Jenaro Gajardo Vera (Traiguén, Provincia de Malleco, Chile, 18 de noviembre de 1919 - Santo Domingo, Provincia de San Antonio, Chile, 3 de mayo de 1998) fue un abogado, pintor y poeta chileno, conocido por haberse proclamado, desde el 25 de septiembre de 1954 hasta su muerte, como el legítimo dueño de la Luna.
El 25 de septiembre de 1954, ante el notario de Talca César Jiménez Fuenzalida, Gajardo pidió que se dejara constancia de su declaración como dueño de la Luna, desde antes del año 1857 —fórmula legal utilizada entonces para sanear terrenos sin título de dominio—, mediante la inscripción de una escritura:
JENARO GAJARDO VERA, abogado, poeta, es dueño desde antes del año 1857, uniendo su posesión a la de sus antecesores del astro, satélite único de la Tierra, de un diámetro de 3.475,99 kilómetros, denominado Luna, y cuyos deslindes por ser esferoidal son: Norte, Sur, oriente y poniente: espacio sideral. Fija su domicilio en calle 1 oriente 1270 y su estado civil es casado. Talca.
Conforme a las leyes chilenas, publicó posteriormente tres avisos en el Diario Oficial —requisito fijado en Chile para que cualquiera que poseyera algún derecho sobre el mismo terreno tuviese la oportunidad de impugnar—, a un costo total de CL$42 000 de la época. Como la solicitud fue refrendada, procedió a inscribirla como su propiedad en el Conservador de Bienes Raíces de Talca.
El Apolo 11
Armstrong, Collins y Aldrin, los astronautas que conformaron la tripulación de la misión espacial Apolo 11.
Gajardo cuenta que tramitó la revalidación de su propiedad en Washington D.C.1 por medio del abogado Enrique Monti Forno. La leyenda dice que en mayo de 1969, antes del alunizaje de la misión espacial Apolo 11, el presidente estadounidense Richard Nixon hizo llegar, a través de un representante de la embajada de Estados Unidos en Santiago, un comunicado a Gajardo:
Solicito en nombre del pueblo de los Estados Unidos autorización para el descenso de los astronautas Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que le pertenece.
Richard Nixon, 1969.
A lo que Gajardo habría respondido:
En nombre de Jefferson, de Washington y del gran poeta Walt Whitman, autorizo el descenso de Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que me pertenece, y lo que más me interesa no es sólo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor Presidente.
Jenaro Gajardo Vera, 1969.
Sin embargo, esta historia es apócrifa pues no existe registro de tal documento, el cual habla erróneamente de un permiso para alunizar a tres astronautas, cuando en realidad solo Armstrong y Aldrin iban a descender a la Luna.
Testamento
En la notaría de Ramón Galecio en Santiago,2 Gajardo legó la Luna al pueblo chileno de la siguiente manera:
Dejo a mi pueblo la Luna, llena de amor por sus penas.
Jenaro Gajardo Vera, 1998.
Actualidad
A instancia de las Naciones Unidas, en 1967 se suscribió el tratado del espacio exterior,8 actualmente ratificado por 981 países y firmado por otros 27, que prohibió la compraventa de objetos en el espacio ultraterrestre. Pese a lo anterior, en 1980 el estadounidense Dennis Hope formalizó en una oficina del registro de San Francisco la «compra» de la Luna, dedicándose a vender parcelas en terreno selenita desde entonces.3 7 9
El 25 de septiembre de 1954, ante el notario de Talca César Jiménez Fuenzalida, Gajardo pidió que se dejara constancia de su declaración como dueño de la Luna, desde antes del año 1857 —fórmula legal utilizada entonces para sanear terrenos sin título de dominio—, mediante la inscripción de una escritura:
JENARO GAJARDO VERA, abogado, poeta, es dueño desde antes del año 1857, uniendo su posesión a la de sus antecesores del astro, satélite único de la Tierra, de un diámetro de 3.475,99 kilómetros, denominado Luna, y cuyos deslindes por ser esferoidal son: Norte, Sur, oriente y poniente: espacio sideral. Fija su domicilio en calle 1 oriente 1270 y su estado civil es casado. Talca.
Conforme a las leyes chilenas, publicó posteriormente tres avisos en el Diario Oficial —requisito fijado en Chile para que cualquiera que poseyera algún derecho sobre el mismo terreno tuviese la oportunidad de impugnar—, a un costo total de CL$42 000 de la época. Como la solicitud fue refrendada, procedió a inscribirla como su propiedad en el Conservador de Bienes Raíces de Talca.
El Apolo 11
Armstrong, Collins y Aldrin, los astronautas que conformaron la tripulación de la misión espacial Apolo 11.
Gajardo cuenta que tramitó la revalidación de su propiedad en Washington D.C.1 por medio del abogado Enrique Monti Forno. La leyenda dice que en mayo de 1969, antes del alunizaje de la misión espacial Apolo 11, el presidente estadounidense Richard Nixon hizo llegar, a través de un representante de la embajada de Estados Unidos en Santiago, un comunicado a Gajardo:
Solicito en nombre del pueblo de los Estados Unidos autorización para el descenso de los astronautas Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que le pertenece.
Richard Nixon, 1969.
A lo que Gajardo habría respondido:
En nombre de Jefferson, de Washington y del gran poeta Walt Whitman, autorizo el descenso de Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que me pertenece, y lo que más me interesa no es sólo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor Presidente.
Jenaro Gajardo Vera, 1969.
Sin embargo, esta historia es apócrifa pues no existe registro de tal documento, el cual habla erróneamente de un permiso para alunizar a tres astronautas, cuando en realidad solo Armstrong y Aldrin iban a descender a la Luna.
Testamento
En la notaría de Ramón Galecio en Santiago,2 Gajardo legó la Luna al pueblo chileno de la siguiente manera:
Dejo a mi pueblo la Luna, llena de amor por sus penas.
Jenaro Gajardo Vera, 1998.
Actualidad
A instancia de las Naciones Unidas, en 1967 se suscribió el tratado del espacio exterior,8 actualmente ratificado por 981 países y firmado por otros 27, que prohibió la compraventa de objetos en el espacio ultraterrestre. Pese a lo anterior, en 1980 el estadounidense Dennis Hope formalizó en una oficina del registro de San Francisco la «compra» de la Luna, dedicándose a vender parcelas en terreno selenita desde entonces.3 7 9