Aclaración: Este post es solo un backdate sobre una de las tantas posturas que existen sobre la homosexualidad y que no comparto pero no por eso deja de ser un aporte. Espero la moderación de T! mas aya de las sensibilidades y posturas entienda esto...no digo que la primer eliminación del post halla sido injusta, realmente metí la pata con los títulos y las fuentes pero ya lo repare, solo espero todo fluya en armonía...
No cierro comentarios no por que quiera forobardo, sino por que quiero escuchar posturas y fomentar el buen dialogo.
Vamos a las notas:
Homosexualidad es la atracción sexual hacia personas del propio sexo. En cromosomas, hormonas sexuales y constitución física los homosexuales son normales. Hubo un tiempo, el de Freud, en que se pensó que se debía a factores hereditarios, pero esta hipótesis hoy ha sido científicamente desechada. Los homosexuales son biológicamente normales, lo que no es normal es el ejercicio de la homosexualidad. Es de advertir que el homosexual tiene instintos heterosexuales; lo que ocurre es que se le bloquean por alguna razón, que puede ser un complejo de inferioridad. Quienes de verdad se empeñan en luchar contra ese complejo, aun en casos de transexualidad, en uno o dos años acaban con sus obsesiones. Para dar la impresión de normalidad, hay quien asegura que quizá uno de cada cinco hombres tiene «tendencias» homosexuales, pero las estadísticas lo desmienten y ponen de manifiesto que en realidad no pasan de un uno o dos por ciento.
El movimiento mundial para la emancipación de los homosexuales trata de eludir cuestiones fundamentales, se sirve de medias verdades y de falsedades totales y maneja el concepto de discriminación para suscitar compasión. Hace del homosexual una víctima.
Una causa: la falta de madurez
En la pubertad, puede tratarse de un fenómeno transitorio. Hay casos en que la homosexualidad arraiga en los primeros años de juventud. Este hecho ha llevado a algunos a pensar que no tiene sentido procurar desarraigarla. La teoría más en boga es que la homosexualidad se basa en una perturbación del llamado «sentido de identidad sexual». La realidad demuestra que los homosexuales están afectados no sólo en su faceta sexual, sino en todo su mundo emotivo. Su vida emotiva coincide mucho, por ejemplo, con la de tipo ansioso, compulsivo o depresivo, caracterizada por depresiones, nerviosismo, problemas relacionales y psicosomáticos. No son capaces, en determinados aspectos de su vida emotiva, de madurar y de ser adultos y, pese a querer aparentar jovialidad y alegría no son felices interiormente. La causa no está en la discriminación de la que se quiere acusar a la sociedad que les haría «víctimas» de ella, sino en fuerzas que actúan en el interior mismo de los interesados (...)
¿Se puede curar la homosexualidad?
Mucha gente no sabe que la génesis psíquica de esta condición sexual carece en absoluto de misterio y que su terapia es posible. El método que he utilizado consta de dos partes: la primera consiste en hacer adquirir al interesado una visión clara de la propia identidad y de su propio mundo afectivo; la segunda, en afrontar esa situación. Llevamos a las personas a reírse de sí mismas (el humorismo puede ser muy saludable) y a la adquisición de hábitos positivos: valentía, honestidad consigo mismo, autodisciplina, capacidad de amar a los demás; así, hasta lograr que el homosexual pierda sus hábitos neuroinfantiles.
Es esencial neutralizar la autoconmiseración crónica. Es obligado decir que:
- En un treinta por ciento de los casos, la curación es completa: acaban desarrollando actitudes y hábitos sexuales normales y afectivos y una vida emotiva adulta. Por supuesto, una curación sólo sexual no sería una curación completa.
- Otro treinta por ciento de personas cambia más o menos gradualmente, pierde sus obsesiones homosexuales y asume una actitud emotiva nueva, aunque no lo suficiente para poder hablar de curación completa.
- Hay otros que progresan con extremada lentitud por su estado neurótico grave, pero también éstos, si son ayudados por una asistencia y un tratamiento constructivos, adquieren fuerza y coraje y poco a poco van perdiendo sus depresiones, nerviosismos y ansiedades.
Responsabilidad de los educadores
Los complejos homosexuales se pueden evitar educando a un muchacho como muchacho y a una chica como tales. No se pueden intercambiar y mezclar las cosas. Una total identificación, la total identidad de roles que quiere cierto feminismo exacerbado es absurda. Los sacerdotes y educadores tienen un papel importantísimo cuando aportan al crecimiento psicológico una contribución mucho mayor de la que a veces son conscientes. Cuidado con creer que todo «amor» es bueno; hay formas de amor compasivas y neuróticas que revelan una personalidad dividida en sí misma y que necesitan una guía moral firme y segura. Los pacientes que viven su fe de manera positiva tienen las mayores esperanzas de un cambio radical en su homosexualidad: ésta es mi experiencia de años.
El problema de la homosexualidad es presentado en una injustificada atmósfera de fatalismo. La homosexualidad sigue siendo vista por la mayoría de la gente a la luz de prejuicios e ideas preconcebidas, infundadas y superadas de las que, por desgracia, no están ausentes profesionales (médicos, sociólogos, psicólogos, sacerdotes, periodistas). Si a ello añadimos la falta de puesta al día de la Psiquiatría y de la Psicología, se crea una situación de la que se aprovecha la estrategia de la emancipación de homosexuales militantes, flanqueada por el «establishment progre» occidental que pretende hacer creer que la homosexualidad es una variante normal de la sexualidad humana, que homosexual se nace y que no se puede cambiar. A todos ellos no les vendría mal una mejor información.
La falacia de la resignación
Los responsables mejoran poco a poco las situaciones concretas. Hay directores espirituales que animan correctamente a los homosexuales a vivir la castidad y el dominio de sí mismos, pero de hecho consideran que es imposible desarraigarla. Es muy equivocada la actitud de no pocos hombres de Iglesia que, de buena fe, pero víctimas probablemente de la escasa difusión de las experiencias terapéuticas, consideran que el mejor modo de ayudar a los homosexuales es enseñarles la resignación y la aceptación del sacrificio que supone su situación, en lugar de animarles y ayudarles a salir de ella, con paciencia y perseverancia.
Además de ignorancia, demuestran ingenuidad, ya que es dificilísimo, por no decir imposible, convivir con las propias tendencias homosexuales sin dejarse arrastrar por ellas. El camino de la curación de los homosexuales no pasa por la compasión y mucho menos por la aceptación de su situación como «normal».
Es impresionante y doloroso constatar cuántos médicos, terapeutas, sacerdotes, psicólogos ignoran el deseo de cambiar que tienen muchas personas con tendencias homosexuales. La afectividad desviada no es más que un aspecto de una personalidad inmadura. La terapia debe apuntar a enseñar al paciente a reconocer y combatir toda una gama de expresiones de ego-centrismo infantil, de temores, complejos de inferioridad, reacciones consolatorias, afectaciones y autocompasiones. En la esfera afectiva crecemos cuanto mayor es la confianza en nosotros mismos como hombres o como mujeres con plenitud y felicidad. Un psiquiatra holandés que militaba en el movimiento de emancipación homosexual cuenta la curación de una lesbiana gracias a un sacerdote dotado de buen sentido psicológico, que le dijo: «¡Si es que tú te has quedado en cuando eras una niña ... !». Su proceso de cambio duró un tiempo, pero acabó reconociendo ante el psiquiatra que su problema había desaparecido «como una pierna amputada, que no vuelve».
Gerard J. M. van den Aardweg es un acreditado psicólogo holandés, catedrático desde hace más de treinta años, casado, padre de siete hijos, que ha dictado cursos en Estados Unidos, Canadá y Brasil. Autor de numerosos libros, ensayos y artículos sobre la homosexualidad, aborda en este artículo las causas y las posibles soluciones de una de la variantes de la homosexualidad.
Pero...que factores influencian la orientación sexual???
Un estudio publicado en el prestigiado periódico de revisión de expertos, Archives of Sexual Behavior, proporciona nueva evidencia sorprendente para la influencia de los factores familiares durante la infancia en el desarrollo de la orientación sexual.
Cualesquiera que sean los ingredientes que determinen las preferencias sexuales del individuo y sus elecciones maritales, los expertos concluyen que las interacciones paternales son importantes.
El estudio usó una muestra de la población de 2,000,355 daneses de nacimiento, de edades entre los 18 y los 49 años. Dinamarca, un país notorio por su tolerancia a una amplia gama de variedades en las alternativas de vida, incluyendo las relaciones homosexuales, y el primer país en legalizar el matrimonio gay.
Con el acceso a “prácticamente la cobertura completa del registro de la población danesa entera”, la muestra del estudio, por tanto, carecía de la problemática de la tendencia de selección que ha plagado muchos estudios previos sobre orientación sexual.
Influencias de los Padres en el Desarrollo de la Orientación Sexual
Los autores concluyen: “Nuestro estudio proporciona una posible evidencia, basada en la población, de que las experiencias familiares durante la infancia son importantes determinantes de las decisiones de matrimonio heterosexual y homosexual en la edad adulta”.
Asumiendo que la gente que se casa de forma heterosexual, casi siempre son heterosexuales (especialmente en un país donde la homosexualidad está poco estigmatizada, y el matrimonio gay es legal) y se puede asumir que la gente que se casa de forma homosexual es homosexual, las conclusiones del estudio ofrecen evidencia intrigante acerca de los factores familiares que separan a las personas homosexuales de las heterosexuales.
A continuación se enlistan las conclusiones de estos nuevos datos:
1. Los hombres que se casan de forma homosexual son más propensos a haber sido criados en familias con relaciones paternales inestables, particularmente, padres ausentes o desconocidos o con padres divorciados.
2. Las conclusiones sobre las mujeres que se casan de una forma homosexual eran menos frecuentes, pero estaban también asociadas a una infancia marcada por una familia rota. Las proporciones de matrimonios entre personas del mismo sexo “aumentaron entre mujeres que experimentaron la muerte de sus madres durante la adolescencia, mujeres con padres que duraron poco tiempo en matrimonio, y mujeres con un largo periodo cohabitando con su padre y en ausencia de su madre.
3. Hombres y mujeres con “padres desconocidos” eran significativamente menos propensos a casarse con una persona del sexo opuesto que aquellos con padres conocidos.
4. Hombres que experimentaron la muerte de sus padres durante la niñez o la adolescencia “presentaron índices significativamente menores de matrimonios heterosexuales que aquellos cuyos padres aún vivían en su cumpleaños 18. Entre menor hubiera sido la edad del niño cuando el padre murió, menor era la probabilidad de contraer un matrimonio heterosexual”.
5. “Entre menos durara el matrimonio de los padres, mayor era la probabilidad de contraer un matrimonio homosexual… los índices de matrimonio homosexual eran 36% y 26% mayores entre hombres y mujeres, respectivamente, que experimentaron el divorcio de sus padres antes de los seis años de matrimonio, que entre aquellos cuyos padres permanecieron casados durante los 18 años que abarcan la niñez y la adolescencia.”
6. “Hombres cuyos padres se divorciaron antes de su cumpleaños 6, eran más propensos a casarse en forma homosexual que aquellos con matrimonios de sus padres intactos.”
7. “Hombres cuya convivencia con padres terminó antes de los 18 años, tenían índices significativamente más altos (55%-76%) de matrimonios homosexuales que aquellos hombres en convivencia con los padres hasta los 18 años.”
8. La edad de la madre estaba directamente relacionada con la probabilidad de contraer matrimonios homosexuales entre los hombres, entre mayor era la madre, mayor era la probabilidad de su hijo de casarse con otro hombre. También, “los hijos únicos” eran más propensos a ser homosexuales.
9. Personas nacidas en grandes ciudades eran significativamente más propensos a casarse con una pareja de su mismo sexo, sugiriendo que los factores culturales podrían afectar también al desarrollo de la orientación sexual.
Conclusión:
“Cualesquiera que sean los ingredientes que determinen las preferencias sexuales del individuo y sus elecciones maritales,” concluyen los autores del estudio, “nuestro estudio basado en la población muestra que las interacciones paternales son importantes.”