InicioParanormalPiedras de Ica en Perú: ¿hubo otra humanidad?
Corría el mes de Mayo de 1966. Al consultorio del doctor Javier Cabrera(médico de profesion), situado en la Plaza de Armas del pueblo de Ica, llegó su amigo Félix Llosa Romero, llevándole un regalo. Se trataba de una piedra ovalada, de color negruzco y aristas redondeadas; tenía grabada en una de sus caras la imagen de un extraño pez y su peso era mayor del que, a primera vista, correspondía a su tamaño. "Quedará muy bien como pisapapeles en tu escritorio", dijo Llosa, sin imaginar que su gesto amistoso sería el punto de partida de una larga investigación y de una polémica que iba a dividir a los estudiosos de la arqueología peruana.

No era ésta la primera piedra grabada que veía el doctor Cabrera. Treinta años antes, en la hacienda de su padre, una máquina que realizaba una perforación había extraído una piedra semejante de las profundidades de la tierra. Los obreros que realizaban el trabajo afirmaron que era una piedra inca; estaban habituados a desenterrar alfarería, metales y trozos de tela que daban testimonio de la orgullosa cultura que floreció en el Perú hasta la llegada de los españoles. El doctor Cabrera había olvidado el incidente, pero el gesto de su amigo hizo revivir su interés por las extrañas piedras y le preguntó dónde la había obtenido. Llosa le dijo que su hermano poseía una gran colección, proveniente del caserío de Ocucaje, donde un "huaquero" (campesino que realiza excavaciones arqueológicas clandestinas) las extraía por docenas.

Esto despertó la curiosidad del doctor Cabrera quien, a lo largo de los años, ha reunido una colección de miles de piedras grabadas. Y, lo que es más, ha realizado una interpretación, tan original como subjetiva, del posible significado de los grabados. Esta interpretación ha sido recibida con gran escepticismo por la arqueología y la antropología convencionales, pero, de ser cierta, revolucionaría todas las ideas actuales acerca de la antigüedad del hombre en la Tierra y también de sus orígenes.




El doctor Cabrera ha bautizado a las piedras con el nombre de "gliptolitos" y califica a quienes las grabaron de "humanidad gliptolítica". A partir de sus interpretaciones de los dibujos grabados en las piedras afirma que esa humanidad gliptolítica fue creada por una raza superior que llegó a la Tierra desde algún lugar del cosmos. Al llegar a nuestro planeta, esa raza no halló vida inteligente, y decidió crearla a partir de un primate emparentado con el lemur, llamado notharcus, que se extinguió hace 50 millones de años. A principio de la década del 70’, comienzan a filtrarse los primeros informes en la prensa sobre las controvertidas piedras. Por ese entonces aún no se discute la autenticidad de los Gliptolitos.

“El Dominicial” (28/08/71), publicaba, “El secreto de las 11.000 piedras. ¿Posibilidad de un cataclismo arqueológico?”, aseverando: “Es difícil admitir tales cosas que sobrepasan nuestra imaginación. Pero esto es posible, puesto que aquí, delante de nuestros ojos, están las piedras y porque se pueden fabricar una, dos, tres, cuarenta, ¡pero no once mil!”.

“En Ica hay unas piedras raras que son un enigma”, del diario “Ultima Hora” (02-09-71), se declara que el descubrimiento de Ica, ha dado la vuelta al mundo, pero que todavía no es conocido en el Perú” // “señala la existencia de grabados representando secuencias de intervenciones quirúrgicas y de trasplantes de órganos, que el doctor Cabrera tiene la intención de presentar con motivo de un congreso internacional de medicina”.

El doctor Cabrera descarta con firmeza la posibilidad de que las piedras hayan sido grabadas por los incas. En primer lugar porque -según afirma- las piedras son muy anteriores al período en que los incas vivieron en Perú y, además, porque las piedras dan fe de conocimientos tecnológicos que los incas nunca poseyeron. En su enorme colección, el doctor Cabrera ha clasificado las piedras en diversos grupos, según los símbolos que presentan. Hay series que tratan de temas técnicos, otras de temas médicos, geográficos, antropológicos, zoológicos, etc. Esto no es tan fácil de apreciar para un lego; el doctor Cabrera ha atribuido significados a los símbolos que aparecen con cierta frecuencia en las piedras, y afirma que una pirámide -por ejemplo- simboliza una fuente de energía, mientras una hoja es símbolo de la vida, y una figura humana con determinados atributos representa a un hombre "reflexivo", mientras si esos atributos faltan se trata de un robot.

Uno de los elementos que confirman la creencia del doctor Cabrera es una piedra donde está labrado un mapa del mundo tal como era en el período terciario (esta piedra está representada en la portada de su libro, reproducida en página 461). Allí, la forma y la disposición de los continentes es completamente diferente de la actual -algunas zonas parecen coincidir con los desaparecidos continentes de Lemuria y de la Atlántida-, y considerando que la geología no supo hasta fines del siglo XIX y principios del XX que los grandes cataclismos de fines del terciario habían provocado cambios espectaculares en la forma y disposición de los continentes, el doctor Cabrera sostiene que esa piedra sólo pudo ser labrada por hombres que vivieron en un planeta con esa configuración y que, además, poseían los medios técnicos necesarios para recorrerlo y observarlo desde grandes alturas.

En las piedras de Ica hay dos Gliptolitos que muestran la conformación de la Tierra en épocas pasadas. Uno de ellos muestra el continente americano, con sus dos hemisferios unidos –norte-sur-, conformando una sola masa territorial. El Gliptolito cuenta además con otros dos hemisferios: uno al oeste, sobre el océano Pacífico y otro al este, en el Atlántico. ¿Mu y Atlántida? Para Cabrera no había dudas. Y aquí entramos otra vez en el tema de un posible cataclismo.



Las series de piedras que el doctor Cabrera considera dedicadas a reproducir complejas intervenciones quirúrgicas confirman, en su opinión, esa gran superioridad técnica. Hay gran cantidad de dibujos que representan, en su interpretación, trasplantes de órganos (¡en algún caso de los hemisferios cerebrales!). El doctor Cabrera asegura que las piedras muestran diversas formas de anestesia (gas, acupuntura) y explican las avanzadas técnicas quirúrgicas de los hombres gliptolíticos. También les atribuye la autoría de tumis (figuras de oro en forma de hacha ritual, con incrustaciones de piedras preciosas, que se han encontrado en tumbas precolombinas) que informan, por ejemplo, sobre el ciclo menstrual femenino. Hay un tumi que, según el doctor Cabrera, forma parte de una serie sobre la patología quirúrgica del ovario.

Por ahora, las teorías del doctor Cabrera no han encontrado demasiado eco en la comunidad científica. Algunos de sus adversarios han llegado a asegurar que Basilio Uchuya, el huaquero que ha proporcionado la mayor parte de las piedras al doctor Cabrera., es el único artífice de las mismas; según esta teoría, Basilio las graba, untándolas después con betún de los zapatos y quemándolas para darles una falsa pátina de antigüedad. Esta ingeniosa teoría no tiene en cuenta la edad de Basilio ni el tiempo que requiere fabricar una de estas piedras. El huaquero podría haber hecho, en toda su vida, unas 10.000; ¡pero son ya cerca de 40.000 las que se han catalogado hasta ahora, y cientos de miles las que se suponen aún enterradas!

Se advierte detrás una campaña muy bien orquestada, quizás, la más virulenta en contra del “ilustre de Ica”, que desde ese entonces verá su reputación empañada.

Las figuras de Basilio Uchuya e Irma Gutiérrez de Arcapana, toman vuelo propio, y es a partir de este suceso cuando sus nombres se convierten en materia obligada, cada vez que se desea ridiculizar el tema de las piedras ante la opinión pública.

La alerta se enciende con la declaración de la mujer de Uchuya, quién cuenta a los reporteros del Mundial: “Hace varios días mi esposo y la señora Aparcana fueron llevados por unos señores del PIP (Policía de Investigación del Perú) para que declaren si las piedras son falsas o legítimas. Es decir, si las han grabado ellos o han huaqueado. Y ya mi esposo dijo que todas las piedras que le vendió al doctor Cabrera fueron grabadas por él. Que no las ha desenterrado de ninguna parte. La señora Irma de Aparcana también dijo lo mismo



Otro detalle es la declaración por escrito de Basilio, una verdadera confesión de culpabilidad. Las faltas de ortografía corren por cuenta del artesano.

“Yo Basilio Uchuya Mendoza reconosco que todas las piedras del doctor javier Cabrera han sido trabajadas por mí bajo el sistema quemado de piedra luego trasada con cierra coble filo y luego bañadas con barro y después son limpiadas con un pequeño trapo y después son embetunadas, este trabajo lo bengo realizando desde ase 10 años y a la única persona que le he bendido mi trabajo es al doctor Sotil”. O sea, a Cabrera. “Me ví obligado”, diría por esos días el pobre Basilio, admitiendo que su confesión fue alentada por el propio Cabrera “quién le recomendó que mintiese afirmando que él mismo había hecho los dibujos que figuraban representados en las piedras”. Era eso o la cárcel.

Si los artesanos mentían, Cabrera los justificó, después de todo nadie podía culparlos por querer desviar la atención. Sin embargo, cuando un año más tarde publicó El Mensaje de las Piedras Grabadas de Ica (1976), el médico volvió a la carga, insinuando ser objeto de una conspiración.

El silencio de Cabrera en cuanto a revelar la fuente madre de los Gliptolitos, enfurecía a sus críticos, que veían en esta negativa la comprobación de sus sospechas. Pero aunque nunca señaló la ubicación exacta, Cabrera, dejó pistas, una de las cuales recoge Benítez. “Por un lado, Javier Cabrera reconocía la existencia de ese yacimiento o depósito. Pero, por otra parte, parecía querer decirnos que él no había entrado en dicho lugar... Pero, ¡ojo! —prosiguió—, yo no haré público jamás dicho yacimiento arqueológico mientras no tenga la seguridad de que el Ejército lo controla y protege. ¿El Ejército? —pregunté con extrañeza ¿y por qué precisamente el Ejercito? Javier Cabrera me miró en silencio e hizo un esfuerzo para no seguir hablando. Fue precisamente en aquel instante cuando yo supe a ciencia cierta que el doctor había estado en el gran depósito, que había visto lo que realmente contenía y que —por ello— exigía la salvaguarda del Ejército”.



Benítez dejaba entrever casi al final de "Existió Otra Humanidad" una probable conexión entre Perú y Ecuador, enlazados sus territorios por pasajes subterráneos antiquísimos, quizás una de las claves para resolver el misterio de los Gliptolitos. Una información aislada que recibiera una expedición española en 1994, con el objeto de comprobar las aseveraciones de Moricz, en Ecuador me puso en alerta. Allí se decía que “cuando hace años se construyó el aeropuerto de Cuenca, los operarios encontraron en el subsuelo una piedra triangular, en la que figuraba un sol en lo alto, debajo un elefante (¿un mamut acaso?), y bajo éste una serie de simbolos”, de factura similar a los declarados en su libro por Däniken. Era un dato importante porque el hallazgo fue realizado por simples trabajadores, que no ganaban nada especulando con el tema.



La informacion no sugiere ya la existencia de un túnel (aunque no se descarta), sino la posibilidad de algo mucho más profundo, y que apunta a los subsuelos sudamericanos, que por causas desconocidas tienen esparcidas en sus entrañas estos extraños objetos que cada tanto hacen su aparición. Esta reafirmación la obtenemos estudiando la genealogía de las Piedras de Ica, que confirma en parte esta suposición.

Javier Cabrera recordaba: “La llamada «Revolución de la Montaña» se produjo —según dice la Ciencia— en la Era Secundaria. Al final de dicha etapa —poco más o menos hace 65 millones de años— se registró un formidable cataclismo, saltando la mayoría de las montañas del planeta. Y aparecen los Apeninos, Montañas Rocosas, Alpes, Himalaya, Alto Atlas y, por supuesto, los Andes. Pero, el hecho de que la cordillera andina se levantara en esos tiempos no significa que el resto de la costa peruana, y concretamente, el departamento de Ica, “naciera” con ella …Y aquí está la prueba. Los técnicos peruanos han trazado este mapa geológico de Ica y vieron que Ocucaje pertenece a la Era Paleozoica! Es decir, surgió mucho antes que los Andes.

“Yo les pido nuevamente que se acerquen a Ica, que estudien las piedras, que analicen los terrenos… Según esto, ¿qué edad podrían tener los grabados y altorrelieves de las piedras? Nadie puede averiguarlo realmente. Podrían ser de finales del Mesozoico, con más de 65 millones de años. O del comienzo, con más de 200 millones… ¡Y quién sabe si mucho más…! Observa el plano geológico y te darás cuenta de otro detalle extraordinario. El verdadero “arqueólogo” de esta zona de Ocucaje ha sido el río Ica… Él ha abierto los estratos. Él los ha dejado al descubierto. Y aquí ves zonas que pertenecieron al Paleozoico… El río nos está mostrando una verdad incuestionable.”

Otro Gliptoligo registra la caída de un cuerpo esférico ¿meteorito o planetoide?, estrellándose con el planeta. Emmanuel Velikovsky en su polémico libro Mundos en Colisión “emitió la hipótesis según la cual el planeta Venus habría sido literalmente arrojado de Júpiter en una época que se remontaría a unos miles de años solamente. Al pasar cerca de la Tierra, Venus habría provocado un maremoto planetario del que todas las tradiciones del mundo guardan el recuerdo bajo la forma del Diluvio”. El Chilam Balam libro sagrado de los Mayas descubierto en Yucatán “habla de un enorme meteorito caído en la Tierra hace varios miles de años. Este espectacular caída habría causado el hundimiento de muchas tierras y una completa modificación del mapa del mundo”. Otro autor Louis Claude Vincent continuador de las teorías de James Churchward, “que ha estudiado todas las tradiciones referidas a la caída de una “estrella” sobre nuestra planeta en tiempos muy remotos, el choque provocado por este suceso produjo una brusca inversión de los polos”. Muchas leyendas amerindias señalan que el sol no apareció por más de 50 años, y que sufrieron innumerables penurias en ese terrible período. Hay quién lo describe como un terrible invierno nuclear.



Nuestra tarea concluye aquí. Este trabajo intenta un acercamiento diferente en cuanto al tema de las Piedras de Ica. Si se enfoca el espinoso tema desde una visión globalizadora veremos como las piezas comienzan encajar en este rompecabezas. El error es seguir considerando al descubrimiento como una expresión aislada, sin conexión con otras culturas. Creemos que más allá de la autenticidad de las piedras, y de su dudosa para algunos procedencia, los Gliptolitos merecen con lo aquí expuesto una nueva oportunidad. Abrimos una puerta, esperemos que no la cierren.

Y para concluir una “nueva coincidencia”, esta vez desde Argentina. Se desarrolló una cultura muy poco conocida y altamente avanzada. Se la conoció como La Aguada. Se cree que floreció hace más de mil años. Construyeron zigurats al estilo mediterráneo y trabajaron en forma magistral el metal. Los arqueólogos creen que fueron parte de una cultura solar. Y es aquí donde encontramos un nuevo rastro de de las Piedras de Ica gracias al ojo experto de un investigador ítalo-argentino, Gabriele Baraldi, ya fallecido quién advirtió las semejanzas.



Y aqui les va el link un videito por si quieren ver un poko mas:
http://www.youtube.com/watch?v=bw1nsbHC0-M

GRACIAS POR SU TIEMPO...

ACEPTO TANTO COMENTARIOS COMO MEMES, MEJOR SI SE JUEGAN Y ME DEJAN ALGUN PUNTIN...!
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