En la actualidad la Filatelia es un hobbi que se encuentra en nuestro país ( y en el mundo) en claro retroceso por muy variadas razones: falta de interés en la juventud por el coleccionismo en general, avanzada edad de los coleccionistas, ausencia casi total de mujeres coleccionistas, altos faciales y baja calidad en las estampillas actuales, nula utilización de estampillas en el correo, etc.
El coleccionista de sellos medio es un varón de más de 50 años que desarrolla su afición en “solitario” centrándose casi exclusivamente en sus álbumes y que sólo mantiene contactos esporádicos con algún que otro comerciante de sellos de su localidad aprovechando para ello generalmente las ferias dominicales.
Es lo que se conoce en el mundo filatélico como “coleccionista de novedades” ya que se limita a comprar los sellos emitidos cada año y sus correspondientes hojas de álbum, además cada 4 o 5 años compra un catalogo para ver como van subiendo de precio sus sellos, cosa que le agrada enormemente. En el aspecto personal apenas si conoce a otros coleccionistas salvo que éstos existan en su entorno familiar y profesional más próximo, lo cual es cuando menos raro debido al escaso tirón que tiene la filatelia hoy en día.
Hoy es tarea ardua el ser coleccionista de sellos ya que las escasas cartas que recibimos no vienen franqueadas con sellos, bueno ni con sellos, ni con etiquetas, ni con nada de nada.
Además en el hipotético caso de que una carta lleve franqueo es casi seguro que el cartero de turno habrá tenido la deferencia de matasellarlo “a la que me importa”, es decir, machacando los sellos con un matasello borroso o mejor aún a bolígrafo no vaya a ser que alguien los pueda reutilizar o peor aun coleccionar. Además es prácticamente imposible adquirir sellos para franquear las cartas porque no los venden en casi ningún sitio y menos aún en las estafetas de correos donde si pides un sello te miran extrañados y te dicen que no tienen ya “sellos de colección” porque sólo usan etiquetas de máquina.
Este deterioro del comercio filatélico tradicional se ha visto reflejado también en las numerosos “ferias filatélicas dominicales” que al paso que van parecen llamados a desaparecer en pocos años y sólo se podrán salvar en las ciudades con más tradición, pero quedando incluso éstos reducidos a su mínima expresión.
Por todo ello opino que este coleccionista medio antes citado está en claras vías de extinción y con él desaparecerá también su “hábitat natural”, es decir, la filatelia pequeña de toda la vida y las ferias dominicales.
Tal y como ocurre en la naturaleza la desaparición de una especie no significa el fin de la vida, lo único que ocurre es que esa especie dominante que desaparece es sustituida por otra que generalmente es una evolución mejorada de la sustituida. En el campo de la filatelia esa especie emergente es la del coleccionista “especializado” que no se centra ya exclusivamente en el coleccionismo de novedades sino que establece sus colecciones basándose en unos criterios más selectivos y por tanto más especializados.
Este coleccionista ya existía en la etapa anterior, pero constituía la elite del coleccionismo y era muy minoritario en proporción al total de coleccionistas existentes. Ahora este coleccionista especializado ya no es una elite, es sencillamente la base porque ya no hay nada o casi nada por debajo de él. Por cierto las características de tener más de 50 años y ser hombre son comunes a ambas especies, en este aspecto no hay ningún cambio, sólo cambia su actitud ante el coleccionismo que es algo más comprometida.
Este digamos que es el panorama tradicional de nuestra Filatelia tal y como yo lo veo, pero en estos últimos años se ha producido un fenómeno que puede sacar de su letargo a la filatelia y es la llegada de Internet a nuestros hogares con sus ventajas e inconvenientes.
Para ver los efectos positivos que tiene Internet en la Filatelia debemos analizar las principales herramientas de trabajo de Internet. Estas son a mi entender los Foros Especializados, las Asociaciones Virtuales, las Tiendas Virtuales y las Subastas de tipo global.
Como Internet es un fenómeno fundamentalmente joven el primer efecto positivo que produce es precisamente ese, acercar la filatelia a la gente joven y además dinamizar un poco a este hobbi que se está muriendo sencillamente porque se está quedando “viejo” en sus conceptos y muy fuera de los tiempos en que vivimos.
Un segundo efecto increíblemente positivo es que permite al coleccionista conocer a través de foros especializados la existencia de otros coleccionistas que están tan locos e incluso más que él, lo cual le proporciona una enorme satisfacción ya que el coleccionista realmente no es un ser solitario, lo único que ocurre es que en su pequeño entorno está solo y en cuanto puede contactar con otra gente con sus mismos gustos simplemente se vuelve loco.
Vemos pues que si bien Internet da nueva vida al comercio filatélico y eso es algo positivo también introduce elementos negativos amparándose en el anonimato que impera en este tipo de transacciones. Además poco cuesta a los timadores cerrar su tienda virtual para reabrirla acto seguido con otro nombre y así seguir con sus estafas.
Dentro del mundillo comercial cibernético lo que es un auténtico boom es el mundo de las subastas, aquí es donde encontramos la auténtica “filatelia global” que permite a cualquiera comprar sellos o venderlos sin necesidad de infraestructura alguna y consiguiendo de forma inmediata una cobertura mundial para satisfacer sus deseos de compra, de venta o incluso ambos a la vez.
Encima estas subastas globales ofrecen el atractivo de tener excelentes precios si bien hay que indicar que es por lo general a costa de sacrificar la calidad, pues en estas subastas se ven más piezas de nula calidad que piezas de lujo, pero la realidad es que hay tantísimo a la venta y renovándose cada día que al final encuentras de todo, bueno y malo.
No hay ni la menor duda que para el comercio filatélico hay un antes y un después con la llegada de Internet y en estos momentos incluso las grandes filatelias españolas se están empezando a plantear el uso de estas nuevas vías para potenciar sus negocios.
En pocos años el que no esté en Internet sencillamente no existirá y esto que ya me parece una realidad palpable para el comercio filatélico puede hacerse extensible para todos los demás elementos que conforman este curioso y entretenido mundo que es el coleccionismo de sellos, es decir, eso que se conoce todavía como FILATELIA y que se resiste a desaparecer.
El coleccionista de sellos medio es un varón de más de 50 años que desarrolla su afición en “solitario” centrándose casi exclusivamente en sus álbumes y que sólo mantiene contactos esporádicos con algún que otro comerciante de sellos de su localidad aprovechando para ello generalmente las ferias dominicales.
Es lo que se conoce en el mundo filatélico como “coleccionista de novedades” ya que se limita a comprar los sellos emitidos cada año y sus correspondientes hojas de álbum, además cada 4 o 5 años compra un catalogo para ver como van subiendo de precio sus sellos, cosa que le agrada enormemente. En el aspecto personal apenas si conoce a otros coleccionistas salvo que éstos existan en su entorno familiar y profesional más próximo, lo cual es cuando menos raro debido al escaso tirón que tiene la filatelia hoy en día.
Hoy es tarea ardua el ser coleccionista de sellos ya que las escasas cartas que recibimos no vienen franqueadas con sellos, bueno ni con sellos, ni con etiquetas, ni con nada de nada.
Además en el hipotético caso de que una carta lleve franqueo es casi seguro que el cartero de turno habrá tenido la deferencia de matasellarlo “a la que me importa”, es decir, machacando los sellos con un matasello borroso o mejor aún a bolígrafo no vaya a ser que alguien los pueda reutilizar o peor aun coleccionar. Además es prácticamente imposible adquirir sellos para franquear las cartas porque no los venden en casi ningún sitio y menos aún en las estafetas de correos donde si pides un sello te miran extrañados y te dicen que no tienen ya “sellos de colección” porque sólo usan etiquetas de máquina.
Este deterioro del comercio filatélico tradicional se ha visto reflejado también en las numerosos “ferias filatélicas dominicales” que al paso que van parecen llamados a desaparecer en pocos años y sólo se podrán salvar en las ciudades con más tradición, pero quedando incluso éstos reducidos a su mínima expresión.
Por todo ello opino que este coleccionista medio antes citado está en claras vías de extinción y con él desaparecerá también su “hábitat natural”, es decir, la filatelia pequeña de toda la vida y las ferias dominicales.
Tal y como ocurre en la naturaleza la desaparición de una especie no significa el fin de la vida, lo único que ocurre es que esa especie dominante que desaparece es sustituida por otra que generalmente es una evolución mejorada de la sustituida. En el campo de la filatelia esa especie emergente es la del coleccionista “especializado” que no se centra ya exclusivamente en el coleccionismo de novedades sino que establece sus colecciones basándose en unos criterios más selectivos y por tanto más especializados.
Este coleccionista ya existía en la etapa anterior, pero constituía la elite del coleccionismo y era muy minoritario en proporción al total de coleccionistas existentes. Ahora este coleccionista especializado ya no es una elite, es sencillamente la base porque ya no hay nada o casi nada por debajo de él. Por cierto las características de tener más de 50 años y ser hombre son comunes a ambas especies, en este aspecto no hay ningún cambio, sólo cambia su actitud ante el coleccionismo que es algo más comprometida.
Este digamos que es el panorama tradicional de nuestra Filatelia tal y como yo lo veo, pero en estos últimos años se ha producido un fenómeno que puede sacar de su letargo a la filatelia y es la llegada de Internet a nuestros hogares con sus ventajas e inconvenientes.
Para ver los efectos positivos que tiene Internet en la Filatelia debemos analizar las principales herramientas de trabajo de Internet. Estas son a mi entender los Foros Especializados, las Asociaciones Virtuales, las Tiendas Virtuales y las Subastas de tipo global.
Como Internet es un fenómeno fundamentalmente joven el primer efecto positivo que produce es precisamente ese, acercar la filatelia a la gente joven y además dinamizar un poco a este hobbi que se está muriendo sencillamente porque se está quedando “viejo” en sus conceptos y muy fuera de los tiempos en que vivimos.
Un segundo efecto increíblemente positivo es que permite al coleccionista conocer a través de foros especializados la existencia de otros coleccionistas que están tan locos e incluso más que él, lo cual le proporciona una enorme satisfacción ya que el coleccionista realmente no es un ser solitario, lo único que ocurre es que en su pequeño entorno está solo y en cuanto puede contactar con otra gente con sus mismos gustos simplemente se vuelve loco.
Vemos pues que si bien Internet da nueva vida al comercio filatélico y eso es algo positivo también introduce elementos negativos amparándose en el anonimato que impera en este tipo de transacciones. Además poco cuesta a los timadores cerrar su tienda virtual para reabrirla acto seguido con otro nombre y así seguir con sus estafas.
Dentro del mundillo comercial cibernético lo que es un auténtico boom es el mundo de las subastas, aquí es donde encontramos la auténtica “filatelia global” que permite a cualquiera comprar sellos o venderlos sin necesidad de infraestructura alguna y consiguiendo de forma inmediata una cobertura mundial para satisfacer sus deseos de compra, de venta o incluso ambos a la vez.
Encima estas subastas globales ofrecen el atractivo de tener excelentes precios si bien hay que indicar que es por lo general a costa de sacrificar la calidad, pues en estas subastas se ven más piezas de nula calidad que piezas de lujo, pero la realidad es que hay tantísimo a la venta y renovándose cada día que al final encuentras de todo, bueno y malo.
No hay ni la menor duda que para el comercio filatélico hay un antes y un después con la llegada de Internet y en estos momentos incluso las grandes filatelias españolas se están empezando a plantear el uso de estas nuevas vías para potenciar sus negocios.
En pocos años el que no esté en Internet sencillamente no existirá y esto que ya me parece una realidad palpable para el comercio filatélico puede hacerse extensible para todos los demás elementos que conforman este curioso y entretenido mundo que es el coleccionismo de sellos, es decir, eso que se conoce todavía como FILATELIA y que se resiste a desaparecer.