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Como Celebrar El Domingo de la Divina Misericordia

La Coronilla de la Divina Misericordia

La Coronilla de la Divina Misericordia

En 1935, Santa Faustina recibió una visión de un ángel enviado por Dios para castigar a cierta ciudad. Ella comenzó a pedir misericordia, pero sus rezos eran impotentes. De repente ella vio a la Santísima Trinidad y sintió dentro de sí misma el poder de la gracia de Jesús. Al mismo tiempo ella se encontró rogando a Dios por misericordia con unas palabras que ella oyó en su interior:

Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, por nuestros pecados y los del mundo entero. Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. (Diario 476)

Al seguir diciendo la oración que le había sido inspirada vio la impotencia del ángel, que no podía cumplir el justo castigo. (Diario 474, 475). A la mañana siguiente cuando ella entró en la capilla, escuchó esta voz interior:

Nuestro Señor habla:

“Cuantas veces entres en la capilla, reza en seguida esta oración que te enseñé ayer.” (Diario 476).

Entonces oyó estas palabras:

Nuestro Señor habla:

“Esta oración es para aplacar Mi ira, la rezarás durante nueve días con un rosario común, del modo siguiente: primero rezarás una vez el Padre Nuestro y el Ave María y el Credo, después, en la cuentas correspondientes al Padre Nuestro, dirás las siguientes palabras: Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero; en las cuentas del Ave María, dirás las siguientes palabras: Por Su dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Para terminar, dirás tres veces estas palabras: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.” (Diario 476)

Dios no rechazará nada cuando se le pida con la voz de Su Hijo. El sacrificio de usted es nada en si mismo, pero cuando se une al sacrificio de Jesucristo, se hace -todopoderoso y tiene el poder aplacar la ira divina. Dios nos ama en su Hijo. La pasión dolorosa del Hijo de Dios constantemente desvía la ira de Dios.

Oh Mi Creador y Señor, siento que descorreré las cortinas del cielo para que la tierra no dude de Tu bondad. Palabras de Santa Faustina del Diario, # 483)..

Nuestro Señor habla:

Anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado. (Diario 1541) . . . Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte (Diario 687) . . . Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso (Diario 1541) . . . Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita. (Diario 687) . . . A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad. (Diario 1731).

¿A qué hora debo rezar la coronilla?

La coronilla se puede rezar en cualquier momento. Es una oración muy poderosa y se debe rezar a menudo. Le invito especialmente que la rece en la Fiesta de la Misericordia a las 3:00 de la tarde.

A las tres de la tarde es una hora importante de rezar la coronilla.

A las tres de la tarde es la hora de la gran misericordia. Esta es la hora cuando murió Nuestro Señor en la cruz. El Señor nos invita a que recemos la coronilla cada día a las tres de la tarde, recordando la muerte de Cristo en la cruz. También sería muy apropiado decirla después de recibir la Sagrada Comunión.

¿Alejará esta oración a las personas del Rosario?

No. Al contrario, puesto que Nuestro Señor pide que la recemos en las cuentas del rosario, esto debe conducirle consecuentemente al rosario.

Todavía no estoy seguro si entiendo la coronilla.

Con la coronilla, no estamos pidiendo a Dios que nos conceda algo que quizá El nos tiene retenido. Estamos ofreciendo un sacrificio de alabanza. Reconocemos, afirmamos, y aclamamos a Dios como al Misericordioso que en Cristo ha concedido, de una vez por todas, todo lo que necesitamos para satisfacer Su propósito que tiene para nosotros. Estamos ofreciendo a Dios Padre, Su Hijo muy Amado, que con Su sacrificio en El Calvario nos ha abierto el cielo y ha reparado el daño de nuestros pecados, así que nuevamente podemos hacernos uno con Dios. A través de la coronilla estamos uniendo en oración a nuestro Salvador en nombre de los pobres pecadores.

Las Promesas del Señor que acompañan a la Coronilla de la Divina Misericordia

“A las almas que recen esta coronilla, Mi misericordia las envolverá en vida y especialmente a la hora de la muerte.” (Diario 754)


“Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz.” (Diario 1541)


“Ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad.” (Diario 1541)


“Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso.” (Diario 1541)


“Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte.” (Diario 687)


“Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita.” (Diario 687)

Como Rezar la Coronilla de la Divina Misericordia

La coronilla se reza usando un Rosario común.

Comience con la Señal de la Cruz mientras que sostiene el Crucifijo. Entonces rece 1 Padre Nuestro, 1 Ave María y 1 Credo.

En las cuentas grandes recitar lo siguiente:
V. Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
R. Para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero.

En las cuentas pequeñas recitar lo siguiente:
V. Por su Dolorosa Pasión
R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Al finalizar de repite tres veces:
V. Santo Dios, Santo Todopoderoso, Santo Inmortal
R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Termine esta oración haciendo la Señal de la Cruz.


LA SEÑAL DE LA CRUZ:
En el Nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

PADRE NUESTRO:
Padre Nuestro, que estás en el Cielo. Santificado sea Tu Nombre. Venga a nosotros tu Reino. Hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

AVE MARÍA:
Dios te salve, María. Llena eres de gracia: El Señor esta contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres. Y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

EL CREDO:
Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del Cielo y de la Tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos en el perdón de los pecados la resurrección de los muertos y la vida eterna. Amén.



La Devoción a la Divina Misericordia

Tener devoción a la Divina Misericordia requiere de una total entrega a Dios
como Misericordia. Es una decisión que comprende en confiar completamente
en Él, en aceptar su Misericordia con acción de gracias y de ser misericordioso
como Él es Misericordioso.
Las prácticas devocionales propuestas en el diario de la Santa Faustina están en
completo acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia y su raíz están firmemente
en los Mensajes de los Evangelios de nuestro Señor Misericordioso. Estos
propiamente comprendidos e implementados nos ayudan a crecer como
genuinos seguidores de Cristo.

Corazón Misericordioso

Existen dos versos de las Escrituras que debemos tener en cuenta mientras nos
involucramos en estas prácticas devocionales.

1. "Ese pueblo se me ha allegado con su boca, y me han honrado con sus labios
mientras que si corazón está lejos de mí." (Is 29:13);

2. Bienaventurados los misericordiosos por que ellos alcanzarán misericordia "
(Mt 5:7). Es irónico y hasta espantoso el hecho de que la mayoría de las
personas religiosas de los tiempos de Cristo (personas que eran practicantes de
su religión y que ansiosamente esperaban la venida del Mesías) no fueron
capaces de reconocerlo cuando Él vino.

Los fariseos, a los que Cristo les hablaba en la primera cita del evangelio
mencionada anteriormente, eran muy devotos a las oraciones, reglas y rituales
de su religión, pero al pasar de los años, estas prácticas externas eran tan
importantes por ellas mismas que su verdadero significado se había perdido.

Los fariseos efectuaban todos los sacrificios requeridos, decían las oraciones
correctas, ayunaban con frecuencia y hablaban constantemente sobre Dios,
pero nada de esto había tocado sus corazones. Como resultado no tenían
ninguna relación con Dios, ellos no estaban viviendo de la forma que Él quería y
no estaban preparados para la venida de Cristo.

Cuando miramos a la imagen de nuestro Salvador Misericordioso, o dejamos lo
que estamos haciendo a las tres de la tarde, o rezamos la coronilla de la Divina
Misericordia – son estas cosas que nos están llevando más cerca a la verdadera
vida sacramental de la Iglesia y dejamos que Cristo transforma nuestros
corazones? ¿O solo se han convertido en hábitos religiosos? ¿En nuestras vidas
diarias estamos convirtiéndonos más y más en personas de Misericordia? ¿O
sólo estamos honrando la Misericordia de Dios con los labios? Viviendo el
mensaje de la Misericordia Las prácticas devocionales reveladas a la Santa
Faustina nos fueron dadas como "instrumentos de misericordia" por medio de
los cuales el amor de Dios es derramado sobre todo el mundo, pero no son
suficientes por sí solas.

No es suficiente que nosotros colguemos la imagen de
la Divina Misericordia en nuestros hogares, que recemos la Coronilla todos los
días a las 3 de la tarde, y recibamos la Comunión el domingo después de la
pascua. Nosotros debemos mostrarnos misericordiosos con nuestro prójimo.
¡Poner la Misericordia en acción no es una opción de la devoción a la Divina
Misericordia sino un requisito!
Nuestro Señor le habla estrictamente de esto a Santa Faustina:

Exijo de ti obras de Misericordia que deben surgir del amor hacia Mí. Debes
mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de
hacerlo ni excusarte ni justificarte. (Diario 742).

Así como lo mandan los evangelios "Sean Misericordiosos así como su Padre en
el Cielo es Misericordioso, " piden que seamos misericordiosos con nuestro
prójimo "siempre y en todo lugar" parece imposible de cumplir pero el Señor
asegura que es posible. " Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, no puede contenerlas en sí misma, sino que las irradia sobre otras almas. " (Diario 1074)

¿Cómo irradiamos la Misericordia de Dios a nuestro prójimo? Por medio de
nuestras acciones, palabras y oraciones. "En estas tres formas" Él le dice a Sor
Faustina " está contenida la plenitud de la misericordia" (Diario 742) Todos
hemos sido llamados a practicar estas tres formas de misericordia, pero no
todos somos llamados de la misma manera. Tenemos que preguntarle al Señor,
quien comprende nuestras personalidades individuales y nuestra situación, que
nos ayude a reconocer las diversas formas con que podemos poner en práctica
Su Misericordia en nuestras vidas diarias.

Pidiendo la Misericordia de nuestro Señor, confiando en su Misericordia, y
viviendo como personas misericordiosas nos podemos asegurar que nunca
escucharemos decir "Sus corazones están lejos de mí" sino más bien la
hermosa promesa de " Bienaventurados los misericordiosos, ya que ellos
obtendrán Misericordia".

Es nuestro deseo que ustedes continúen leyendo y volviendo a leer la
información de esta página de web y que digan las oraciones, y que pongan en
práctica lo anteriormente mencionado, de manera que lleguen a confiar
completamente en Dios y vivan cada día inmersos en su Amor Misericordioso –
cumpliendo de esta forma el mandamiento del Señor "Brille así vuestra luz
delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a
vuestro Padre que está en los cielos." (Mt 5:16).




La Imagen




El primer elemento de la Devoción a la Divina Misericordia que fue revelado a la
Hermana Faustina fue la Imagen, el 22 de Febrero del 1931. Jesús se le aparece
con rayos de luz irradiando desde su Corazón y le dice:
"Pinta una imagen según el modelo que vez, y firma: "Jesús, en ti confío". Deseo
que esta imagen sea venerada primero en su capilla y luego en el mundo entero."
(Diario 47)

























"Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya
aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la
muerta. Yo Mismo la defenderé como Mi gloria." (Diario 48)

"Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la
Misericordia para recoger gracias. Este recipiente es esta imagen con la firma:
Jesús en Ti confío". (Diario 327)

"Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que
justifica las almas. EL rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las
almas..."."Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi
misericordia cuando Mi Corazón agonizado fue abierto en la cruz por la lanza."

"Estos rayos protegen a las almas de la indignación Mi Padre. Bienaventurado
quien viva a la sombra de ellos, por que no le alcanzará la mano justa de Dios."
(Diario 299)

"No en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de esta imagen,
sino en Mi gracia." (Diario 313)

"A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas, ella ha de
recordar a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras,
por fuerte que sea, es inútil." Diario (742)

En estos textos se explica la doctrina de la Iglesia en cuanto a imágenes, la
justificación y la gracia. Primero, por si sola una imagen es meramente una
pintura, no importa cuan hermosa y expresiva. Sin embargo, puede señalarnos los
misterios de la fe y disponernos a recibir aquello que representan, en este caso la
Divina Misericordia.
Es por tanto el recipiente, no la fuente, un recordatorio, no la realidad. Esta
realidad es la fuente misericordiosa de gracias que mana del Corazón traspasado
de Cristo en la Cruz, y que mana visiblemente para representar lo visible, es decir
lo sacramental, los signos de gracia, el Bautismo y la Eucaristía, representando
todos los sacramentos de la Iglesia. Por ende, San Juan en su primera epístola
insiste en la presencia de lo invisible con lo visible, el Espíritu con el Agua y la
Sangre.
La imagen también nos recuerda que la salvación no es sólo por la fe, pero por
obras y caridad también. Hay que tener fe para ver y creer en lo que significa la
Imagen, la Divina Misericordia derramándose de Cristo en la Cruz, pero hay que
ser misericordioso, el amor que va más allá los estrictos requisitos de la justicia,
para atraer la Misericordia hacia sí mismo. " Perdona nuestras ofensas como
también nosotros perdonamos a los que nos ofenden" (Mt 7:2).
La imagen del costado
traspasado
de Jesús el amor en acción es el precio de la misericordia.
" Que, como yo os he amado,
así os améis los unos a los otros." (Jn 13:34)

La Novena

La novena a la Divina
Misericordia comienza el
Viernes Santo.
La novena consiste en rezar la
Coronilla de la Divina
Misericordia, la que
presentamos es la novena

particular que Jesús le dio a Sor
Faustina que también se puede
rezar.
CELEBRACIÓN DE LA
FIESTA DE LA
MISERICORDIA
El Señor Jesús desea
que ese día la imagen
de la Misericordia sea
bendecida
solemnemente y
venerada en público, es
decir, litúrgicamente;
que los sacerdotes
hablen a las almas de
esta inmensa e
insondable misericordia
de Dios.
Los fieles, para recibir
estos grandes dones
con los cuales el Señor
Jesús desea colmar a
cada hombre y a toda la
humanidad, tienen que
estar en el estado de la
gracia santificante
(después de
confesarse), cumplir las
condiciones de la
devoción a la Divina
Misericordia, es decir,
confiar en Dios y amar.

dijo el Señor a Sor Faustina: que durante esos
nueve días lleves a las almas a la fuente de mi
misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda
gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la
vida y especialmente en la hora de la muerte. Cada día
traerás a mi Corazón a un grupo diferente de almas y las
sumergirás en este mar de mi misericordia. Y a todas
estas almas yo las introduciré en la casa de mi Padre (...)
Cada día pedirás a mi Padre las gracias para estas almas
por mi amarga pasión.

PRIMER DÍA

Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos
los pecadores, y sumérgelos en el mar de mi misericordia.
De esta forma, me consolarás de la amarga tristeza en que
me sume la pérdida de las almas.

Jesús misericordiosísimo, cuya naturaleza es la de tener
compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros
pecados, sino la confianza que depositamos en tu bondad
infinita. Acógenos en la morada de tu compasivísimo
Corazón y nunca los dejes escapar de él. Te lo suplicamos
por tu amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.
Padre Eterno, mira con misericordia a toda la humanidad y
especialmente a los pobres pecadores que están encerrados
en el compasivísimo Corazón de Jesús y por su dolorosa
pasión muéstranos tu misericordia para que alabemos la
omnipotencia de tu misericordia por los siglos de los siglos.
Amén.

SEGUNDO DÍA

Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y los religiosos, y
sumérgelas en mi misericordia insondable. Fueron ellas las
que me dieron fortaleza para soportar mi amarga pasión. A
través de ellas, como a través de canales, mi misericordia
fluye hacia la humanidad.

Jesús misericordiosísimo, de quien procede todo bien,
aumenta tu gracia en nosotros para que realicemos dignas
obras de misericordia, de manera que todos aquellos que
nos vean, glorifiquen al Padre de misericordia que está en el
cielo.
Padre eterno, mira con misericordia al grupo elegido de tu
viña, a las almas de los sacerdotes y a las almas de los
religiosos; otórgales el poder de tu bendición. Por el amor del
Corazón de tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles
el poder de tu luz para que puedan guiar a otros en el camino
de la salvación y a una sola voz canten alabanzas a tu
misericordia sin límite por los siglos de los siglos. Amén.

TERCER DÍA

Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y
sumérgelas en el mar de mi misericordia. Estas almas me
consolaron a lo largo del vía crucis. Fueron una gota de
consuelo en medio de un mar de amargura.

Jesús misericordiosísimo, que desde el tesoro de tu
misericordia les concedas a todos tus gracias en gran
abundancia, acógenos en la morada de tu compasivísimo
Corazón y nunca nos dejes escapar de él. Te lo suplicamos
por el inconcebible amor tuyo con que tu Corazón arde por el
Padre celestial.
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas fieles como
herencia de tu Hijo y por su dolorosa pasión, concédeles tu
bendición y rodéalas con tu protección constante para que
no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con
toda la legión de los ángeles y los santos, glorifiquen tu
infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
CUARTO DÍA

Hoy, tráeme a aquellos que no creen en Dios y aquellos que
todavía no me conocen. También pensaba en ellos durante
mi amarga pasión y su futuro celo consoló mi Corazón.
Sumérgelos en el mar de mi misericordia.

Jesús compasivísimo, que eres la luz del mundo entero.
Acoge en la morada de tu piadosísimo Corazón a las almas
de aquellos que no creen en Dios y de aquellos que todavía
no te conocen, pero que están encerrados en el
compasivísimo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del
Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es
amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la
generosidad de tu misericordia por los siglos de los siglos.
Amén.


QUINTO DÍA

Hoy, tráeme a las almas de los hermanos separados y
sumérgelas en el mar de mi misericordia. Durante mi amarga
pasión, desgarraron mi cuerpo y mi Corazón, es decir, mi
Iglesia. Según regresan a la Iglesia, mis llagas cicatrizan y
de este modo alivian mi pasión.

Jesús misericordiosísimo que eres la bondad misma, tú no
niegas la luz a quienes te la piden. Acoge en la morada de tu
compasivísimo Corazón a las almas de nuestros hermanos
separados y llévalas con tu luz a la unidad con la Iglesia y
no las dejes escapar de la morada de tu compasivísimo
Corazón sino haz que también ellas glorifiquen la
generosidad de tu misericordia.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas de nuestros
hermanos separados, especialmente a aquellos que han
malgastado tus bendiciones y han abusado de tus gracias
por persistir obstinadamente en sus errores.
No mires sus
errores, sino el amor de tu Hijo y su amarga pasión que
sufrió por ellos, ya que también ellos están encerrados en el
compasivísimo Corazón de Jesús. Haz que también ellos
glorifiquen tu gran misericordia por los siglos de los siglos.
Amén.

SEXTO DÍA

Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y las almas de
los niños pequeños y sumérgelas en mi misericordia. Estas
son las almas más semejantes a mi Corazón. Ellas me
fortalecieron durante mi amarga agonía. Las veía como
ángeles terrestres que velarían al pie de mis altares. Sobre
ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el
alma humilde es capaz de recibir mi gracia; concedo mi
confianza a las almas humildes.

Jesús misericordiosísimo, tú mismo has dicho: Aprended de
mí que soy manso y humilde de Corazón. Acoge en la
morada de tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y
humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas
llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre
celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios,
de cuyo perfume se deleita Dios mismo. Estas almas tienen
una morada permanente en tu compasivísimo Corazón y
cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la
eternidad.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los niños
pequeños que están encerradas en el compasivísimo
Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a
tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza tu
trono. Padre de misericordia y de toda bondad, te suplico por
el amor que tienes por estas almas y el gozo que te
proporcionan.
Bendice al mundo entero para que todas las almas canten
juntas las alabanzas de tu misericordia por los siglos de los
siglos. Amén.

SÉPTIMO DÍA

Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican mi misericordia de modo especial y sumérgelas en mi
misericordia. Estas almas son las que más lamentaron mi
pasión y penetraron más profundamente en mi Espíritu. Ellas
son un reflejo viviente de mi Corazón compasivo. Estas
almas resplandecerán con una luz especial en la vida futura.
Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo
especial a cada una en la hora de la muerte.

Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo,
acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las
almas que veneran y ensalzan de modo particular la
grandeza de tu misericordia. Estas almas son fuertes con el
poder de Dios mismo. En medio de toda clase de aflicciones
y adversidades siguen adelante confiadas en tu misericordia
y unidas a ti, ellas cargan sobre sus hombros a toda la
humanidad. Esta almas no serán juzgadas severamente,
sino que tu misericordia las envolverá en la hora de la
muerte.
Padre eterno, mira con misericordia a aquellas almas que
glorifican y veneran tu mayor atributo, es decir, tu
misericordia insondable y que están encerradas en el
compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son un
Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de
misericordia y sus corazones desbordantes de gozo cantan
a ti, oh Altísimo, un canto de misericordia. Te suplico, oh
Dios, muéstrales tu misericordia según la esperanza y la
confianza que han puesto en ti. Que se cumpla en ellas la
promesa de Jesús quien les dijo que: a las almas que
veneren esta infinita misericordia mía, yo mismo las
defenderé como mi gloria durante sus vidas y especialmente
en la hora de la muerte.

OCTAVO DÍA

Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio
y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los
torrentes de mi sangre refresquen el ardor del purgatorio.
Todas estas almas son muy amadas por mí. Ellas cumplen
con el justo castigo que se debe a mi justicia. Está en tu
poder llevarles el alivio. Haz uso de todas las indulgencias
del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en su nombre. Oh, si
conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías
continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías
las deudas que tienen con mi justicia.

Jesús misericordiosísimo, tú mismo has dicho que deseas la
misericordia, he aquí que yo llevo a la morada de tu
compasivísimo Corazón a las almas del purgatorio, almas
que te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa
adecuada a tu justicia. Que los torrentes de sangre y agua
que brotaron de tu Corazón, apaguen el fuego del purgatorio
para que también allí sea glorificado el poder de tu
misericordia.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas que sufren
en el purgatorio y que están encerradas en el compasivísimo
Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa pasión de
Jesús, tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su
sacratísima alma fue inundada, muestra tu misericordia a las
almas que están bajo tu justo escrutinio. No las mires sino a
través de las heridas de Jesús, tu amadísimo Hijo, ya que creemos que tu bondad y tu compasión no tienen límites.
Amén.

NOVENO DÍA

Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo
de mi misericordia. Estas almas son las que más
dolorosamente hieren mi Corazón. A causa de las almas
tibias, mi alma experimentó la más intensa repugnancia en
el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: Padre, aleja
de mí este cáliz, si es tu voluntad. Para ellas, la última tabla
de salvación consiste en recurrir a mi misericordia.

Jesús misericordiosísimo, que eres la compasión misma, te
traigo a las almas tibias a la morada de tu piadosísimo
Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a
cadáveres y te llenan de gran repugnancia se calienten con
el fuego de tu amor puro. Oh Jesús compasivísimo, ejercita
la omnipotencia de tu misericordia y atráelas al mismo ardor
de tu amor y concédeles el amor santo, porque tú lo puedes
todo.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas tibias que,
sin embargo, están encerradas en el piadosísimo Corazón de
Jesús. Padre de la misericordia, te suplico por la amarga
pasión de tu Hijo y por su agonía de tres horas en la cruz,
permite que también ellas glorifiquen el abismo de tu
misericordia. Amén. (1209-1229)

Las Tres de la Tarde

Oraciones.

"Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó inmensamente para las almas, y el
océano de Misericordia se abrió por todo el mundo. O fuente de Vida, Oh
Misericordia Infinita, abarca el mundo entero y derrámate sobre nosotros."

"Oh Sangre y Agua, que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de
Misericordia para nosotros, en Vos confío."


Según el diario de Santa María Faustina Kowalska.

"Yo te recuerdo hija mía que tan pronto como suene el reloj a las tres de la tarde, te
sumerjas completamente en mi Misericordia, adorándola y glorificándola; invoca su
omnipotencia para todo el mundo, y particularmente para los pobres pecadores;
porque en ese momento la Misericordia se abrió ampliamente para cada alma."

"A la hora de las tres imploren Mi misericordia, especialmente por los pecadores; y
aunque sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en
Mi desamparo en Mi momento de agonía. Esta es la hora de gran misericordia para el
mundo entero. Te permitiré entrar dentro de Mi tristeza mortal. En esta hora, no le
rehusare nada al alma que me lo pida por los méritos de Mi Pasión."
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