Un niño de 10 años es detenido con increíble violencia a la puerta de su colegio por varios agentes de paisano que durante varios minutos tratan de meterlo a la fuerza en un patrullero agarrándolo por brazos y piernas, arrastrándolo.
El muchacho intenta escaparse, pide ayuda a su tía, quien entre gritos –“¡parecéis la Gestapo!”— graba la operación policial en un vídeo.
Sucede en Citadella, una ciudad de 20.000 habitantes en la provincia de Padua, en la región del Véneto, al norte de Italia.
La operación policial, ordenada por un juez tras retirar la custodia a la madre a instancias del padre, un abogado muy importante de la ciudad de Milán, ha provocado una ola de indignación en Italia. Los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados, Renato Schifani y Gianfranco Fini, han exigido una explicación urgente al jefe de la Policía, Antonio Manganelli.
“Las imágenes han creado consternación en todos los italianos”, ha dicho el presidente del Senado, “los niños tienen derecho a ser escuchados y respetados”.
Pero los políticos y los jueces dicen esto solamente de la boca para afuera. La realidad es que los niños si tienen 10 o 12 años como este, no son escuchados para nada y definitivamente son tratados como animales, sin ningún derecho sobre las personas mayores y deben someterse a lo que le digan los padres cuando los usan a modo armas para venganzas particulares como en este caso, o cuando deben agachar la cabeza frente a una justicia que por ser menores no les reconoce ningún derecho y que además no entienden, frente a los funcionarios sociales para no ser recluidos en instituciones oficiales o lo peor, cuando tienen unos añitos mas, ser aprovechados con fines electoralistas como lo intenta hacer el Kirchnerismo, sin que le importe un carajo el resto de la problemática juvenil.