Los investigadores que llevan el caso, han confirmado que 84 menores murieron en el centro, en cuyos registros únicamente constan 31 fallecimientos oficiales “por accidentes o causas naturales”.
Roger Dean Kiser, alumno de ese centro entre 1959 y 1961, decidió relatar sus vivencias en su libro ‘Los niños de la Casa Blanca, una tragedia americana’, que salió en 2009 y que provocó una exhaustiva investigación.
Los jóvenes ‘problemáticos’ eran llevados a la Escuela Industrial, por el único delito de ser huérfanos, provenir de hogares con padres autoritarios o ser víctimas de abusos físicos y sexuales.
El centro Arthur G. Dozier parecía un campus universitario. Los enormes y vistosos edificios, la piscina olímpica o el campo de fútbol americano con la hierba perfectamente cortada servían para tranquilizar a los jóvenes que allí llegaban. Era la coartada perfecta para encubrir casi un siglo de maltrato juvenil, resalta el portal ‘Lainformacion.com’.
“Detrás de toda esa belleza se escondían sangrientas palizas, violaciones e incluso asesinatos (…) El demonio se escondía detrás de cada árbol, de cada edificio”, asegura Kiser, quien recuerda “un pequeño edificio al que llamaban la ‘Casa Blanca’ y en el que se torturaba a todo aquel que se saltaba las reglas”.
De momento se han descubierto 18 tumbas con restos que aún no se han podido identificar. Pero la depuración de responsabilidades y el castigo a los culpables de las torturas de esta escuela se ven dificultadas, debido a que la ley impide que los restos se exhumen sin la autorización de las familias de las víctimas.
Un grupo de estudiantes de la Universidad de California, Berkeley (UC Berkeley) decidieron realizar una sesion espiritista en la escuela industrial para jovenes, para contactar a uno de los muertos, se dice que esta sesion salio muy mal ya que Leonard Salazar, resulto posesionado por un ente negativo, por lo cual, ataco brutalmente a seis de los diez compañeros que lo acompañaron en el acto espiritista.
La sociedad Estado Unidense, temen por sus vidas ya que el joven, se encuentra aun poseido por el demonio y se encuentra en libertad, siento un atentado contra la vida de cualquier ciudadano estado unidense. La policia a puesto anuncios donde piden que ayuden a capturar a este joven, y recibiran una cuantiosa recompensan, por ayudar al cuerpo de policia.
La sra. Maria Elizondo, madre de Leonard, se encuentra muy preocupada, pues no sabe en que condiciones se encuentra su hije apela a los corazones de las personas para ayudar a localizar a su amado hijo y poder llevarlo a una iglesia catolica para proceder al exorcismo y liberar a Leonard del demonio que lo posee.
Los familiares de los 6 universitarios que murieron a manos de Leonard Salazar exigen a las autoridades poner tras las rejas a este ser inconciente, la policia les explica que aunque lo encuentren no podran encarcelarlo, ya que, esta en un estado mental descontrolado, lo deben evaluar los psicologos para saber si en verdad esta mal psicologicamente. Los familiares enojados realizan plantones frente la estacion policiaca, porque segun ellos, es un criminal de sangre fria y merece ser castigado por los crimines que cometio.
Roger Dean Kiser, alumno de ese centro entre 1959 y 1961, decidió relatar sus vivencias en su libro ‘Los niños de la Casa Blanca, una tragedia americana’, que salió en 2009 y que provocó una exhaustiva investigación.
Los jóvenes ‘problemáticos’ eran llevados a la Escuela Industrial, por el único delito de ser huérfanos, provenir de hogares con padres autoritarios o ser víctimas de abusos físicos y sexuales.
El centro Arthur G. Dozier parecía un campus universitario. Los enormes y vistosos edificios, la piscina olímpica o el campo de fútbol americano con la hierba perfectamente cortada servían para tranquilizar a los jóvenes que allí llegaban. Era la coartada perfecta para encubrir casi un siglo de maltrato juvenil, resalta el portal ‘Lainformacion.com’.
“Detrás de toda esa belleza se escondían sangrientas palizas, violaciones e incluso asesinatos (…) El demonio se escondía detrás de cada árbol, de cada edificio”, asegura Kiser, quien recuerda “un pequeño edificio al que llamaban la ‘Casa Blanca’ y en el que se torturaba a todo aquel que se saltaba las reglas”.
De momento se han descubierto 18 tumbas con restos que aún no se han podido identificar. Pero la depuración de responsabilidades y el castigo a los culpables de las torturas de esta escuela se ven dificultadas, debido a que la ley impide que los restos se exhumen sin la autorización de las familias de las víctimas.
Un grupo de estudiantes de la Universidad de California, Berkeley (UC Berkeley) decidieron realizar una sesion espiritista en la escuela industrial para jovenes, para contactar a uno de los muertos, se dice que esta sesion salio muy mal ya que Leonard Salazar, resulto posesionado por un ente negativo, por lo cual, ataco brutalmente a seis de los diez compañeros que lo acompañaron en el acto espiritista.
La sociedad Estado Unidense, temen por sus vidas ya que el joven, se encuentra aun poseido por el demonio y se encuentra en libertad, siento un atentado contra la vida de cualquier ciudadano estado unidense. La policia a puesto anuncios donde piden que ayuden a capturar a este joven, y recibiran una cuantiosa recompensan, por ayudar al cuerpo de policia.
La sra. Maria Elizondo, madre de Leonard, se encuentra muy preocupada, pues no sabe en que condiciones se encuentra su hije apela a los corazones de las personas para ayudar a localizar a su amado hijo y poder llevarlo a una iglesia catolica para proceder al exorcismo y liberar a Leonard del demonio que lo posee.
Los familiares de los 6 universitarios que murieron a manos de Leonard Salazar exigen a las autoridades poner tras las rejas a este ser inconciente, la policia les explica que aunque lo encuentren no podran encarcelarlo, ya que, esta en un estado mental descontrolado, lo deben evaluar los psicologos para saber si en verdad esta mal psicologicamente. Los familiares enojados realizan plantones frente la estacion policiaca, porque segun ellos, es un criminal de sangre fria y merece ser castigado por los crimines que cometio.