
Los siguientes son una recopilación de anécdotas y curiosidades del mundo de la literatura, de escritores y poetas famosos. Espero les guste.
Primera parte: Anécdotas de escritores famosos
El poeta Virgilio y su extraña mascota
Virgilio (poeta romano, 70 a.c.) gastó aproximadamente 800.000 sestercios romanos, algo así como 120 mil euros (hay documentación histórica que lo acredita) en contratar servicios fúnebres de primer nivel para enterrar un insecto (aunque no lo creas, una mosca) , al que él llamaba su mascota.
Contrató una orquesta de 50 músicos y plañideras, convocó a escritores reconocidos para que reciten poemas y, lo más importante, construyó un imponente mausoleo para que los restos de la mosca descansen en paz.
Se habló semanas enteras del funeral, desde los más ricos hasta los más humildes hacían comentarios sobre semejante disparate y derroche de dinero.
Recién al siguiente año se supo cuál fue el verdadero motivo de la locura por la mosca. Virgilio había recibido información política de un funcionario amigo, éste le había confiado que el Segundo Triunvirato estaba trabajando en una ley para expropiar tierras de los latifundistas de la época, con el objetivo de entregárselas a los soldados retirados.
Pero había una excepción, no serían expropiadas las tierras que tuvieran tumbas. Virgilio era dueño de miles de hectáreas, y, claro está, no iba a perderlas así porque sí.
La idea del mausoleo fue su jugada maestra. Dicho y hecho: el gobierno intentó expropiar sus posesiones, pero legalmente no pudieron hacer absolutamente nada.
Victor Hugo y su carta
Allá por 1862, el escritor francés Victor Hugo andaba preocupadísimo con la marcha de su libro y temía que su editor no le publicara la edición de su libro "Los Miserables".
Se hallaba de viaje, así que envió una carta a sus editores Hurt & Blakquett poniéndole: "?".
Días más tarde recibió como respuesta: "!" (Dicen que se trata de la correspondencia más breve de la historia)
Dylan-Thomas y su poesía
Las rosas resfríadas mueren en la destornillada tarde
del beso hierático de un adiós azul, luengo y uniforme
torpe yo que bebo abrazos de cartón.
El autor Dylan-Thomas, autor de estos versos, decía que "no los entiende ni mi madre".
García Lorca no entendió nada
Cuentan de Lorca que, oyendo recitar el verso de Rubén Darío :
"(...) que púberes canéforas te ofrenden el acanto",
el poeta granadino se levantó y dijo: "A ver, otra vez, por favor, que sólo he entendido el "qué" ( ¡ y eso que era Lorca! ).
Otra de Victor Hugo
Cuando se encontraba visitando las cataratas del Rhin, entró en un restaurante y como no sabía alemán decidió pedir el plato más caro para asegurarse de que sería bueno, así que eligió un "Kalaische nach Rheinfall".
Al camarero le sorprendió bastante que el escritor no quisiera comer, sino tan sólo dar un paseo en calesa hasta las cataratas del Rhin que también se ofrecía en la carta.
El aburrido Shakespeare
Siendo profesor de Filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires, Jorge Luis Borges le pidió a una alumna su opinión sobre la obra de William Shakespeare. Ésta contestó:
-Me aburre
Pero al instante puntualizó:
-Al menos lo que ha escrito hasta ahora
Borges, sin alterarse, le respondió:
- Tal vez Shakespeare todavía no escribió para vos. A lo mejor dentro de cinco años lo hace.
Una merecida medalla
Cuando el rey Alfonso XIII le otorgó a Miguel de Unamuno la Gran Cruz de Alfonso X Sabio, el escritor comentó:
-Me honra, Majestad, recibir esta cruz que tanto merezco
El monarca le contestó:
-¡Qué curioso! En general, la mayoría de los galardonados aseguran que no se la merecen
A lo que el escritor replicó al Rey:
-Señor, en el caso de los otros, efectivamente no se la merecían.
Mark Twain, un grande.
En uno de sus viajes en tren por EEUU, Mark Twain se topó con el revisor y no dio con el billete. Tas una larga espera, con el escritor rebuscando por todos sus bolsillos, el hombre le dijo:
-Ya sé que usted es el autor de “Tom Sawyer”, así que no se moleste, estoy seguro de que ha extraviado el billete
Pero Twain seguía buscando y el revisor insistiendo en que no hacía falta, hasta que le confesó:
-Es que, si no lo encuentro, no sé dónde debo bajarme.
Otra de Twain
Ingeniosa fue la respuesta que dió Mark Twain en una ocasión a una pregunta absurda:
-En un mundo sin mujeres, señor Twain, ¿En qué se convertirían los hombres?
-En escasos señor mío, muy escasos.
La gente no escucha (y Wilde tenía razón)
Algunas crónicas cuentan que Oscar Wilde estaba convencido de que, en un gran número de ocasiones, la gente no escuchaba cuando se les hablaba, por lo que para demostrarlo explicaba a sus conocidos la anécdota sobre el día que tuvo que asistir a una importante fiesta a la que llegó tarde.
Para justificar su tardanza ante la anfitriona, Wilde puso como excusa que se había demorado debido a que ‘había tenido que enterrar a una tía suya a la que acababa de matar’.
La dama sin inmutarse contestó al escritor irlandés:
«No se preocupe usted. Lo importante es que haya venido»
Un jardinero sin precio
Un día, mientras Groucho Marx se encontraba trabajando en su jardín, equipado con un desgastado atuendo de jardinería, una mujer detuvo su Cadillac frente a la casa y trató de convencer al “jardinero” para que trabajara para ella.
«¿Cuánto le paga la señora de la casa» le preguntó la mujer.
A lo que Groucho respondió:
«Oh, no me paga en dólares. La señora de la casa tan sólo me deja dormir con ella»
Como mataron a Kipling
-Un periódico al que el escritor Rudyard Kipling, conocido autor de El libro de la selva, estaba suscrito, publicó por error su epitafio.
Inmediatamente Kipling le escribió a uno de los editores, pidiéndole que, ya que estaba muerto, que no se olvidaran de borrarlo de la lista de suscriptores.
Y el viejo Groucho seguia yendo
Con ochenta años y ya retirado del mundo del espectáculo, Groucho Marx adquirió la costumbre de ir cada día a visitar a su amigo y vecino Sidney Sheldon (célebre escritor y guionista premiado en multitud de ocasiones).
Entre las rutinas del anciano Groucho estaba la de tomar un aperitivo en casa de su amigo, que consistía en una manzana y un trozo de queso.
Ya podía llover, nevar o hacer un sofocante calor, que Groucho estaba allí cada día.
Pero al matrimonio Sheldon le surgió la ocasión de ir a vivir una temporada a Roma, por lo que decidieron alquilar la casa durante su periodo de ausencia. Al cabo de unos días Sidney Sheldon recibió una carta de su inquilino que decía:
«Estimado Sidney, nos encanta la casa, pero hay una cosa extraña, ya que todas las tardes se presenta aquí un viejecito, de entre 85 y 90 años, que llama a nuestra puerta y pide un poco de queso y una manzana. Va demasiado bien vestido para ser un vagabundo. Por favor ¿puede decirnos quién es?»
Teorías sobre los hijos
John Wilmot, 2º Conde de Rochester era conocido por ser un escritor satírico, escéptico y cínico. Sus comentarios irónicos era algo que divertía a los que le rodeaban.
En cierta ocasión dijo:
-Antes de casarme tenía seis teorías sobre cómo educar a los niños. Ahora tengo seis hijos y ninguna teoría.
Knut Hamsun y su problema con el francés
El escritor noruego Knut Hamsun (Nobel de Literatura en 1920) visitó París por primera vez en 1894.
Al volver a casa, y antes de que empezara a explicar sus aventuras, le preguntaron:
-¿Tuviste algún problema con tu francés?
-No- replicó él -pero los franceses sí.
La extraña pregunta del señor juez
En cierta ocasión llevaron a Valle Inclán (dramaturgo, poeta y novelista español) ante el juez por un alboroto que había armado.
El juez le pidió el nombre y él contestó, acto seguido el juez le preguntó por su oficio y Valle Inclán contestó: escritor.
Pregunta el juez de nuevo: ¿sabe leer y escribir?
A lo que el dramaturgo contesta: no
A lo que el juez dice: me extraña la respuesta.
Valle Inclán contestó: "más me extraña a mi la pregunta."
Los bien dotados
En una discusión entre florentinos y venecianos en la época del renacimiento, el escritor y humanista de origen
florentino, Poggio Bracciolini contestó al ser consultado sobre quienes estaban mejor dotados:
- Evidentemente, los hombres mejor dotados son los venecianos, puesto que su miembro viril tiene tal longitud que cubre enormes distancias.
"¿Cómo se explica si no que, cuando permanecen varios años a cientos de millas de su hogar a causa de sus viajes por mar, se encuentren a su regreso que son padres de dos y hasta tres criaturas?"
George Bernard Shaw y sus elogios
George Bernard Shaw se topó con una señorita en medio de una reunión y le dijo:
"¡Qué hermosa es usted!", la dama respondió con desagrado:
"Caballero, no puedo decir lo mismo de usted. ¿Qué me recomienda?".
Agudo como siempre, Shaw replicó: "Le sugiero que haga como hice yo, que mienta."
Algunas de Jorge Luis Borges
El poeta Eduardo González Lanuza, gran amigo de Borges, descubre a éste en una esquina, apoyado en su bastón, esperando para cruzar.
Lo toca y le dice:
-Borges, soy González Lanuza.
Borges vuelve la cabeza y, después de unos segundos, contesta:
-Es probable.
-El 10 de marzo de 1978, en la Feria del Libro, Borges se cruza con un escritor al que quiere y respeta: Manuel
Mujica Lainez. Se abrazan e inician una conversación que es interrumpida una y otra vez por los cazadores compulsivos de firmas.
"A veces", se queja Borges, "pienso que cuando me muera mis libros más cotizados serán aquellos que no lleven mi autógrafo."
-En 1975, a los 99 años, muere Leonor Acevedo de Borges, madre del escritor. En el velorio, una mujer da el pésame a Borges y comenta: "Peeero... pobre Leonorcita, morirse tan poquito antes de cumplir los 100 años. Si
hubiera esperado un poquito más...". Borges le dice:
"Veo, señora, que es usted devota del sistema decimal".
-Borges firma ejemplares en una librería del Centro. Un joven se acerca con Ficciones y le dice: "Maestro, usted es inmortal". Borges le contesta:
"Vamos, hombre. No hay por qué ser tan pesimista".
"¿Usted se da cuenta de que es uno de los grandes escritores del siglo?", lo interrogan.
"Es que este", evalúa Borges, "ha sido un siglo muy mediocre".
-En la pausa de un acto cultural, el novelista Oscar Hermes Villordo acompañó a Borges al baño, situado en un primer piso al que se llegaba por una empinada escalera de madera. Cuando volvían, Villordo notó que Borges descendía los escalones demasiado rápido y, temiendo lo peor, le preguntó:
-"¿No deberíamos ir más despacio?"
-"Pero no soy yo, es Newton."
Segunda parte: Curiosidades del mundo de la literatura (Extraído del libro de Isaac Asimov)
Cyrano de Bergerac existió realmente (h. 1620-1655), narigudo, duelista y todo. Fue poeta, dramaturgo y escritor de ciencia-ficción. Escribió sobre viajes a la Luna y al Sol, y fue la primera persona en la historia que sugirió (en 1650) el único método que podía llevarnos al espacio... cohetes.
D. H. Lawrence, uno de los escritores más originales y discutidos del siglo XX, tenía una compulsión a desnudarse y trepar a moreras.
Murasaki Shikibu (h. 978-1026) es conocida como la autora de la novela más antigua del mundo, El Cuento de Genji . Lo menos conocido es que muchas grandes escritoras florecieron en Japón en ese tiempo, según anotó Murasaki Shikibu en sus diarios. Lo que pasa es que Genji es la única obra de mérito que sobrevivió. (Después del siglo XI, el budismo redujo drásticamente la posición de las mujeres).
Los poemas y las obras del escritor más grande de la literatura inglesa han sido atribuidos a más de 20 personas. William Shakespeare se habría sorprendido por los nombres de quienes se supone que escribieron por él, incluyendo a Francis Bacon, Sir Walter Raleigh, y, sí, la reina Isabel.
Aunque no estaba ciego, pero tenía vista deficiente, Aldous Huxley aprendió Braille para poder dar descanso a sus ojos doloridos sin tener que renunciar a la lectura de la que tanto disfrutaba. Una de las compensaciones, decía Huxley, era el placer de leer en la cama en la oscuridad, con el libro y las manos cómodamente bajo los cobertores.
Cuando el crítico literario francés Sainte-Beuve (1804-1869) fue retado a duelo por un periodista hace un siglo, y por lo tanto, según la costumbre, se le permitió la elección de armas, dijo a su opositor: « Elijo la ortografía... estás muerto ».
Cuatro amigos de vacaciones en Suiza, convinieron, por diversión, en que cada uno escribiera una historia de fantasmas. Percy B. Shelley, George Byron y el doctor John William Polidori nunca terminaron las suyas. Sólo lo hizo María Wollstonecraft Godwin, de dieciocho años. La publicó anónimamente dos años después, en 1818, con un prefacio de su esposo, Shelley. La novela de María Wollstonecraft acerca del doctor Víctor Frankenstein y su monstruosa creación se convirtió en un clásico.
Uno de los dramaturgos más populares e importantes en la época isabelina fue Thomas Watson. Hoy no existe uno solo de sus dramas.
Después de los primeros episodios de "Las confesiones del caballero de industria Félix Crull" , el novelista Tomás Mann interrumpió la escritura, la publicó como un relato corto, y no volvió al tema durante 32 años. Cuando reanudó el trabajo, exactamente donde lo había dejado, no fue alterada ni una sola palabra en los fragmentos anteriores, y el resultado, una novela, está tan bien equilibrado como todas sus otras obras.
-"Tome este manuscrito", dijo Rudyard Kipling a la enfermera que había atendido a su primogénito, -"y algún día, si necesita dinero podrá venderlo a buen precio". Años más tarde, cuando la enfermera tuvo necesidad realmente, vendió el manuscrito del primer Libro de la Selva , y vivió con comodidad durante el resto de su vida.
Gracias por pasar.
* Isaac Asimov, Libro de Los Sucesos.
* 20minutos.es
* Libro "Las Mejores anécdotas humorísticas"
* Wikipedia
Los comentarios son bienvenidos!