#PoneleFariñaATodo

Occservo que en distintos microclimas políticos hay una lectura exagerada sobre el informe de Lanatarocho. Algunos lo consideran demoledor, otros parte aguas y algún trasnocháu habla de cambio de época. Paparruchadas.
El lunes jugué al fulbo con 19 muchachos clase media acomodada y sólo uno estaba preocupado por la horrible corrupción. No es medida. Ok. En Tucumán no se ve el programa de Lanata (remember Censura...) pero confirma microclimatización.

Lo inteligente del informe confeccionado por Lanata y su equipo es precisamente la farandulización del caso, que le permitió saltar el microclima hasta los programas de la tarde. No es como cuentan ahora Clarín y LA NACION, que los programas chimenteros "vieron" el potencial del informe y aprovecharon. Fue utilizar la estrategia "showmatchiana": se presenta una cuestión en horario central para que luego los programas de la tarde sumen eco. Se sumó "Ileana" y "Karina" a la ecuación, vieja, que sólo contenía apellidos de funcionarios oscuros o amigos: Lázaro Báez es un nombre que danza en los medios políticos especializados desde 2006, por lo menos, con investigaciones más profundas que el papeleo presentado por Periodismo Para Todos. Nunca había prendido como lo hizo ahora, que involucró a figuras del espectáculo. Mientras esa farandulización le suma potencia, le resta verosimilitud. Nuevamente, la prueba es el prejuicio construído. En movimiento de judo, “denuncia" se apalanca, además, sobre la agenda oficialista de reforma judicial.
Suma rating a PPT, fideliza caceroleros #18A y paremos de contar, porque restarle almas bellas al FpV ya se hizo y mucho.

La farandulización noventista explícita no puede tampoco manchar tanto al kirchnerismo como sí lo hizo al menemismo. La farándula era marca de identidad menemista. La del kirchnerismo, lo reescriban o no, es el retorno de la militancia. En definitiva, PPT, Clarín y compañía buscan igualar todo: si todo es igual, y todo es una mierda, la política es una mierda, sea esta menemista o kirchnerista. Aún a pesar de que la política menemista fuera la de Alsogaray y las corporaciones económicas (y la creación de una masa de desocupados que presionaran salarios a la baja, en aras de la "competitividad" y la política kirchnerista la de recuperación del rol del Estado (con generación de empleo e impulso del mercado interno) abandonada durante la última dictadura, cuando Martínez de Hoz sentenció que achicar el Estado era agrandar la Nación.

Ah, y la desventaja principal de la bronca contra la corrupción es la ausencia de una Alianza y un De la Rúa. CFK no debe descansar en ese laurel. Sería, como Hewitt (camón!), festejar que el contrario la deja en la red.
Es un contrasentido, finalmente, que ya nadie les crea nada a Fariña y Elaskar pero, al tipo que les otorgó credibilidad al ponerlos al aire, le sigan creyendo.

