La sensual morocha reveló más detalles de su intimidad y contó por qué él apuesta a un perfil más bajo. Además, reconoció que quiere ser como Susana Giménez
Fiel a su estilo, Karina Jelinek reveló detalles de la intimidad con su esposo, el empresario Leonardo Fariña, a quien le obliga a tener relaciones sexuales todos los días.
"¡Todos los días! Mínimo una vez al día. Si no, lo echo de casa... ¡Lo obligo!", sentenció al ser consultada por la revista Gente. ¿Un trío? "No sé, lo tendría que pensar. Es difícil compartir a la persona que amás".
En cuanto a cómo alimentan el deseo, la morocha reveló: "Cuando viajamos compramos cositas que me encantan, como plumeritos, o un aceite que te lo ponés y te da calor. Además, es comestible y tiene gusto a frambuesa. Te da más sensibilidad, es hot, rico y apto para los dos".
Karina comentó a su vez que "Leo decidió adoptar un perfil más bajo y no mostrarse en los eventos" con ella, aunque aclaró: "Igualmente soy una mujer muy independiente, no necesito de mi marido para tener prensa".
"Le pegaron mal. Recibió muchos golpes de la prensa. Decían que era hijo de Kirchner, lo juzgaban porque tenía una Ferrari siendo tan joven o porque hacía fiestas importantes", explicó al respecto.
Jelinek reconoció a su vez que no conocía a su esposo cuando se casaron. "Nuestro matrimonio fue un boom: me casé a los tres meses de conocerlo, y nadie sabía quién era...¡ni siquiera yo! Me gustaba la situación y me generaba adrenalina".
Y agregó: "Me gusta generar mi plata, más allá de que Leo me pueda hacer un lindo reglo. La independencia y el trabajo me gratifican".
Por último, aseguró que le encantaría "ser como Susana". "La admiro. Es súper espontánea, se ríe de ella misma y no le importa si se equivoca. Algo de ella tengo, ¿o no?", cerró.
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