Una pareidolia es una interpretación arbitraria de la mente humana producida al asociar un patrón o forma con una figura reconocible de una persona u objeto. Puede ocurrir naturalmente como por ejemplo ver un una nube y en ella reconocer un perro o cualquier otro animal, o puede ser inducida artificialmente como cuando un pintor oculta en su obra alguna que otra figura casi imperceptible en el agua o la corteza de un árbol.
El demonio del 911
Una de las pareidolias más famosas y que más debate trajo en los foros de la red es el “demonio” que parece formarse del humo de las torres gemelas, y no es para menos, ante tan atroz atentado ver una figura tan sugestiva puede inducir hasta la persona más incrédula a sospechar algo.
Curiosamente en el humo de las torres no apareció un sólo “demonio” -el que ven en la imagen de muestra es de una captura perteneciente a la CNN- sino que hay registro de al menos una docena de “caras diabólicas” formadas en el transcurso de los hechos, como por ejemploé esta otra de AP Photo.
Buda en el espacio
Cuando se publicaron las imágenes obtenidas por el telescopio espacial Hubble de la Nebulosa Águila (M16) en CNN y Fox News inmediatamente explotaron las líneas telefónicas con llamados de personas que decían reconocer la figura de un ser humanoide formada en el polvo celestial -partículas formadoras de estrellas y planetas- en la nebulosa. Tras un análisis gráfico la CNN y la NASA se asombraron al ver la clara pareidolia que existía en esta imagen, ciertamente “da la impresión de un gigantesco hombre que estira sus brazos para escapar de la Nebulosa Águila”, sin embargo muchos asociaron la imagen con la tan famosa representación de Buda sentado en la flor de loto. Aquí pueden ver imágenes ampliadas donde se nota un curioso patrón.
-Muchas personas sugestionadas por la imagen se atemorizaron y sugirieron que esta nube de polvo era nada más y nada menos que un Simulacrum (Los escritores de ciencia ficción utilizan el término “Simulacrum” para catalogar a un ser superior que puede tomar la forma de otro para comunciarse con éste o manipularlo.)
La cara de Marte
Durante años y años esta imagen de un supuesto rostro tallado en la superficie marciana trajo algunos de los debates más acalorados de la historia de la atronomía. Desde astrónomos que aseguraban que no era más que una irregularidad del terreno hasta ufólogos que aseguraban era una señal extraterrestre. No obstante, hace menos de un año imágenes de alta resolución obtenidas con la sonda Mars Express han demostró que la famosa “Cara de Marte” no es más que un montículo de tierra que visto con cierto ángulo produce una pareidolia más que llamativa.
Alá en un pescado
Una de las pareidolias religiosas más famosas de los últimos años fue el pez de atún capturado en Kenia que en cuyas escamas poseía un patrón muy similar a la escritura musulmana del texto “Tú eres el mejor proveedor”. Prácticamente detuvo al mundo musulmán y se organizaron enormes procesiones para ver el fenómeno. Tanto movimiento creó tal caos aos a su alrededor que fue necesario poner una custodia policial en la pescadería. Llamativamente fue robado y hasta el día de hoy no se supo más nada de este pobre pescado.
El dinero diabolico
En 1954 el Banco de Canada se vio inundado de cartas y peticiones para retirar las monedas de dos dolares ya que en el cabello de la Reina Elizabeth podía verse claramente “la cara del diablo”. Inmediatamente el banco ordenó una reedición de la moneda y el retiró de las calles la serie en cuestión, ya que la gente se detenía en las filas de pago a revisar que sus monedas no fueran malignas deteniendo con esta conducta la fluidez de los pagos.
Hoy en día se sabe que esta pareidolia no fue casual y que en realidad fue creada por uno de los empleados de la casa de la moneda, que era irlandés y miembro del IRA, y quien quería representar a la flamante Reina como una figura malvada a la cual el diablo le susurraba al oido.
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Enlace al museo de Pareidolias
Y ¿por qué ocurre esto?
Nuestro cerebro clasifica aquello que vemos en una serie de categorías que crea en nuestra infancia. Cuando vemos, por ejemplo, una silla, sabemos al instante que un objeto que vemos por primera vez es una silla porque nuestro cerebro lo compara con unos patrones creados con anterioridad y constata una total coincidencia. Si vemos, por ejemplo, una escultura moderna de forma indefinida, podría darse el caso de que nuestro cerebro observara ciertas coincidencias que nos llevasen a decir: Pues parece una silla.
Cuando observamos una estructura o forma irreconocible nuestro cerebro intenta darle sentido comparándola con el resto de cosas conocidas con anterioridad. El hecho de percibir como algo reconocible una forma inicialmente sin ningún tipo de patrón es un fenómeno psicológico conocido con el nombre de pareidolia.
En ocasiones, la asimilación con un patrón conocido resulta evidente como ocurre en los siguientes casos:
Otras veces es difícil dar con la interpretación de un estímulo vago, pero cuando ya se ha hecho es también muy difícil sustraerse a esta interpretación. Y es aquí cuando opera el inconsciente a la búsqueda de una imagen y donde entran en juego las creencias personales, dando como resultado hallazgos como iconos religiosos, imágenes de fantasmas, rostros misteriosos y avistamientos de ovnis, por citar algunos temas paranormales.
Veamos, por ejemplo, la imagen
Se trata de una baldosa de baño, cuya mancha de color conforma una serie de claroscuros de contornos muy difusos. En cuanto fijamos la vista en ella somos capaces de distinguir los primeros rostros casi al instante. Y si nos concentramos seremos capaces de encontrar más, e incluso otras formas.
Si otra persona distingue una imagen que no sabes ver y te explica cómo se ve y dónde, ya serás capaz de verla. Tan sugestionables somos y tan poco le gusta a nuestro cerebro no saber o no reconocer lo que está viendo.
A continuación unas caras que he “descubierto”, aunque se pueden encontrar muchas más. Solamente se trata de echarle imaginación.
Y ¿por qué distinguimos rostros y no otras cosas?
Al parecer se trata de una ventaja evolutiva. Sin duda es (y fue) muy útil reconocer con rapidez un rostro semioculto por la maleza o en la penumbra, en cuanto a supervivencia se refiere. Al menor indicio de un posible enemigo emboscado, el hombre primitivo podía ponerse de inmediato a la fuga. Quizá vislumbrara un rostro o quizá no lo fuera en realidad, pero el caso es que pudiera ponerse a salvo.
Y tan arraigada está esta facultad en el cerebro humano, que una de las primeras cosas que hacen los bebés es reconocer rostros. Reaccionando con una sonrisa o una mueca no tan solo a la voz o a los estímulos luminosos y de movimiento, sino al rostro humano. La presencia de un rostro humano en su campo de visión acaparará toda su atención y dejará de lado cualquier otro estímulo.
En cierta manera esta actitud también favorece su supervivencia. Sin duda es muy atractivo para unos padres que un bebé les siga con la mirada, les reconozca, les sonría y les preste su atención. En caso contrario unos primitivos padres podrían abandonarlo al no haber sabido crear vínculos afectivos con ellos.
Nota sabionda: Este fenómeno psicológico perceptivo —que no necesariamente patológico— es utilizado en el test de Rorschach. Un famoso test utilizado para evaluar la personalidad del sujeto estudiado, a partir de sus intentos de dar sentido a 10 láminas que presentan manchas de tinta totalmente ambiguas y faltas de estructuración.
Nota sabionda: No solamente se presenta la pareidolia con estímulos visuales, también lo hace con los auditivos. De ahí los mensajes ocultos en canciones al reproducirlas en reverso, o la aparición de mensajes o frases reconocibles en grabaciones en idiomas desconocidos.
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