de los tres anteriores y de los que representan a las cuatro virtudes cardinales: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza.

El pelicano, en suma, es símbolo de voluntad activa del bien que se expresa en acciones justas y perfectas. He aquí un gran secreto iniciático que desarrollaremos en seguida, secreto que desde la antiguedad fue enseñado en los Santuarios de Egipto, de la India, de Persia, de Crotona y de Grecia.

Pero antes de referirnos a este secreto, debemos ahondar en lo relativo al simbolismo del pelicano. Afirma la leyenda citada que cuando alimenta a sus polluelos con su propia carne, de su corazón mana sangre y agua, símbolos tradicionales de purificación, regeneración y nueva vida iniciática.

Aquí resulta indispensable o casi, citar los versos de Antonio Machado:

"Anoche cuando dormía

soñé, curiosa ilusión,

que una fontana fluía

dentro de mi corazón.

Dí por que acequia escondida,

agua fluyes hasta mí,

manantial de nueva vida

en donde nunca bebí..."
El símbolo tradicional del pelícano ha sobrevivido a los siglos. En el antiguo Egipto aparece representando a Osiris. En el imperio medio egipcio, se grababan sobre los sarcófagos, las palabras de los hierofantes en cuanto se identificaban con el pelícano, que nutre a su cría con su propia carne 

La idea básica que a nivel tropológico transmite este símbolo es la del altruismo. Pero va esto mucho más lejos y he aquí el secreto al que aludíamos antes, pues se inserta en la ciencia de las acciones perfectas (llamada Naishkarmya por los Maestros hindúes).

Tras desarrollar perfecta ecuanimidad interior (Samatwa) que posibilita al dominio de las emociones conduce a la síntesis de los opuestos, el aspirante debe investigar la verdad con mente desapasionada y justa, trascendiendo penas y alegrías, placer y dolor, atracción y repulsión, y eliminando las causas del dolor y el sufrimiento: la ignorancia, el deseo pasional, la cólera, la codicia, la envidia.

El paso siguiente está precisamente simbolizado por el pelícano y consta de dos fases o componentes esenciales para el logro de las acciones perfectas, logro que es verdaderamente supremo (como se lo señala Sri Krishna a Arjuna en el Bhagavad Gita).

Estas dos componentes son el inegoísmo (Samnyasa) y la renuncia a los frutos de la acción que deben ser entregados como ofrenda a la Divinidad (Tyaga). Vale la pena analizar brevemente estos aspectos esenciales pues solo así quedamos desligados de los frutos de las acciones de acuerdo a la enseñanza de los más excelsos Maestros Espirituales. El Samnyasa significa ,completo desapego mental de todos lo objetos, posesiones y actos de la vida, para ofrecerlos como ofrenda a la Divinidad.

Es el ejecutar cada acción en forma inegoísta, plena y espontánea sin pensar en resultados o recompensas. El Tyaga es la ofrenda de los frutos de la acción y del esfuerzo realizado a la Divinidad. Es la renuncia a los beneficios logrados y la entrega total de estos y del propio ser a la Divinidad en forma voluntaria y conciente.

No supone en forma alguna caer en la inacción y en la inercia. Por el contrario la Enseñanza indica que todos los seres deben emplear al máximo su voluntad, talentos y energías para progresar tanto en el orden espiritual como materialmente. Esto conserva el necesario equilibrio en la existencia.

La misma doctrina aparece en el Taoismo y vale la pena recordar aquí las palabras de Lao-Tse: "Crear sin poseer, trabajar sin retener, producir sin dominar". 



GRADOS DECIMONOVENO AL VIGESIMO SEGUNDO LOS MODOS DE DAR




GRADO DECIMO NOVENO



"Hace falta algo más, tu has recogido, ahora tienes que sembrar". He aquí planteado el problema de los modos de dar y de sembrar. 

Los cuatro personajes de que nos ocuparemos representan, no solamente modos de dar (al enseñar, transmitiendo la doctrina esotérica tradicional), sino también el «dar en general», es decir los modos y maneras de practicar la caridad.

El primer personaje revela despreocupación e irresponsabilidad. Su actitud es negligente, por cuanto no se preocupa debidamente de que el precioso tesoro que él recibió, llegue a quienes debe llegar. Olvida que, en presencia de ciertas personas es un deber saber callar. 

Quienes no están calificados, en nada aprovechan la sabiduría que en ellos se derrocha y desprecian con insolencia tanto a esta como a quien les quiere enseñar. 

La actitud indolente y descuidada revela además incoherencia en la expresión. No llega a cumplir su cometido pues no es comprendido en buena parte por su propia culpa.





GRADO VIGESIMO



El segundo personaje sostiene al ánfora de otra manera. Ha logrado el punto de apoyo, pero hay demasiada rigidez en su actitud. Aquí la idea simbolizada es más clara, se trata de la transmisión literal y rígida, sin haber captado la plenitud y riqueza de los contenidos espirituales y significados simbólicos.

Una vez más hay que repetir que no debe uno adherirse a la letra que mata, sino al espíritu que vivifica. A pesar, además de haber logrado un punto de apoyo, sigue siendo negligente la actitud, pues el personaje no observa a quien ni a dónde va a parar el mensaje de naturaleza trascendental que él imparte.

Su lección es rígida y carece de flexibilidad para pronunciar la palabra justa en el momento justo. No hay amplitud de criterio y, de este modo, tarde o temprano se cae en el dogmatismo fanático. Nunca va a permitir a otros superarlo ni aprender o discurrir aquello que está más allá de sus propios alcances y puntos de vista. 





GRADO VIGESIMO PRIMERO




El tercer personaje domina evidentemente el ánfora y la maneja con soltura. Pero en él tampoco hay amor y en nada se preocupa en cuanto quienes van a recibir lo que él dispensa.

Demasiado seguro de sí mismo, su transmisión se efectúa sin humildad, puesto que se considera único e irremplazable. No procura, en consecuencia, hacerse entender puesto que no se molesta en descender hasta las posibilidades de comprensión de los demás.





GRADO VIGESIMO SEGUNDO

El cuarto personaje nos muestra la actitud justa y perfecta. En él hay sabiduría, pues ésta es el saber que ama y el amor que sabe.Todo en él revela una preocupación inmensa por que el mensaje llegue a quienes tiene que llegar y sea plenamente comprendido. Es la transmisión con el espíritu de la Sabiduría de las edades, el Rahasya (Secreto) de los maestros hindúes, que acompaña siempre a Diksha (la Iniciación), la enseñanza secreta, que es inseparable de la transmisión de la influencia espiritual que es la esencia de la iniciación. 



EL INICIADO 



Grados vigésimo tercero al vigésimo quinto



GRADO VIGESIMO TERCERO EL PRIMER LEON ORGULLO CASTIGADO 



La soberbia nos puede perder, al hacernos tomar la parte por el todo y lo menor por lo mayor.

Desgraciado aquel que pretende un día que su fragmento de verdad es el conocimiento absoluto. Como el león de la imagen, él también quedará literalmente malparado, solo y sin apoyo, con los pies en el aire. Descubrirá así que su sabiduría no era tan grande y que aún le restaba mucho por aprender.

Debemos comprender que cuanto más se sabe, mayores son las responsabilidades y menor el derecho a vanagloriarse. Nada es más fácil que caer cuando se llega a un lugar elevado y, como bien dice "Luz en el Sendero", "El hombre que se cree justo, se prepara un lecho de cieno". 



GRADO VIGESIMO CUARTO EL LEON ALADO



«Recuerda hijo de la Tierra que la luz de los Misterios es un fluido terrible puesto por la Naturaleza al servicio de la voluntad. Ella alumbra a quienes saben dirigirla y fulmina a los que ignoran su poder o abusan de ella». 

Estas palabras de un hermetista, se aplican al caso que nos ocupa. De nuevo se reitera que quien más alto sube, de más alto puede caer. Es una ley oculta de la vida que la responsabilidad y los efectos kármicos no son los mismos para el sabio que para el ignorante.

Este segundo león es muy diferente del que analizamos en el grado anterior. El león alado que ahora vemos, ha encontrado el equilibrio entre el cielo y la tierra que al otro le faltaba, y todo en él es fuerza y vigor. Esto porque ha caído de sus ojos la banda fatal de los errores que lo cegaban, en particular el del orgullo. Ahora el león se transforma en portador de un mensaje severo para el Iniciado, que es el que ya hemos visto. Su rol es alejar de nuestra conciencia toda idea malsana, todo egoísmo disolvente, todo pensamiento destructivo, toda soberbia separativa y absurda.



GRADO VIGESIMO QUINTO LA CONTEMPLACION INTERIOR DE LO DIVINO



El hombre con los ojos vendados simboliza la contemplación interior de lo divino. La actitud de la figura es la de bendecir o consagrar. Tiene los ojos vendados y su semblante refleja paz y armonía. Nada precisa buscar fuera de sí, pues sabe que la Verdad se halla en su corazón.

Esto hace recordar al Maestro Lao-Tse cuando decía "Sin mirar las ventanas se pueden conocer las sendas del cielo". Sirve el símbolo para resaltar la importancia central que tiene la práctica de la meditación. De ella no se puede prescindir desde el comienzo mismo de la Vía Iniciática. El problema reside en que se requiere recibir instrucción al respecto de un verdadero Maestro pues muchos irresponsables enseñan esta disciplina de manera falsa y perjudicial para el que la practica.

Como ejemplo mencionaré aquello de poner la mente en blanco, producto de la fantasía y la incomprensión de falsos instructores. En realidad en este símbolo hay además alusión a otra disciplina que es la práctica de Amor Universal.

El sabio lo es por haber conocido su propia realidad interior. De ella emana su luz, su fuerza, su grandeza y el valor de sus enseñanzas. Y para citar a otro Iniciado y poeta, recordemos a San Juan de la Cruz: "Olvido de lo creado,..., atención a lo interior y estarse amando al Amado".

Recalco aquí lo de "olvido de lo creado' .Esto se halla simbolizado por la venda en los ojos, pero no es indiferencia ni insensibilidad hacia el prójimo, como lo prueba la actitud de bendecir en la figura. Es recogimiento interior en la disciplina espiritual, la que comienza por irradiar amor a todos los seres y al Universo en su totalidad.

A esta altura conviene plantear una cuestión doctrinal de la mayor importancia, debido a la confusión que reina respecto a los roles que juegan por un lado la devoción (o bhakti) y por otro la iniciación (o diksha).

La devoción o bhakti no es otra cosa que la culminación natural de la experiencia religiosa. Es la vía pasiva de realización espiritual que se conoce actualmente con el nombre de misticismo. Es vía pasiva, pues supone la entrega total del propio ser a Dios, movido por la devoción y el amor. La meta u objetivo de la vía religiosa y mística es la denominada salvación que, por supuesto, nada tiene que ver con lo que suponen muchos idólatras ingenuos. 

La salvación desde un punto de vista tradicional es simplemente la prolongación post-mortem de los estados personales para poder permanecer en la denominada "corriente de las formas", en condiciones más ventajosas, tanto en los planos sutiles como en el retorno al mundo físico. A esto apuntan también los ritos funerarios de las diferentes sectas religiosas. 

La liberación (Moksha o Mukti) es, en cambio, el objetivo natural de la Vía Activa o Iiniciática, compuesta de DIKSHA (Iniciación) y SADHANA (disciplina espiritual). La Liberación significa salir de la corriente de las formas por medio del acceso a estados suprapersonales que no pueden situarse ni en el espacio ni en el tiempo.

Naturalmente esta es la Enseñanza Tradicional Esotérica, írepartida en los Santuarios Iniciáticos desde la más remota antigüedad. Debe destacarse empero que la Liberación no supone un final ni es un estado límite.

Es simplemente una etapa en el Brahma-Samipya o aproximación indefinida al Parabrahman, el Dios del Universo a través de estados del Ser de siempre creciente gloria espiritual. Este es el camino de la Vía Iniciática denominado en sánscrito el devayana o "sendero de los dioses". El camino propio de la vía pasiva o religioso-mística, es el pitriyana o "sendero de los lares, el que no rebasa los limites de la corriente de las formas.

El problema medular que se plantea aquí es el siguiente: Se puede recorrer el devayana, sin apego devocional que recaiga en una forma religiosa tradicional? La respuesta de la doctrina tradicional es categóricamente negativa.

No solamente se requiere la devoción, sino que ésta debe cumplir con exigencias bien determinadas, so pena de resultar infructuosos los esfuerzos del aspirante.

Este desde luego, es un tema cuya respuesta satisfactoria y completa exigiría escribir un libro entero. Sln pretender agotar el tema, digamos aquí lo siguiente: La componente devocional o bhakti, debe existir y manifestarse, principalmente en dos formas.

El aspirante debe cotidianamente entregarse a la Divinidad, no importa cual sea el nombre que le dé, adorándola como ser interno y esencia de la vida, entronizada en la cámara etérica de su propio corazón. Este sometimiento conciente a la Voluntad Divina es el paso previo esencial para vencer el posesivismo y la separatividad egoístas (El Swarta Dosha de que nos hablan los maestros hindúes). 

El segundo punto esencial que aquí resumo brevemente, es la manera de adorar a Dios en las formas de meditación conocidas como: Saguna y Suddha -Dhyana (la anteriormente mencionada es la denominada Nirguna-Dhyana). Este es el misterio de la Shakti o personificacion femenina del poder de Dios como Madre Divina. Ningun iniciado puede desconocer esta Ley en el orden metafísico en cuanto que la adoración a Dios debe siempre efectuarse concibiéndolo como inseparablemente unido a su Shakti o Poder, so pena de fracasar en la empresa.

Como resulta casi obvio concretizar la idea de la Shakti a nivel de personalización en la figura de la Madre Divina, pues ello estimula y facilita la devoción, esto surge de modo diríamos espontáneo como manera de alcanzar las altas metas espirituales.

Hasta aquí lo que es verdadero a nivel devocional. 

Lo que es absoluta y completamente falso es que sea necesario revestir esa componente de bhakti con formas rituales pertenecientes a determinada tradición religiosa.

Esto último resulta incluso contraproducente pues ahora el esfuerzo del aspirante en pos de la Verdad se puede ver ahogado en los estrechos moldes del sectarismo dogmático.

Naturalmente quienes hacen circular este tipo de doctrinas tienen normalmente sus intereses proselitistas (por lo que no es casual que se expresen de este modo).

Cabe decir incluso algo más de estas personificaciones de aspectos abstractos de la Divinidad a lo largo de los siglos. Hemos mencionado a la Shakti hindú, personificación como Madre Divina del Poder de Dios. En el Islam, los sufíes personifican el Conocimiento Trascendental, beatífico y embriagante, con el nombre femenino de Laila o a veces de Salma.

Ya en el antiguo Egipto la diosa Maat, personificaba a la Verdad y a la Justicia. Y en la Iglesia Católica es fácil observar en un marco puramente exotérico la deificación progresiva de la Virgen María, que pasa de ignota servidora del Señor y de estar reñida con su propio hijo (según consta en los Evangelios si se los lee con atención y discernimiento) a ser reina y señora de toda la Creación.

Para esto hay indudablemente buenas razones psicológicas.

La enorme mayoría de los seres humanos son totalmente incapaces de concebir una idea abstracta y menos aún pueden experimentar devoción por ella, lo que supone un grado considerable de refinamiento mental y espiritual. Al adoptar la noción abstracta una forma personal y concreta, todo se simplifica y la dificultad desaparece.


LA CULMINACION DE LOS MISTERIOS MENORES EL PASAJE DE LA LUNA AL SOL



Grados vigésimo sexto al trigésimo primero



GRADO VIGESIMO SEXTO LA LUNA O LA RECEPTIVIDAD CONCIENTE



En este estadio, como en otros posteriores, nos ocuparemos del simbolismo de la Luna y el Sol. Astrológicamente, la Luna representa entre otras analogías alma, emoción, receptividad, sentimientos e instintos.

Claramente se simboliza aquí al sujetar el hombre a la Luna que él ya ha logrado dominarse. Las alas indican la elevación interior ya alcanzada. Es el logro de la "Maitrisse de soi" como bien dicen los franceses, la maestría o dominio de sí mismo, de la propia personalidad y emociones. No se trata de negarlas, pero si de colocarlas en el justo lugar que les corresponden. Nótese que algunas formas de actividad a las que el vulgo supone de muy elevado nivel, recaen dentro de la esfera lunar y no más alto. 

Como bien señala René Guénon, en "El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos", una de las características de nuestra época es la absoluta confusión que existe entre lo que es propio de la verdadera espiritualidad e intelectualidad y lo que es meramente psíquico. Esto último, por su naturaleza, hace a la esfera de lo lunar. Esto, en contraposición con lo solar, que es lo auténticamente espiritual e iniciático.

Es sabido además que, a nivel astrológico, la Luna indica siempre lo masivo, el grupo humano desprovisto de especial calificación y cualidad, en particular en lo tocante a lo esotérico y tradicional. En contraposición, el Sol aparece representando a la élite de los iniciados desde este punto de vista que nos ocupa.



GRADO VIGESIMO SÉPTIMO LA GUIA DE LA DEIDAD INTERIOR




Aquí se produce el pasaje del Iniciado de un mundo a otro muy distinto. Nótese que aquí el Sol y la Luna han permutado sus posiciones tradicionales (como también ocurría con la Luna en el Grado 26). No se refieren pues a la figura sino al lector o espectador, es decir que se transmite un mensaje. Aquí la Luna se halla más alta y el Sol está a su mismo nivel. Con esto se alude a purificación y elevación de emociones y sentimientos. 

Obsérvese que la Luna sigue sujeta, no así el Sol. Este no está sujeto sino que, por el contarlo, el hombre está sujeto de él y de ahí pende. La Luna representa al alma y el Sol al espíritu, la chispa divina o mónada eterna (Atma en sßnscrito). Obsérvese cuidadosamente la posición de los dedos colocados hacia lo alto.

Es la actitud del hierofante, el que recibe así energía espiritual y física de planos más elevados. La mitad inferior del cuerpo no ha sido representada en forma deliberada. La naturaleza inferior ya no cuenta al entrar de lleno en la vida del espíritu (Purusha), estando totalmente controlados los impulsos inferiores. 



GRADO VIGESIMO OCTAVO LA ESPADA O EL PODER DE LA PALABRA



"Word is a sword": La palabra es una espada. Hace recordar el símbolo al aria de Rigoletto "Parí siamo: ío la lingua, tu il pugnale". La espada es símbolo deí Verbo, del poder sagrado de la palabra.

Una espada sale de la boca del Cordero en el Apocalipsis. En el Islam algunos imanes tienen una espada en la mano durante su prédica. La espada, además tiene un simbolismo axial, como eje del mundo. Esto es a nivel macrocósmico.

A nivel microcósmico, es decir en el ser humano, la espada representa el hallazgo del equilibrio interior perfecto y, por ende, del poder que ello supone, el que deriva de la justicia y de la justeza de todos los actos.

Supone el símbolo en definitiva, la capacidad de decisión y el poder juzgar. Por ·ltimo, la espada representa tradicionalmente al VALOR y CORAJE. Sin ellos el individuo no avanza por sí mismo en la búsqueda de la Verdad sino que se aferra a las muletas de los dogmas y creencias, recayendo en la ignorancia, el fanatismo y la superstición.



GRADO VIGESIMO NOVENO EL AGUILA O LA REALEZA CELESTE



El águila es símbolo tradicional de la realeza y elevación y así se la considera a la vez ave celeste y solar. Es a menudo la imagen del elevarse por encima de las nubes y representaba, en consecuencia, la visión de Dios y, en general, la Teofanía para el simbolismo esotérico medieval. A esto se alude en la leyenda que narra que el águila puede mirar al sol de frente sin parpadear.

El águila, por lo visto, tiene una connotación de grandeza y, por tanto de soledad. La lección aquí contenida es que el Iniciado no debe perder de vista su rango espiritual. Para ello debe evitar ocuparse de asuntos mezquinos y de pequeñeces. 

Con dignidad, pero sin vanidad, debe guardar el lugar que le corresponde aún cuando ello suponga que algunos se alejen de él.

Aquí se encierra una lección de severidad y firmeza pues el debe elevar su conciencia a Dios con la energía y la velocidad del águila, olvidando los asuntos terrenales y materiales. 

A nivel metafísico el águila corresponde a la fuerza, a una nueva fuerza que se manifiesta en este nivel en el Iniciado. Es el poder del Ser Interno, el Atma-Shakti. 

El simbolismo del águila no es el único con esta última significación, pues es conocido el símbolo del grano de mostaza, de cebada o de mijo, que se halla tanto en los Evangelios como en los Upanishads hindúes. No es posible extenderse más aquí al respecto.



GRADO TRIGÉSIMO EL FENIX O EL FUEGO PURIFICADOR



El fénix es símbolo de inmortalidad pero este concepto merece y exige ser precisado pues nor- malmente se lo entiende mal. Por inmortalidad se suele interpretar vivir en una sucesión temporal indefinida cuando en realidad se trata de nacer a lo atemporal, a lo eterno que está fuera deí tiempo y de la corriente de las formas a la que nos referíamos antes. Como el pelícano, el fénix es un símbolo tradicional y universal Se lo encuentra en Egipto, en Grecia, en Islam, en China y en el medioevo europeo. Aquí al fénix se lo asocia al fuego, de acuerdo a la leyenda según la cual esta ave fabulosa renace de sus cenizas. Naturalmente, esto alude a la Iniciación, que purifica y regenera a la naturaleza, a través de la muerte y el renacimiento. 

La sigla asociada al fénix es INRI (Igne natura renovabitur integra: el fuego renueva por entero a la naturaleza) que coincide con la sigla que aparece en la cruz a nivel religioso exotérico. Se han ofrecido en la literatura esotérica muchas otras explicaciones de este símbolo, pero rara vez se plantea la cuestión en los términos siguientes. 

El fénix corresponde al preludio de una vivencia interior suprema, de una experiencia iniciática elevadísima que es el contacto átmico, y a la que nos hemos referido antes. Esto significa que el aspirante se prepara para pronto alcanzar la comunicación o contacto de su conciencia ordinaria con la Fuente de Dicha Infinita que es la Conciencia Universal entronizada en la cámara etérica del corazón. Solo en ese momento comprenderá cual es su verdadero ser, cual es la esencia y gloria de su vida y que esta es inmortal, sin edad, eterna. Es el tomar contacto con la llama interior (el Yoti) de que hablan los Maestros hindúes y a la que también se refiere Juan de la Cruz (la Llama de Amor Vivo). 

Es este Fuego el que renueva la naturaleza por entero. Basta por cierto esta vivencia de dicha y gloria infinitas e inefables para comprender que la muerte es una mentira y un imposible, pues morir en un plano de existencia equivale indefectiblemente a renacer en otro. La Suprema Experiencia vital se halla ya próxima.

Se completa con el fénix la trilogía de las aves (recordar a la paloma y el águila). Este tríptico hace recordar a otro análogo en los Misterios de Mitra, donde los Iniciados eran denominados Aguilas, Halcones y Cuervos. Asimismo en algunos rituales del Grado 32 de la Masonería se menciona al cuervo, al fénix y a la paloma.



GRADO TRIGESIMO PRIMERO EL ANGEL



El ángel simboliza tanto la ayuda de Díos que desciende sobre nosotros como al hombre que se eleva impulsado por sus aspiraciones espirituales. Con el ángel se completa un ciclo formado además por el águila, el toro y el león alado. A esto se le denomina un tetramorfo (ya mencionado en el Grado Duodecimo), y se conserva hoy, en el simbolismo de las órdenes iniciáticas, a veces unificando todo en una sola figura. Un ejemplo común de un tetramorfo unificado de esta manera lo constituye la esfinge, con cabeza de hombre, alas de águila, garras de león y cuerpo de toro. Vale la pena ahora, al completar el ciclo mencionado, describir con algún detalle este importante simbolismo. 

Debe mencionarse, por ejemplo, que el tetramorfo tiene relación con la sagrada Tetractys de los pitagóricos. Esto es evidente pues existe una correspondencia entre los elementos de una y otra forma simbólica que es la siguíente: El hombre o el ángel corresponde al espíritu creador, representado por el uno. El toro corresponde a la materia y por extensión al reino de las dualidades (simbolizado por el dos). El águila a la unión del espíritu y la materia, síntesis de los opuestos y resolución de las dualidades en un nivel más alto (representado por el tres). El león a la forma manifestada (representada por el cuatro). En síntesis, y sin detenernos aquí en otros temas de interés (Vgr. las correspondencias astrológicas del tetramorfo), digamos que este guarda estrecha relación con el precepto rigurosamente observado por los Iniciados en todos los tiempos y lugares:

SABER, QUERER, OSAR, CALLAR 

El hombre sabe por su inteligencia, debe querer con su voluntad (León), debe osar con valor y audacia (águila) y permanecer silencioso con fuerza (toro).

En el símbolo que nos ocupa hay un detalle de gran importancia que debe ser mencionado. El ángel trae un mensaje, una Buena Nueva, anunciando el hecho maravilloso que pronto ha de tener lugar. Siempre el ángel simboliza lo que viene de lo Alto, de lo Invisible, la Gracia de Dios. La Obra al Blanco (albedo) alquímica ya está completada. Se anuncia así la tercera y última etapa de la Gran Obra Interior.

EL SANTO GRIAL O EL SOL EN EL CORAZON 

GRADO TRIGESIMO SEGUNDO





La expresión del Iniciado refleja su divino e inefable éxtasis.

La rubedo (Obra al rojo) se ha alcanzado y esto completa el ciclo de la Gran Obra interior.

He aquí el secreto de nuestra Divina Herencia que es el contacto con la Fuente de Dicha Infinita, la Esencia de nuestra vida y la Gloria de nuestra alma. 

Radiante como muchos soles mora un fragmento de Dios, de la Conciencia Universal en el Akasha o cámara etérica secreta de nuestro corazón. 



No en vano afirmaba Jesús «Yo os digo: Dioses sois». 

La PIEDRA FILOSOFAL no nos lleva al oro vil sino al ORO FILOSOFICO.

Los antiguos Maestros decían crípticamente que los hombres que alcanzaban los Grandes Misterios veían el sol a mediodía, en medio de las más densas tinieblas. Para ellos la noche era tan luminosa como el día. La explicación es que, precisamente, veían el Sol Divino en su propio corazón y este Sol jamás se pone. Es bueno repensar esto en relación a la tradición polar hiperbórea... 

Esto y no otra cosa es lo que buscaban los caballeros medievales con el nombre del SANTO GRIAL.

Obsérvese que aquí el Sol refulge en el centro del pecho sobre el corazón. El Yo Superior (Atma), es otra denominación para Dios allí presente en nuestro corazón. 

Es lo divino en nosotros, simbolizado antes por el IOD y ahora por la letra G en la estrella flamígera, símbolo microcósmico o sea del ser humano. La letra G corresponde al Santo Grial (y no a cien otras interpretaciones dictadas por la fantasía y el desconocimiento completo de la Tradición Esotérica).

Nótese que en este Grado la figura tiene alas. Es, como ya se indicó, el símbolo tanto de la espiritualización de la existencia del Iniciado como del amor y el sentimiento de protección compasiva hacia todos los seres. 

En el simbolismo del ala, se compara al Maestro o a las deidades con la gallina que, con sus alas, da refugio y protección a los polluelos.

Y podemos citar aquí a los bellísimos versos de Antonio Machado:

"Anoche cuando dormía

soñé, curiosa ilusión,

que un ardiente sol lucía

dentro de mi corazón.

.....................

Anoche cuando dormía 

soñé, curiosa ilusión,

que era a Dios a quien tenía

dentro de mi corazón".


LOS MISTERIOS MAYORES 

GRADO TRIGESIMO TERCERO

LA RAMA SECA FLORECIDA LA COMUNIDAD DE LOS MAESTROS

DE LA ORDEN DE MELQUISEDEC

EL CUERPO DE GLORIA



En este último Grado se inician los Misterios Mayores y se retoma el tema de la rama seca con el que comenzaban los Misterios Menores (Grado Octavo).

Aquí empero la rama ha plenamente florecido y dado frutos. El simbolismo tiene distintos niveles de interpretación y es recóndito. Pero se aclara inmediatamente si tenemos en cuenta lo escrito en la Regla 21 de la primera parte de "Luz en el Sendero": "Busca la flor que debe abrirse durante el silencio que sigue a la tormenta y no antes. La planta crecerá y se desarrollará, echará ramas y hojas y formará capullos en tanto que continúa la tempestad y dura el combate.

Pero mientras la personalidad toda del hombre no se haya disuelto y desvanecido; mientras que el divino fragmento que lo ha creado no la considere como mero instrumento de experimentación y experiencia; mientras la naturaleza toda no esté vencida y se halle subyugada por su Yo Superior, no puede abrirse la flor.

Entonces sobrevendrá una calma como la que en los países tropicales sucede a una lluvia torrencial, cuando la naturaleza obra con tanta rapidez que puede verse su accionar. Una paz semejante se difundirá sobre el ánimo fatigado". La metáfora es exactamente la misma.

La rama seca florecida corresponde a algo muy oculto que es la experiencia de la conciencia funcionando en el Anandamaya Kosha (o cuerpo de gloria) el más sutil y elevado de los cinco cuerpos o vehículos del ser humano. Este cuerpo se va formando progresivamente al ingresar la mónada o Atma en el reino humano, por un proceso de alquimia interior. Este último transmuta la materia ordinaria en materia divina (daivi prakriti), la que posibilita este género de experiencias inefables.

A partir de esta vivencia, el aspirante pasa a formar parte de la Comunidad de los auténticos Maestros espirituales, con la que entra naturalmente en contacto.

El ser humano llega así a ser más que eso y se prepara para nuevas experiencias que tendrán lugar ya a nivel suprapersonal hasta abandonar por último la corriente de las formas (o sea el proceso de manifestación material.

Análogo símbolo hallamos en "Tannhäuser", la célebre ópera de Richard Wagner. Tannhäuser, tras acudir a Roma en peregrinaje, no obtiene el perdón del Papa. Pero su báculo florece para indicar que Dios si lo ha perdonado.

Es esencial señalar que en la Biblia (Antiguo Testamento), figura este mismo simbolismo con la significación que corresponde a este ciclo. En Números 17 leemos que cuando Jehová quiso elegir Sumo Sacerdote hizo que la vara seca presentada por Aarón diera yemas y flores y produjera almendras. Así se manifestó al pueblo que Aarón debía ser el elegido por su elevación espiritual: él había alcanzado el rango de sacerdote de la Orden de Melquisedec, o sea el pertenecer a la Jerarquía Espiritual que gobierna al mundo. Esto es, por cierto, el Misterio de los Misterios (como atinadamente lo denominó Ferdinand Ossendowski). 

Vale la pena buscar en el Antiguo y Nuevo Testamento las referencias a Melquisedec, Rey de Salem, Sumo Sacerdote del Dios Altísmo para siempre, sin padre ni madre, ni genealogía conocida. Véase al respecto Génesis, Cap. 14, el Salmo 110, (109 en algunas versiones) y San Pablo, Epístola a los Hebreos,7. 

Las sectas religiosas guardan el mayor de los silencios sobre este Misterio y se limitan a comentar que es insólito que las Escrituras aclaren que Melquisedec no posee antepasados. El Misterio se aclara, sin embargo, si reflexionamos cuidadosamente sobre lo que afirma la Tradición Esotérica al respecto. Vale la pena referirse a

René Guénon, "El Rey del Mundo", Cap. VI. Melquisedec es idéntico al Sanat-Kumara, el Logos Terrestre y el rango de su sacerdocio es mucho más elevado que el del Viejo o el del Nuevo Testamento pues pertenece por excelencia y en el más alto nivel al Orden Iniciático,mientras que aquellos solamente corresponden a sectas religiosas exotéricas.

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