Los 'cachorros' de la presidenta ocupan -al margen de la ley- puestos claves dentro de la policía provincial de Chubut.
Los 'cachorros' de la presidenta ocupan -al margen de la ley- puestos claves dentro de la policía provincial de Chubut.
La Cámpora sigue aglutinando poder bajo el Gobierno de Cristina Ferńadez Kirchner. Algunos de los miembros de la agrupación juvenil fieles a la presidenta han ocupado algunos de los puestos de la plana mayor de la Policía de la provincia de Chubut, al sur de Argentina.
Nada nuevo, desde luego, en el país sudamericano, en el que ser miembro de este grupo facilita la salida laboral. Algo que se ha vuelto a repetir en Chubut gracias al secretario de Seguridad provincial, José Glinski, que ha propiciado que los chicos de La Cámpora ocupen lugares clave en las distintas direcciones de seguridad.
Para lograr su objetivo, Glinski primero tuvo que deshacerse del comisario general Julio Blanco, que se marcha tras 31 años de servicio público. Blanco presentó su dimisión por no estar de acuerdo con la nueva estructura. "Me voy porque tengo principios", dijo. En su lugar, Glinski nombró como nuevo jefe de policía a Luis Buzzati, que era el jefe de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia, una ciudad prioritaria para el Gobierno de cara al año electoral.
Entre las nuevas responsabilidades, los jóvenes de la Cámpora manejarán el presupuesto. No habría nada que objetar si no fuera porque la ley Orgánica de la policía de Chubut prohíbe que la plana mayor esté integrada por civiles. Claro que tampoco parece haber importado que el Gobierno sólo pueda nombrar al jefe y subjefe, algo que se han saltado puesto que los camporistas ocuparán puestos en Recursos Humanos, Recursos Materiales, Asesoría Letrada y Asuntos Internos.
Cabe recordar que la banda fundada en 2003 por el hijo de la presidenta, Máximo Kirchner, nació con el objetivo de apoyar la campaña electoral de su padre, Néstor Kirchner. El nombre de la agrupación se debe al ex presidente argentino Héctor Cámpora, quien destacó en los escasos 49 días en los que ocupó la presidencia por indultar a terroristas o promover grupos armados para eliminar a los izquierdistas del movimiento peronista.