Una investigación de la Universidad de Glasgow confirmó que la borrachera, aunque sea leve, tiene una gran influencia a la hora de opinar sobre belleza.

Es moneda corriente decir que alguien nos pareció más lindo en el boliche que a la luz del día. ¿Es por la iluminación? ¿Por la música? ¿Por el estado de ánimo? No: es por la bebida.
Se trata de un fenómeno que en algunos países llaman “beer goggles” (en español, “gafas de cerveza”). Cuando tenemos unas copas encima, las personas tienden a parecernos más atractivas. Quedó demostrado en una investigación realizada por estudiosos de la Universidad de Glasgow, en Escocia.
Participaron 80 estudiantes. 40 habían bebido dos pintas de cerveza o dos vasos y medio de vino, mientras que los 40 restantes estaban sobrios. Se les mostraron 120 imágenes de personas de ambos sexos y se les solicitó que las calificaran de acuerdo a su belleza en una escala de 1 (muy feo) a 7 (muy atractivo).
El resultado: la mitad de los estudiantes que habían tomado alcohol consideró un 25% más atractivas a las personas en comparación a lo que opinaron sus compañeros abstemios. La diferencia se debe a que el alcohol estimula el “núcleo accumbens”, la parte del cerebro humano que se utiliza para determinar el atractivo facial.