Alemania recibía de los países escandinavos dos tercios de su mineral de hierro. Si los aliados pudieran cortar las líneas de abastecimiento, la capacidad de Alemania para proseguir la guerra quedaría drásticamente reducida. Se consideraron varias opciones para conseguirlo, como el minado del pasillo marítimo situado entre las pequeñas islas y la costa noruega por el que navegaban los cargueros alemanes.
En febrero de 1940, el buque nodriza alemán Altmark fue avistado en aguas noruegas. Los ingleses lo interceptaron y liberaron a doscientos noventa y nueve marinos mercantes que llevaba cautivos. El incidente convenció a Hitler de que los aliados atacarían pronto por Escandinavia, y nombró al general Nikolaus von Falkenhorst comandante para que llevara a cabo la conquista de Noruega y Dinamarca.
Hitler destinó dos cuerpos de ejército a la operación Weser (la invasión de Dinamarca y Noruega) para Noruega, el XXI Cuerpo, con dos divisiones de montaña y cinco de infantería; y para Dinamarca, el XXXI Cuerpo, con dos divisiones. La Luftwaffe intervendría con doscientos noventa bombarderos, cuarenta Stuka y cien cazas.
El mando alemán planeó un ataque relámpago previo sobre los objetivos vitales, con menos de nueve mil hombres. Ninguna de las fuerzas iniciales de desembarco pasó de los dos mil hombres.
Al mismo tiempo, fuerzas aliadas embarcaban también con destino a Escandinavia, y la flota británica se hizo a la mar.
Aunque los preparativos alemanes se notaron, el gobierno noruego no ordenó la movilización general. Y cuando la fuerza invasora alemana se escurrió por entre la flota inglesa, desembarcó sin encontrar una resistencia organizada.
Dinamarca cayó, en manos alemanes, en veinticuatro horas. En la mayoría de los grandes puertos noruegos las tropas de asalto desembarcaron con gran rapidez y eficacia, y se enfrentaron a una resistencia poco eficaz.
En Noruega, los alemanes desembarcaron en Kristiansand, Stavanger, Bergen, Trondheim, Narvik y Oslo. En Trondheim, el crucero pesado Hipper y cuatro destructores forzaron la entrada del fiordo; en Bergen resultó averiado el crucero Kónigsberg, pero desembarcó tropas suficientes para ocupar enseguida la ciudad; en el fiordo de Oslo, atacado por la artilleria costera, se hundió el Biücher, el crucero alemán más moderno. El acorazado de bolsillo Lützow quedó averiado. Se perdieron con él la mitad de los efectivos destinados a Oslo, por lo que la capital fue tomada por tropas aerotransportadas. La ruta marítima a Oslo quedó bloqueada. La base aérea de Sola y la ciudad de Stavanger fueron tomadas por paracaidistas.
En Narvik, la 3ª división alemana de montaña desembarcó con éxito, pero con graves problemas de abastecimiento. Los destructores se quedaron en el acceso a Narvik, donde los encontró el 10 de abril la 2ª flotilla inglesa de destructores, que tomó la iniciativa y entró en el fiordo. En la batalla la mitad de los destructores alemanes quedaron fuera de combate y la otra mitad fue liquidada tres días después, cuando llegó otra flotilla inglesa de apoyo.
Dinamarca quedaba conquistada y las ciudades principales de Noruega. Los aliados habían fracasado en su intento de impedir los desembarcos alemanes, pero tuvieron algún éxito en el mar. El crucero de batalla inglés Renown averió al alemán Gneisenau, un submarino inglés hundió al crucero Karisruhe y el Königsberg, averiado en Bergen, fue finalmente hundido por las aviación naval británica.
Los alemanes de Narvik no tenían capacidad para poder resistir un ataque aliado en los primeros momentos de invasión y el almirante lord Cork y Orrery era partidario de atacar inmediatamente; pero el general de división P. J. Mackesy se opuso, alegando que el puerto estaba fortificado con nidos de ametralladoras y tomar dos posiciones no ocupadas en los accesos de Narvik y esperar allí hasta que se derritiese la nieve. El enfrentamiento de ambos mando británicos permitió rehacerse a las fuerzas ocupantes de la ciudad.
Los aliados vieron que la clave para recuperar Noruega estaba en Trondheim. Y se convirtió, junto con Narvik, en un objetivo crucial. Planearon un ataque frontal sobre Trondheim desde el mar (Operación Martillo) y dos desembarcos secundarios: uno en Namsos, al norte de Trondheim y otro en Ándalsnes, al sur. Él general de división A. Carton de Wiart mandaba las tropas de Namsos, con una brigada de infantería y media brigada de cazadores alpinos franceses (entre la que se encontraban algunos soldados republicanos españoles).
Ambos desembarcos tuvieron éxito, pero finalmente se canceló la Operación Martillo porque no querían arriesgar la flota. Todo quedaría en un movimiento de tenaza sobre Trondheim desde Ándalsnes y Namsos. La Luftwaffe tenía un dominio total del cielo y sometía a los aliados a ataques continuos.
Debido a la cancelación de la Operación Martillo la superioridad de los alemanes era evidente. Los aliados finalmente fracasaron en Trondheim; y en Narvik la fuerza alemana formada por soldados de infantería y marineros había defendido sus posiciones frente a veinte mil soldados aliados.
La retirada del centro de Noruega suponía un gran refuerzo para el sector de Narvik, aunque se destacaron algunas fuerzas británicas para cortar cualquier intento de los alemanes de avanzar hacia Trondheim desde dentro del país.
Los refuerzos incluían una división ligera de cazadores, dos batallones de la Legión Extranjera francesa, cuatro batallones polacos y tres mil quinientos noruegos.
Las fuerzas alemanas de Narvik también habían recibido refuerzos y, sobre el papel, trece batallones aliados hacían frente a diez alemanes. Los mandos aliados y alemanes eran expertos en la guerra de montaña.
A media noche del 27 de mayo, apoyadas por un bombardeo naval británico, las tropas aliadas realizaron un asalto hacia el sur a través del fiordo de Rombak. Al mismo tiempo, dos batallones polacos atacaron hacia el este en la orilla meridional del fiordo. A las cinco de la tarde la guarnición alemana se había retirado tierra adentro y los aliados estaban en las afueras de Narvik.
El Scharnhorst, el Gneisenau y el Hipper hundieron un petrolero y un mercante armado ingleses. Después averiaron el transporte de tropas Drama y avistaron el portaaviones británico Glorious. Los acorazados alemanes lo hundieron, junto con el destructor Ardent, pero otro destructor, el Acasta, lanzó un torpedo que averió de importancia al Scharnhorst.
El 10 de junio, se firmó el tratado de capitulación del ejército noruego. Los alemanes perdieron 5.636 hombres, los noruegos 1.335, los británicos 1.869 y Francia y Polonia 530.
Aunque la operación aliada no logró su objetivo de cortar la ruta del hierro, ni de reconquistar Dinamarca y Noruega, los alemanes tuvieron tantas pérdidas en barcos de guerra, que en el momento de proponerse la invasión de Inglaterra contaban con muy pocos navíos.



