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El Nimbus
El Nimbus, un tren de origen británico que luego se transformaria en el primer tren fantasma.
Los británicos decidieron desmantelarlo en el siglo XX, y el material que se obtuvo de él se utilizó como chatarra. Nueve meses después de ser destruido completamente, el Nimbus reapareció como un tren fantasma, siendo visto por varias personas en muchas vías férreas de Inglaterra.
Una de las historias que más me impactó fue la comitiva fúnebre del presidente norteamericano Abraham Lincoln. Los restos mortales del presidente, así como los de su hijo Willie, fueron transportados en tren hasta Springfield, en Illinois, para la ceremonia del entierro. Cuentan que, en cada aniversario de la muerte del presidente, el tren fantasma vuelve a aparecerse en las vías de Estados Unidos causando horror en los habitantes.
Algunas personas llegan a decir que han visto esqueletos, zombies y espectros y espiritus a través de las ventanillas del tren. Cada vez que pasa por alguna estación silba, y algunos jefes de estación cuentan como, al paso del tren fantasma, los relojes de la estación se detienen.
El tren fantasma de Saint Louis es de Saskatchewan, en Canadá, un tren fantasma famoso por su luz espectral. Mientras que algunos consideran que son las propias luces del tren, otros piensan que es la linterna del maquinista fantasma, quien asoma su figura espectral por la ventanilla.
Cuenta la leyenda de terror que este maquinista falleció de forma violenta mientras trabajaba, cuando un tren le atropelló, cortándole la cabeza. Con su linterna recorre Canadá buscando su propia cabeza.
Una Alemanía no tan conocida
Alemanía, con acento en la í, como lo pronuncian los salteños, es un hermoso pueblito de montaña que, olvidado en las clásicas rutas turísticas, aún conserva intactas sus historias de cuando pasaba el tren, de sus endemoniadas fiestas y de sus buscadores de oro. Imperdible.
Alemanía es hoy un pequeño pueblo casi fantasma (actualmente no viven en él más de 10 familias) que se encuentra entre la capital salteña y la vitivinícola ciudad de Cafayate.
Fue bautizado con el nombre del país europeo en honor a los obreros alemanes que dejaron su aliento en la construcción de un ramal que uniera la capital de la provincia con los valles Calchaquíes. Este pequeño paraje tuvo su época de gloria entre los años 1916 y 1920, cuando llegó el ferrocarril.
A tan sólo 17 kilómetros al Suroeste de la ciudad de Salta, se encuentra la localidad de Cerrillos, desde donde nacen dos ramales. Uno es conocido mundialmente como Tren de las nubes (C-14). El otro, no tan famoso, pero mucho más importante y antiguo que el anterior, es el C-13.
La construcción del ramal C-13 obedeció a la necesidad de conectar Salta con la red principal de trocha métrica construida por el Estado, lo que se logró en 1892.
Pocos años después, se vio la conveniencia de prolongar esta vía a través del fértil valle, lo que significó un importante beneficio para la población local y la producción agrícolaganadera. De la misma manera que el pasaje de la quebrada del Mojotoro permitió al ferrocarril acceder al valle de Lerma (Salta), el paso por la quebrada de Las Conchas posibilitaría al riel su ingreso a los valles Calchaquíes, con su principal asiento poblacional en Cafayate.
Hacia allí se dirigió entonces el esfuerzo del Ferrocarril Central Norte. Se estableció que su cabecera sería el pequeño poblado de Alemanía, a partir del cual se podía proseguir mediante diversos caminos hasta Cafayate, donde comenzaban a instalarse los primeros viñedos de uva torrontesa.
Entre los años de 1916 y 1920, Alemanía vivió un esplendor pocas veces visto en un pueblo de montaña.
El far west a la criolla
La construcción del ramal que la unía con Salta, y de todos los otros ramales que pronto vendrían y unirían las provincias del norte argentino con distintos puntos del trasandino país de Chile, hizo que cientos de personas se instalasen en el pequeño poblado para ser parte de la expansión del ferrocarril.
Se dice que las expectativas eran tales que el pueblo se había convertido en un verdadero far west, donde los contratistas y subcontratistas se hacían millonarios cada vez que firmaban un contrato para extender las líneas férreas (todo se hacía a mano y con cuadrillas de decenas de personas) y que las fiestas duraban días en los cuales se disparaban al aire cientos de balas de revólver. El vino en la zona era más fácil de conseguir que el agua potable.
El auge y los excesos llegaron a su fin cuando se desató la Primera Guerra Mundial y se paralizaron las obras.
Ya en 1920 se retomó la actividad ferroviaria, pero esto no benefició a Alemanía y nunca se llegó a concluir la proyectada línea a los valles Calchaquíes.
El pueblo pasó al olvido y quedó abandonado en el tiempo, como un pueblo fantasma. Son tantas las sensaciones que despierta este pueblo, que hoy los turistas pasan horas caminando por sus calles, su vieja estación y sus casas abandonadas mientras charlan con algunos de los pocos pobladores que aún quedan allí.
Hoy, a pesar de que la línea férrea se encuentra dañada por las crecientes de los ríos que la rodean, hay quienes dicen oír todavía las vibraciones de los rieles y el bullicio popular que ocasionaba por esos años la llegada del tren.
Y es cierto, hay lugares donde aún es posible creer en fantasmas.
El "tren fantasma" anduvo 250 km.
La frenó otra locomotora más grande que iba en la misma dirección y a menor velocidad. No hubo heridos.
La concesionaria, la empresa America Latina Logística, cree que se trató de un sabotaje. La locomotora arrancó de Palmira, cerca de Mendoza Capital, y anduvo más de 250 kilómetros hasta que finalmente se detuvo. Lo insólito es que todo el trayecto la máquina anduvo sin maquinista, a 70 kilómetros por hora. Otra locomotora de mayor porte, que iba en la misma dirección y a menor velocidad, la fue frenando, hasta que logró interrumpir finalmente su recorrido en San Luis. No hubo víctimas.
A las versiones de sabotaje se sumaron otras, como la de un posible error del maquinista, que podría haberla dejado encendida y la locomotora comenzó a moverse. Otro trascendido hablaba de "fallas técnicas" sin ninguna especificación.
El hecho fue seguido por cientos de pobladores, muchos de los cuales se arrimaron hasta las vías para ver pasar lo que ellos mismos denominaron "tren fantasma".
El tren de la Medianoche
Silverpilen ("La flecha plateada" es un tren fantasma que, según una leyenda urbana de Estocolmo (Suecia), ha sido visto en algunas ocasiones por la red del metro de Estocolmo.
Se supone que el tren está formado por vagones plateados de la serie C5. Sólo un tren de esa serie, formado por 8 vagones, fue construido y puesto en servicio en la década de los 60 y reemplazado por trenes más modernos hace unos años.
El tren se veía pocas veces, lo que pudo originar la leyenda en la que la gente decía que veía un tren blanco y reluciente, especialmente si lo veían de noche .
Existen diferentes versiones de esta leyenda. Hay quien afirma que el tren sólo ha sido visto por trabajadores de la red de metro en túneles abandonados.
Otros aseguran que el tren fantasma pasa después de medianoche por algunas estaciones a gran velocidad. Incluso algunas versiones afirman que el tren para a veces para recoger pasajeros.
Con frecuencia la historia de este tren se relaciona con la estación fantasmaKymlinge, una estación que nunca se terminó de construir, y que por lo tanto no se usa, de la línea 11 del metro de Estocolmo. Las mismas leyendas que dicen que este tren recoge pasajeros dicen que éstos sólo se bajan en esta estación cuando ya están muertos .
La Leyenda del Tren Fantasma 25
Hace 40, años el viejo tren 25 iba hacia la estación, cuando el maquinista enloqueció y llevó a su tren fuera de las vías. Jamás volvieron a verlo, ni tampoco a su tren. Algunos dicen que se dirigió a un punto desconocido del sur... él dirigió su tren hacia el Mundo Subterráneo; y cada año, en el aniversario de su último viaje, el tren 25 regresa, conducido por el maquinista loco.
Se dirige a la vieja estación de trenes a recoger a pasajeros desconocidos, y estos inesperados pasajeros son llevados hacia el tren, atraídos por una encegadora luz blanca que los hipnotiza. Y Luego un olor penetrante los sofoca.
Algunos dicen que huele como a huevos podridos, pero yo les diría que es el olor de... ¡fuego y azufre!
Luego ellos empiezan a oír a una horrible y ensordecedora música, que chilla y gime y que te enfría el corazón. No es de este mundo... no es humana.
Después de la música, el tren entra en la Zona de la Oscuridad. En la Zona de la Oscuridad pueden sentir el calor de las llamas. Luego el tren se para repentinamente, las puertas se abren y son recibidos por el propio Demonio Rojo..
Leyendas de Hudson: La Leyenda del Tren Fantasma
Los 29 de febrero son días muy extraños en la estación de Hudson. A las 3:17 de la madrugada una misteriosa formación parte hacia la desconocida estación de Añori. Una locomotora made in Liverpool del año 1929 arrastra los vagones cosntruídos en Tolosa. En sus paredes extrenas de rojo y amarillo se divisa la frase Ferrocarriles Argentinos y la figura de un galgo desnutrido. El guarda baja y se comporta de una manera un tanto rara.
-"Sin escala hasta Añori. Todos arriba", dice el uniformado. El tren parte a una velocidad increíble atravesando toda la miseria del conurbano bonaerense y en la estación de Avellaneda unas inexplicables vías lo llevan a dar vueltas a la cancha de Racing para terminar en las cercacnías del estadio de Lanús. Fantasmales pasajeros bajan en la estación inexistente. Otros ascienden. Finalmente el recorrido acaba en la estación de Fiorito. Lo bueno del viaje es que nunca pasa nadie pidiendo boletos. Felices los borrachos descienden del ferrocaril para tomar el lujoso ferry que los llevará a la isla Maciel. Lamentablemente todo esto solo ocurre el 29 de febrero. Al día siguiente todo acaba. La violencia y la pobreza vuelven a reinar sobre los pordioseros de Hudson. El mágico viaje ha llegado a su fin. Maciel ya no es una apacible isla tropical. La basura cubre el suelo de Buenos Aires.
Bueno amigos eso fue todo, Salu2!

