20 cosas que los gringos no saben de ti, ni de los colombianos, ni de los venezolanos, ni de los ecuatorianos, ni de los argentinos, ni de los....
“Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”, es una frase atribuida a Porfirio Díaz, el dictador que fue depuesto por la Revolución Mexicana de 1910. “Pobre México, pobre Estados Unidos, tan lejos de Dios, tan cerca el uno del otro”, es la enmienda que hace Carlos Fuentes, el famoso novelista e intelectual a esa frase.
Por vecindad geográfica, y para infortuna de los más de 560 millones de habitantes de América Latina, la imagen que los estadounidenses tienen de los latinoamericanos se forma precisamente a partir de la relación con México. Pedirle a un estadounidense que sepa que un bandeja paisa no es un plato de comida mexicana es imposible. O que una arepa venezolana no es una tortilla para un taco, tarea inverosímil.
Los detalles de la diversidad cultural, política y social de América Latina no son registros que los estadounidenses tengan de los latinoamericanos. Tras haber vivido casi cinco años en el noreste de Estados Unidos, aquí una lista de las percepciones y mitos generados en la mente del gringo sobre los latinoamericanos.
Uno
América es un Continente. Los estadounidenses al referirse a sí mismos se llaman “Americans” y a su país lo llaman “America”. Tal vez sea que la Doctrina Monroe de 1823 –aquella que dictaba América para los americanos, para ponerle un freno a la presencia de imperios europeos en el Continente Americano- les dejó esa idea o tal vez sea por simple pereza mental, pero el uso generalizado del gentilicio americanos es una negación de que el continente nombrado en honor al navegante italiano Américo Vespucio es mucho más que simplemente Estados Unidos.
Dos
Latinoamérica es enorme. Si bien volar de Nueva York a Ciudad de México toma apenas unas 4 horas y media, una hora menos que volar entre Nueva York y San Francisco, lo cierto es que un vuelo directo entre Ciudad de México y Sao Paulo dura más de 10 horas y media, una hora más que la duración de un vuelo entre Nueva York y Moscú. En otras palabras, los casi 22 millones de kilómetros cuadrados de extensión desde México a la Tierra de Fuego hacen de América Latina una región enorme.
Tres
Sudamérica no inicia en Tijuana. Los dieciséis años que lleva en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte no parecen importar. Para muchos estadounidenses, Sudamérica inicia al cruzar el Río Bravo.
Cuatro
La siesta no es un deporte nacional (desafortunadamente). Ni hay cactus en todo América Latina, ni es cierto que las actividades laborales se detienen a una hora en la tarde para tomar una siesta.
Cinco
Cinco de Mayo no es Cuatro de Julio. Gracias al patrocinio de las cerveceras mexicanas, que ese día venden como nunca, desde hace ya varios años, los estadounidenses celebran el Cinco de Mayo como si fuera la fecha de la Independencia de México. Lo cierto es que para los mexicanos la Independencia se celebra cada 16 de septiembre, al tiempo que el 5 de mayo se conmemora la batalla de Puebla.
Seis
Hillary Clinton no pudo romper el techo de cristal, pero otras sí. En 1973, Isabelita –viuda de Perón– se convirtió en la primera mujer en llegar a la Presidencia en toda América. Desde entonces, seis mujeres latinoamericanas han logrado lo que la Clinton no pudo en el 2008.
Siete
Es fútbol, no soccer. Los latinoamericanos meten goles, no touchdowns. La pasión por el fútbol en la región es tal que en 1969 El Salvador y Honduras tuvieron un conflicto armado de casi 4 días, narrado por Ryszard Kapuscinski en La Guerra del Fútbol.
Ocho
Al bajarte del avión no te van a secuestrar. Hollywood y la guerra contra el narcotráfico que encabezan los gobiernos de
Colombia y México han desatado la percepción de que toda Latinoamérica vive en la violencia. Lo cierto es que la mayor parte del territorio mexicano es seguro para el turismo y que en Costa Rica, Cuba o Argentina son desconocidos esos niveles de violencia.
Nueve
No somos los tres amigos. Los tres caballeros, el célebre filme de los estudios Disney de 1944, representa genuinamente todos los clichés que aún persisten en la mente de una enorme parte de la población estadounidense en torno a los latinoamericanos. Ni todos los mexicanos cantamos mariachi, como Panchito Pistoles, ni todos los brasileños fuman puros, como José Carioca.
Diez
Columbia es una Universidad neoyorquina; Colombia es un país. En Ellis Island, a un costado de la famosa Estatua de la Libertad neoyorquina, se encuentra el museo más importante dedicado a la migración en Estados Unidos. En sus salas, un enorme mapamundi muestra un pequeño descuido. En la parte de Sudamérica, donde hoy se encuentra el territorio de Colombia, la palabra “Columbia” señala un error generalizado entre los estadounidenses.
Once
No es el mismo peso (pero sí el mismo dólar). Ocho países latinoamericanos llaman a su moneda “peso”, pero el peso mexicano no te sirve para comprar unos alfajores en Buenos Aires, ni el peso argentino te sirve para comprar un puro en La Habana. Lo que sí sirve en la región son los dólares, que son más que bien recibidos de Tijuana a Ushuaia.
Doce
Estamos Desunidos Latinoamericanos. En el siglo XIX, Simón Bolívar soñó con la unidad de América Latina bajo una especie de federación de estados latinoamericanos. En el siglo XXI, América Latina está dividida, no es una región monolítica. Hay gobiernos de izquierda y de derecha, así como posturas distintas en torno a la relación con Estados Unidos.
Trece
También hay ricos. De acuerdo con el ranking de la revista Forbes, el mexicano Carlos Slim Helú, magnate de las telecomunicaciones, es el hombre más rico del mundo. Nada honroso título para un país como México, donde 40% de la población vive en pobreza.
Catorce
Hugo Chávez no tiene armas nucleares. No hay un eje del mal nuclear en América Latina. Desde fines de los 60, Latinoamérica es una zona libre de armas nucleares gracias a la firma del Tratado de Tlatelolco, así que, al igual que Hussein, Chávez tampoco tiene armas nucleares.
Quince
En la tierra de los machos no hay Prop 8. Este 2010 Argentina se convirtió en el primer país de América
Latina en reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo, los llamados matrimonios gays, al tiempo que la Ciudad de México, antes que Nueva York, aprobó los matrimonios gays en el 2009.
Dieciseis
Pare de sufrir. Si bien, un 70% de los latinoamericanos se considera católico, otras iglesias cristianas han avanzado notablemente en las últimas dos décadas en la región. En el país brasileño, por ejemplo, la Iglesia Universal del Reino de Dios, conocida en México como “Pare de Sufrir”, tiene al igual que otras iglesias pentecostales, millones de fieles en toda la región.
Diecisiete
Toda América Latina es territorio Slim. Desplazarse por cualquier país de la región es estar condenado a que el principal proveedor de telefonía celular sea América Móvil. Casi 60 millones de mexicanos tienen un celular operado por la empresa de Slim, al tiempo que esta cifra es de casi 32 millones para los brasileños y de unos 28 millones para los colombianos.
Dieciocho
La isla bonita. No todos los latinoamericanos quieren una Cuba libre. Para muchos, Fidel Castro sigue siendo una figura intocable, un héroe aún en el 2010. La ausencia de libertades en Cuba, la falta de democracia o la represión de sus disidentes a veces parece importar menos que el hecho de que Estados Unidos mantenga un bloqueo comercial a la isla (completamente injustificado e injusto).
Diecinueve
Más que trópico. Unos seis millones de estadounidenses viajan a México cada año para disfrutar de sus playas, beber tequila y hacer todo lo que no pueden hacer en sus ciudades. Sin embargo, muchos desconocen que en Argentina, Chile y hasta en Los Andes peruanos, en el Nevado Copa, se practica el esquí con singular alegría.
Veinte
Miami no es la capital cultural de América Latina. Las culturas prehispánicas y sus pirámides en México o Guatemala son un fuerte atractivo cultural para el turismo estadounidense. Sin embargo, la oferta de museos de las cosmopolitas Buenos Aires, Ciudad de México o Río de Janeiro no le envidian nada a Nueva York.
“Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”, es una frase atribuida a Porfirio Díaz, el dictador que fue depuesto por la Revolución Mexicana de 1910. “Pobre México, pobre Estados Unidos, tan lejos de Dios, tan cerca el uno del otro”, es la enmienda que hace Carlos Fuentes, el famoso novelista e intelectual a esa frase.
Por vecindad geográfica, y para infortuna de los más de 560 millones de habitantes de América Latina, la imagen que los estadounidenses tienen de los latinoamericanos se forma precisamente a partir de la relación con México. Pedirle a un estadounidense que sepa que un bandeja paisa no es un plato de comida mexicana es imposible. O que una arepa venezolana no es una tortilla para un taco, tarea inverosímil.
Los detalles de la diversidad cultural, política y social de América Latina no son registros que los estadounidenses tengan de los latinoamericanos. Tras haber vivido casi cinco años en el noreste de Estados Unidos, aquí una lista de las percepciones y mitos generados en la mente del gringo sobre los latinoamericanos.
Uno
América es un Continente. Los estadounidenses al referirse a sí mismos se llaman “Americans” y a su país lo llaman “America”. Tal vez sea que la Doctrina Monroe de 1823 –aquella que dictaba América para los americanos, para ponerle un freno a la presencia de imperios europeos en el Continente Americano- les dejó esa idea o tal vez sea por simple pereza mental, pero el uso generalizado del gentilicio americanos es una negación de que el continente nombrado en honor al navegante italiano Américo Vespucio es mucho más que simplemente Estados Unidos.
Dos
Latinoamérica es enorme. Si bien volar de Nueva York a Ciudad de México toma apenas unas 4 horas y media, una hora menos que volar entre Nueva York y San Francisco, lo cierto es que un vuelo directo entre Ciudad de México y Sao Paulo dura más de 10 horas y media, una hora más que la duración de un vuelo entre Nueva York y Moscú. En otras palabras, los casi 22 millones de kilómetros cuadrados de extensión desde México a la Tierra de Fuego hacen de América Latina una región enorme.
Tres
Sudamérica no inicia en Tijuana. Los dieciséis años que lleva en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte no parecen importar. Para muchos estadounidenses, Sudamérica inicia al cruzar el Río Bravo.
Cuatro
La siesta no es un deporte nacional (desafortunadamente). Ni hay cactus en todo América Latina, ni es cierto que las actividades laborales se detienen a una hora en la tarde para tomar una siesta.
Cinco
Cinco de Mayo no es Cuatro de Julio. Gracias al patrocinio de las cerveceras mexicanas, que ese día venden como nunca, desde hace ya varios años, los estadounidenses celebran el Cinco de Mayo como si fuera la fecha de la Independencia de México. Lo cierto es que para los mexicanos la Independencia se celebra cada 16 de septiembre, al tiempo que el 5 de mayo se conmemora la batalla de Puebla.
Seis
Hillary Clinton no pudo romper el techo de cristal, pero otras sí. En 1973, Isabelita –viuda de Perón– se convirtió en la primera mujer en llegar a la Presidencia en toda América. Desde entonces, seis mujeres latinoamericanas han logrado lo que la Clinton no pudo en el 2008.
Siete
Es fútbol, no soccer. Los latinoamericanos meten goles, no touchdowns. La pasión por el fútbol en la región es tal que en 1969 El Salvador y Honduras tuvieron un conflicto armado de casi 4 días, narrado por Ryszard Kapuscinski en La Guerra del Fútbol.
Ocho
Al bajarte del avión no te van a secuestrar. Hollywood y la guerra contra el narcotráfico que encabezan los gobiernos de
Colombia y México han desatado la percepción de que toda Latinoamérica vive en la violencia. Lo cierto es que la mayor parte del territorio mexicano es seguro para el turismo y que en Costa Rica, Cuba o Argentina son desconocidos esos niveles de violencia.
Nueve
No somos los tres amigos. Los tres caballeros, el célebre filme de los estudios Disney de 1944, representa genuinamente todos los clichés que aún persisten en la mente de una enorme parte de la población estadounidense en torno a los latinoamericanos. Ni todos los mexicanos cantamos mariachi, como Panchito Pistoles, ni todos los brasileños fuman puros, como José Carioca.
Diez
Columbia es una Universidad neoyorquina; Colombia es un país. En Ellis Island, a un costado de la famosa Estatua de la Libertad neoyorquina, se encuentra el museo más importante dedicado a la migración en Estados Unidos. En sus salas, un enorme mapamundi muestra un pequeño descuido. En la parte de Sudamérica, donde hoy se encuentra el territorio de Colombia, la palabra “Columbia” señala un error generalizado entre los estadounidenses.
Once
No es el mismo peso (pero sí el mismo dólar). Ocho países latinoamericanos llaman a su moneda “peso”, pero el peso mexicano no te sirve para comprar unos alfajores en Buenos Aires, ni el peso argentino te sirve para comprar un puro en La Habana. Lo que sí sirve en la región son los dólares, que son más que bien recibidos de Tijuana a Ushuaia.
Doce
Estamos Desunidos Latinoamericanos. En el siglo XIX, Simón Bolívar soñó con la unidad de América Latina bajo una especie de federación de estados latinoamericanos. En el siglo XXI, América Latina está dividida, no es una región monolítica. Hay gobiernos de izquierda y de derecha, así como posturas distintas en torno a la relación con Estados Unidos.
Trece
También hay ricos. De acuerdo con el ranking de la revista Forbes, el mexicano Carlos Slim Helú, magnate de las telecomunicaciones, es el hombre más rico del mundo. Nada honroso título para un país como México, donde 40% de la población vive en pobreza.
Catorce
Hugo Chávez no tiene armas nucleares. No hay un eje del mal nuclear en América Latina. Desde fines de los 60, Latinoamérica es una zona libre de armas nucleares gracias a la firma del Tratado de Tlatelolco, así que, al igual que Hussein, Chávez tampoco tiene armas nucleares.
Quince
En la tierra de los machos no hay Prop 8. Este 2010 Argentina se convirtió en el primer país de América
Latina en reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo, los llamados matrimonios gays, al tiempo que la Ciudad de México, antes que Nueva York, aprobó los matrimonios gays en el 2009.
Dieciseis
Pare de sufrir. Si bien, un 70% de los latinoamericanos se considera católico, otras iglesias cristianas han avanzado notablemente en las últimas dos décadas en la región. En el país brasileño, por ejemplo, la Iglesia Universal del Reino de Dios, conocida en México como “Pare de Sufrir”, tiene al igual que otras iglesias pentecostales, millones de fieles en toda la región.
Diecisiete
Toda América Latina es territorio Slim. Desplazarse por cualquier país de la región es estar condenado a que el principal proveedor de telefonía celular sea América Móvil. Casi 60 millones de mexicanos tienen un celular operado por la empresa de Slim, al tiempo que esta cifra es de casi 32 millones para los brasileños y de unos 28 millones para los colombianos.
Dieciocho
La isla bonita. No todos los latinoamericanos quieren una Cuba libre. Para muchos, Fidel Castro sigue siendo una figura intocable, un héroe aún en el 2010. La ausencia de libertades en Cuba, la falta de democracia o la represión de sus disidentes a veces parece importar menos que el hecho de que Estados Unidos mantenga un bloqueo comercial a la isla (completamente injustificado e injusto).
Diecinueve
Más que trópico. Unos seis millones de estadounidenses viajan a México cada año para disfrutar de sus playas, beber tequila y hacer todo lo que no pueden hacer en sus ciudades. Sin embargo, muchos desconocen que en Argentina, Chile y hasta en Los Andes peruanos, en el Nevado Copa, se practica el esquí con singular alegría.
Veinte
Miami no es la capital cultural de América Latina. Las culturas prehispánicas y sus pirámides en México o Guatemala son un fuerte atractivo cultural para el turismo estadounidense. Sin embargo, la oferta de museos de las cosmopolitas Buenos Aires, Ciudad de México o Río de Janeiro no le envidian nada a Nueva York.