Las calles casi desiertas marcaron las primeras horas de la Navidad en Caracas, luego de que la música caribeña se escuchara hasta el amanecer en los barrios más populares, donde se festejó el anuncio sobre la mejoría del presidente Hugo Chávez.
Sólo a partir del mediodía los padres comenzaron a llevar a sus hijos a las plazas para que estrenaran los regalos “del Niño Jesús”, que los esperaron bajo los arbolitos de Navidad al despertar, y entonces las palomas tuvieron más de un sofocón ante el paso raudo de bicicletas, triciclos, patines y autitos a control remoto.
Anoche, como aquí la Navidad es una fiesta eminentemente familiar en contraste con el fin de año, unos pocos restaurantes se mantuvieron abiertos y las calles estaban prácticamente vacías, de tal forma que un trayecto que de día demandó a este cronista 40 minutos de marcha lenta y bocinazos se cubrió a la una de la mañana en menos de 10 minutos.
Sí resonaba cada tanto el estallido de pirotecnia y al pasar cerca de los barrios que ocupan las laderas del cerro Avila se eschuchaba la música "chévere", que sonó durante toda la noche.
A diferencia de la Argentina, aquí la Misa del Gallo no se celebra en la noche del 24 sino al amanecer del 25 y, por lo tanto, la concurrencia no suele ser tan nutrida como la de la Misa de Eucaristía, que se celebra en el mediodía del 24.
Las noticias que dio el vicepresidente, Nicolás Maduro, sobre su conversación con Chávez y los datos sobre su mejoría, por otra parte, tornaron menos necesarios los rezos que se organizaron hace pocos días, cuando su estado de salud, siempre según la información oficial, era más incierto que ahora.
