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¿ Existe el Alma ?

-Hola Amigos ,hoy e querido hacer este post debido a la cantidad de comentarios que recibi en mi post ¿ HAY VIDA DESPUES DE LA MUERTE ?,en donde muchos aclarabais que el Alma no existe y por lo tanto no hay vida despues de muerto.El Alma existe y es la fuente de toda nuestra energia,por asi decirlo nuestro cuerpo solo es una funda,Nostros mismos al decir el refran lo importante esta en el interior ya afirmamos que el alma existe,pues como si no el ser humano seria capaz de tener sentimientos,tristeza y alegria.

Si el alma no exisistiera seriamos como un vaso vacio sin agua en el interior.La primera muestra de que el alma existe la tenemos en la biblia,Jesus murio para resucitar en espiritu ,es el primer dato escrito que tenemos y que nos muestra que el Alma existe.sin alma no tendriamos 5 sentidos,tampoco sabriamos que es el bien y que es el Mal,Si en la biblia nos referimos al dicho de polvo eres y polvo te convertiras no se refiere al alma se refiere a nuestro cuerpo material,en ningun caso jesus dijo que el Alma muere.

por tanto si el Alma muere si hay vida despues de la Muerte.Imaginaos un juguete,sin pilas no andaria ni se moveria pues en este caso es igual nuestras pilas,las que nos dan toda la energia es la base del alma.AHORA TE EXPLICO Y TE MUESTRO QUE EL ALMA SI EXISTE,Y DESCUBRIREMOS COMO ES LA ZONA DONDE VIVEN LAS ALMAS DESPUES DE MUERTAS ...LA QUINTA DIMENSION,LA ZONA DE LOS MUERTOS EN VIDA......
Mi Conclusion:
Cientificamente si existe y pesa 21 gramos esta comprobado al morir,materialmente algun dia lo descubriremos cuando llegue nuestro dia y descubriremos el sexto sentido al liberar nuestra alma de nuestro cuerpo una sensacion que no se puede describir con palabras es sentir los colores mas vivos,percibir constatememte el mejor de los aromas,y sentir que la vida si tiene sentido y que hemos vivido lo mejor que hemos podido para despues llegar a ese momento cumbre,ese momento que ya no sentiremos dolor ni sufriremos,ni tendremos preocupaciones pues liberar el alma del cuerpo es una sensacion mas fuerte que el puro climax


El alma existe. No en términos metafísicos, sino concreta y científicamente. Está situada en la marea de neurotransmisores y los recovecos de las estructuras cerebrales.
Esos 21 gramos que se desvanecen cuando morimos y que mantienen nuestra conciencia activa; ese espíritu apenas perceptible que, según los creyentes, va al cielo o al limbo.
Esa quimera, ese suspiro… ya tiene explicación científica.
Los primeros esbozos de lo que ahora sabemos, fueron resultado de años de investigación de un hombre irrepetible en la historia de la ciencia.
Francis Crick, el mismo físico metido a biólogo que ganó el Premio Nóbel en 1962 por describir, junto con James Watson, la estructura tridimensional de doble hélice del ADN en 1953, dedicó más de 50 años a buscar lo que podemos entender como alma y que algunos llaman conciencia.

En un laboratorio construido especialmente para él frente al mar, en el Salk Institute, una prestigiada institución de estudios de biología en San Diego, Crick se dedicó a la búsqueda científica de la conciencia, quizá lo más familiar y cotidiano pero al mismo tiempo, lo más fascinante y misterioso.
Nada hay que conozcamos más directamente que nuestra propia conciencia, pero también no hay nada más difícil de explicar.
¿Porqué existe?
¿Cómo funciona?
¿Dónde se aloja?

La caja negra. “Tú, tus alegrías, tus tristezas, tus recuerdos y tus ambiciones, tu sentido de la identidad y voluntad personales, no son en el fondo más que la conducta de unas células nerviosas y de sus moléculas asociadas… Como habría podido decir la Alicia de Lewis Caroll: no somos más que un montón de neuronas”.
Así comenzó Crick el manuscrito de su libro “La hipótesis asombrosa”, que refleja el fuerte carácter reduccionista del autor, cuya búsqueda científica del alma daba fin a largos años de conductismo y de desdén por el tema de la mayoría de los neurobiólogos.
El primer paso consistió en la afirmación de Crick de dejar de considerar a la conciencia como algo indefinible, y lo que es peor, inasible para estudiar.

El cerebro, en opinión de Crick, se consideraba algo así como una caja negra, es decir, un objeto cuya estructura interna es desconocida y hasta irrelevante.
Sólo estudiando las neuronas y las distintas interacciones, así como los neurotransmisores que circulan entre ellas, no podrían los científicos construir modelos análogos a los que explican la herencia en términos de ADN, tema en el que Crick era la máxima autoridad moral.
Así, Crick consiguió que la existencia del alma dejara de ser un tema filosófico para pasar a ser un problema empírico.
Para los años en que Crick y sus colaboradores empezaron a estudiar el tema a fondo, la conciencia visual, es decir, lo que vemos y cómo lo interpretamos, ya estaba suficientemente cartografiados en nuestro cerebro, gracias a los avances en tomografía axial.
Nada más abrir los ojos, y comenzamos a interpretar lo que vemos, por lo que se disparan una gran cantidad de señales por todo el cerebro, catalogando, emulando, recordando, midiendo. Es lo que llamamos “tomar conciencia” de dónde estamos.

SI alguien nos ofrece un objeto, digamos una pluma, nuestros circuitos neuronales toman una serie impresionante de “bites de computación”, afirma Crick en su explicación, y nosotros tenemos la impresión de que “tomamos la decisión” de tomarla o rechazarla.
“La verdad es que somos concientes de que tomamos una decisión, no de qué nos hizo tomarla”, explica.
A cualquiera le da la impresión de que tomarla o dejarla es un acto libre.
La conciencia es mucho más que la transmisión de información y su proceso.
El secreto,, está en la atención.
Ilusión óptica. Todos hemos estado frente a imágenes que parecen una cosa a primera vista, pero un segundo después parece otra. Es famosa la figura de una mujer joven que puede ser al mismo tiempo una anciana.
La primera “interpretación” trae a nuestra “conciencia” un cúmulo de ideas y sensaciones, y al “cambiar de switch”, son sustituidas inmediatamente por otras, además de la confusión posterior.
El cambio en el cerebro que corresponde a nuestra modificación en la atención es la respuesta que dio Crick al gran misterio de la conciencia.
Cuando el córtex visual (la parte del cerebro que se “ilumina” cuando observamos algo) responde al estímulo, ciertos grupos de neuronas se disparan muy de prisa y en sincronía. Éstas, lla
madas neuronas oscilantes, corresponden a aspectos del escenario al que se está poniendo atención (la mujer joven del ejemplo).
Las neuronas, en un recurso metafórico, reaccionan como un grupo de personas que se ponen a cantar la misma canción. Al cambiar de foco de atención, otra serie de personas (neuronas) cantará una canción diferente.
Esta, llamada teoría de la oscilación, semeja también a un cardumen de peces que obedecen órdenes y reaccionan de manera sincrónica, a la perfección.
Crick se pasó el resto de su vida, hasta que murió en 2004, haciendo experimentos sobre esta base.
“Experimentar, eso es ciencia, no especulación”, afirmaba entusiasmado cada vez que avanzaba en sus ideas.
Cuando el equipo experimentó con personas invidentes, el sonido emulaba a la perfección estas ondulaciones neuronales, más allá de que la memoria visual estuviera completamente clausurada. Es decir, la “conciencia” construye entonces vías alternas.
La genética, la información transmitida por los seres humanos desde las cuevas de Altamira, hasta la Tomografía por Emisión de Positrones, nos refuerza que lo que sabemos y conocemos es gracias a que lo podemos transmitir e interpretar.
Cuando la actividad cesa aparentemente, es decir, cuando dormimos, nuestras redes neurales y sus neurotransmisores siguen su trabajo, hasta que morimos.

Por ello, aún gemelos idénticos tienen almas diferentes, ya que siempre, en algún momento, uno mira hacia un lado y el otro, hacia el lado contrario. Es decir, construyen experiencias, memoria, e interpretaciones diferentes.
Al morir, y sólo al morir, la actividad eléctrica y química de nuestro cerebro se detiene realmente, y entonces sí, nuestra alma cesa.
LA MUERTE


Durante el curso de la existencia, diferentes tipos de energía fluyen por el organismo humano. Cada tipo de energía tiene su propio sistema de acción; cada tipo de energía se manifiesta a su tiempo.
A los cuatro meses y medio de la concepción se manifiesta la fuerza motriz y muscular, esto va relacionado con el nacimiento de la función respiratoria y pulmonar.
A los diez meses y medio, el crecimiento, con todos sus maravillosos metabolismos y los tejidos conjuntivos.
Entre los dos y los tres años del niño, se cierra la fontanela frontal de los recién nacidos, quedando de hecho el sistema cerebro?espinal perfectamente formado.
Durante los siete primeros años, se forma la personalidad humana. A los catorce años aparece la energía personal, fluyendo avasalladoramente por el sistema neuro?simpático.
A los treinta y cinco años aparece el sexo en su forma trascendental de emoción creadora. Es al llegar a esta edad cuando podemos fabricar eso que se llama Alma. El hombre normal no tiene Alma, mejor dicho, todavía no es hombre ni tiene Alma.
El animal intelectual, falsamente llamado hombre normal, es una máquina controlada por la legión del "yo"; éste es pluralizado. "Debo leer un libro", dice la función intelectual; "me voy a un partido de fútbol", dice la función motriz; "tengo hambre, no iré a ninguna parte", declara la digestión; "prefiero ir a donde una mujer", declara el "yo" pasional, etc., etc.
Todos estos "yoes" riñen entre sí. El "yo" que hoy jura fidelidad a la Gnosis, es desplazado por otro que odia a la Gnosis.
El "yo" que hoy adora a una mujer es desplazado después por otro que la aborrece.
Sólo fabricando Alma establecemos un principio permanente de Conciencia dentro de nosotros mismos.

Aquel que tiene Alma vive consciente después de la muerte.
El Alma puede ser creada con la acumulación de energías más sutiles, que el organismo produce, y su cristalización a través de supremos esfuerzos para hacerse auto-consciente en forma total y definitiva.
Desgraciadamente, el animal intelectual llamado hombre, gasta torpemente estas energías en apetencias, temores, ira, odio, envidia, pasiones, celos etc., etc.
Es urgente crear la voluntad consciente; es indispensable someter todos nuestros pensamientos y actos al Juicio Interno. Sólo así podemos crear eso que se llama Alma. Necesitamos auto-conocernos profundamente para crear Alma.

EL RAYO DE LA MUERTE
El Rayo de la Muerte reduce al llamado hombre, a una simple quintaesencia molecular, así como una tonelada de flores puede reducirse a una simple gota de perfume esencial.
La energía de la muerte, por ser tan fuerte, destruye totalmente el organismo humano. Es una corriente de tan altísimo voltaje, que inevitablemente destruye el organismo humano cuando llega a circular por éste.
Así como un rayo puede despedazar un árbol, así también el Rayo de la Muerte reduce a cenizas al cuerpo humano; es el único tipo de energía que el organismo no puede resistir.
Este rayo conecta la muerte con la concepción; los dos extremos se tocan.
Cuando la esencia se desprende del viejo cuerpo, bajo el impacto terrible del Rayo de la Muerte, se produce una tensión eléctrica tremenda, semejante a una nota clave, cuyo resultado axiomático es el movimiento y combinación de los genes determinantes del futuro cuerpo físico.
Así es como los sutiles constituyentes del huevo fecundado, se acomodan en disposición correspondiente, teniendo como base la tensión eléctrica y la nota clave de la muerte.

LO QUE CONTINUA
Dos cosas van al sepulcro: la primera es el cuerpo físico, la segunda es la personalidad humana. Esta última, como ya dijimos, se forma durante los primeros siete años de la infancia, y se robustece con las experiencias. A veces, la personalidad deambula por el cementerio; otras sale de su sepulcro cuando sus dolientes la visitan y le llevan flores. Pero, poco a poco la personalidad se va desintegrando. La personalidad es energética y atómica.
La personalidad es perecedera. No existe ningún mañana para la personalidad del difunto, ella es mortal. La personalidad no retorna. La personalidad es hija de su tiempo y muere en su tiempo.
Aquello que continúa es la esencia, es decir, el fantasma del muerto. Dentro de dicho fantasma se desenvuelve el Ego que retorna, el "yo", el mí mismo. Este último es legión de diablos que continúan. Es falso dividirnos entre dos "yoes", uno de tipo inferior y otro de tipo superior. El "yo" es legión de diablos, que se desarrollan dentro de nosotros mismos, eso es todo.

Mucho se habla en la literatura ocultista de un "yo" superior, de un "yo" divino, pero resulta que ese "yo" superior no es tal "yo". La Seidad Divina trasciende de todo yoismo. Aquello que no tiene nombre profano es el Ser, el Intimo.
La Esencia es molecular; la esencia, el fantasma del muerto, vive normalmente en el mundo molecular. Así pues, al morir salimos del mundo celular y entramos en el mundo molecular, usamos un cuerpo molecular.
El "Libro Tibetano de los Muertos" dice textualmente lo siguiente: "¡Oh! noble por nacimiento... tu cuerpo presente, siendo un cuerpo de deseo... no es un cuerpo de materia grosera, así que ahora tú tienes el poder de atravesar cualquier masa de rocas, colinas, peñascos, tierra, casas, y el Monte Meru mismo, sin encontrar obstáculo... Estás ahora provisto del poder de las acciones milagrosas que, empero, no es el fruto de ningún Samadhí, sino del poder que viene a ti naturalmente... Tú puedes, instantáneamente, llegar a cualquier lugar que desees; tienes el poder de llegar allí en el tiempo que un hombre tardaría en abrir o cerrar la mano. Estos varios poderes de ilusión y de cambio de forma, no los deseéis, no lo deseéis".

EL CUERPO VITAL

En el organismo humano existe un cuerpo termoeléctrico magnético.
Este es el Cuerpo Vital. Dicho cuerpo es el asiento de la vida orgánica.
Ningún organismo podría vivir sin el Cuerpo Vital. Cada átomo del Cuerpo Vital penetra dentro de cada átomo del cuerpo físico para hacerlo vibrar intensamente.
Todos los fenómenos químicos, fisiológicos y biológicos, todo fenómeno de percepción, todo proceso metabólico, toda acción de las calorías, etc., tienen su base en el Cuerpo Vital.
Este cuerpo es, realmente, la sección superior del cuerpo físico, el cuerpo tetradimensional.
En el último instante de la vida, dicho cuerpo se escapa del organismo físico.
El Cuerpo Vital no entra al sepulcro. El Cuerpo Vital flota cerca del sepulcro, y se va desintegrando lentamente conforme el cadáver se va desintegrando.
Al sepulcro sólo entran el cadáver y la personalidad del fallecido.
El Cuerpo Vital tiene más realidad que el cuerpo físico. Sabemos muy bien, que cada siete años cambia totalmente el cuerpo físico, y no queda ni un sólo átomo antiguo en dicho cuerpo.
Empero el Cuerpo Vital no cambia. En dicho cuerpo están contenidos todos los átomos de la niñez, adolescencia, juventud, madurez, vejez y decrepitud. El cuerpo físico pertenece al mundo de tres dimensiones. El Cuerpo Vital es el cuerpo de la cuarta dimensión.

LA QUINTA DIMENSION

Los fantasmas de los fallecidos viven en la quinta dimensión, ésta es la eternidad. Largo, ancho y alto, forman las tres dimensiones del mundo celular. El tiempo es la cuarta dimensión; la eternidad, la quinta dimensión; y aquello que está más allá de la eternidad y del tiempo, corresponde a la sexta dimensión.
Realmente, la liberación comienza en la sexta dimensión, el mundo del Espíritu Divino, es el mundo electrónico, el mundo de la sexta dimensión. Todo aquel que muere, entra en la quinta dimensión.Muchos de estos espiritus se quedan aqui por un tiempo,son personas que no quisieron ni reconocieron que estaban muertas,muchas veces lo saben y buscan la luz que les guie hacia el camino,estos espiritus se encuentran como perdidos y es como si vivieran en una pesadilla de la que quieren salir,por eso en las psicofonias las palabras de los espiritus son cortas e incoherentes para ellos les cuesta mucha energia y mucho trabajo el poder comunicarse con nostros en este caso por medio de grabacion de audio,
muchos espiritus encuentran el camino al realizar cosas que dejaron pendientes en vida y se gana el derecho del paraiso,En esta quinta dimension se encuentran espiritus buenos y malos,para los espiritus buenos es vivir como una pesadilla pues aqui hay espiritus de las sombras,estos espiritus son como demonios,gente que fallecio y eran asesinos,psicopatas,y llenos de maldad.
La eternidad se abre para devorar a los fallecidos, luego los expulsa de su seno para regresarlos al mundo del tiempo y de la forma física.
Los fallecidos son expulsados de la eternidad porque todavía no poseen el Ser. Sólo quienes poseen el Ser pueden vivir en la eternidad.
El Ser es el Intimo, el Espíritu. Es necesario trabajar primero con la materia molecular para fabricar Alma; luego refinar la energía de esta Alma a un grado más alto, para fabricar Espíritu. Hay que transmutar la materia molecular en electrónica, y fusionar el átomo, para liberar el fuego sagrado que nos convierte en espíritus divinos.

LOS ANGELES DE LA MUERTE
La filosofía positivista contemporánea se funda en la existencia de la materia (materialismo) y de la energía. Mucho es lo que se ha discutido sobre fuerza y materia, pero éstas continúan, a pesar de todas las especulaciones, siendo la X, Y, desconocidas. Los secuaces reaccionarios de la filosofía positivista, viven siempre tratando de definir la una por la otra; es ridículo, espantosamente ridículo, definir lo desconocido por lo desconocido.
La filosofía materialista dice: "Materia es aquello en lo que se llevan a cabo los cambios llamados movimientos; y movimientos son aquellos cambios que se llevan a cabo en la materia".
Esta es la identidad de lo desconocido: X=Y, Y=X. Total, ignorancia, círculo vicioso, absurdo. Realmente, nadie ha visto la materia ni la energía. El ser humano sólo percibe fenómenos, cosas, formas, imágenes, etc., nunca hemos visto la substancia de las cosas.
La substancia dada, no es precisamente materia, sino madera, cobre, estaño, piedra, etc., tampoco hemos visto jamás, la energía separada del movimiento. Jamás hemos visto la materia separada de las formas y de los objetos.
Un puñado de tierra tiene una forma definida; una estatua tiene una forma definida; el planeta Tierra tiene una forma definida, etc., etc.
Realmente, la llamada Materia sólo es un concepto tan abstracto como la belleza, la bondad, el valor o el trabajo; nadie es capaz de ver la substancia de las cosas en sí misma. Nadie conoce la "cosa en sí".

Vemos la imagen física de un hombre, pero no vemos la cosa en sí del hombre. Sólo desarrollando el sentido espacial podemos ver el cuerpo en sí mismo, la cosa en sí.
El espacio es el vehículo de la mente, y sólo con el sentido del espacio podremos aprehender la cosa en sí; ésta, es el Cuerpo Vital del hombre. ¿Cual sería la cosa en sí de una planta? El Cuerpo Vital de ella; ¿Cual sería la cosa en sí de un animal? El Cuerpo Vital del animal. ¿Cual sería la cosa en sí de la Tierra? La Tierra Vital.
El Mundo Vital representa a la Tierra en sí misma. De esta Tierra Vital depende la vida de todos los organismos. La Tierra Vital se halla en la cuarta dimensión.

El punto en movimiento deja una huella, ésta es la línea, la línea en movimiento deja una huella, esta es la superfice. La superficie en movimiento se convierte en sólido; y el sólido en movimiento se convierte en hipersólido. Realmente, el hipersólido es la cosa en sí; el hipersólido pertenece a la cuarta dimensión.
Sólo podemos ver los hipersólidos con el sentido espacial; éste, es superior al sentido temporal. Realmente, el sentido temporal es sólo la superficie del sentido espacial.

El punto, al salirse de sí mismo, se convierte en línea. La línea, al salirse de sí misma, se convierte en la superficie; la superficie, al salirse de sí misma, se convierte en sólido. El sólido, saliéndose de sí mismo, con un movimiento en el espacio, se convierte en hipersólido.
Los hipersólidos están contenidos dentro de los cuerpos sólidos. Saliendo el Cuerpo Vital dentro un organismo, éste se desintegra inevitablemente. El Cuerpo Vital pertenece a la cuarta dimensión, y la esencia humana a la quinta dimensión.
Los ángeles que rigen los procesos de la concepción, viven normalmente en la cuarta dimensión, y los que gobiernan la muerte en la quinta dimensión. Los primeros conectan al Ego con el zoospermo, los segundos rompen la conexión que existe entre el Ego y el cuerpo físico.
Los Angeles de la Muerte son, en sí mismos, hombres perfectos; es muy amarga la pérdida de un ser querido, y parecería como si los Angeles de la Muerte fuesen demasiado crueles, pero ellos realmente no lo son, aún cuando parezca increíble. Los Angeles de la Muerte trabajan de acuerdo con la Ley, con suprema sabiduría y muchísimo amor y caridad.
Esto sólo lo podemos entender claramente cuando nos identificamos con ellos en el mundo molecular y en el mundo electrónico.
Los Angeles de la Vida le dan al ser humano Vital para que pueda vivir. Los Angeles de la Muerte le quitan al ser humano la vida. Esto lo hacen cortando el Cordón de Plata; dicho cordón se corresponde con el cordón umbilical y es séptuple en su interna constitución íntima.
Los Angeles de la Vida conectan el cuerpo molecular de los desencarnados con el zoospermo. Así, éstos vuelven a tener un nuevo cuerpo.
Realmente, el Cordón de Plata es el hilo de la vida que los Angeles de la Muerte rompen en su día y en su hora de acuerdo con la ley del destino.
Este hilo maravilloso pertenece a las dimensiones superiores del espacio, y sólo puede ser visto con el sentido espacial.

Los moribundos suelen ver al Angel de la Muerte como una figura esquelética espectral bastante horrible. Realmente, lo que sucede es que éste revístese con el traje que corresponde a su oficio.
En la vida práctica, el policía viste su uniforme, el médico su bata blanca, el juez su toga, el sacerdote su hábito religioso, etc.
Las vestiduras funerales y la esquelética figura de los Angeles de la Muerte, horrorizan a aquellos que todavía no han despertado la Conciencia.
Los símbolos funerales de los ángeles de la muerte son: la hoz que siega vidas, la calavera de la muerte, el búho, la lechuza, etc. Fuera de su trabajo, la apariencia de los Angeles de la Muerte es la de hermosos niños, sublimes doncellas, venerables maestros, etc., etc.

Los Angeles de la Muerte están escalonados en forma de jerarquías. Entre ellos hay grados y grados, escalas y escalas, etc.
Los Angeles de la Muerte tienen sus templos en el mundo molecular, también tienen sus escalas. Palacios y bibliotecas.
Allí, en la inmensidad del gran océano de la vida, existe un palacio funeral donde tiene su morada uno de los genios principales de la muerte; su rostro es como el de una doncella inefable, y su cuerpo como el de un varón terrible.

Este Ser maravilloso es un cuerpo electrónico totalmente andrógino. Este Ser es un Andrógino Divino; bajo su dirección trabajan millares de Angeles de la Muerte; en su biblioteca existen millares de volúmenes moleculares donde están escritos los nombres y datos kármicos de todos aquellos que deben morir, cada cual a su día y a su hora, de acuerdo con la ley del destino. La ciencia de la muerte es terriblemente divina.
El animal intelectual falsamente llamado hombre, muere inconscientemente y nace inconscientemente, y así marcha ciego desde la cuna hasta el sepulcro sin saber de donde viene ni para donde va. Cuando fabricamos Alma despertamos Conciencia, y sólo entonces nos hacemos conscientes de los misterios de la vida y de la muerte.
Todo hombre con Alma puede negociar con los Angeles de la Muerte y desencarnar a voluntad, de acuerdo con sus necesidades. Esto significa poder alargar la vida, si así se considera necesario para realizar o terminar alguna labor en el mundo físico.

Quienes se han transfigurado en el mundo electrónico, quienes ya poseen un cuerpo electrónico por haber fabricado un Espíritu, pueden mandar a los Angeles de la Muerte y conservar cuerpo físico durante millones de años.
Estos son los grandes salvadores de la humanidad, los grandes rectores del mundo. Recordemos el Rey del Mundo, citado por Ossendowski en su libro titulado "Bestias, hombres y dioses". Este gran Ser vive en Agharti, y posee un cuerpo de edad indescifrable.
A éste gran Ser lo mencionan antiquísimas escrituras religiosas. Recordaremos a Sanat Kummara, el anciano de los días, el gran inmolado, el fundador del Colegio de Iniciados de la Gran Logia Blanca. Dicho adepto vive en el desierto de Gobi, en un oasis solitario.
El cuerpo de este gran Ser tiene una edad de más de dieciocho millones de años. En su compañía residen, en el mismo oasis, un grupo de Adeptos con cuerpos lemures inmortales.

Todos estos Adeptos viajan con su cuerpo físico por entre las dimensiones superiores del espacio. Ellos tiene el poder de teletransportarse con su cuerpo físico por entre la cuarta o quinta dimensión.
Todos ellos ejercen poder sobre los Angeles de la Muerte. Ellos son Adeptos de los misterios de la vida y de la muerte. Todos ellos tuvieron que trabajar con el Gran Arcano.

LOS TRIBUNALES DEL KARMA
El "Libro Tibetano de los Muertos" dice: "Has estado en un desmayo durante los últimos tres días y medio. Tan pronto como te recobres de este desmayo, tendrás el pensamiento" ¿Que ha pasado? Pues en ese momento, todo el Samsara (Universo fenoménico) estará en revolución.
El ingreso a los mundos electrónicos y moleculares, en el momento de la muerte, es una prueba tremenda para la Conciencia del hombre. El "Libro Tibetano de los Muertos" asegura que todos los hombres caen, en el momento de la muerte, en un desmayo que dura tres días y medio. Max Heindel, Rudolf Steiner y muchísimos otros autores, sostienen que durante esos tres días y medio el Ego desencarnado ve pasar toda su vida en forma de imágenes y en orden retrospectivo.

Aseguran dichos autores que estos recuerdos se hallan contenidos en el Cuerpo Vital. Esto es cierto, pero sólo es una parte de la verdad. Las imágenes y recuerdos contenidos en el Cuerpo Vital, y su visión retrospectiva, sólo es repetición automática de algo semejante en el mundo electrónico.
En el momento de la muerte, y durante los tres días y medio siguientes a la muerte, nuestra Conciencia y nuestro juicio interno son liberados por la descarga electrónica. Entonces vemos pasar toda nuestra vida en forma retrospectiva.
La descarga es tan fuerte que el hombre cae después en un estado de coma y de sueños incoherentes. Sólo aquellos que poseen eso que se llama Alma pueden resistir la descarga electrónica sin perder la Conciencia.
Pasados los tres días y medio, la esencia entra en un estado de conciencia de tipo lunar. En el momento de la muerte, revivimos la vida en forma retrospectiva, bajo la descarga electrónica, pero en forma muy rápida y terrible.
En el mundo molecular volvemos a revivir nuestra vida que acaba de pasar en forma mucho más lenta, porque el tiempo en el mundo molecular es más lento que en el mundo electrónico.
Bajo la influencia lunar revivimos nuestra vida desde la ancianidad hasta la niñez y nacimiento. Los desencarnados visitan entonces aquellos lugares con los cuales se relacionaron, reviven cada escena de su vida, dicen y hacen lo mismo que hicieron, sintiendo alegría por las buenas obras y profundo dolor por las malas.
Terminado el trabajo retrospectivo, es claro que tenemos plena conciencia del resultado final de la vida que acaba de pasar. Es entonces y sólo entonces cuando todo aquel que no esté definitivamente perdido, toma la decisión de enmendar sus errores y pagar lo que debe. Sólo los completamente perdidos no responden a los impactos terribles de los mundos molecular y electrónico.
Realmente, esos seres ya están tan materializados, que de hecho retornan al mundo mineral; éste es el infierno cristiano, Ammit el monstruo egipcio devorador de los muertos con sus gigantescas fauces de cocodrilo; el devorador de los corazones, el buitre cósmico que consume los desechos o despojos de la humanidad, el Averno romano, el Avitchi indostán, etc.

Todos los planos de existencia mencionados por la teosofía, pueden ser perfectamente sintetizados en cuatro regiones: Infierno, Tierra, Paraíso y Cielo. Es decir, Mundo Mineral, Mundo Celular, Mundo Molecular y Mundo Electrónico.
El Juicio Final es el que decide la suerte de los desencarnados. Terminado el trabajo retrospectivo, tenemos que presentarnos ante los Tribunales del Karma. En dichos tribunales, tenemos que responder de nuestros cargos; la sentencia de los jueces es definitiva.
Realmente, no es exacto afirmar que todos los seres pasan a las regiones del Paraíso o a los estados de felicidad de tipo celestial después del juicio. Realmente, sólo pasan a las regiones inefables mencionadas por la teosofía, una pequeña minoría de seres. El Juicio Final divide a los desencarnados en tres grupos:
1.- Los que se reencarnan inmediatamente.
2.- Los que suben a los estados paradisíacos y celestes, y los que se reencarnan mucho tiempo después.
3.- Los que entran al Reino Mineral (Infierno).
Para entender mejor la existencia del alma pasense por mipost de la vida despues de la muerte lo encontrareis abajo,saludos espero que os haya gustado el post.
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