Algunos juguetes para perros contienen ciertos químicos que podrían ocasionar problemas para la salud de las mascotas, según una presentación realizada en la conferencia de la Sociedad de Toxicología y Química Medioambiental realizada en California.
Los más peligrosos parecen ser los juguetes de goma flexibles, llamados también “mordedores”, que se utilizan para enseñarles a los perros a buscar y traer objetos.
“En el proceso de adiestrar a un labrador se utilizan muchos de estos juguetes”, menciona en un comunicado de prensa Phil Smith, co-autor de uno de los estudios. “Tengo muchos de esos mordedores en mi garaje y mis perros los llevan en su boca todo el tiempo. Últimamente les prestamos mucha atención a los químicos utilizados en los plásticos y a los efectos que éstos tienen en la salud de los seres humanos. Y como a todos nos preocupa la salud de nuestros animales y deseamos que sean lo más sanos, inteligentes y educados posibles, decidimos analizarlo también en relación a ellos”, agregó.
Smith, que cría y adiestra labradores retrievers y sale de caza con estos animales, es profesor adjunto de eco-toxicología terrestre en el Instituto de Salud Medioambiental y Humana de la Universidad Tecnológica de Texas. Durante la investigación, Smith trabajó con su colega Kimberly Wooten.
Smith y Wooten sospechaban que los mordedores y otros juguetes para perros podían liberar ftalatos y bisfenol A (BPA) en las bocas y en los cuerpos de los animales. Estos químicos se utilizan para darle flexibilidad al plástico y al vinilo y son conocidos como disruptores endocrinos que imitan al estrógeno o actúan como antiandrógenos. Debido a ello, numerosos estudios indican que podrían tener efectos negativos en la salud.
Para probar los químicos, los investigadores crearon un sucedáneo de saliva de perro e imitaron la masticación de los animales utilizando pinzas para ensalada de acero inoxidable en lugar de la boca de éstos. También dejaron algunos de los juguetes a la intemperie para determinar si los objetos más viejos desprendían una cantidad mayor de químicos.
“Descubrimos que el paso del tiempo y las condiciones climatológicas a las que sometimos los juguetes aumentaron las concentraciones de BPA y ftalatos”, declaró Smith. “Los juguetes comunes contaban con una menor concentración de ftalatos que los mordedores, así que eso fue una buena noticia. Pero al mismo tiempo, contenían otros componentes químicos que limitaban el estrógeno. Todavía debemos determinar de qué componentes se trata”.
Wooten explicó que el BPA y los ftalatos pueden tener efectos nocivos en el desarrollo de los fetos, además de originar problemas permanentes en las crías de los animales. Los estudios en seres humanos dieron como resultado numerosas conclusiones, aunque la preocupación sobre el caso fue suficiente como para lograr que el gobierno de los Estados Unidos prohibiera el uso de BPA en los biberones para bebés.
Todavía quedan muchas dudas sobre la forma en la que estos químicos se liberan en la boca de los perros durante el juego.
“La relación entre la salud de los animales y los químicos que los rodean todavía es objeto de estudio”, manifestó Wooten. “Lo que podría ser una dosis tolerable para algunas especies no necesariamente tiene que serlo para otras. Pero la cantidad de BPA y ftalatos que encontramos en los mordedores se puede considerar dentro del máximo permitido en los juguetes para niños”.