Hola amigos, la idea de este escrito surgio de la nada, tenia como primera idea ser unos parrafos y me fui al carajo. Aclaro que todo lo que esta son suposiciones y conceptos mio, pueden estar errados tecnicamente pero asi es como creci y preferì dejarlo intacto, seguramente muchos se van a sentir identificados..
Hoy me encontraba en Youtube, buscando videos de bandas que se me vinieron a la cabeza, Gwar, Voivod, Nocturnus, y un larguísimo etcétera.. La verdad que no me parecieron nada de locos pero dentro mio había un niño que se regocijaba, estaba saldando deudas con el pasado.
Hoy a mis 33 años , hara unos 15 masomenos que convivo con la internet y su facilidad para conseguir de todo lo que se te ocurra, Pero antes la cosa no era asi. Estas bandas que nombre solo las conocía de nombre por haber leído alguna reseña en la revista Madhouse, que compraba cuando podía juntar moneda tras moneda a mis 12 años. Ah había un sector de criticas de discos, generalmente de algún afortunado que tenia un casette o un recontra culòn que tenia CD . Este tipo en cuestión escuchaba el disco y hacia una comentario, después la revista agregaba una foto con el arte de tapa y asi mil pendejos como yo nos hacíamos la cabeza con esas bandas extrañas de lugares remotos, nos hacíamos una idea de cómo sonaban, imaginándolos como grandes dioses de la música. Hoy, 20 años después puedo develar esas incognitas y me rìo, algunas bandas son buenas pero otras no son nada de lo común, o quizá, tenga el oído mas refinado y algo aprendi en este tramo de vida.
Los Lugares
La desesperación y ganas por conocer me llevaban a lugares tan extraños como la disquería Rainbow, que estaba en Lavalle. Era un paraíso, había una especie de vitrina cuadrada donde había casettes importados, una cosa absolutamente maravillosa y casi lejana para un pibe de 13 años de clase media del conurbano bonaerense.. Ahí brillaban Slayer, Pantera, Megadeth y demás bandas metaleras de ese momento. Hay que aclarar que Rainbow se dedicaba más al hard rock y al heavy metal. De ese lugar aun conservo Vulgar Display Of Power de Pantera y Seasons in The Abyss de Slayer en casette de edición yanqui, algo con lo que fanfarronee durante años en el circulo de amigotes amantes de la música. A una cuadra exactamente encontré un lugar más escondido y oscuro, la disquería Excalibur. Al entrar en ese reducto con pocas luces me dio vuelta la cabeza, imaginate miles de cds y casettes de bandas de black y death metal de las que solo había visto fotos en una revista de la cual ahora no recuerdo el nombre, que se dedicaba a sonidos más extremos. Hasta hace unos años conservaba el carnet de socio de la Disqueria Excalibur, la cual no servía para más que un descuento de unos pesos en la compra de remeras y música, pero servía (nuevamente) para fanfarronear en el barrio. De esa cueva ubicada en la Galería Corrientes Angosta guardo tesoros (para mí) como ediciones en casette de Elend, Tiamat y Paradise Lost, y lo mas de lo más, para esa época, obvio: una remera oficial de Tiamat con la tapa de Wild Honey. Remera que nunca usé porque era de un talle XXXL para un pibe de 1,60 mts y 50 Kilos. Aun hoy me niego a tirarla y está en el fondo de algún ropero en la casa de mis viejos con expresa orden de “NO TIRAR”.
Aspectos técnicos piratas sobre grabación casera
Para conseguir toda esa música recurríamos a refinadas técnicas como pasarse horas escuchando la Heavy R&P, que era el único programa que pasaba música pesada en la argentina del año ´93. Para eso había que tener un grabador, un casette virgen o en su defecto hacer cagar algún casette propio o ajeno, tener pulsado el botón de REC junto con el de PLAY (el de REC estaba generalmente marcado en rojo) y a su vez el de PAUSE también apretado. En cuanto sonaba la canción que queríamos grabar había que pulsar el pause rápidamente para que suba y empiece a grabar. Aclaro lo de pulsar rápidamente porque si lo hacías despacio, se escuchaba un chillido horrible al principio de la grabación.
Otro aspecto técnico a remarcar era que el casette debía tener tapados los dos agujeritos que había en los extremos superiores, ya que si no era así, directamente no bajaba el botón de REC y no se grababa nada. Para esto los mas pro usaban cinta scotch y los mas vagos usábamos un bollito de papel cualquiera para rellenar ese agujerito y lograr nuestra ansiada canción grabada que después escuchábamos hasta el hartazgo o hasta que se rompía la cinta o le grabábamos otra cosa encima…
Los lugares II
Conocer el parque Rivadavia fue conocer el paraíso. Miles de revistas usadas, Madhouse, Kerrang, Metal, Pelo que eran vendidas a pocos mangos, y sobre todo, el gran secreto a voces, los casettes piratas, o mejor dicho, grabados, porque en ese entonces la piratería era otra cosa, mas allegada al coleccionismo que a un delito, pero para eso ya aclarare la diferencia en un apartado especial.
Habia dos o tres tipos que vendían muchos, miles de casettes copiados a precios realmente económicos. Esto era un gran avance porque ya no había que recurrir solo a estas disquerías de las que hablábamos antes para poder escuchar la música que queríamos, o bien pasarnos horas con la mano acalambrada al lado del grabador para lograr una toma decente y sin interferencia de eso que tanto buscábamos: la música fuera del circuito comercial. Por 3 pesos pude conseguir casettes de bandas como Cradle Of Filth, In Flames o Ratos de Porao.
El folklore del parque era dar vueltas, charlar con los dueños de los puestos, preguntar sobre lo nuevo que le había llegado, pedir recomendaciones. Este pedido de asesoramiento musical también se extendía a otros que como nosotros andaban dando vueltas y chusmeando las bateas. Luego de decidir muchísimo comprabamos uno o dos casettes que nos deleitaban (o no) a nuestro regreso o durante el mismo. Si loco, en los primeros noventa también teníamos nuestro MP3 carajo! Una aliado tan querido y odiado a la misma vez: el Walkman…
Reproductores Portatiles y Defectuosos: Los Walkman
Hago un capítulo aparte para el Walkman porque realmente se lo merece, Hoy los chicosde menos de 20 años acostumbrados a la tecnología USB, Memory card, MP3,4,5,6… difícilmente puedan soportar el uso de un walkman por más de 5 minutos sin estrolarlo contra la pared, y es comprensible. Expliquemos un poco acerca de él:
El walkman era un reproductor de casettes portátil, de unos 15x6 cm, y bastante mas grueso que la caja de u casette, por lo que era difícil meterlo en un bolsillo. Por eso mismo tenían una especie de gancho plástico atrás para engancharlo en un cinto o en el peor de los casos en el bolsillo delantero de una campera o camisa. Era alimentado a pila y en esa época no existían las recargables, por lo que escuchar un casette entero podía llegar a comernos la mitad de la carga. Uno se daba cuenta de que se había descargado porque el sonido empezabbaaponerssemasslennnto. Una de las opciones si no teníamos plata para comprar pilas era ponerlas al sol o los más aventurados, a ponerlas cerca de una hornalla. Esto nos daba unos escasos 10 minutos más de funcionamiento aproximadamente. Otro truco era apretar el botón de PLAY, pero no hasta el fondo. Esta treta no era muy convincente porque si se apretaba de menos, la cinta corría mas rápido, por lo que su utilización no era muy recomendada. Otro factor a tener en cuenta era limpiar los cabezales, al igual que en los grabadores. Este era un dispositivo ubicado justo bajo la cinta y en el medio, aunque las gomitas de los costados también se ensuciaban. Para efectuar esta limpieza acudíamos a un pañuelo y alcohol o perfume.
Casettes piratas
Algo que ahora se conoce como piratería, antes tenía otro significado. No se trataba de tener cintas que infringieran alguna ley chota de copyright, sino que como “pirata” se refería a alguna grabación en vivo o algunas tomas robadas del estudio. Estos casettes también conocidos como bootlegs, tenían un valor doble: Además de ser muy raras, le daban al poseedor un cierto estatus de coleccionista. Por ejemplo, tener el casette de “Ramones en vivo en New York 1987” equivalía a que te lo pidieran y vos te hicieras rogar para prestarlo. Los bootlegs funcionaban como figuritas de colección y prestar uno equivalía a recibir otro en calidad de préstamo o para su posterior copia en algún equipo doble casetera (esto también merece un párrafo aparte). Había algunos tipos muy canutos que no te prestaban los piratas sino que como mucho te invitaban a la casa a que los escuches. Para pedir prestada una cinta así había que tener mucha confianza o tener alguna rareza muy buena a cambio, sin embargo había otros que te los grababan de onda, estos eran unos capos. Con la proliferación de los doble casetera los bootlegs perdieron valor, con la llegada del cd se popularizaron y con el MP3 perdieron valor, hoy podes encontrar en toda la red recitales, ensayos y rarezas y bajarlos en 10 minutos.. Los bootlegs posta solo circulan en foros privados bajo estricto pedido de no masificarlos, o bien en cinta, en tipos que los tienen muy bien cuidados (a las cintas y en que no salgan a la luz)
Equipos doble casetera
Los grabadores doble casetera eran la gloria. Estos te permitían hacer copias de todo lo que te prestaran, con el único gasto de comprar un casette virgen. Había fanáticos (como yo) que se fotocopiaban la tapa y, si había, el arte interno con las letras, obvio que en B/N, una copia en color equivalía casi a la mitad del precio de una cinta original. Los equipos en cuestión funcionaban con dos decks, uno con sus 5 botones (pause, rew, stop, play, fwd), y otro con un botón de REC, se ponía el casette original en la primera y se le daba rec al otro y asi, en tiempo real, se tenía una copia. Los problemas surgían cuando el original duraba, por ejemplo, 15 minutos el lado A y 18 el B, entonces, si teníamos un casette de 60 min (30 por lado), o bien dejábamos el espacio libre, o grabábamos todo de corrido, y en el lado B nos quedaba un montón de espacio libre, a esto sumale que los temas no venían separador por tracks sino que lo único que separaba cada canción eran2 seg de silencio. Los casettes y calidades variaban mucho entre sí.
Casettes vírgenes y no
Conseguir un casette para grabar algo de la radio, la tele o hacer una copia era arduo cuando no tenías plata para comprarlo, entonces había que hacer una excursión entre las cintas de papa o mamá y robarlas. De mi familia han desaparecido varios casettes de Sergio Denis, José Feliciano o Salvatore Adamo, los cuales por lo general eran blancos con la impresión del autor y los temas en cada cara. Para eso contábamos con nuestro aliado, el alcohol, que con la ayuda de un trapo, borraba toda la impresión y quedaba un casette blanco, notablemente afanado.
Los casettes vírgenes eran de 60 minutos de duración, y de 90, los cuales tenían dos caras de 30 y 45 min respectivamente. Antes hablábamos sobre el tiempo de grabación en cada cinta, y por lo general, un casette de 90, después de lo que habíamos copiado de otra cinta, contenía la mitad de otro disco, o cosas grabadas de la radio.
Los casettes por excelencia eran la marca TDK, los cuales tenias varias presentaciones, la línea D y la A, la cual era mas económica pero de peor calidad de audio, y es así, es como comprar un mp3 ripeado a 64 con uno de 320 kbps, las cintas variaban y la calidad de audio también. Por ejemplo he tenido un casette Maxell con cinta de cromo, aunque esa marca también fabricaba con cintas de metal (los cuales nunca tuve), pero los de cromo sonaban muchísimo más fieles y los podías regrabar un montón de veces sin que perdieran fidelidad. Tambien existían otros casettes totalmente truchos que ni siquiera tenían nada impreso, solo la leyenda “ver información en lamina adjunta”, que obviamente era una mala reproducción de los originales. Estos eran muy muy poco recomendables ya que la calidad de la cinta era malisima . De esta misma pésima calidad eran los casettes de marca Musimundo (seguramente muchos los recordaran) o los casettes chinos.
Ultimos aspectos sueltos
Para terminar este (sin querer) extenso y aburrido texto vamos a marcar algunas cosas que podían sucedernos en esa apoca de audio análogo..
*Los cabezales y las gomas debían estar en buen estado, ya que si así no era, posiblemente la cinta podía irse hacia adentro, y después de sacarla costosamente de las mismas entrañas del grabador, salía como una guirnalda, a veces era imposible recuperar la cinta y no había otro remedio que cortarla, para pegar los dos extremos con muy poquita cinta o algún adhesivo.
*los walkman gastaban mucha batería, por lo que generalmente, los botones de rew y fwd no se usaban casi nunca, ya que era considerado un lujo al pedo. Para esto contábamos con nuestro gran aliado: la birome. Mágicamente cuenta con casi el mismo diámetro de las rueditas del casette. Para rebobinar u avanzar entonces metíamos la birome dentro de la ruedita y ahí le dábamos rosca agarrando cada extremos de la birome y revoleándolo para que retroceda o avance.. Alguno cancheros hacían este proceso con una sola mano sin que el casette les saliera volando...
* Habia todo un mercado negro, muchas disquerías grababan casettes y te fotocopiaban la tapa, de esa forma pude conseguir algunos de la época dorada de la BAHC, hablamos del año 94 masomenos. Estas grabaciones no eran tan baratas, por lo gral valían el 50% de un original…
Se aceptan comentarios o sugerencias para ampliar es escrito, seguramente muchos de mas de 27años se habran encontrado en alguna de las situaciones que escribi aca!