Los testigos de Jehová afirman que Jesucristo no resucitó con el cuerpo.
(Escrito por Rafael Medina)
Según los testigos de Jehová:
«El cuerpo humano del Señor fue quitado de la tumba por el poder de Dios» (El Arpa de Dios, p. 169).
«Si se disolvió en gases o si todavía se halla preservado en algún lugar... nadie lo sabe» (Estudios en las Sagradas Escrituras, pp. 120-130). Esta era la opinión de Russell.
Su sucesor, Rutherford, opinaba que tal vez «el Señor lo haya preservado en algún lugar para exhibirlo al inundo durante la Edad Milenaria» (El arpa de Dios, p. 170).
Como respuesta: Basta recordar cómo todo el Evangelio, en sus distintos relatos sobre la resurrección de Jesús, trata de inculcar claramente la idea de que Cristo resucitó con el cuerpo.
“Estaban atónitos y asustados, pensando que veían a un espíritu.
Les dijo Jesús: «¿Por qué se asustan tanto? ¿Por qué les vienen estas dudas? Miren mis manos y mis pies; soy yo, tóquenme y fíjense bien que un espíritu no tiene carne ni huesos, como ustedes ven que yo tengo.»”
“Y al mismo tiempo les mostró sus manos y sus pies. Y como en medio de tanta alegría no podían creer y seguían maravillados, les dijo: «¿Tienen aquí algo de comer?». Ellos le ofrecieron un pedazo de pescado asado y Él lo tomó y lo comió ante ellos (Lc 24,37- 43).
Más claro, no puede ser.
En efecto, el problema de Cristo y su resurrección es algo fundamental para nuestra salvación. El mismo San Pablo lo afirma con toda claridad:
“Si Cristo no resucitó, el mensaje que predicamos no vale para nada, ni tampoco vale para nada la fe que ustedes tienen. Si esto fuera así, nosotros resultaríamos ser testigos falsos de Dios” (1 Cor 15,14-15).
Acuérdense: solamente aceptando a Cristo en su verdadera realidad, podremos acercarnos a Dios. Nada de San Miguel Arcángel o un dios creado. Jesucristo es el Hijo de Dios, de la misma naturaleza que el Padre, que murió y resucitó para nuestra salvación. “No prestes atención a historias falsas, que la gente inventa.” (1 Tim 4,7), sin ningún fundamento en la Biblia.
Dios le bendiga!
(Escrito por Rafael Medina)
Según los testigos de Jehová:
«El cuerpo humano del Señor fue quitado de la tumba por el poder de Dios» (El Arpa de Dios, p. 169).
«Si se disolvió en gases o si todavía se halla preservado en algún lugar... nadie lo sabe» (Estudios en las Sagradas Escrituras, pp. 120-130). Esta era la opinión de Russell.
Su sucesor, Rutherford, opinaba que tal vez «el Señor lo haya preservado en algún lugar para exhibirlo al inundo durante la Edad Milenaria» (El arpa de Dios, p. 170).
Como respuesta: Basta recordar cómo todo el Evangelio, en sus distintos relatos sobre la resurrección de Jesús, trata de inculcar claramente la idea de que Cristo resucitó con el cuerpo.
“Estaban atónitos y asustados, pensando que veían a un espíritu.
Les dijo Jesús: «¿Por qué se asustan tanto? ¿Por qué les vienen estas dudas? Miren mis manos y mis pies; soy yo, tóquenme y fíjense bien que un espíritu no tiene carne ni huesos, como ustedes ven que yo tengo.»”
“Y al mismo tiempo les mostró sus manos y sus pies. Y como en medio de tanta alegría no podían creer y seguían maravillados, les dijo: «¿Tienen aquí algo de comer?». Ellos le ofrecieron un pedazo de pescado asado y Él lo tomó y lo comió ante ellos (Lc 24,37- 43).
Más claro, no puede ser.
En efecto, el problema de Cristo y su resurrección es algo fundamental para nuestra salvación. El mismo San Pablo lo afirma con toda claridad:
“Si Cristo no resucitó, el mensaje que predicamos no vale para nada, ni tampoco vale para nada la fe que ustedes tienen. Si esto fuera así, nosotros resultaríamos ser testigos falsos de Dios” (1 Cor 15,14-15).
Acuérdense: solamente aceptando a Cristo en su verdadera realidad, podremos acercarnos a Dios. Nada de San Miguel Arcángel o un dios creado. Jesucristo es el Hijo de Dios, de la misma naturaleza que el Padre, que murió y resucitó para nuestra salvación. “No prestes atención a historias falsas, que la gente inventa.” (1 Tim 4,7), sin ningún fundamento en la Biblia.
Dios le bendiga!