Malas, muy malas noticias llegan para los fans de Carlos Villagrán. El veterano actor, de 69 años, ha anunciado que no volverá a interpretar a Quico, el personaje que le hizo saborear las mieles del éxito en El chavo del ocho.
El artista mexicano ha dado la primicia con palabras emotivas, llenas de agradecimiento. "Hace 30 años que me he alimentado y he criado a mis hijos gracias a ustedes", dijo, tal y como recoge el portal La Jornada.
Villagrán ha recorrido todo el continente americano vestido de "Quico", un niño de corta edad y mofletes rechonchos, deleitando a grandes y a pequeños. Pero todo llega a su fin y sus ganas de hacer reír al público se han acabado por las vicisitudes propias de la edad.
Al no poderse quedar con el nombre de "Quico", que pretenece a Roberto Gómez Bolaños, Villagrán rebautizó a su personaje estrella como "Kiko" y así pudo seguir representándolo. No obstante, la amistad entre ambos jamás se ha recuperado.
La ciudad brasileña de Porto Alegre ha sido una de las últimas que ha tenido la suerte de ver a Carlos Villagrán en estado puro. Allí mismo lanzó el bombazo. Él mismo se ha apresurado a comunicar que su decisión es "difícil e irrevocable".
Para la posteridad queda ya su título de embajador del Mundial de Fútbol 2014 en Porto Alegre, una de las doce sedes del evento, que recogió de manos del alcalde José Fortunati.
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El artista mexicano ha dado la primicia con palabras emotivas, llenas de agradecimiento. "Hace 30 años que me he alimentado y he criado a mis hijos gracias a ustedes", dijo, tal y como recoge el portal La Jornada.
Villagrán ha recorrido todo el continente americano vestido de "Quico", un niño de corta edad y mofletes rechonchos, deleitando a grandes y a pequeños. Pero todo llega a su fin y sus ganas de hacer reír al público se han acabado por las vicisitudes propias de la edad.
Al no poderse quedar con el nombre de "Quico", que pretenece a Roberto Gómez Bolaños, Villagrán rebautizó a su personaje estrella como "Kiko" y así pudo seguir representándolo. No obstante, la amistad entre ambos jamás se ha recuperado.
La ciudad brasileña de Porto Alegre ha sido una de las últimas que ha tenido la suerte de ver a Carlos Villagrán en estado puro. Allí mismo lanzó el bombazo. Él mismo se ha apresurado a comunicar que su decisión es "difícil e irrevocable".
Para la posteridad queda ya su título de embajador del Mundial de Fútbol 2014 en Porto Alegre, una de las doce sedes del evento, que recogió de manos del alcalde José Fortunati.
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