Ayer se cumplio 19 años de la muerte del recordado corredor brasileño de Fórmula 1, Ayrton Senna. Sus proezas en el volante son recordadas por sus fanáticos quienes sostienen que no hubo mejor conductor después de él.
34 años bastaron para que Senna se convierta en una leyenda del automovilismo a nivel mundial.
Nacido en la poblada ciudad de Sao Paulo, proveniente de una familia arquetípica de clase media, supo la manera de llegar a la gloria en base al esfuerzo personal.
Su dominio de las pistas conduciendo a alta velocidad, así como la precisión para eludir a otros competidores fue lo que llevó a Ayrton a convertirse en número 1 del deporte motor.
Su primer título mundial ganó en 1988 con la escudería Mc Laren, para luego repetir la misma hazaña en 1989, 1990 y 1991.
Luego de un paréntesis y cuando de nuevo se perfilaba a levantar vuelo en su carrera, ésta fue interrumpida de manera trágica una tarde de un primero de mayo en el circuito de Ímola, Italia en 1994.
La televisión no dejaba de repetir las imágenes una y otra vez, y en ellas se veía el choque que provocó la partida de alguien que estaba lejos de ser un competidor más.
Ayrton Senna dejó una marca difícilmente removible en el historial de la Fórmula 1 y sus seguidores de todo el mundo seguirán recordando esa sonrisa en el sitial más alto del podio.
34 años bastaron para que Senna se convierta en una leyenda del automovilismo a nivel mundial.
Nacido en la poblada ciudad de Sao Paulo, proveniente de una familia arquetípica de clase media, supo la manera de llegar a la gloria en base al esfuerzo personal.
Su dominio de las pistas conduciendo a alta velocidad, así como la precisión para eludir a otros competidores fue lo que llevó a Ayrton a convertirse en número 1 del deporte motor.
Su primer título mundial ganó en 1988 con la escudería Mc Laren, para luego repetir la misma hazaña en 1989, 1990 y 1991.
Luego de un paréntesis y cuando de nuevo se perfilaba a levantar vuelo en su carrera, ésta fue interrumpida de manera trágica una tarde de un primero de mayo en el circuito de Ímola, Italia en 1994.
La televisión no dejaba de repetir las imágenes una y otra vez, y en ellas se veía el choque que provocó la partida de alguien que estaba lejos de ser un competidor más.
Ayrton Senna dejó una marca difícilmente removible en el historial de la Fórmula 1 y sus seguidores de todo el mundo seguirán recordando esa sonrisa en el sitial más alto del podio.