Cumpliendo a la perfección con su calendario, la gente de Canonical ha presentado su nueva versión 12.10 de Ubuntu, bautizada Quantal Quetzal. Como ya sabíamos desde algún tiempo, los responsables de Ubuntu han tomado algunas decisiones sobre esta versión, las cuales han generado asperezas en la comunidad. Ubuntu está exhibiendo un perfil cada vez más asociado a la nube, y la versión 12.10 no es la excepción, pero algunos elementos comerciales acoplados al sistema operativo han incomodado a una importante cantidad de usuarios.
Cualquiera que haya estado vigilando de cerca el entorno de Ubuntu sabe que los últimos meses han sido movidos. Acusaciones de adware integrado y de convertir al sistema operativo en “donationware” han plagado foros y sistemas de reportes de bugs (vaya uno a saber por qué aparecen comentarios así en lugares donde se reportan bugs). Personalmente considero una pena que Ubuntu siga estando envuelto en controversia, generada no por usuarios de otras plataformas, sino por elementos dentro de la misma comunidad. Siempre debemos tener en la mente que las distros basadas en Linux no obligan a nada, y si entregan algo al por mayor, son alternativas. Bajo esa tormenta llegó Ubuntu 12.10 Quantal Quetzal.
El punto más incómodo fue la decisión de Canonical de incluir resultados provenientes de Amazon (incluso puedes observar un icono en la imagen superior) cada vez que el usuario decide realizar una búsqueda en el Dash. Si bien existe una ruta para desactivar este comportamiento (el icono “Privacidad” en la sección “Personal” de la configuración del sistema) el hecho de que haya sido implementado “de fábrica” y de que ofrezca unas condiciones de uso llamativas (básicamente, autorizas a Canonical a recolectar información cuando buscas algo en el Dash) no ha caído tan bien. A esto se suma la página de donaciones, que por alguna razón decide enseñar brevemente al usuario una imagen similar a la de una calavera si decide “no contribuir” al desarrollo de Ubuntu. Personalmente no tengo ningún problema con un sistema de donaciones para Canonical y Ubuntu (de hecho, el concepto no es ajeno al open source, ni debería serlo teniendo en cuenta el esfuerzo de los expertos al desarrollar código), ¿pero una calavera?
Insisto: Los resultados adicionales pueden desactivarse sin problemas
Una elección curiosa
Regresando un poco al aspecto técnico, Ubuntu 12.10 ha dejado de lado la versión 2D de Unity en favor de LLVMpipe, una especie de “emulación de aceleración” que en teoría reduce los requerimientos 3D de Unity, pero que puede colocar en un serio compromiso de rendimiento a aquellos usuarios que desean utilizar Ubuntu en un hardware un poco más humilde, o que posee detalles de soporte. También hay una mayor integración con servicios en línea y redes sociales, a tal punto que puedes buscar tu contenido en línea directamente desde el Dash. Tampoco debemos olvidar la “vista previa” de items en el Dash, que se activa al realizar clic sobre ellos con el botón secundario. El software central en Ubuntu ha recibido su cuota de actualizaciones, y durante el proceso de instalación, el usuario puede activar el cifrado de la misma para mayor seguridad. Ubuntu 12.10 está suelto, ya saben en dónde encontrarlo.
Sitio oficial y descarga: Haz clic aquí
Cualquiera que haya estado vigilando de cerca el entorno de Ubuntu sabe que los últimos meses han sido movidos. Acusaciones de adware integrado y de convertir al sistema operativo en “donationware” han plagado foros y sistemas de reportes de bugs (vaya uno a saber por qué aparecen comentarios así en lugares donde se reportan bugs). Personalmente considero una pena que Ubuntu siga estando envuelto en controversia, generada no por usuarios de otras plataformas, sino por elementos dentro de la misma comunidad. Siempre debemos tener en la mente que las distros basadas en Linux no obligan a nada, y si entregan algo al por mayor, son alternativas. Bajo esa tormenta llegó Ubuntu 12.10 Quantal Quetzal.
Sin mayores cambios en el escritorio
El punto más incómodo fue la decisión de Canonical de incluir resultados provenientes de Amazon (incluso puedes observar un icono en la imagen superior) cada vez que el usuario decide realizar una búsqueda en el Dash. Si bien existe una ruta para desactivar este comportamiento (el icono “Privacidad” en la sección “Personal” de la configuración del sistema) el hecho de que haya sido implementado “de fábrica” y de que ofrezca unas condiciones de uso llamativas (básicamente, autorizas a Canonical a recolectar información cuando buscas algo en el Dash) no ha caído tan bien. A esto se suma la página de donaciones, que por alguna razón decide enseñar brevemente al usuario una imagen similar a la de una calavera si decide “no contribuir” al desarrollo de Ubuntu. Personalmente no tengo ningún problema con un sistema de donaciones para Canonical y Ubuntu (de hecho, el concepto no es ajeno al open source, ni debería serlo teniendo en cuenta el esfuerzo de los expertos al desarrollar código), ¿pero una calavera?
Insisto: Los resultados adicionales pueden desactivarse sin problemas
Una elección curiosa
Regresando un poco al aspecto técnico, Ubuntu 12.10 ha dejado de lado la versión 2D de Unity en favor de LLVMpipe, una especie de “emulación de aceleración” que en teoría reduce los requerimientos 3D de Unity, pero que puede colocar en un serio compromiso de rendimiento a aquellos usuarios que desean utilizar Ubuntu en un hardware un poco más humilde, o que posee detalles de soporte. También hay una mayor integración con servicios en línea y redes sociales, a tal punto que puedes buscar tu contenido en línea directamente desde el Dash. Tampoco debemos olvidar la “vista previa” de items en el Dash, que se activa al realizar clic sobre ellos con el botón secundario. El software central en Ubuntu ha recibido su cuota de actualizaciones, y durante el proceso de instalación, el usuario puede activar el cifrado de la misma para mayor seguridad. Ubuntu 12.10 está suelto, ya saben en dónde encontrarlo.
Sitio oficial y descarga: Haz clic aquí