Hola gente!
Hoy les traigo los incisos -El dormir y los sueños- y -Visitas espíritas entre personas vivas- de el capitulo VIII (Libro segundo) de el Libro de Los Espíritus.
Recordemos que las respuestas a las preguntas fueron dadas por Espíritus Superiores a Allan Kardec, en sesiones mediumnicas.
Dichas respuestas fueron escritas entre comillas. Las frases que no lo están, son las reflexiones de Kardec.
Si te interesa el libro, podés descargarlo gratis desde la página web de la Confederación Espiritista Argentina, clickeando en la pestaña -Biblioteca Virtual-.
Antes, si no tenés idea que es espiritismo y querés averiguarlo, te invito a pasar por el siguiente post:
El dormir y los sueños
400. El Espíritu encarnado, ¿permanece de buen grado en su envoltura corporal?
“Es como si preguntaras si al preso le gusta estar en la cárcel. El Espíritu encarnado aspira sin cesar a liberarse. Cuanto más densa es la envoltura, tanto más desea deshacerse de ella.”
401. Durante el dormir, ¿descansa el alma tanto como el cuerpo?
“No, el Espíritu nunca está inactivo. Durante el dormir, los lazos que lo unen al cuerpo se relajan, puesto que el cuerpo ya no tiene necesidad de él, el Espíritu recorre el espacio y entra en relación más directa con los otros Espíritus.”
402. ¿Cómo podemos juzgar la libertad del Espíritu durante el dormir?
“Por los sueños. Debes saber que, cuando el cuerpo reposa, el Espíritu goza de más facultades que durante la vigilia. Conserva el recuerdo del pasado y a veces prevé el porvenir. Adquiere más poder y puede entrar en comunicación con los otros Espíritus, ya sea en este mundo o en otro. Tú sueles decir: ‘He tenido un sueño extravagante, un sueño horrible, pero inverosímil’. Te equivocas, porque a menudo es el recuerdo de lugares y cosas que has visto o que verás en otra existencia o en otro momento. Como el cuerpo se encuentra entorpecido, el Espíritu trata de romper su cadena para investigar en el pasado o en el porvenir.”
"¡Pobres hombres, que conocéis tan poco los fenómenos más ordinarios de la vida! Os creéis muy sabios, pero las cosas más comunes os confunden. Ante las preguntas que todos los niños formulan: ‘¿Qué hacemos cuando dormimos? ¿Qué son los sueños?’, os quedáis perplejos.”
"El dormir libera, en parte, el alma del cuerpo. Cuando dormís, vuestra alma se halla momentáneamente en el estado en que se encontrará de manera definitiva después de la muerte. Los Espíritus que al morir se desprenden pronto de la materia, han tenido sueños inteligentes. Durante el dormir, se reúnen con el conjunto de los otros seres, superiores a ellos, con los cuales viajan, conversan y se instruyen. Incluso trabajan en obras que encuentran concluidas al morir. Eso debe enseñaros una vez más a no temerle a la muerte, puesto que morís todos los días, conforme a las palabras de un santo.”
"Eso sucede con los Espíritus elevados. En cambio, los hombres comunes -que una vez muertos deben permanecer largas horas en esa turbación, en esa incertidumbre de la que ellos os han hablado-, se dirigen a mundos inferiores a la Tierra, donde antiguos afectos los reclaman, o bien buscan placeres tal vez aún más bajos que los que encuentran aquí. También aprenden doctrinas aún más viles, indignas y nocivas que las que profesan entre vosotros. Lo que engendra la simpatía en la Tierra no es otra cosa que el hecho de sentirse, al despertar, unido por el corazón a aquellos con quienes se acaba de pasar ocho o nueve horas de dicha y de placer. Asimismo, lo que explica esas antipatías insuperables es que se sabe en el fondo del corazón que esas personas tienen otra conciencia que la nuestra, porque se las conoce sin que jamás se la haya visto con los ojos. Esto explica incluso la indiferencia, puesto que no se intenta hacer nuevo amigos cuando se sabe que hay otros que nos aman y reconfortan. En pocas palabras: el dormir influye en vuestra vida más de lo que pensáis.”
"A causa del dormir los Espíritus encarnados están siempre en relación con el mundo de los Espíritus. Eso hace que los Espíritus superiores consientan, sin demasiado rechazo, en encarnar entre vosotros. Dios ha querido que mientras dura su contacto con el vicio puedan dirigirse a la fuente del bien en busca de fuerzas para no flaquear ellos mismos, dado que han ido a la Tierra con el fin de instruir a los demás. El dormir es la puerta que Dios les ha abierto hacia sus amigos del Cielo; es el recreo posterior al trabajo, en tanto aguardan la gran liberación, la liberación final que habrá de restituirlos a su verdadero medio.”
"El sueño es el recuerdo de lo que vuestro Espíritu vio durante el dormir. Sin embargo, observad que no siempre soñáis, porque no siempre recordáis lo que habéis visto o todo lo que habéis visto. Vuestra alma no alcanzó su pleno desarrollo. A menudo sólo conserváis el recuerdo de la turbación que acompaña vuestra partida o vuestro retorno, al que se suma el recuerdo de lo que habéis hecho o de lo que os preocupa en el estado de vigilia. De lo contrario, ¿cómo explicaríais esos sueños absurdos, que experimentan tanto los más sabios como los más simples? Por su parte, los Espíritus malos se sirven también de los sueños para atormentar a las almas débiles y pusilánimes."
”Por lo demás, dentro de poco veréis desarrollarse otra especie de sueños, tan antigua como la que vosotros conocéis, pero a la que ignoráis: los sueños de Juana, de Jacob, de los profetas judíos y de algunos adivinos hindúes. Dichos sueños son el recuerdo de lo que experimentó el alma completamente desprendida del cuerpo, el recuerdo de esa segunda vida de la que os hablé hace un momento."
”Procurad distinguir bien esas dos especies entre los sueños que recordáis. De otro modo, incurriríais en contradicciones y errores que serían funestos para vuestra fe.”
Los sueños son el producto de la emancipación del alma, que se torna más independiente debido a la suspensión de la vida activa y de relación. De ahí una especie de clarividencia ilimitada que se extiende hasta los lugares más distantes o que nunca fueron vistos, y a veces incluso hasta otros mundos. De ahí también el recuerdo que trae a la memoria los acontecimientos vividos en la existencia presente o en las anteriores. Esas imágenes extrañas de lo que ocurre u ocurrió en mundos desconocidos, entremezcladas con cosas del mundo actual, forman esos conjuntos extravagantes y confusos que parecen no tener sentido ni relación alguna. La incoherencia de los sueños tiene otra explicación en las lagunas que produce el recuerdo incompleto de aquello que se nos apareció mientras dormíamos. Sería como un relato al que se le quitaron palabras o frases al azar: los fragmentos restantes, una vez reunidos, perderían todo significado razonable.
403. ¿Por qué no siempre recordamos los sueños?
“Lo que tú llamas el dormir no es más que el reposo del cuerpo, pues el Espíritu está siempre en actividad. Durante el dormir, el Espíritu recobra algo de su libertad y se comunica con los seres a quienes ama, ya sea en este mundo o en otros. No obstante, como el cuerpo es una materia pesada y densa, conserva con dificultad las impresiones que ha recibido el Espíritu, dado que este no las percibió a través de los órganos corporales.”
404. ¿Qué pensar del significado que se atribuye a los sueños?
“Los sueños no son verdaderos según lo entienden los decidores de la buenaventura, pues es absurdo creer que soñar con tal cosa anuncia tal otra. Son verdaderos en el sentido de que presentan imágenes reales para el Espíritu, aunque muchas veces no tienen relación con lo que sucede en la vida corporal. A menudo, también, tal como ya lo hemos dicho, el sueño es un recuerdo. Por último, a veces puede ser un presentimiento del porvenir -si Dios lo permite- o la visión de lo que sucede en ese momento en otro lugar, hacia donde el alma se traslada. ¿Acaso no tenéis numerosos ejemplos de personas que se aparecen en sueños y advierten a sus parientes o amigos acerca de lo que les sucede? ¿Qué son esas apariciones sino el alma o Espíritu de dichas personas, que acuden a comunicarse con el vuestro? Cuando adquirís la certeza de que lo que habéis visto ha tenido lugar realmente, ¿no es esa una prueba de que la imaginación no intervino allí para nada, sobre todo si eso nunca estuvo en vuestro pensamiento durante la vigilia?”
405. Con frecuencia vemos en sueños cosas que parecen presentimientos y que no se cumplen. ¿A qué se debe eso?
“Pueden cumplirse para el Espíritu, aunque no para el cuerpo. Es decir que el Espíritu ve lo que desea porque va a su encuentro. No hay que olvidar que, durante el dormir, el alma se halla siempre bajo la relativa influencia de la materia y que, por consiguiente, nunca se libera por completo de las ideas terrenales. De ahí resulta que las preocupaciones de la vigilia pueden otorgar a aquello que se ve la apariencia de lo que se desea o de lo que se teme. Eso es, en verdad, lo que se puede denominar un efecto de la imaginación. Cuando estamos muy preocupados por una idea, relacionamos con ella todo lo que vemos.”
406. Cuando vemos en sueños a personas vivas, a las que conocemos muy bien, realizando acciones en las que ellas mismas no piensan en modo alguno, ¿no se trata de un efecto de pura imaginación?
“En las que ellas mismas no piensan en modo alguno. ¿Cómo lo sabes? Sus Espíritus pueden ir a visitar al tuyo, así como el tuyo puede visitar a los de ellas, y tú no siempre sabes lo que piensan. Por otra parte, a menudo también aplicáis a personas que conocéis, y conforme a vuestros propios deseos, lo que ha sucedido o sucede en otras existencias.”
407. ¿Es necesario estar completamente dormido para la emancipación del Espíritu?
“No. El Espíritu recobra su libertad cuando los sentidos se entorpecen. Para emanciparse, aprovecha
todos los instantes de respiro que el cuerpo le otorga. Tan pronto como se produce la postración de las fuerzas vitales, el Espíritu se desprende, y cuanto más se debilita el cuerpo tanto más se libera el Espíritu.”
Así, en la somnolencia, o en un simple entorpecimiento de los sentidos, se suelen presentar las mismas imágenes que en los sueños.
408. A veces nos parece escuchar dentro de nosotros mismos palabras pronunciadas con claridad y que no tienen relación alguna con lo que nos preocupa. ¿A qué se debe eso?
“Sí, e incluso frases enteras, sobre todo cuando los sentidos comienzan a entorpecerse. A veces se trata del débil eco de un Espíritu que quiere comunicarse contigo.”
409. A menudo, en un estado que no llega a ser aún el de somnolencia, cuando tenemos los ojos cerrados, vemos imágenes claras, figuras cuyos más pequeños detalles captamos. ¿Es el efecto de una visión o de la imaginación?
“Cuando el cuerpo se encuentra entorpecido, el Espíritu intenta romper su cadena: se traslada y ve. Si estuviera dormido por completo, sería un sueño.”
410. A veces tenemos, durante el dormir o la somnolencia, ideas que parecen muy buenas y que, pese a los esfuerzos que hacemos para recordarlas, se borran de la memoria. ¿De dónde proceden esas ideas ?
“Son el resultado de la libertad del Espíritu, que se emancipa y goza de más facultades en ese momento. También suelen ser consejos que dan otros Espíritus.”
[410a] - ¿De qué sirven esas ideas o esos consejos, puesto que perdemos su recuerdo y no podemos aprovecharlos?
“A veces esas ideas pertenecen más al mundo de los Espíritus que al corporal. No obstante, lo más frecuente es que si el cuerpo olvida, el Espíritu recuerda, y la idea vuelve en el momento oportuno como una inspiración momentánea.”
411. El Espíritu encarnado, en los momentos en que se encuentra desprendido de la materia y actúa como Espíritu, ¿sabe cuándo llegará la hora de su muerte?
“A menudo la presiente. A veces tiene plena conciencia de ella, lo cual en el estado de vigilia le da la intuición de ese momento. De ahí que algunas personas a veces prevean su muerte con gran exactitud.”
412. La actividad del Espíritu mientras el cuerpo descansa o duerme, ¿puede hacer que este experimente cansancio?
“Sí, pues el Espíritu se encuentra sujeto al cuerpo, como el globo cautivo lo está al poste. Ahora bien,
así como las sacudidas del globo estremecen al poste, la actividad del Espíritu reacciona sobre el cuerpo y puede hacer que este experimente cansancio.”
Visitas espíritas entre personas vivas
413. Del principio de la emancipación del alma durante el dormir parece resultar que tenemos dos existencias simultáneas: la del cuerpo, que nos da la vida de relación exterior; y la del alma, que nos da la vida de relación oculta. ¿Es esto exacto?
“En el estado de emancipación la vida del cuerpo cede lugar a la del alma. No obstante, para hablar con propiedad, no se trata de dos existencias, sino más bien de dos fases de la misma existencia, porque el hombre no vive doblemente.”
414. Dos personas que se conocen, ¿pueden visitarse mientras duermen?
“Si, y muchas otras que creen no conocerse se reúnen y se hablan. Tú puedes tener, sin sospecharlo, amigos en otro país. El hecho de visitar durante el dormir a los amigos, los parientes y conocidos, así como a las personas que pueden seros útiles, es tan frecuente que vosotros mismos lo hacéis casi todas las noches.”
415. ¿Qué utilidad puede haber en esas visitas nocturnas, puesto que no las recordamos?
“Por lo general, al despertar queda de ellas una intuición. Suelen ser el origen de algunas ideas que surgen espontáneamente, sin que uno se las explique, y que no son sino las que se han adquirido en esas reuniones.”
416. El hombre, ¿puede provocar de manera voluntaria las visitas espíritas? ¿Puede, por ejemplo, cuando está a punto de dormirse, decir: “Esta noche quiero encontrarme en Espíritu con tal persona, hablarle y decirle tal cosa”?
“Sucede lo siguiente: cuando el hombre se duerme, su Espíritu despierta. El Espíritu suele estar muy lejos de llevar a cabo lo que había resuelto como hombre, porque cuando se encuentra desprendido de la materia la vida del hombre le interesa poco. Así es en el caso de los hombres que ya están suficientemente elevados, pues los otros pasan de muy distinto modo su existencia espiritual: se entregan a sus pasiones o permanecen en la inactividad. Por consiguiente, puede ocurrir que, según el motivo que se proponga, el Espíritu vaya al encuentro de las personas que desea visitar. No obstante, aunque tenga voluntad de hacerlo mientras está despierto, no es una razón para que lo haga.”
417. Un cierto número de Espíritus encarnados, ¿pueden reunirse de ese modo, y formar asambleas?
“Sin ninguna duda. Los lazos de amistad, antiguos o recientes, suelen reunir de ese modo a diversos Espíritus, dichosos de hallarse juntos.”
La palabra antiguos debe entenderse aquí como los lazos de amistad contraídos en existencias anteriores. Al despertar, conservamos una intuición de las ideas que hemos tomado en esas reuniones ocultas, pero cuyo origen ignoramos.
418. Si una persona cree que uno de sus amigos ha muerto, cuando en realidad no es así, ¿podría encontrarse con él en Espíritu y comprobar de ese modo que sigue
vivo? En tal caso, ¿podría tener la intuición de eso al despertarse?
“Como Espíritu puede, por cierto, verlo y conocer su situación. Si el hecho de creer muerto a su amigo no le ha sido impuesto como una prueba, esa persona
tendrá el presentimiento de que está vivo, tanto como podrá tener el de su muerte.”
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