Héctor Aguer mantiene un silencio absoluto. En la tarde del miércoles, el monseñor de La Plata no ordenó hacer sonar las campanas de la Catedral como hicieron casi todas las iglesias del país.
Durante el último domingo estuvo al frente de la misa que desbordaba de fieles que se habían acercado tras la noticia de contar con un Papa argentino. En su sermón relativizó la elección de Jorge Bergoglio planteando que no era necesario hacer de ese hecho una “cuestión futbolística”.